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Las Ganas
y Las Desprolijidades
POR JORGE H. DE GREGORIO
No voy a negar que un clima de decepción y cierta bronca me envolvía,
y seguramente a la cincuentena de socios y simpatizantes que se habían
dado cita en el Salón Antonio Infante cuando, a las 19.20hs, el apoderado
de Atlanta, Dr. Samuel Halfon comenzó a explicar la situación del club
con respecto al veto administrativo que actualmente sufre su estadio.
La escasa concurrencia pero -sobre todo- ausencias notorias de directivos
y la casi soledad con que el Dr. Halfon enfrentó la reunión, no se compadecía
con la importancia que desde distintos medios convocantes se le había
asignado al evento.
El exponente, no obstante, logró transmitir seguridad y tranquilidad,
sobre los pasos que legalmente se están dando, así como su optimismo en
el sentido de que todo se resolverá positivamente.
Seguramente, personas más idóneas estarán en condiciones de desmenuzar
el contenido técnico de lo expuesto por el letrado y lo harán en el espacio
adecuado.
Siguió entonces un intercambio de opiniones, donde algunos llamaban a
incorporarse y a comprometerse con la institución y daban testimonio de
su valiosa experiencia personal. Mensajes estos siempre bienvenidos y
reconfortantes, pero que a todas luces estaban fuera del temario esperado.
Otros retomaban el tema de la persecución de la que es víctima Atlanta
y la vinculación de ésta a los -ya tanta veces mencionados- “intereses
inmobiliarios” a los que coincidían en llamar “Ellos” (“Ellos son poderosos”,
“Ellos vienen por más”).
Sin intención de quitar veracidad a este tipo de acusación, sería bueno
que, con el tiempo, “Ellos” se fueran corporizando y adquiriendo nombre
y apellido.
Cuando la reunión languidecía, cerca de las 20,45 arribó a la misma el
presidente Alejandro Korz junto a otros directivos. Explicó que el motivo
de su retraso era que venía de resolver urgentes problemas económicos
con el plantel y cuerpo técnico. Y que afortunadamente se habían resuelto
en forma positiva. Ya a esta altura, el número de participantes llegaba
a los 90 y la reunión dio un giro. El Dr. Korz detalló los distintos problemas
que en forma escalonada viene sufriendo Atlanta con respecto a su estadio.
No eludió la autocrítica, y ahondó en las dificultades que presentan sistemáticamente
cada uno de los organismos de contralor, así como en las diversas respuestas
del club - con paciencia y mesura, agotando todas las instancias- ante
cada nuevo escollo.
El presidente de Atlanta, trasladó una serenidad, no exenta de firmeza
y parece representar el equilibrio necesario, entre posiciones- algunas
duras- seguramente fruto de la indignación que provoca la injusticia,
pero no siempre arraigadas en un correcto balance de la correlación de
la fuerzas que operan en el conflicto.
Quedó en claro que, más allá de las soluciones coyunturales, la única
definitiva y que alejará a Atlanta de este permanente asedio es la construcción
de la tribuna de cemento, algo que -resuelto un trámite administrativo
bastante simple- se retomará a la brevedad. Asimismo deslizó la posibilidad
de que en breve tengamos buenas noticias en este sentido.
Sin embargo, algunas intervenciones de miembros de la Comisión del Estadio
dejó flotando la impresión de que entre este organismo y una parte de
la C.D. han quedado heridas que no han cicatrizado debidamente. Es de
esperar que el diálogo culmine esta labor curativa.
Por su parte el Sr. G. Mónaco relató los trabajos previstos para cumplimentar
los 15 puntos solicitados por el ACE, lo que motivó una espontánea colecta
entre los asistentes.
Me parece importante destacar que, si bien la reunión no cumplió con las
expectativas que sobre ella se tenían, ha sido muy positiva y esta metodología
de diálogo e información entre directivos y socios es por demás saludable
y merece ser repetida. Pero creo que la CD debe reflexionar en dotar a
la misma de los marcos formales correspondientes para evitar desprolijidades
como las del viernes, que pueden terminar conspirando contra el futuro
en éxito de las mismas y desgastando y alejando al socio.
En primer lugar la convocatoria debe ser clara y concreta ( la “asamblea
informativa” no existe), con una agenda precisa y con un presencia orgánica
que la respalde.
Seguramente esto se irá subsanando y superando con el tiempo. Lo que quedó
en claro el viernes, es que Atlanta no está dispuesto a rendirse y que
tiene reservas que, bien utilizadas, nos conducirán por los caminos difíciles
pero no infranqueables, a tiempos más promisorios.
Entre
veto y marea
POR JUAN C. PADIN
No era muy auspicioso el inicio: medio centenar de socios y un par de
directivos detrás de la mesa. Sin embargo todo se resolvió en un mas que
reconfortante ejercicio de desahogos, contrapunto de ideas no demasiado
alejadas entre si, en la primera etapa, para derivar en un animado y calmo
intercambio de coincidencias, y alguna idea combativa y original sobre
el final. Pero al principio campeaba el desencanto: pocos asistentes y
pocos directivos.
Ello no impidió la pormenorizada explicación del abogado que se debate
contra veto y marea, defendiendo los derechos del Club de las dentelladas
y omisiones de funcionarios y jueces a cada cual mas limitado, precario
y portador de mas miedo que vergüenza. El amparo presentado y en trámite
en el fuero Contencioso Administrativo, la medida cautelar rechazada y
apelada, la pericia ordenada en el Juzgado Contravencional y las posibilidades
de cada uno de esos trámites fue explicada y asumida por todos como lo
mejor, o por lo menos nadie se atrevió a proponer otra cosa.
No hay tampoco mucho que agregar a lo hecho. Salvo una intención esbozada
y consentida de reclamar por los daños a troche y moche apenas quede demostrada
la arbitrariedad. No faltaron los alegatos (reiterados y alguno muy emotivo)
de algunos de los presentes contra las fuerzas mas o menos ocultas y organizadas
que parece instalada en el imaginario (y en la suma de experiencias) de
la masa societaria.
Se habló de que hay una organización, de que se va uno y ponen a otro,
en fin, por momentos pareció que se corporizaba el mal ("alguien sabe
que hay 700 socios sentados sobre mil millones de pesos"), pero finalmente
quedó claro que no hay que rendirse, y que se seguirán los caminos de
la justicia en todas las instancias necesarias. Y que las propuestas deben
ser acompañadas con la militancia.
A esta altura había dudas sobre la seriedad de la convocatoria por la
ausencia de directivos; y un tema que a todos se les salía por las venas,
la tribuna de cemento; la suspensión de la obra, la continuidad o no.
Temas que, voluntariamente el expositor evitaba desarrollar (aún opinando)
porque no eran de su competencia. Y fue así como apareció el Presidente
y un manto balsámico llegó a la Asamblea (que en ningún momento fue agresiva
ni agitada) que ya sumaba un centenar de presentes.
Trajo la noticia de que se había conseguido un refuerzo económico para
saldar en parte las deudas con el plantel y DT. Que se estaba detrás (no
quiso asegurarlo aún) de un aporte dinerario que permitiría apurar la
construcción de la fracción de tribuna de cemento, que de cualquier manera
iba a continuarse al obtenerse la habilitación.
Se detalló la reducción de la deuda con Broda a la mitad. Se delineó el
curso a seguir a partir del lunes (vía Castrilli) para jugar en casa y
en caso de no poder hacerlo se acordó una protesta consistente en reunirse
en las tribunas vetadas con todas las banderas y demostrar que "no le
tenemos miedo" y que no se caen y de allí partir a dónde se juega. Al
final era una charla de gente con mucho deseo de coincidir, con requerimientos
de compromisos de entrega personal (también hubo una colecta), y que reivindicó
los mejores caminos para seguir. O al menos, los menos discutidos, ya
que al parecer nadie se anima ya a discutir (en Asamblea) que una dosis
importante de sentido común y de honestidad se está jugando en este partido.
De fútbol, nada, imagino que para terror de algunos que, por lo visto,
no van a las asambleas. Y un final emotivo con Gloria cubriendo la mesa
con dos hermosas banderas de Argentina y de Atlanta. Bien bohemio.
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