AÑO VII - NÚMERO 148 / Lunes 5 de junio de 2006
EDITORIAL
Fracaso, pesadilla y enseñanza
Pronto a conformar un renovado proyecto de fútbol en vistas al próximo torneo, se pone en discusión nuevamente la posibilidad económica de financiar un equipo competitivo y las expectativas de hinchas, dirigentes y medios partidarios. El desequilibrio entre estas partes significarían un nuevo fracaso que Atlanta ya no podrá soportar como institución. A modo de ejemplo y enseñanza, analizamos la peor campaña de Atlanta en el ascenso, para poder así aprender de la historia y no repetirla.
POR GASTON GELBLUNG
AGRADECIMIENTO: CARLOS STORTZ

La llegada de Oscar Martínez como DT para la próxima temporada y la previa a la hora de elegir un plantel competitivo en relación a los gastos que puede afrontar el club, es materia de discusión año tras año.

El exitismo del hincha en muchas ocasiones hacen dejar de lado el contexto económico institucional y de esta forma, en varias ocasiones los dirigentes olvidan la responsabilidad de administrar un club y conforman equipos que luego no podrán ser sustentados económicamente, seguramente seducidos por el afán del hincha y mecenas que luego no cumplen sus promesas de aportes económicos.

Sin embargo, esos fracasos no sólo quedan en la estadística deportiva, sino también dejan rastros y huellas en lo institucional como así también deudas para el club que hoy día subsisten y marca el presente y futuro institucional.

El año 2001 fue un claro ejemplo sobre lo que no se debe hacer como dirigentes de una institución, sin dejar de lado el papel de los hinchas y los medios partidarios.

Luego del descenso, la primer temporada en esta última etapa en la primera B concluyó con una catastrófica derrota ante Sarmiento de Junín. El hincha de Atlanta comenzó a descubrir que irse de esta categoría no iba a ser nada fácil.

Y la temporada siguiente no fue diferente. El conjunto bohemio pasó a ser dirigido por varios técnicos: Abel Moralejo, Luis Marabotto, Horacio Bidevich y Oscar Martínez. Terminó en la posición 16° lejos de todo.
Llegó finalmente la temporada 2001/02, la CD de Atlanta, presidida por Jorge Rubinska y Sergio Schapiro, decidó armar un equipo colmado de figuras descollantes para la categoría.

Primero llegó la limpieza, donde el DT Oscar Martínez junto a la subcomisión de fútbol cesaron a Pablo Quiñones, Roberto Jerez, Mario Santa Cruz, Francisco Berscé, Walter Fontealba, Luciano López, Sebastián Coronel y Rafael Insaurralde. Lentamente, comenzaron a llegar jugadores que sorprendían no sólo a hinchas de Atlanta, sino a la prensa en general que en pocos días y antes de comenzar la pretemporada, ya se denominaba el dream team.

Estrellas estrelladas

En sólo cuestión de días, comenzaron a desfilar por Villa Crespo Hernán Pedraza, Gabriel Olivera, Marcelo Pilo, Roberto Besasso, Silvio Gaitán, Germán Cáceres, Bernardo Negro Luqui, Diego Katip, Guillermo Guerrero, Sebastián Montivero, Daniel Banzán Vera y Marcelo Navarro.

Si bien las expectativas entre público bohemio eran cada vez más inmensas, dentro de la CD comenzaron a observarse los primeros quiebres, que terminaron con la renuncia del tesorero de la institución (Pablo Clavell) al no tener respuesta de como se financiaría semejante proyecto sin siquiera estar finalizados los balances económicos de los años anteriores. Lentamente, las divisiones dentro de la CD dejaron a Sergio Schapro y algunos colaboradores al frente del fútbol y las finanzas de la institución. Mientras tanto, el conjunto de Martínez ensayaba los primeros amistosos ante equipos de primera C y ante más de 500 hinchas esperanzados, que acudían ansiosos a los amistosos. Ninguno de ellos fueron ganados por Atlanta, comenzando a esbozar lo que vendría.

Llegó el día del debut ante el débil Argentino de Quilmes en el estadio de Quilmes A.C. ante una multitud bohemia: los locales se impusieron por 2 a 0 comodamente, con goles de Piaggio y Rojas.

Atlanta formó: Negro Luqui, Lugones, Loto, Balanda, Navarro, Paredes, Fassi, Cáceres, Pedraza, Katip y Bazán Vera.

La revancha en casa llegó ante Deportivo Morón, también con derrota ante un gran error defensivo de Bessasso. Llegó el triunfo en la tercera fecha ante Temperley, con un gol de Bazán Vera. Parecía que era el despierte del equipo, más aún cuando en la fecha siguiente volvió a ganar, tras vencer a Sarmiento con una gran actuación de Pedraza, aunque comenzará una seguidilla de derrotas y malos resultados que en pocos partidos lo dejarán al equipo sin chances de pelear por un ascenso. En la fecha N°8, Español venció 3 a 1 a Atlanta significando la renuncia de Martínez como DT. Claudio Zacarías asumió con una derrota ante Ferro, con incidentes al finalizar el partido cuando cerca de 300 hinchas intentaron agredir al plantel y a algunos dirigentes. Finalmente, el DT dio un paso al costado y con sólo 11 partidos, el equipo ya era un barco sin rumbo, acudiendo a los comodines Castro-Marabotto. En Caseros, comienzan a observarse escenas y síntomas de malestar: en pleno partido, el delantero Bazan Vera deja la cancha para defender a sus hermanos, agredidos en la popular visitante. Ese sería el último partido del goleador, quien en la próxima semana estaría en la popular de Almirante Brown insultando al público bohemio.
Atlanta seguía perdiendo partido tras partido, sólo destacándose algunas actuaciones de Pablo Vero y del debutante Avila Samaniego, mientras que Paredes superaba el record de partidos con la camiseta de Atlanta.
Llego el final de la dupla técnica, tras una derrota ante Ituzaingó, quien no había ganado hasta ese momento. Mario Finarolli y una nueva subcomisión de fútbol llegaba a sólo 17 partidos de comenzado el campeonato. Sin embargo, en un comienzo no se verán respuestas futbolísticas, aunque comenzaron a aparecer jóvenes del club y el delantero Marcelo Gonzalez, relegado en un comienzo por tantas figuras, quienes terminaron haciendole ganar a Atlanta varios puntos con corazón y garra.

Atlanta inauguró el año 2002 con un triunfo ante Argentino de Quilmes y un gran debut de un juvenil en el arco: Darío Barrera. El 27 de febrero Atlanta, con mayoría de pibes de las inferiores, goleó a Deportivo Merlo en Español, con una gran actuación de un chico que debutaba como titular con la 10 en la espalda: Cristian Pellerano. Finalmente, una fecha antes de finalizar el torneo, Atlanta pudo zafar del descenso tras una derrota de Deportivo Merlo ante Cambaceres. Atlanta se despidió ante San Telmo (aburrido 0-0) el 1 de junio de 2002, finalizando la pesadilla.

Así formó el último partido: Barrera, Bernal, Iarossi, Vero, Busciglio, Paredes, Arévalo, Pellerano, De la Rosa, Maidana y González.

Al igual que lo ocurrido en otras ocasiones, Atlanta se fagocitó de jugadores de renombre y experiencia y directores técnicos. Con extraordinaria similitud, por ejemplo, a la campaña de 1947 en Primera División, cuando Atlanta conmovió el mercado de pases con la contratación de varios futbolistas de jerarquía –el más conocido de ellos, Pedernera– y la experiencia culminó en un descenso, el equipo terminó esquivando la pérdida de la categoría sobre el final del certamen, más por la ayuda externa que por mérito propio, y conformando la peor campaña de toda la historia de Atlanta en categorías de Ascenso.

En el medio quedaron cuatro directores técnicos (Oscar Martínez, Claudio Zacarías, Castro-Marabotto y Mario Finarolli); el fracaso y posterior desvinculación de casi todas las incorporaciones; la desunión –al menos en la primera parte del torneo– entre varios integrantes del plantel; la aparición en el primer equipo de jóvenes que no estaban aún física ni psicológicamente preparados para tamaño desafío; la ausencia de un planteo futbolístico convincente, y, en definitiva, la certeza de que muchos no estuvieron a la altura de las circunstancias al vestir la camiseta representativa de una institución casi centenaria, con varias décadas en Primera División. Si a ello le sumamos la precipitada huida de algunos “mecenas” y dirigentes, la inhabilitación del estadio de Villa Crespo, las fechas disputadas en días de semanas y todo el caos organizativo que habitualmente caracteriza en los últimos años a los torneos de Ascenso, no resulta extraño que el balance final haya arrojado guarismos tan negativos y que el receso de setenta días fuera tan esperado por todos.

Lo extrafutbolístico

Parafraseando el dicho "el huevo o la gallina", el presente institucional quedó marcado la pésima campaña futbolística, aunque también ésta fue resultado del marco de crisis que se venía arrastrando en ese momento, y que perdura en el presente. Mientras que cada semana Atlanta era vapuleado por sus rivales, en la voda del club ocurrían las siguientes cosas:

Atlanta volvió a recuperar el predio del Open Dorrego (pertenecía su alquiler a Broda), para luego ceder la concesión a un grupo de hinchas de Atlanta, que practicamente nunca cumplieron el contrato.
Renuncia de Jorge Rubinska y Sergio Schapiro, asumiendo Norberto Gallo y Guillermo Velisone al frente de la CD de forma interina.
Inhabilitación del estadio por parte de la Municipalidad, con pedidos de refacción a horas de cada partido y pedidos irrisorios de obras. Los hinchas realizan marchas y piquetes en las vías del tren.
En pleno armado del equipo de estrellas, se produce una fractura en el seno de la CD en relación a como financiaría el equipo. Pablo Clavell, tesorero, presenta la renuncia denunciando esto.
Durante todo el torneo, la CD debió hacerse cargo de más de dos meses de duda de sueldos, tras la retirada de los mecenas que habían prometido financiar el equipo. En varias ocasiones el plantel realizó huelgas por falta de cobro.
Martín Schmukler, interventor Municipal, intima a Atlanta con 21 puntos para refaccionar el estadio, entre ellos pedido de agua caliente, tapar pintadas, readecuar paraavalanchas y mejorar el sector Dorrego, que actualmente está clausurado y derruido.
El 1 de mayo de 2002 se hace oficial la nueva lista de Comisión Directiva, encabezada por Carlos Moreno, dónde se destacaron las siguientes frases en su asunción:
"deben volver el Basket, voley, karate al club, además voy a tratar de conseguir alguna pileta por convenio para que los domingos los socios puedan ir a comer un asado"
"La entrada va a salir $6 y el bono $4, esa va a ser la única manera de que todos se hagan socios, hay que llegar a la cantidad de 5.000"
"La pretemporada se realizará en Necochea, además así lo prefirió Finarolli, vamos a tratar de traer varios jugadores, en los cuales a Atlanta no le salga una sola moneda"
"yo soy un tipo de tablón, asique lo unico que puedo decir es que el que le toque un peso a Atlanta, le pego un tiro en la mano".

Toda una enseñanza

A modo de conclusión, queda claro que mientras los hinchas de Atlanta fantaseábamos con espejitos de colores, el contexto institucional no era nada favorable, con una Comisión Directiva fragmentada y con resultados que hoy son indudablemente negativos: la promesa del reservorio que nunca ocurrió, sueldos siderales de jugadores que nunca fueron cubiertos por quiénes habían prometido el aporte y meses después implicó una nueva deuda para el club y una inhibición en Agremiados, jugadores que no fueron elegidos por el DT tras presión de allegados y sus representantes, situación que incluso hizo que Pablo Quiñones quede libre y su puesta sea cubierto por Germán Cáceres -obligado a bajar 6 kilos para firmar su contrato-, las ventas muy dudosas de Lucas Ferreiro y Lucas Fantini a Colombia, la vía libre para barras que finalmente terminaron agrediendo y amenazado a jugadores en pleno campeonato, obligando a que muchos de ellos abandonen la institución, y un flaco promedio que por milagro no dejó a Atlanta en la "C".

Pronto a iniciarse la octaba temporada consecutiva en la B, queda claro que el peso de la historia no permite llegar a un equilibrio entre dirigentes, hinchas y medios partidarios. Apuntar a un proyecto serio y a largo plazo, asociado la la posibilidad económica, y aceptando el presente en el que Atlanta es un equipo más de la primera B, será el único camino de revertir viejos errores. Caso contrario, se seguirán repitiendo campañas, deudas, promesas inconclusas con las consecuencias mucho más graves que la simple estadística en los resultados deportivos.

>Opiná sobre esta nota
>Imprimir esta página
>Volver a inicio


Barrera, Fassi., Pellerano, Vero, Balanda, Loto, Besasso, Gonzalez, Olivera, Navarro y Paredes.


Cartel de bienvenida en el primer entrenamiento.


Primer entrenamiento, bajo la lluvia.


Pellerano debutó con la 10 y fue figura


Penal errado por Loto ante el descendido Ituzaingó.


La formación ante Flandria. Atlanta cayó pero no descendió.

Notas relacionadas
Resúmen estadístico de la temporada 2001/2002


| Aviso legal | Mensajes | Chat |  Contactate | Nº anteriores | Quienes somos | Suscribite |
Está terminatemente prohibido usar material de esta página sin permiso previo. Todos los derechos reservados 99/00©. Fecha de inicio: 1/6/1999 sentimientobohemio.com.ar® (usuarios.arnet.com.ar/gasgel) es una página registrada en propiedad intelectual. Buenos Aires, República Argentina . Resolución mínima recomendada: 800 x 600. INTENTARON IMITARNOS, JAMAS NOS IGUALARON...