AÑO VII - NÚMERO 129 / Lunes 9 de enero de 2006

LOCA BOHEMIA
Un bohemio como nosotros
POR ERNESTO FIDEL


Y el Tano ahora, donde está?

Lo miré sorprendido, era una pregunta que nunca pensé que me iba a hacer.

Le contesté titubeando

-         Está en otro equipo

-         Si ya se, pero en cual?

-         En Temperley, lo conoce?

-         No, ese no me suena

-         Es un equipo del sur de la Provincia de Buenos Aires.

No podía creerlo, desde que estuve frente a él, todo fue un deslumbre total. Mi sorpresa empezó a eso de las 12 del mediodía cuando el teléfono de mi habitación sonó y una voz femenina claramente caribeña, me dijo:

-         Tu eres Juan Carlos?

-         Si, le respondí, pensando que era alguien del Hotel.

-         Pues te quieren conocer. Si no tienes nada planeado, un auto te pasará a buscar a las 14 hs. por el Hotel. Es el Comodoro, no?

-         Si, contesté en forma automática sin saber con quien estaba hablando, pero presintiendo que no me podía negar.

 

Mi hotel estaba ubicado en la parte más linda de Miramar, un barrio que se caracteriza por grandes residencias que hoy se convirtieron en Embajadas y Consulados. Es decir donde esta establecido el cuerpo diplomático acreditado en el país.

Si bien tenía planeado ir a tomar sol a las playas del este, la llamada me dejó tan sorprendido que no pude contestar que efectivamente tenía un plan hecho, pero que de ninguna forma tenía problema en anularlo.

 

Desde que llegué algo me decía que en este viaje algo distinto iba a pasar. El vuelo desde Argentina fue bárbaro, como estaba sobrevendido, me ofrecieron pasar de clase turista a primera y eso ya fue un inicio promisorio.

 

Al llegar al Aeropuerto, el transfer me estaba esperando para llevarme al hotel, cosa que no había podido lograr en los dos viajes anteriores. La cordialidad que siempre me ha manifestado y maravillado toda la gente de este país, normalmente no está de acuerdo con su eficiencia en lo referente a la atención a los turistas.

 

Llegué a las 23 hs en vuelo de COPA, me trasladé al hotel, me alojé y a dormir después de casi 12 horas de viaje. Me levanté a las 10 para desayunar y después de ir un rato a la pileta del hotel, volví a la habitación y al rato sonó el teléfono.

 

Quien me llamó tenía referencia mías y fue cordial. Sin presión de ningún tipo, esperaba que le confirmara la cita sin excusas.

El auto fue puntual y yo también.

Mi sorpresa no cesaba, y puedo decir que hasta estaba bastante nervioso.

 

El chofer estaba acompañado por un señora de unos 50 años que se presentó.

-         Mi nombre es Zaida, y cumplo tareas dentro del cuerpo de ceremonial.

-         Estoy sorprendido y extrañado de esta invitación, que además no se a que se refiere.

-         Como te he dicho telefónicamente, te quieren conocer. Tu eres una persona con quien quiere platicar un funcionario de nuestro país.

-         De acuerdo, debes saber que amo este pueblo y será un gusto poder charlar con algún funcionario.

-         Bien, vamos entonces.

 

El auto tomó por la Avenida 5ta. en dirección a la Marina Hemminguey, a unos 30 km hacia el oeste y luego de dar algunas vueltas, llegamos a una casa de aspecto histórico pero bien mantenida.

 

Zaida descendió y me pidió cortésmente que la acompañara. Ingresamos a la casa que aparentaba tener varias habitaciones y me dijo:

-         Espera un instante que enseguida te atenderán. Si quieres tomar algo, tienes ron en ese pequeño bar y jugo en la heladera.

 

Estaba paralizado y sin saber que decir, pero no era miedo, era una sensación rara y distinta que nunca había sentido.

Recorrí con la vista la habitación detalladamente. Efectivamente estaba bien conservada y equipada. En las paredes colgaban varios cuadros de artistas locales, lo supe porque también poseo varios comprados en la feria de artesanías de la Ciudad Vieja o en la que está frente al Meliá, sobre el Malecón.

La casa aparentaba tener por lo menos 6 ambientes que se comunicaban entre si por un hall distribuidor ubicado a la derecha de donde yo estaba parado.

 

Al los pocos minutos volvió mi interlocutora y con una sonrisa, creo que provocada por verme en el mismo sitio donde me dejó, me dijo

-         Acompáñame y verás que tu sorpresa será mayor.

 

Entré a lo que me pareció era la habitación más grande, hacía las veces de una gran sala-escritorio. Muebles relativamente modernos, un escritorio de madera que a pesar de los años se mantenía impecable, tres paredes cubierta por bibliotecas que desbordaban de libros, un pequeño sector de estar con un juego de sillones mullidos y cómodos y lo más importante, una atmósfera que me hizo pensar que estaba en la raíz de este país.

Como que por primera vez sentí lo que es estar en el lugar que resumía todo lo que alguna vez imaginé.

 

En el frente, un gran ventanal daba al fondo de la residencia, y dejaba ver árboles y flores que sintetizaban la alegría que trasmite desde el primer instante de llegar los habitantes de este país.

 

El sol que ingresaba por el ventanal estaba recortado por la silueta inmensa de alguien de gran talla, que miraba hacia afuera.

Al darse vuelta, con una sonrisa en sus labios, expresión que difícilmente se ve en las muchas entrevists so discurso que vi por televisión, me dijo

-     Así que tú eres el bohemio.

No pude articular palabra.

Dentro de mis más deseadas fantasía nunca hubiera podido imaginar este encuentro.

-         Oye, he atrasado una reunión importante para poder conversar un rato contigo, no me digas que ahora te has vuelto mudo.

-         Discúlpeme, Comandante, debo llamarlo así?

-         Bueno, así es como todos me llaman y a mi no me molesta. Me suena un poco a título de nobleza, que yo aborrezco, pero es la forma en que expresan su cariño mis compatriotas.

-         Es que....... todo esto me sorprende mucho, señor. Desde la llamada de este mediodía hasta este encuentro, todo para mi es muy sorprendente y casi increíble.

-         Mira, te voy a explicar para que empieces a entender un poco, como tu sabes siempre me gustó mucho el cine, pero son pocas las posibilidades que tengo de ver películas, a pesar de que en el Ministerio de la Industria hay un microcine que utilizo cada tanto. Entonces veo toda la televisión que puedo. Tengo algunos pequeños privilegios, televisión satelital. Alguien me comentó de un programa que es bastante simpático y que dan en el canal ese de deporte que tienen Uds., como es que se llama?

-         Debe ser TyC.

-         Si, ese. El deporte es una de mis pasiones. Además era uno de los temas recurrentes en las largas charlas que tenía con Ernesto. Como te imaginarás cuando no teníamos acciones, en la selva había muchos momentos para conversar de todos los temas habido y por haber y el deporte era un tema recurrente.

-         Ernesto?

-         Si. Chico, el Che. Bueno, el asunto es que este amigo me comentó del programa ese en que le hacen entrevistas a los hinchas de fútbol, pero especialmente de equipos.... como le dicen Uds.?

-         Del ascenso, de las categorías menores del fútbol argentino. El programa se llama El Aguante

-         Eso es. Y dime ¿qué significa El Aguante?

-         Bueno, para nosotros aguante, es sinónimo de defender algo, de estar a su lado, de luchar por eso, de estar comprometido con algo o alguien, de bancarlo. Perdón pero esta es otra expresión que le debe ser difícil entender. 

-         Bueno, algo entendí. Un día recorriendo los canales, justo lo estaban dando y lo vi. Aunque tú no lo creas hago bastante zaping, se dice así no?

-         Si

-         El asunto es que ese programa lo dedicaron casi totalmente a un cotejo en que tu equipo jugaba y que era importante. Había mucha fiesta y jarana.

-         Si, fue la última fecha del campeonato en el cual salimos campeones. Jugamos contra un clásico rival, All Boys. Simplemente era para festejar ya que habíamos salido campeones en la fecha anterior.

-         El tema es que te hicieron una entrevista y me sorprendió lo que tu dijiste. Siempre tuve como imagen que los hinchas de fútbol, y especialmente los argentinos tenían un concepto del deporte, digamos distinto a lo que siempre hemos procurado en este país. Y a ti, recuerdo haberte escuchado decir algo así como que el fútbol sirve en la medida que represente a la gente, a un barrio, a los vecinos, a los amigos y no como los equipos grandes donde simplemente eres un seguidor más. Que el fútbol ha dejado de ser una actividad deportiva para convertirse en una actividad comercial. Y que Atlanta no era eso, era su gente, era su historia, era el barrio donde se ubica, Villa Cesto, .

-         Villa Crespo. Si me parece que algo de eso dije.

-         Y en ese momento, el sorprendido fui yo, dado que eso coincide con el pensamiento que siempre hemos tenido en este país respecto del deporte, si bien tenemos poco fútbol, al que aun no le hemos encontrado la vuelta. Hace poco tiempo me realizaron una entrevista para medios de prensa internacionales y recuerdo claramente que dije: ...nos hemos opuesto y nos seguiremos oponiendo a la concepción mercantilista del deporte. El deporte no es en nuestra concepción un instrumento más del mercado, un medio de vida de los jóvenes en vez del estudio y el trabajo, ni de lucro de promotores, agentes y toda la fauna de parásitos que se alimenten del esfuerzo del atleta. El deporte es y deberá ser uno de los medios más eficaces con que cuenta la sociedad para contribuir al fomento del bienestar y la salud de los ciudadanos, para el desarrollo del espíritu de superación y de emulación entre las personas. Entonces me interesé por tu equipo. Me dije pues si este hombre sale por televisión y es representativo de su equipo, ese equipo me interesa porque los demás......... hinchas? deben pensar igual. Y hasta recordé que Ernesto tenía un llavero con el escudito de tu club.

-         Disculpe, pero me parece que en eso hay un error, el Che era rosarino y el escudo que debía tener era de un equipo de su ciudad, Rosario Central, que tiene los mis colores que el mío.

-         Ah, eso es una novedad para mi. El asunto es que le pedí a un funcionario de nuestra embajada en Argentina, que fuera a ver un partido y descubrió, además, que colgaban muchas banderas, y entre ellas una con la cara de Ernesto. Como tiene un conocido que va regularmente a la cancha, averiguó de quien era esa bandera, que según me cuenta es bastante común en el fútbol argentino y fíjate la coincidencia, era de la misma persona que yo había visto por televisión en ese programa.

-         En verdad en el fútbol argentino no debe haber hinchada que no tenga un abandera con la cara del Che.

-         Después los servicios de información hicieron el resto. Tu debes saber que, con las continuas provocaciones y agresiones que sufrimos y solo como método de defensa, debemos tener un sistema muy aceitado que nos permita estar continuamente informados. El futuro de nuestro pueblo depende de ello, pero no para atacar, sino como ya te he dicho, para defendernos.

-         Entiendo.

-         Pero además, hay otra cosa. No debe haber otro equipo en ningún deporte de los que conozco, con un sobrenombre que represente tanto. La definición de bohemio es persona que lleva un tipo de vida libre y poco organizada. Pero en particular en tu país se lo vincula a lo romántico, utópico, quien cree en la posibilidad de poder realizar lo difícil de lograr o lo imposible. Y en cierta forma los 81 que zarpamos de Tuxpan aquel 25 de noviembre del 56 y que empezamos esta historia, hace ya 49 años, teníamos esas características. Al salir de México mi cabeza y mi corazón, solo se preguntaban si la aventura bohemia que empezábamos, resultaría. Teníamos claro que nos asistía la razón, pero en algunos momentos dudé y gracias a que tomamos la decisión en el momento oportuno, nuestra lucha triunfó, está viva y cada vez más pujante.

-         Y como llegué yo a acá?

-         Tu has visto que la entrada a nuestro país está bajo severas medidas de seguridad, y  cuando me obsesiono con algo soy algo serio, y me dije si este muchacho.........

-         Tengo 50 años.

-         Y yo este año cumplo 79.

-         Está bien.

-         Dije, si este muchacho es bohemio y tiene una bandera del Che, algún día viajará a Cuba y no me equivoqué. Además me informé un poco más y me enteré que estaban a punto de bajar de categoría, y no solo lograron que no pasara, sino que como si eso fuera poco en el torneo posterior salieron campeones.

-         Está más informado que lo que cualquiera pudiera suponer. Sus informantes son buenos.

-         Bueno, leo, como ya te dije veo televisión y lo más importante, hablo con mucha gente que me informa y me mantiene actualizado.

-         Y el Tano ahora donde está?

Lo miré sorprendido, era una pregunta que nunca pensé que me iba a hacer

Le contesté titubeando

-         Está en otro equipo.

-         Si ya se, pero en cual?

-         En Temperley, lo conoce?

-         No, ese no me suena.

-         Es un equipo del sur de la Provincia de Buenos Aires.

-         Comandante, el solo hecho de conocerlo me maravilla y además que Ud. se haya interesado por el equipo que me apasiona, me hace pensar que esto es un sueño.

En mi vida hubiera imaginado este encuentro.

-         Mira, chico, como ya he dicho, si somos bohemios siempre debemos pensar que lo anhelado puede cumplirse y lo único que debemos hacer durante nuestra vida es siempre luchar para lograrlo. Nunca bajar los brazo. Ve el ejemplo de mi pueblo, que a pesar de todas las penurias que ha pasado sigue firme al lado de la revolución, sabiendo que en este camino de dignidad no existen pasos a tras, hay solo un camino y es el que han elegido y llevan adelante.

 

Suena un teléfono. Atiende

 

-         Si, Raúl, si ya se que me están esperando, termino una reunión y voy rápido para allá.

-         Mira, me dijo con esa mirada mezcla de seguridad y de mentirosa ignorancia, las obligaciones me reclaman, debo irme. Te ha gustado nuestro país.

-         Desde mi primer viaje, su país me ha resultado hermoso y su pueblo me agasaja de tal forma que ojalá algún día pueda retribuirles todas las atenciones.

-         Bien, me alegro y me queda solo una cosa. No te sientas presionado por lo que te voy a decirte, has traído alguna camiseta?.

-         Si, siempre la traigo. Me he sacado fotos en todos los lugares que he visitado con la camiseta del bohemio y además en cada viaje le he regalado una a distintos amigos.

-          Me la puedes dejar, tengo un nieto futbolero y no suelo regalarle cosas que no tenga algún significado más trascendente que el solo objeto.

-         Va a ser un placer.

 

El regreso al hotel no lo recuerdo, y en los días sucesivos estuve tan desconcertado  por la experiencia vivida, que hasta he llegado a pensar que nada pasó y que imaginé todo.

 

En mayo el pueblo cubano se movilizó en contra de la guerra y por la paz en el mundo. Como es costumbre el orador principal fue el Comandante Fidel Castro. En una imagen de la CNN, breve, muy breve, en un paneo general del acto vi jugando a un chico cerca del Palco de las Autoridades, tenía puesta una camiseta que le quedaba bastante grande y que me resultó familiar.

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