AÑO VII - NÚMERO 137 / Lunes 20 de marzo de 2006

A 30 AÑOS DEL GOLPE MILITAR
Una fecha que no se debe olvidar
El 24 de marzo se cumplen 30 años del golpe militar, fecha en que se inauguro el proceso autoritario más sangriento que registra la historia de nuestro país. Estudiantes, sindicalistas, intelectuales, profesionales y otros fueron secuestrados, torturados, asesinados y "desaparecieron". Mientras tanto, el fútbol se dejó utilizar distanciandose de los derechos humanos. Dos casos paradigmáticos en Atlanta.
POR GASTON GELBLUNG


El 24 de marzo de 1976 la Junta de Comandantes, integrada por el Teniente Gral. Jorge Rafael Videla, el Almirante Eduardo Emilio Massera y el Brigadier Gral. Orlando R. Agosti, asumió el poder y designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla. Dispuso que la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea compondrían el futuro gobierno con igual participación y comenzó así el audodenominado "Proceso de Reorganización Nacional".

José Martínez de Hoz fue designado ministro de Economía y, el 2 de abril, anunció su plan para contener la inflación, detener la especulación y estimular las inversiones extranjeras.

Durante este período, la deuda empresaria y las deudas externas pública y privada se duplicaron. La deuda privada pronto se estatizó, cercenando aún más la capacidad de regulación estatal. Con ese clima económico, la Junta Militar impuso el terrorismo de Estado y desarrolló un proyecto planificado, dirigido a destruir toda forma de participación popular.

El régimen militar puso en marcha una represión implacable sobre todas las fuerzas democráticas: políticas, sociales y sindicales, con el objetivo de someter a la población mediante el terror de Estado para instaurar terror en la población y así imponer el "orden", sin ninguna voz disidente.

Se inauguró el proceso autoritario más sangriento que registra la historia de nuestro país. Estudiantes, sindicalistas, intelectuales, profesionales y otros fueron secuestrados, asesinados y "desaparecieron". Mientras tanto, mucha gente se exilió.

El fútbol y los derechos humanos no pueden separarse

Sin embargo, el fútbol pasó a ser uno de los "caballos de batalla" de la dictadura. Mientas que el 25 de junio Argentina se consagraba campeon luego de vencer a Holanda, los integrantes de ese equipo se negaron a recibir el premio en las manos de Videla, solidarizandose con las Madres de Plaza de Mayo.

Pablo Llonto, auto del libro La Vergüenza de Todos, afirma en sus páginas que "no fue el ambiente del fútbol el único que se dejó utilizar para que muchos confundieran gol con patria, partido ganado con oficio de la gente y Copa alzada con imagen nacional. Los peronistas, los radicales, la Iglesia, las religiones, la educación, la prensa, los empresarios, la burocracia sindical y algunos sectores de la izquierda tienen mucho para decir y no lo han dicho".

El barón Pierre de Coubertin, fundador de las olimpíadas modernas, había advertido: "El deporte puede ser usado para la paz o para la guerra". Al servicio de la guerra mundial que estaban incubando, Hitler y Mussolini manipularon el fútbol. En los estadios, los jugadores de Alemania y de Italia saludaban con la palma de la mano extendida a lo alto. "Vencer o morir", mandaba Mussolini, y por las dudas la escuadra italiana no tuvo más remedio que ganar las Copas del Mundo en 1934 y en 1938. "Ganar un partido internacional es más importante, para la gente, que capturar una ciudad", decía Goebbels, pero la selección alemana, que lucía la cruz esvástica al pecho, no tuvo suerte. La guerra de conquista vino poco después; y el delirio de la pureza racial implicó también la purificación del fútbol: trescientos jugadores judíos fueron borrados del mapa. Muchos de ellos murieron en los campos alemanes de concentración.

Años después, en América latina, las dictaduras militares también usaron el fútbol, al servicio de la guerra contra sus propios países y sus peligrosos pueblos. En el Mundial del '70, la dictadura brasileña hizo suya la victoria de la selección de Pelé: "Ya nadie para a este país", proclamaba la publicidad oficial. En el Mundial del '78, en un estadio que quedaba a pocos pasos del Auschwitz argentino, la dictadura argentina celebró "su" triunfo, del brazo del infaltable Henry Kissinger, mientras sus aviones arrojaban a los prisioneros vivos al fondo de la mar. Y en el '80, la dictadura uruguaya se apoderó de la victoria local en el llamado "Mundialito".

Los derechos humanos y Atlanta

Cómo en todos los ámbitos asociados al deporte y lo social, Atlanta no es excepción en estar presente en hechos marcados por la feróz dictadura, dónde muchos de sus hinchas también sufrieron la persecución, la tortura y el exilio.

Aunque también, un ex jugador fue protagonista y cómplice del proceso militar. El 17 de abril del pasado año una noticia conmovió a los hinchas y socios de Atlanta que tuvieron la oportunidad de leer la extensa nota en el matutino Página/12, con el título: "Entrenador de día y represor de noche". El artículo se refería a Juan de la Cruz Kairuz, quien había sido jugador de Atlanta entre 1966/67, denunciando su ingreso a la policía jujeña y su posterior relación con el Club Atlético Ledesma, de Libertador General San Martín, sostenido por el ingenio azucarero de la familia Blaquier, derivaron en su participación en la nueva fase de represión estatal desatada por el régimen militar a partir del golpe del 24 de marzo de 1976.

Las historias desgarrantes, las maniobras más abyectas y los fuertes contrastes que dejó la última dictadura militar lo tocaron muy de cerca a Jorge Piaggio, campeón con Atlanta: un primo suyo se hallaba detenido-desaparecido, y aún continúa en esa condición, mientras él y casi todo el seleccionado argentino Sub-20 eran prácticamente arreados, apenas regresados de Tokio, a la Casa Rosada para ser felicitados por la cúpula que había usurpado el poder. La movilización impulsada por varios medios, a cuya cabeza se colocó el conocido relator de fútbol José María Muñoz, pretendía demostrarle a la delegación de la OEA que visitaba el país ante las denuncias de graves violaciones a los derechos humanos que "los argentinos éramos derechos y humanos", tal el eslogan con el cual se manipuló la alegría de la gente que había gozado a través de la TV con el buen fútbol de aquel equipo.

El 31 de agosto de 2004 Jorge Piaggio fue entrevistado por Edgardo Imas, dando claras cuentas de lo vivido en esa época:

"Mi primo segundo, hijo de un jefe de ferrocarriles, estaba haciendo la colimba en Santo Tomé cuando fue secuestrado. Yo ya estaba viviendo en la Capital y no entendía bien qué pasaba. Yo me entero y empiezo a tomar conciencia de toda aquella movida con la llegada de la democracia, cuando empieza a trascender todo. Imaginate el festejo que hubo en mi pueblo y cómo me recibieron; todo un gran alboroto porque llegaba el campeón del pueblo. Y ahí me entero de que mi tía había estado en la plaza, con las Madres, y que la habían reprimido. Ella estaba en Buenos Aires tratando de averiguar dónde estaba su hijo. Cuando viajé a Japón con el Juvenil sabía que mi primo estaba desaparecido, pero no conocía bien en qué circunstancias. Viste cómo son las familias: hay comentarios de todo tipo, que se fue con alguna, sumado a lo que decían los medios.

La movida del regreso de Japón fue muy rara. Nosotros festejamos en Japón y se ve que vino un "tubazo": "Hay que volver". Recuerdo que regresamos con urgencia; ya estaban aquí los inspectores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero nosotros no lo sabíamos. Es más, ni teníamos idea de quiénes eran. Nosotros teníamos toda la inocencia del mundo. Como te decía, el viaje de vuelta lo hicimos rapidísimo. Llegamos a Río y para el trasbordo estaba un avión oficial esperándonos, no uno de línea. Ni siquiera pudimos recoger las valijas. La urgencia era arribar cuanto antes. Llegamos a Aeroparque a las 6 de la tarde. Atando cabos, uno se da cuenta que querían llegar a la hora en que la gente salía de sus trabajos para armar la fiesta. Si hubiéramos llegado a las 3 de la mañana, no habría sido lo mismo. Dos helicópteros del Ejército nos llevaron a la cancha de Atlanta, y los familiares en micro también se dirigieron para allí. Bajamos, un beso a los parientes y al micro para la Casa de Gobierno, a saludar a Videla y después a la AFA. El pueblo, feliz. Nosotros nos preguntábamos: "Loco, qué hicimos?" Claro, éramos campeones mundiales. Creíamos que toda la movilización era espontánea. Tiempo después me doy cuenta de que todo había sido manipulado, pero en ese momento...nosotros teníamos toda la inocencia del mundo. Está bien, te hace bien al ego, fue muy lindo e inolvidable, pero... Pensar que tengo la foto en la cual aparezco dándole la mano a Videla...

"Nosotros fuimos usados. Nos usaron como lo hacían con cualquiera. Sin embargo, el éxito deportivo no lo empaña nadie: viajamos a Japón, les ganamos a todos y sin duda fuimos el mejor equipo, uno de los mejores juveniles de la historia. En cambio, en el Mundial 78 estuvo la sospecha del partido ante Perú."

A mis hijos les conté todo lo que pasó con los militares en aquel Mundial Juvenil. Cuando el último 24 de marzo se cumplió un nuevo aniversario del golpe militar, les expliqué cómo fue el comunicado número 1, de qué manera de un día para el otro de repente no estaba más el presidente, en fin, contándoles cómo se desarrollaron los hechos. No sé si les llegó o si uno termina siendo un viejo pesado, pero por lo menos para que sepan cómo se vivía en aquella época. A mí, por ejemplo, me llevaron preso una vez que venía de Conesa para jugar aquí; pararon un micro, todos abajo, nos palpaban y nos revisaban el bolso y yo no tenía documentos. Era algo común y uno lo vivía con normalidad... Ahora hay gente que dice: "Por lo menos había seguridad". Yo les contesto: "Lo que pasa es que los milicos no se llevaban boludos como vos, se llevaban tipos con cabeza". Y la modalidad no cambió, se sigue usando para otros medios..."

"El fútbol es una burbuja", concluye Piaggio, sin contemplar seguramente que en muchos equipos aún se siguen utilizando las prácticas económicas de aquella época y peór aún, las violentas.

>Opiná sobre esta nota
>Imprimir esta página
>Volver a inicio


30.000 imágenes


Jorge Piaggio en la Selección Nacional


Kairuz, jugador de día, represor de noche

Notas relacionadas
Reportaje a Jorge Piaggio
Jugador de día, represor de noche

Agradecimientos
Pablo Llonto. "La verguenza de todos"
Edgardo Imas
Alberto Kaminker
Daniel Kaner
Isabel Prigione Grecco (Agrupación H.I.J.O.S. La Plata)

 


| Aviso legal | Mensajes | Chat |  Contactate | Nº anteriores | Quienes somos | Suscribite |
Está terminatemente prohibido usar material de esta página sin permiso previo. Todos los derechos reservados 99/00©. Fecha de inicio: 1/6/1999 sentimientobohemio.com.ar® (usuarios.arnet.com.ar/gasgel) es una página registrada en propiedad intelectual. Buenos Aires, República Argentina . Resolución mínima recomendada: 800 x 600. INTENTARON IMITARNOS, JAMAS NOS IGUALARON...