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Amplia satisfacción
denotaba el revisor de cuentas Fabio Vekstein por su primera experiencia
a cargo de la delegación que estuvo en Mar del Plata. Todo salió bien,
sin mayores contratiempos y el comportamiento de quienes representaron
a Atlanta fue excelente.
Merece destacarse
la actitud del directivo que viajó con su automóvil y pagó de su propio
bolsillo todos los gastos de su estadía.
-¿Quién
decidió la forma de distribución de los jugadores en el hotel?
-El DT determinó quiénes ocuparían cada habitación: a razón de dos jugadores
por cuarto, el Flaco Martínez mezcló a futbolistas de mayor edad con los
menores y a los del club con los recién llegados, para que se integraran
mejor.
-¿Cómo
se manejó el tema de la alimentación?
-La comida estaba controlada por el doctor Denino. Las cuatro comidas
se servían en el hotel. Por la mañana, desayunaban café con leche con
tostadas y mermelada de durazno, sin manteca ni dulce de leche. Tanto
en el almuerzo como en la cena comían un plato de sopa de verdura. Comían
al mediodía un primer plato, generalmente salpicón de atún, tarta o verdura,
y como plato fuerte, pastas con salsa rosa.
A media tarde, de regreso del entrenamiento fuerte en campo, o sea, de
fútbol comían fruta (manzana, mandarina, banana) y un yogur. Alrededor
de las 21 cenaban milanesa, pollo o asado con entrada.
-¿Qué
hicieron los jugadores allí?
-Mientras se contrataban los lugares que iba a emplear para la preparación,
el primer día fueron a la mañana a la playa Bristol, en el centro, a hacer
un trabajo de trote en arena. Se consiguió un gimnasio en el centro de
la ciudad, cerca del hotel, donde había aparatos y pesas a disposición
de los jugadores durante una hora u hora y media todos los días.
La rutina diaria consistía en levantarse, ir al gimnasio a hacer musculación,
regresar al hotel a desayunar y luego, en micro, dirigirse a realizar
trabajos de footing con playa o con trabajos dinámicos específicos,
generalmente en playas alejadas del centro, ubicadas en la zona del faro
de Punta Mogotes. Podían trotar hasta Playa Serena, donde aprovechaban
los médanos para llevar a cabo diversas actividades físicas: subir y bajar
los médanos solo o cargando a babucha a un compañero. Luego iban a la
playa para hacer saltos y piques, para finalmente bañarse para relajar
los músculos.
Por la tarde, se trabajaba con pelota con distintas modalidades, salvo
los dos días que hubo partidos amistosos.
-¿Dónde
se desarrollaron las prácticas futbolísticas?
-El primer entrenamiento fuerte se hizo en parque Camet (en la zona norte
de la ciudad), el primer día. Ya en el segundo la práctica fue en la cancha
del Club Unión, pero como la cancha estaba en mal estado con muchas matas
y despareja, Oscar Martínez, para prevenir lesiones, solicitó que se cambiara
de escenario, por lo que alquilamos el campo de juego del Club Kimberley
para disputar al día siguiente el primer amistoso ante Unión, que Atlanta
ganó 2 a 1. Frente a River Plate de Mar del Plata también vencimos (4-0)
pero se jugó en la cancha de ese equipo local.
-¿Cómo
viste a Cartello y a Cáceres?
-Anduvieron muy bien los dos salteños que estuvieron a prueba y cuyos
gastos fueron solventados por el representante. Satisficieron al cuerpo
técnico, en particular el volante central Cartello.
-De las
nueve incorporaciones, ¿quiénes te impresionaron mejor?
-Dundo y la precisión de Ledesma para colocar pelotas en profundidad.
-¿Hubo
algún inconveniente?
-Nada grave. Resulta que al contrario de lo que se había dicho en Buenos
Aires, el hotel no tenía servicio de lavandería para la ropa del club.
Por eso tuve que salir a contratar un servicio, al cual los dos utileros
enviaban la indumentaria para su limpieza. Como ya dije, hubo que conseguir
el gimnasio y cambiar la cancha de Unión por la de Kimberley.
-¿Qué
comportamiento observaron los jugadores?
-Fue excelente durante los siete días, tanto de parte de los jugadores
experimentados como de aquellos más jóvenes -para algunos era su primera
temporada-. Tuvieron el sábado por la noche y el domingo por la mañana
libres, pero estaban tan cansados que la mayoría ni salió y se quedó a
jugar a las cartas o a mirar TV. Los que salieron volvieron a horario.
El cuerpo técnico estuvo muy contento por el desarrollo del trabajo. Los
jugadores respondieron muy bien y el grupo se llevó bien.
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Jugadores
entrenando en la arena. Atrás, Oscar Martínez y Fabio
Vekstein.
Foto: Ignacio Spicler & Alicia Otero.
La
última pretemporada en la Feliz
Se había
desarrollado entre el lunes 12 y el viernes 23 de enero de 2004, cuando
33 jugadores estuvieron en Mar del Plata a las órdenes del cuerpo técnico
encabezado por Salvador Pasini. El plantel venía de consagrarse campeón
del Apertura 2003. A diferencia de esta vez, que se alojaron en el hotel
de la Asociación Obrera Minera, hace dos años y medio estuvieron en
el del Sindicato del Turf.
En aquella oportunidad Atlanta disputó tres partidos amistosos de una
hora de duración cada uno. Primero, le ganó en el Centro Gallego a Banfield,
de Mar del Plata, que intervenía en el Argentino B, por 2 a 0. Luego,
en el mismo predio, cayó ante el campeón del Apertura de la B Nacional,
Instituto (Córdoba), por 3 a 0. Finalmente, el día del retorno, venció
a Nueva Chicago, también por 2 a 0, en cancha de Cadetes de San Martín
(partido de Mar Chiquita).
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