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AÑO
VII - NÚMERO 156 / Lunes 14
de agosto de 2006
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| PRODUCCION
ESPECIAL Día del niño bohemio El domingo pasado se celebró el Día del Niño y, más allá del carácter comercial de la jornada, Sentimiento Bohemio le rinde homenaje con una producción fotográfica especial a todos los "locos bajitos", siempre presentes en todos los momentos de los casi los cien años de historia del club. El jardín de infantes en los años '60, las inferiores de básquet y fútbol, fotos de jugadores y ex jugadores de cuando eran chicos. En fin, niños y adolescentes, aquellos que deberían ser los primeros privilegiados en el club y en el país, porque son el futuro de uno y otro. Además, el sábado el club los homenajeó sobre la calle Humboldt y el barrio, en diferentes lugares de Villa Crespo. POR GASTON GELBLUNG COLABORAN: EDGARDO IMAS, MONICA NIZZARDO Y MARIO NIZZARDO |
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Como ya es sabido, y especialmente los bolsillos de padres, tíos y abuelos, el pasado domingo 13 de agosto se celebró el Día del Niño en la República Argentina. Con la intención de acercar al Club Atlético Atlanta con el barrio y los jóvenes, se organizaron para el sábado 12 interesantes actividades. Junto a la Cámara de Comercio de Villa Crespo, la Comisión de Asociados del Banco Credicoop, el Centro Cultural Los Bohemios, el Consejo de los Derechos del Niño y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad, la Asociación Principios, el Centro Cultural Osvaldo Pugliese y el Centro Cultural Colegiales, desde las 11 de la mañana se realizaron diversas y divertidas actividades para los más pequelos villacrespenses. La plazoleta de Corrientes y Vera fue uno de los epicentros con payasos y reparto de golosinas y juguetes. Luego, a partir de las 12 horas, en la estación de Bomberos de Corrientes, entre Malabia y Acevedo, generó una actividad compartida entre chicos y oficiales. A las 13, en Corrientes y Serrano, el dueño del Bar Delu donó choripanes y bebidas. Por último, a las 15, en Atlanta (Humboldt 390), titeres, payasos, teatro y reparto de meriendas (donado por el Consejo de los Derechos del Niño y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad) convocó a cientos de bajitos. Atlanta y los más bajitos Mientras que en oriente medio decenas de niños inocentes mueren en una de las tantas injustificadas guerra que imperan en pleno siglo XXI, el festejo mundial del día del niño fue parte en todo el globo terráqueo. El 20 de noviembre de 1959 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos del Niño, en ella se consigna que los derechos serán reconocidos a todos los niños sin distinción de raza, color, sexo, religión, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Mientras esto ocurría casualmente el club ya contaba con el Jardín de Infantes Atlanta, además de comenzar a darle una gran preponderancia a la actividad deportiva en niños y jóvenes, especialmente en la principal disciplina de la institución, el fútbol. Este proceso fue paralelo a la construcción e inauguración del actual estadio en 1960. Así Atlanta, como institución que se nutre de la comunidad que la rodea, llevaba a la práctica el artículo 7º de la Declaración: "El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho". Para tener una idea de lo que significó el Jardín de Infantes en la vida del club, basta citar que hacia 1962 funcionaba con dos secciones en el turno tarde y uno en la mañana. Además, se había agregado en ese año la Escuela de Recreación para niños de entre 6 y 12 años de edad, que complementaban los conocimientos adquiridos en la escuela estatal. En verano la concurrencia infantil alcanzó una cifra récord de 2.200 chicos y en invierno, se desarrolló a título experimental, con 200. Excursiones, campamentos, visitas a museos, cumpleaños colectivos, eran distintas vías para lograr la formación integral del niño, con bases fundamentales en la educación artística, física e intelectual. Tampoco casualmente, la decadencia institucional -paralela a la del país- cercenaron la vigencia de esos derechos por el cierre de gran parte de esos espacios de los cuales podían gozar los niños y adolescentes en el club. Las
inferiores de fútbol y básket La desaparición de la cancha auxiliar y el posterior traslado de las inferiores a Villa Celina constituyó una gran revolución en el club. Los resultados están a la vista. Actualmente, un grupo de personas luchan día a día para mantener un prebio que debería ser la herramienta fundamental para el club y no una espada de amócles, esperando ser tomada por el primer prestamista de paso. Los
chicos con la primera El festejo del 2003 El 8 de agosto de 2003 el club Atlético Atlanta festejo el día del niño en el club ante más de 1000 chicos que se delaitaron con juegos, musica, murgas, payasos, sorteos, regalos, merienda y golosinas. En esa ocasión, el evento había sido organizado en conjunto con la Vicejefatura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en ese momento a cargo de Telerman. Ese día, una de las personas responsables de la organización, afirmó: Somos un club que cuenta con una historia, pero para tener continuidad, debemos pensar en el futuro…Una institución que ambicione ser grande debe organizar actividades para los chicos… Dentro del año del Centenario del Club Atlético Atlanta, y peticionando por la pronta Reapertura de la Antigua Sede Social (que albergaba a más de 15.000 socios y colegios de la zona). Por siempre cacho Juan Carlos Di Zanzi, conocidos por todos como Cacho, fue uno de los últimos embanderados en el trabajo con los niños en Atlanta. Durante casi 20 años Cacho llevó adelante la escuelita de Fútbol infantil del club, compitiendo además en los torneos FEFI con un handicap extraordinario. Además, cuando se decretó la quiebra del club, la escuelita junto a Futsal fueron las únicas actividades que siguieron funcionando, primero en el parque Los Andes, y luego en el mismo club tras un permiso judicial. Cacho falleció a los 74 años el 16 de abril de 2005, con 73 años y un corazón azul y amarillo inquebrantable. Vivía en frente de la cancha, sobre la calle Humboltd, desde ahí cruzaba todas las tardes para trabajar en su pasión, los infantiles del baby-fútbol y Atlanta; Comenzó a dirigir como técnico del baby a fines de los ochenta en la vieja sede, desde ahí fundó la escuelita que hoy tiene un nombre registrado en Atlanta, "la escuelita de Cacho", ya en los noventa afilió al club en los torneo F.E.F.I. y desde ahí hasta fin del año pasado no paro, junto a su hijo Carlos y su esposa, a pesar de muchos contratiempos. Sus más caros en afecto dicen que se fue un sábado porque allá arriba lo necesitaban para dirigir algún equipo, se fue un sábado gritando los dos goles de Atlanta.
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