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El arquitecto
Silvio Eduardo Dalman apenas fue presidente durante un año, pero su mandato
dejó mucho para el análisis y la investigación. No fue la única particularidad
de su gestión; con excepción de la primera década de existencia del club,
cuando los presidentes - Elías Sanz, Trifón Poggio, Juan José Enrich,
Emilio Bolinches y Augusto De Muro- habían sido casi todos socios fundadores
y, por ende, muy jóvenes, Silvio Dalman fue el presidente más joven de
Atlanta: cuando asumió tenía apenas 31 años, ya que nació el 30 de enero
de 1953.
Otra: de
las últimas dos décadas, fue durante su mandato cuando más cerca se estuvo
de regresar a Primera División, la categoría en la cual Atlanta militó
en 64 temporadas desde 1912. Y una tercera: es el único presidente cuyo
hijo, Marcelo Alberto Dalman, jugó años después de su gestión, en el 2000,
en la Primera del club.
En cualquiera
de los estadios del Ascenso, no importan distancias ni horarios, a Dalman,
hoy empresario turístico, es posible verlo en la tribuna sufriendo con
los colores y el destino bohemio.
-Silvio,
usted es uno de los pocos ex presidentes que siguen concurriendo a las
canchas...
-Muchos ex Presidentes o ex Directivos se saturaron en su paso por la
función y decidieron no pisar más el club, no inculcar el amor por nuestro
querido Atlanta a sus hijos, y no colaborar ni en la parte de apoyo logístico
ni económico. Atlanta fue siempre un club deficitario que demandó mucha
dedicación e ingenio de los conductores de cada momento de la vida institucional
de nuestro querido club. Además hubo algunos directivos que usaron a nuestro
querido Atlanta para desarrollar sus ambiciones personales y una vez concretados
sus sueños o contactos desaparecieron de la vida institucional. Y a algunos
mejor olvidarlos por su pésima gestión. Yo voy a ver a nuestro querido
Atlanta desde que tengo memoria y lo voy a ver siempre y lo seguiré viendo
hasta mi último día. Tampoco dejé de ir jamás a las fiestas donde se festejaron
los sucesivos aniversarios de nuestro querido Club. (A pesar de que en
algun caso no me dejaron entrar.)
También quiero aclarar que no soy el único que habiendo sido presidente
va a ver al querido Atlanta. Habitualmente veo a Jorge Redin, Ernesto
Mociulski, Jorge Rubinska y Carlos Moreno. Además todos los meses voy
a cenar con ex directivos como Bruzzone, Cucaresse, Méndez, Schapiro,
Candeloro y muchos más, y tomo interminables cafes con muchos ex directivos.
Y nunca hablamos de política ni sexo ni religión. Entiendo que los problemas
del club de todos los días no permite que se ocupen de recuperar a directivos
que se sienten dolidos por la falta de reconocimiento de su gestión.
-¿Cómo
se hizo hincha de Atlanta?
-Mi papá era hincha de Racing pero me llevaba a ver a Atlanta a la
vieja cancha, nunca tuve oportunidad de preguntarle por qué; luego empecé
a ir al club y ahí conocí a muchos de los amigos con quienes todavía me
veo habitualmente y que también en distintos momentos fueron directivos,
como el Dr. Guillermo Sauret, Mario Szerman y Osvaldo Slipak.
-En relación
con su gestión, ¿por qué fue tan corta?
-Me imagino que me preguntarás como presidente, porque yo participé en
la política de nuestro querido Atlanta desde 1969 hasta 1977, y luego
fui candidato a presidente contra Hugo Masci en 1979. Asumí como presidente
el 26 de diciembre de 1984 luego de que la mitad de que renunciara la
comisión directiva del club, en ese entonces dirigida por el Dr. Antonio
Carbone, pero cuyo real conductor era Hugo Masci. Fui el candidato de
las tres agrupaciones que existían en dicho momento, pero fui el único
que pertenecía a la Agrupación Tradicional, integrada también por los
ex presidentes José Davilman y Amadeo Altamura, entre otros. El resto
se conformó con miembros de las otras dos: Agrupación Resurgimiento Bohemio,
presidida por Manuel Rico Rey, que era la lista oficialista, y Agrupación
12 de Octubre, encabezada por Ricardo Palma, a la que pertenecía, entre
otros, Simón Snaidman.
El equipo de fútbol había descendido a la "B" y el club tenía una infraestructura
enorme por el desarrollo que le había dado Masci a toda la parte deportiva
extrafutbolística. Teniamos 303 empleados, entre 9.000 y 10.000 socios
y una cantidad enorme de actividades.
-¿Cómo fue su gestión?
-Estaba en el club casi todos los dias entre 6 y 8 horas. Durante mi gestión
desarrollamos, llamamos a licitación y adjudicamos el complejo que da
sobre la calle Dorrego; realizamos el convenio con Sportivo Italiano para
cerrar y colocar el piso del gimnasio debajo de las plateas; desalojamos
a la fábrica textil que estaba en el lugar que hoy ocupa la concentración.
Trajimos a trabajar a las divisiones inferiores a Pacha Yácono, Carlos
Roldán, Puchero Domínguez, Antonio Báez y Félix Loustau, y como preparador
físico estaba Marcelo Lombardini. Con este equipo de trabajo salimos campeones
de la 3ª, 5ª y 6ª. Se renovó todo el circuito eléctrico del club; se iluminaron
las canchas de tenis existentes; se reparó a nuevo el quincho incendiado;
se colocó agua caliente en La Bohemia; se construyeron ahí mismo dos canchas
de tenis con iluminación y un quincho de 200 m2; se realizó un nuevo gimnasio
de pesas y complementos con todos los accesorios que todavía funciona
debajo de la platea; por un convenio con la pinturería Tecnopint cambiamos
la publicidad de 3 meses en la camiseta de futbol por la pintura necesaria
para pintar todo el club; se colocó calefacción en los locales que se
construyeron debajo del microestadio; se comenzó a construir el nuevo
vestuario; se estructuró un equipo de básquetbol que participaba en la
Liga Nacional con 2 jugadores americanos y que llegó a disputar la final
del ascenso, y por supuesto resolvimos infinidad de problemas menores
en el manejo diario del club y de cada una de las actividades.
-Hace
unos años un ex socio asambleísta lo acusó en una asamblea pública de
que su gestión fue declarada fraudulenta. ¿Esto es así?
-Cuando yo terminé mi gestión como presidente recibí una carta de reconocimiento
de mis compañeros de comisión directiva, firmada por el presidente Jorge
Redín (NdR: vicepresidente de Dalman, lo sucedió luego del alejamiento
de éste). Luego comenzó una lucha por el poder de la cual me mantuve
totalmente equidistante pero que me valió la antipatía del grupo que dirigía
Aníbal Diman, uno de los personajes más nefastos que conocí en mi historia
en Atlanta, quien al no conseguir mi apoyo para sus ambiciones políticas
me empezó a ensuciar. Conservo la carta documento que le envié cuando
me enteré de sus comentarios, la notificación del juez rechazando sus
acusaciones y, bueno, ya sabemos el mal que hizo este personaje en nuestro
querido club. Sepamos diferenciar bien claro de otros que se equivocaron
por incapacidad; este personaje era contador y ocupaba un puesto muy importante
en Casfpi, donde era segundo o asesor del Dr. Illia, que era el interventor
(NdR: Leandro Hipólito Illia, figura como primer vocal titular de la CD
en el 84° ejercicio, entre el 1° de octubre de 1987 y el 30 de septiembre
de 1988).
Yo estaba presente el día que en esa asamblea me acusaron de "gestión
fraudulenta" y sé quién lo dijo. Fue otro de los personajes nefastos que
nunca hicieron nada por el club. También me enteré de que cuando decretaron
la quiebra de Atlanta, el síndico opinó que todas las gestiones desde
la mía habían sido fraudulentas porque leyó en el libro de actas que en
una reunión de comisión directiva yo había realizado el comentario de
que el club era "deficitario". Entonces él entendía que desde ese momento
el club entraba en dificultades de pago y puso ese término. Podía haber
apelado dicha opinión pero no creo que hubiera sido importante. Cualquiera
se da cuenta de que no me pueden culpar de la quiebra del club a mí después
de cinco años y tres comisiones directivas.
-Se ha
dicho mucho sobre los pases de Alfredo Graciani y Rubén Gómez. ¿Que pasó
realmente?
-Cuando asumo como presidente, te recuerdo que el equipo de futbol se
habíaa ido al descenso (NdR: había bajado de Primera A a la vieja B),
no teníamos técnico (NdR: los últimos partidos en la A los había dirigido
la Subcomisión de Fútbol) y los jugadores querían "volar" del club,
sobre todo Gómez y Graciani. Como dato anecdótico, te comento que antes
del último partido que jugamos en la A contra Racing de Córdoba en el
estadio de Deportivo Español, Hugo Masci me invitó para presentarme al
plantel profesional en un hotel de la calle Libertad y Santa Fe. Apenas
terminada la reunión formal, se me acercó Gómez y me preguntó si iba a
la cancha y si lo podía llevar. Como estaba con mi hijo Marcelo -en ese
momento de 6 años de edad-, le pedimos permiso al técnico y vino con nosotros.
Cuando llegamos al estadio de Español, Marcelo no se quería bajar del
auto y se puso a llorar por todo lo que había escuchado que decía Gómez
acerca de que no quería saber nada de seguir en Atlanta. No era fácil
venderlos, más aún cuando Graciani venía de una seria lesión y había estado
tres meses sin jugar (NdR: fue en la 1ª fecha, con Newell's, y recién
reapareció en la 14ª, ante Ferro). Además, la prioridad era la contratación
del técnico y ver su opinión. Establecimos un contacto con River pero
ellos sólo se mostraron interesados en Gómez y en canje por algún jugador
de una lista que nos ofrecían.
Una noche fui a cenar a "Los Años Locos" con mi mujer en la Costanera
y me encontré con Osvaldo El Puma Rivero, que luego se hizo famoso
representando boxeadores. Yo lo conocía pues había trabajado varios años
en una empresa importadora y proveedora de rulemanes de mi negocio. Él
me comentó que estaba trabajando con Héctor Maselli en la representación
del Puma Rodríguez. Entablamos conversación sobre la posibilidad de hacer
el espectáculo en Atlanta y otros shows en el microestadio, y le tiré
la idea de que lo convenciera Rodríguez de comprar jugadores, por supuesto
de Atlanta. Esa noche divagamos sobre la posibilidad de que los comprara
para llevarlos a River. Al día siguiente me llamó y me dijo que habló
el tema y que podía ser, y por supuesto lo único que le interesaba era
cuánto le quedaba a él.
Negociamos distintas alternativas de porcentaje de acuerdo con el monto
que le podríamos cobrar a Rodríguez. Cuanto mayor era la venta, mayor
el porcentaje. Mientras, pedí en una reunión de comisión directiva que
tasáramos los pases de ambos jugadores ante la posibilidad de una transferencia.
La tasación que se decidió finalmente fue de 90.000 dólares y así figuró
en actas. Recuerdo que Víctor Dadón (NdR: vocal titular en la comisión
de Dalman) dijo: "Total, para bajar siempre hay tiempo". Incluso Estudiantes
de La Plata me pidió precio y cuando le di la cifra jamás me contesta.
A través de un periodista de Clarín que tenía al sobrino jugando
en las divisiones inferiores de Atlanta, logramos meternos en un reportaje
conversación que hacen entre Di Stéfano-Menotti, y este último dijo que
Graciani es el delantero con más futuro del fútbol argentino porque pateaba
con las dos piernas, y con ese artículo le vendimos al Puma Rodríguez.
Al final Rivero me dijo que le podíamos sacar 200.000 dólares. Al dólar
oficial eran 250.000 dólares. Pero había que darles el 15% a los jugadores,
entre el 20 y 30% para pago de un convenio AFA-Bienestar Social por deudas
de los clubes por cargas sociales y el porcentaje AFA. Entonces inventé
darle la libertad de acción y recibir por resarcimiento la cifra por lo
que no había ninguna venta y no se pagaba ningún porcentaje. Esto fue
la primera vez que se hizo en la Argentina, luego todos nos copiaron.
Llegamos a ser tan "pijoteros" en lo que queríamos que intentamos hacernos
los boludos con la comisión de Rivero y decirle que entendíamos que eran
200.000 libres para Atlanta, inventamos una pelea entre Horacio López
(el tesorero) y yo como que él se oponía al acuerdo, pero dado el excelente
negocio no tiramos más del piolín. Aparte nos reconocían un 20% del excedente
de los 200.000 dólares sobre la futura venta de los jugadores. El lío
siguiente vino por el lado de la AFA, que puso el grito en el cielo, nos
enviaron cartas documento, pero al final terminamos negociando la rescisión
del alquiler de la cancha por parte de San Lorenzo y ellos miraron para
otro lado. Igual a San Lorenzo le cobramos por la rescisión. Creo que
de donde se lo mire fue un excelente negocio para Atlanta. Nosotros no
podíamos explicar todos los detalles de la operación a todo el mundo,
por lo que hubo suspicacias y gente ofendida o que hablo de más, los que
participamos de esta operación siempre estuvimos orgullosos de su logro.
Asimismo, fuimos muy puntillosos con la colocación del dinero siempre
en instituciones bancarias y constantemente informábamos en comisión de
los intereses cobrados, destino de los fondos y nunca nadie nos critico
su manejo. Por supuesto, de afuera siempre había algún tarado que decía
lo que no era verdad, pero reitero todo se manejó muy prolijamente y cuidando
sólo los intereses de Atlanta.
-Para
los bohemios que superan los 30 años, las finales con Racing en 1985 fueron
una espina difícil de sacarse; sobre ellas se han hablado muchísimas cosas,
como la actuación del defensor Miguel Gette, la figura del DT Victorio
Cocco, los árbitros, los supuestos arreglos...
-Te contesto todas las cosas juntas. Tuve en Atlanta grandes maestros
en la conducción del club, que me contaban y me mostraban las partes lindas
y feas del manejo del fútbol. Es sabido que la dirección de este deporte
es para vivos con experiencia. Tenés que estar atento a todos los detalles.
Y el tema de los árbitros siempre fue un tema urticante, como también
en otra época lo fue el de los estimulantes. Cuando analizamos a principios
del 85 el campeonato que nos tocaba, preveíamos que Racing tenía la obligación
de ganar el campeonato y a eso se iban a jugar, y que era difícil que
estuviera más de dos años en la B (NdR: la entidad de Avellaneda había
descendido por primera y única vez en la historia en 1983). Entonces,
con los pies sobre la tierra, la intención era clasificar para el octogonal
y ahí ver hasta dónde se podía llegar. Nuestros rivales eran Rosario Central,
Quilmes, Lanús y algun tapado. Para técnico, a mí me gustaban Victorio
Cocco, que veníaa realizando un campañón en Belgrano de Córdoba y además
ya habia jugado y dirigido en el club (NdR: jugó en 1977 y fue entrenador
en ese año y en 1982), y Pedro Marchetta, de quien tenía excelentes
referencias y había realizado una muy buena campaña en la A con Racing
de Córdoba. En fin, dos personas muy conocedoras del ambiente del fútbol.
Victorio se excusó enseguida porque tenía el compromiso en Córdoba y me
sugirió que no se me escapara Marchetta. Mientras yo esperaba la respuesta
de este técnico, Carlos Quieto, que era un intermediario de jugadores
muy conocido, me invitó a un asado en su casaquinta por el lado de Florencio
Varela y me presentó a Antonio D´Accorso, que tenía como antecedente una
muy buena campaña en Argentinos Juniors e Italiano. Si bien no me convencía,
había dos personas en las cuales yo confiaba mucho que me lo recomendaron:
Juan Carlos Lorenzo, desde Italia, y Américo Pérez, un DT que había trabajado
mucho con nosotros y era muy querido en el club (NdR: ex entrenador
de inferiores y de los amateurs que jugaron el Nacional 74 por conflicto
con los profesionales). A pesar de aceptarle todos los pedidos económicos,
Marchetta me llamó y me dijo que agradecía el ofrecimiento, pero que había
decidido dirigir a Rosario Central.
Volví a dialogar con Lorenzo y él me sugirió que junto con D´Accorso trajera
como ayudante a Eduardo Lasa (NdR: en 1987/88 fue DT titular de Atlanta),
que ya habia trabajado con él en Atlanta cuando logramos el ascenso en
1983. Este tema era determinante porque yo conocía muy bien los contactos
de Lasa. O sea que, armando un buen equipo más alguna ayuda extra que
podíamos recibir, estábamos para pelear arriba. El campeonato tuvo para
nosotros dos puntos clave, uno cuando en la tercera fecha perdemos con
Rosario Central en nuestra cancha pues habiamos ganado los dos primeros
partidos y en caso de triunfar le hubiéramos sacado 5 puntos a Central,
que había jugado un solo partido y empatado, lo que hubiera sido casi
determinante anímicamente, y la segunda cuando fuimos a jugar a Santa
Fe con Colón y, luego de una serie de siete partidos consecutivos con
triunfos, empatamos y nos lesionaron a Darío Erramuspe (NdR: estuvo
sin jugar dos meses), con lo cual Central nuevamente se nos escapó.
Igual, la campaña fue muy buena y mantuvimos el segundo puesto hasta pocos
partidos del final del campeonato. D´Accorso renunció pues recibió una
oferta para dirigir al Málaga, de la 1ª División española. Antes había
discutido con Lasa y lo había separado del equipo de conducción. Entonces
contratamos a Victorio Cocco, que era sin lugar a dudas, de los técnicos
disponibles, lejos el mejor y empezamos a planificar el octogonal. Fijate
qué poco interés pusimos en lo que restaba del campeonato que de los catorce
partidos que faltaban, sólo ganamos el último con El Porvenir.
El esfuerzo estaba en poner en condiciones físicas óptimas a todo el plantel
pues los tests realizados no eran satisfactorios. Racing, que venía realizando
una campaña irregular, echó a Cayetano Rodríguez, puesto por Menotti,
quien además lo supervisaba y trajo a Alfio Basile, que había realizado
una muy buena campaña en Vélez. Insólitamente Juan Destéfano, que era
vicepresidente de Racing, salió con los botines de punta a decir que la
AFA era una cueva de ratas, que los referees se arreglaban a dedo y no
recuerdo cuántas cosas más; todas verdades pero siempre es bueno que las
diga tu enemigo.
Nosotros durante el año habíamos establecido una relativa amistad con
Teodoro Nitti, que era el secretario de la Asociación Argentina de Árbitros
y trabajaba en Casfpi, donde ahora está el Ministerio de Trabajo, sobre
la avenida Leandro N. Alem. Realizábamos charlas constantes en dicho edificio
con él, Diman y otros árbitros que también trabajaban ahí; uno recuerdo
que era Borelli, que nos dirigió varias veces. Ojo, por supuesto pedíamos
que nos favorecieran pero si lo hacían en alguna jugada era por simpatía
y no por otra cosa. Eso sí, los lunes sabíamos quién nos iba a tocar en
el sorteo del viernes y por lo general nos dirigían siempre los mismos
tres o cuatro árbitros.
Era una buena combinación Lasa-Nitti. Este último nos contó que Racing
estaba tratando de presionar por todos lados y fundamentalmente desde
la Secretaría de Deporte, que en ese momento estaba encabezada por Osvaldo
Otero, quien fue luego presidente de Racing. Sabíamos que era una patriada
difícil.
El primer partido del octogonal fue con Lanús en cancha de Ferro y a pesar
de ganar 2 a 0 vemos cómo el referee (NdR: Jorge Borrelli) dejó
pegar demasiado, lo cual quedó reflejado en todos los medios de difusión
al día siguiente. El partido revancha se llevó a cabo en la cancha de
Boca y a los pocos minutos vamos ganando 1 a 0 e insólitamente unos minutos
después de nuestro gol el referee (NdR: Luis Pasturenzi) expulsó
al N° 3, Alfredo Videla, por hacer tiempo y nos empezóa a cobrar todo
en contra. Entonces yo fui al vestuario en el intervalo, hablé con el
árbitro y lo amenacé con sacar a la palestra cómo nos benefició ese mismo
año en un partido que jugamos contra Defensores de Belgrano (NdR: según
los archivos de Sentimiento Bohemio, los dos triunfos de ese año ante
Defensores fueron arbitrados por Gelay y Carlos González; Pasturenzi no
había dirigido antes al Bohemio en esa temporada), y le dije que tenía
grabada la conversación donde él me había dicho que mucho en contra del
equipo de De Luca no se podía hacer pero iba a ser severo en las amonestaciones
y si había alguna jugada dudosa que podía pasar por alto lo hacía. En
el segundo tiempo fue una joyita (NdR: expulsó a un hombre más de Atlanta,
el uruguayo Eber Bueno, y a dos de Lanús, que ganó 2 a 1 pero quedó eliminado),
pero el lunes tenía a Nitti y Lasa que me querían matar cada uno con una
razón distinta, uno por haber prepoteado al referee sin saber qué le había
dicho y el otro porque rompí códigos. Llegó la semifinal con San Miguel
y nos enteramos de que Racing realizaba contactos para dejarnos a nosotros
en el camino con la misma gente de San Miguel e incluso después supimos
que le ofrecieron la recaudación íntegra de las dos finales si nos sacaban
del medio. El primer partido fue una masacre, terminamos 0 a 0 pero fue
increíble lo que pegaron ante la pasividad del juez (NdR: Abel Pérez).
Ahí es cuando pusimos el grito en el cielo al final del partido y los
referees tomaron la medida de negarse a dirigir hasta que nos retractáramos.
Yo no tenía ninguna intención de hacerlo y el partido revancha se suspendió
(NdR: en lugar del 14 de diciembre, se jugó el 17). Nosotros sólo
teníamos que esperar que los árbitros revieran la situación y que nos
garantizaran ecuanimidad. Me llamaron Julio Grondona y De Luca, que estaban
en México con el sorteo del fixture del Mundial 1986, y me pidieron que
tratáramos de hallar una solución que no dejara mal parado a los referees,
que habían tomado una actitud errada.
Lasa nos dijo que tenía todo cocinado para el partido revancha y que nos
teníamos que preocupar sólo por el tema de jugar bien. Ganamos 3 a 0.
Y llegamos a la final. El primer tema es el estadio donde se jugaría.
Estábamos almorzando en el restaurante "La Raya" de Constitución con todo
el equipo de fútbol pues concentraban en el Constitución Palace, y apareció
a comer Menotti. Con Victorio nos acercamos a saludar y él, entre otras
cosas, nos sugirió que jugáramos los dos partidos en la cancha de Independiente
porque el equipo de Racing iba a sentir mucho la presión y nos iban a
alentar mucho los del Rojo. Reconozco que esa idea nos fascinaba pero
no tuvimos huevos para llevarla a la práctica. Y decidimos jugar los dos
partidos en River. Segundo tema, y el más importante: el referee (NdR:
la primera final, el sábado 21 de diciembre, fue dirigida por Juan Carlos
Biscay, y la segunda, el viernes 27, por Carlos Mastrángelo). Lasa
nos pidió 40.000 dólares. A los que manejábamos estos temas en la CD nos
pareció un disparate porque era 10 veces más de lo que habitualmente se
manejaba, pero al final yo decidí poner el dinero y pedir las garantías
del caso. Entonces pactamos que iba a saludar al referee al vestuario
y la contraseña era que si era de noche me diría: "Buenas tardes", y si
era de tarde me diría: "Buenas noches". Esta contraseña la inventé yo.
Cuando llegué al estadio de River, tres horas antes del partido en mi
coche y con el tesorero Horacio López, dejamos el vehículo en el estacionamiento
interno de la cancha, y del coche que estacionó al lado bajó Biscay, me
vio y me saludó: "Buenas noches". Eran las 18.30 del 22 de diciembre y
era de día totalmente. Fuimos con López a la confitería Del Águila frente
al estadio con el paquete y volvimos saboreando nuestra viveza e incluso
acompañamos a Lasa a la casa, pues vivía en el barrio River y ya empezaba
a haber mucha gente en la calle. Por supuesto comentamos con un grupo
selecto lo que sucedió y nos vamos a disfrutar el partido.
Desgraciadamente dentro de la cancha el referee nos jugó en contra con
el agravante de que Gette jugó "su" partido en forma horrible. De esto
último me di cuenta cuando junto a Victorio y el Ruso Ribolzi (NdR:
ayudante de campo) vimos el video en el hotel y ellos me mostraban
los errores de nuestro defensor (NdR: Gette fue sustituido a los 26'
ST, luego del tercer gol racinguista, por Máximo Nardoni). Otra de
las cosas que pasaron en ese partido, y que para mí fue tremendo, es que
en el entretiempo hubo dos personas que conformaban la CD y estaban al
tanto de todo lo realizado, se acercaron a putearme por lo que estaba
pasando dentro de la cancha delante de toda mi familia. Luego de unos
días se deshicieron en disculpas pero el daño estaba hecho y mi decisión
tomada. Desgraciadamente recuperamos el dinero y quedamos convencidos
de que habíamos perdido la batalla. Yo estaba muerto y sin ánimo en pensar
en la revancha, lo que también fue un error. El segundo partido fue una
formalidad y queda en la historia del futbol argentino el penal no cobrado
más grande cometido en una cancha. Pero no se podía hacer más nada (NdR:
terminó 1-1 y ascendió Racing, pero de haber ganado el Bohemio por cualquier
marcador hubiera habido tercer partido).
Unos días después, charlando con De Luca en la AFA, me dijo: "Vos no podías
ilusionarte con ganar esos partidos". Antes de la revancha fui a ver a
Grondona con todos los recortes de los diarios donde hablaban de lo mal
que había dirigido Biscay y me contestó: "Basta de protestar contra los
árbitros, me tenés saturado con ese tema", se levantó y se fue. Seis meses
más tarde me encontré en un restaurante de la calle Córdoba con Tadeo,
ya ninguno de los dos éramos presidentes ni de Racing ni de Atlanta, y
charlando, ante mi pregunta, me confesó que no sabía exacto cuánto les
costó el referee porque lo manejó De Stéfano con plata de su bolsillo,
pero que creía que fueron entre 40.000 y 50.000 dólares, que para el segundo
partido no pusieron un mango (casi me mato) y que nosotros estuvimos dormidos
con Gette, que ellos ya lo habían tocado en el partido que jugamos por
la segunda rueda en cancha de ellos. Al ir a mirar los recortes de diarios
de esa época me doy cuenta de que ya para ese partido había sido un desastre.
Estábamos luchando contra molinos de viento; hay un detalle que lo marca
todo. El partido no se televisó porque la oferta que nos hicieron era
ridícula, pero igual pusieron las cámaras de televisión y lo transmitieron
por el programa de Bernardo Neustadt, que era fana de Racing. Yo estaba
a los gritos que no se debía transmitir y me decían que lo filmaban para
pasar por diferido (lo cual era mentira). La Razón sacó un suplemento
de más de diez páginas dedicado a Racing al día siguiente de su coronación.
Para mí fue una gran frustración no haber logrado el ascenso y estuve
yendo más de un año al psicólogo por ese tema; creo que podíamos haber
ensuciado la cancha cuando los referees se negaron a dirigir a Atlanta,
pero no había mucho más para hacer: el segundo ascenso ya estaba definido
antes de jugar el partido.
Con relación
a Cocco, junto a Ribolzi y el profesor López formaron un equipo de trabajo
espectacular, muy profesional. Yo participé de las charlas técnicas, de
la arenga a los jugadores, y realmente dejó el alma para ganar esos partidos.
Incluso él me insistió mucho para que tratáramos de llegar al referee
en el segundo partido y yo lo descarté. Por todo eso me río cuando dicen
que fue a menos, solamente gente que no estaba en el manejo del tema pudo
haber dicho disparates iguales.
No sé si recordás que cuando se cortó la luz en el segundo partido contra
San Miguel la hinchada de Atlanta cantó: "Aunque Dalman no quiera, Atlanta
va a salir campeón", y yo que me había peleado con todos, que me estaba
matando para conseguir el agujerito que nos llevara a la A, no entendía
nada. Al día siguiente hice investigar el porqué de ese estribillo y me
contaro que era porque yo no había querido dar entradas gratis y las tuvo
que comprar otro dirigente. Lo increíble que yo envié 500 entradas de
mi bolsillo pues en ese entonces estaba la ley De la Rúa, donde yo no
podía aparecer pero el que las entregó dijo que las compró él y yo me
oponía. Te imaginás cómo me sentía ante este tipo de situaciones. Posiblemente
hay cosas de las que comenté que no se cuentan porque uno no tiene las
pruebas de todo lo que dice, pero creo que mis hijos, que también son
enfermos de Atlanta, se merecen que yo cuente todo lo que pasó sin ocultar
nada. Para que todo el mundo de Atlanta sepa la verdad de lo que pasó.
-¿Qué
piensa de gestión de Masci que lo antecedió?
-El Dr. Hugo Masci tenía cosas muy buenas y muy malas. Era en la conducción
del club una persona muy creadora, desarrollaba constantemente nuevas
ideas, trabajaba muy bien todo el tema de marketing, y le dedicó mucho
tiempo durante su gestión a trabajar por el club. Pero era muy autoritario,
lo cual en un club como Atlanta no venía nada mal, y muy despectivo con
la mayoría de la gente. Si él hubiera trabajado más en relación con los
anteriores directivos, se hubiera armado un Atlanta de lujo, pero con
los anteriores se peleó con todos.
-¿Cuál
es su opinión sobre Broda?
-Lo conozco muy poco para dar una opinión; nunca trabajé con él.
-¿Y de
la actual CD?
-Desconozco cómo están trabajando. De los últimos directivos, del único
que puedo hablar por conocer bien su forma de trabajar y pensar, es de
Carlos Moreno. Es lejos el mejor directivo que tuvo Atlanta en los últimos
años.
-¿Qué
piensa del los temas estadio y sede?
-Veo que se va avanzando a los ponchazos, con muy buena voluntad pero
está faltando el apoyo masivo para resolver estos dos temas.
-¿Volveria
a estar en la politica del club?
-Hoy tengo un pensamiento muy distinto de todos los que escucho hablar,
entonces es muy difícil llevar a cabo lo que la experiencia y el sentido
común te indican que tenés que hacer para realmente tener Atlanta por
otros 100 años.
-Mensaje
al socio de Atlanta...
-Atlanta forma parte de mi corazón y el de mi familia, necesitamos contarles
y explicarles a nuestro descendientes que es un sentimiento que no debe
desaparecer, no ser tibios en este tema.
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La familia Dalman. De fondo, la camiseta con la que debutó Marcelo
(arriba a la izquierda)en la primera de Atlanta.

Una
de las finales en el estadio Monumental. Ortíz lucha por la pelota.

Equipo
1985. Parados: Gette, Tocalli, Barbieri, Millicay, Carrizo, Videla.
Agachados: Villagra, Nardoni, Giordanella, Erramuspe, Torres. (*)
Dalman
presidente
Luego de
siete años en que los destinos de la entidad habían sido conducidos
por el tándem Hugo Masci-Antonio Carbone, asume el arquitecto Silvio
Dalman el 3 de enero de 1985.

Recorte de La Prensa sobre los arbitrajes (**)

Clarín y la venta de Gómez y Graciani (**)

La protesta de Atlanta, por Clarín (**)
El
torneo de 1985
POR CARLOS STORTZ
Atlanta volvia a la B. A una Primera B en la que estaba Racing, que
habia fracasado el año anterior (habian subido Dep. Espanol y Gimnasia)
y a la que llegaba Rosario Central, quien las dos veces anteriores que
habia descendido, habia campeonado comodamente. Y vinieron algunos cambios.
Se fueron, como libres Carnevali, Wagner, Landucci, Sotelo, Pereyra,
Constantino, Tamer, Mazo, Firpo, Onnis, Raul Dominguez y Coccimano.
Graciani y Ruben Gomez pasaron a Boca, Raffaelli a Huracan y Espala
a Ecuador. Vinieron en cambio, a las ordenes del nuevo tecnico D'Accorso:
los arqueros Hugo Tocalli (ex Union y Quilmes) y Baglioni (ex Banfield),
los defensores Arasa (ex Chacarita), Gette (ex Argentinos y Estudiantes),
S.Barbieri (Newell's) y Videla (San Lorenzo); los volantes Nardoni (R.Cesarini),
Ruben Rios (ex Huracan) y Giordanella (Trelew), y los delanteros C.Marasco
(ex San Lorenzo y Chacarita), G.Carrizo (Huracan), A.Perroud (R.Central
y Colombia), F.Martinez (Dolores) y el uruguayo Heber Bueno (San Lorenzo).
Atlanta parecio empezar con todo: vencio angustiosamente a Dalmine en
la primera fecha, pero aplasto a Tigre en Victoria en la segunda: 3
a 0. Erramuspe pasaba a destacarse como figura. En la tercera fecha,
Rosario Central, que habia empatado en cero sus dos primeros partidos
supero a Atlanta en Villa Crespo por 4 a 2. A partir de alli, el equipo
rosarino comenzaria una serie imponente de victorias cortadas ocasionalmente
por algun empate. Atlanta tambien hacia una buena campana, en la que
se destacaron un empate con Quilmes en la 9na . , una victoria frente
a Lanus en la 11ma. y muy especialmente un empate frente a Racing en
la 12ma. Estaba para ganar, con dos goles de Perroud, pero Castello
logro un primer empate parcial, y faltando solo 6 minutos un error de
Jones significo el 2 a 2 definitivo. En su primer presentacion en Los
Polvorines, San Miguel (con un gran equipo) derroto a Atlanta. Hubo
un partido espectacular en la 18va. Alli Atlanta vencia a All Boys 2
a 0 (Bueno y Perroud), desconto De Sarrasqueta, y faltando 8 minutos
empato Fabbri. A los 43', una palomita de Carrizo significo la victoria
bohemia. Luego, tras perder frente a Los Andes, vino la segudilla de
victorias mas importante de la historia bohemia, con siete al hilo:
vencio a Talleres y El Porvenir, cerrandose la primer a rueda. Las posiciones
en ese momento eran encabezadas por Rosario Central con 36, secundado
por Atlanta con 27. Estudiantes (BA), Racing y Los Andes tenian un punto
menos. Luego, Atlanta seguia su racha: se suspendia el partido en Campana,
y Atlanta vencia 5 a 0 a Tigre y 1 a 0 a Rosario Central en Arroyito
(el gol, Gette, al recibir un pase de Torres en un tiro indirecto).
Luego vendrian los triunfos frente a Sarmiento, Defensores e Italiano
(en Caseros). Atlanta se acercaba a cuatro puntos de Central. Pero alli
comenzo la noche. Vino una increible seguidilla de quince partidos sin
victorias. Ante la falta de Erramuspe, D'Accorso apelo a Franklin Martinez,
quien era el goleador de la tercera, pero no tuvo exito en Primera.
Apenas se consiguieron algunos empates, con lo que se aseguro la suerte
de Rosario Central. Mientras, D'Accorso daba un paso al costado, y frente
a Argentino de Rosario asumia Victorio Cocco: el sufrio ocho de esos
quince partidos, algunos con goleadas estrepitosas, como un 0-5 en Campana
y un 0-3 en All Boys. En la ultima fecha, Central ya era campeon, pero
Atlanta no estaba aun clasificado para el octogonal. Volvio al triunfo,
con un 3-1 frente a El Porvenir (2 de Bueno y Torres), y clasifico.
Recordemos que San Miguel fue el subcampeon del Torneo. Ese dia, ademas,
la tercera volvia a coronarse campeona. Y para las finales, Atlanta
volvio a ser lo que era. Enfrento a Lanus en cuartos: lo supero claramente
en Ferro (2 a 0, goles de Erramuspe y Bueno; el Avion Ramirez fue expulsado),
y en Boca, en las revanchas lo tenia dominado: ganaba 1 a 0 con gol
de Torres, pero tras la expulsion de Videla, llego el empate de Vicente.
A los 27'del 2do. llego el gol de Barzola que puso el 2 a 1 definitivo.
Fue inutil para Lanus, aunque fue la unica victoria de ese equipo frente
a Atlanta desde 1977 hasta el presente. En semifinales, le toco enfrentar
a San Miguel, mientras la otra semifinal la protagonizaban Quilmes y
Racing. Los otros tres semifinalistas habian llegado a esa instancia
por mejor posicion en el torneo, ya que igualaron puntos y goles en
cuartos de final. El caso de Racing fue llamativo: gano 3 a 1 la primera
final a Banfield, y en la segunda, Banfield llego a apretarlo al ponerse
3 a 1 arriba. Se mantuvo el marcador, y quedo Racing. El primer enfrentamiento
con San Miguel (en Ferro) termino en cero. Si los verdes lograban mantenerlo
para la revancha, llegaban a la final. Sin embargo, nuevamente en Ferro,
ese cero se quebro en 45' del primer tiempo con un tiro libre de Arasa.
En el segundo, otro tiro libre de Torres y un rebote capitalizado por
Marasco pusieron el 3 a 0. Hubo un corte de luz en 37' que obligo a
jugar los ocho minutos restantes entre semana. El marcador no cambiaria,
y Atlanta deberia enfrentar a Racing en la final, al mejor de dos enfrentamientos
en cancha de River. Si empataban en puntos (no valian los goles), habria
un tercer partido en el mismo estadio. Las ilusiones se fueron rapido:
en la primera final, en solo 2' Walter Fernandez abrio el marcador;
en 30' seria expulsado Jones, y en la 2da. etapa se vendria la goleada:
Colombatti, Pavon y W.Fernandez pusieron el 4 a 0 definitivo, en un
partido en el que hubo muchas acusaciones al DT y algunos jugadores,
y que culmino con un enfrentamiento entre Gette (que fue remplazado)
y Cocco. Para la revancha, los de Racing solo pensaban en festejar.
Y un gol de Sicher, en 17' les abrio las puertas. A los 14' del 2do.,
sin embargo, Bueno empataria con un frentazo, y Racing comenzo a temblar.
Un tiro de Giordanella en el travesano, sobre el final pudo cambiar
las cosas. Fue ascenso para Racing, y fustracion bohemia.
La
campaña de Atlanta
1-Villa
Dalmine 2-1 (L)
2-Tigre 3-0 (V)
3-Rosario Central 2-4 (L)
4-Sarmiento 1-1 (V)
5-Almirante 0-0 (L)
6-Defensores 1-0 (V)
7-Italiano 0-0 (L)
8-Colon 2-1 (L)
9-Quilmes 2-2 (V)
10-Banfield 0-0 (L)
11-Lanus 2-1 (V)
12-Racing 2-2 (L)
13-San Miguel 0-1 (V)
14-Arg.Rosario 1-1 (L)
15-Morón 2-0 (V)
16-Estudiantes BS 2-1 (L)
17-Chicago 0-1 (V)
18-All Boys 3-2 (L)
19-Los Andes 0-2 (V)
20-Talleres RE 1-0 (L)
21-El Porvenir 1-0 (V)
22-Villa Dalmine 0-5 (V)
23-Tigre 5-0 (L)
24-Rosario 0-1 (V)
25-Sarmiento 1-0 (L)
26-Almirante 0-0 (V)
27-Defensores 3-2 (L)
28-Italiano 1-0 (V)
29-Colon 0-0 (V)
30-Quilmes 0-1 (L)
31-Banfield 0-2 (V)
32-Lanus 1-1 (L)
33-Racing 1-1 (V)
34-San Miguel 0-1 (L)
35-A.Rosario 0-1 (V)
36-Moron 1-1 (L)
37-Estudiantes BA 1-1 (V)
38-Chicago 0-1 (L)
39-All Boys 0-3 (V)
40-Los Andes 1-1 (L)
41-Talleres RE 0-0 (V)
42-El Poevenir 3-1 (L)
Nota: Atlanta finalizó tercero en el grupo B y séptimo
en la tabla general, clasificando al torneo reducido por el segundo
ascenso. Rosario Central se coronó campeón.
El
reducido
Cuartos de final
Atlanta 2-Lanús 0. En Ferro. 3/12/85.
Lanús 2-Atlanta 1. En Boca. 7/12/85.
Semifinal
San Miguel 0-Atlanta 0. En Ferro. 10/12/85.
Atlanta 3-San Miguel 0. En Ferro. Suspendido a los 82 minutos. 14/12/85.
Continuó el 17/12/85.
Final
Atlanta 0-Racing 4. En River Plate. 21/12/85.
Racing 1-Atlanta 1. En River Plate. 27/12/85.
Aclaración
Editorial
Sentimiento Bohemio está abierto para que los aludidos por el
señor Dalman puedan volcar sus opiniones y sus puntos de vista. La intención
de SBWS es tratar periodísticamente hechos de un pasado reciente de
modo que los lectores tengan elementos para hacer un balance, de modo
alguno la intención es cuestionar a las personas aquí mencionadas.
Continúa...
En la próxima edición, todos los recortes de diario de
la época y escritos de la CD enviados por Silvio Dalman.
(*)
Foto: Lbro la Historia de Atlanta. alejandro Domínguez.
(**) Imágenes gentileza Silvio Dalman.
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