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AÑO
VII - NÚMERO 158 / Lunes 28
de agosto de 2006
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| EDITORIAL:
EL CLASICO "B" Clásico de cuarta Desde los años '80 y y sustentado por los pocos enfrentamientos ante sus respectivos clásicos de toda la vida, Atlanta y All Boys se terminó consolidando en un nuevo clásico, fundamentado principalmente en hechos violentos y alejado por completo de lo estrictamente deportivo. A priori, la diferencia histórica abismal entre ambos clubes nada le caberían a un clásico, pero el presente ha equiparado a ambos clubes, principalmente por la decadencia deportiva de Atlanta de la últimas décadas y el apogeo de la cultura del aguante y el reviente, mal interpretado como folklore. POR GASTON GELBLUNG DATOS HISTORICOS: EDGARDO IMAS |
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Un nuevo y vergonzoso capítulo se volvió a escribir la última semana entre bohemios y albos, devenido clásico B en la última década y fundamentalmente sustentado en hechos violentos y no histórico-institucionales. Como es sabido, el conjunto de Villa Crespo se presentó, luego de varias discusiones e intervenciones incongruentes del Prosef, en el estadio de All Boys bajo protesta. Incluso, Alejandro Korz -presi de Atlanta- presentó sendas quejas al Ministro del Interior, Aníbal Fernández, y a Julio Grondona para remarcar que el club deslinda responsabilidades ante hechos de violencia. Por otra parte, Javier Castrilli firmó un acta en la cual constaba que el partido se jugaba en Ferro, aunque luego cedió ante Robero Bugallo, represente de All Boys, y modificó el escenario del encuentro. Las presiones políticas de ambas dirigencias trasformó el partido en un enfrentamiento político institucional potenciando una rivalidad y violencia implícita. Sin necesidad de incurrir en desmesurados conceptos laudatorios, no hace falta más que repasar los distintos registros históricos para concluir que poco tienen para parangonarse ambas instituciones, en historia, resultados deportivos e influencia. Atlanta ejerce una superioridad estadística; posee casi la misma cantidad de temporadas disputadas en la Primera A que All Boys en la segunda categoría, desde sus respectivas fechas de fundación -43 contra 8 en el profesionalismo-; tiene una abrumadora ventaja en la cantidad de temporadas en la elite del fútbol argentino y hasta triplica las entradas vendidas registradas en AFA desde comienzos del profesionalismo. La necesidad
en el fútbol argentino en particular y en la sociedad en general
de tener un antiprócer, un par a quien depositar odio y por consecuencia
violencia, determinó a estos equipos como clásico en los últimos
años. Esto fue agravándose y aumentando con el correr de los años, azuzado por la instauración de la cultura del aguante y del reviente, y la creciente dependencia del fútbol de la televisión y el consecuente ingreso del negocio del fútbol en un estadio superior: ya las cifras pasaron a ser multimillonarias. Por otra parte, la TV potencia la sensación de importancia, y de impunidad, de los barras. Cada vez hay más imágenes de hinchadas y primeros planos de barras, con el «colorido» y el «folklore». Los primeros enfrentamientos violentos entre hinchas se registran a fines de los '80, cuando un hincha identificado con los colores de Atlanta arrojó una bomba molotov a la tribuna local de All Boys. Al año siguiente la barra de All Boys, en el mismo escenario, ingresó a la tribuna de Chivilcoy ubicada por la parcialidad bohemia, con cadenas y manoplas, situación que volvió a generar un fuerte enfrentamiento mano a mano entre ambas barras. En la temporada 1992/93, se produjo un hecho recodado por los más violentos de Atlanta e incluso subrayado en una de sus canciones en las tribunas, el sábado 29 de agosto de 1992 el partido debió suspenderse por lluvia pero ya la barra de Atlanta había ido caminando y como el operativo se había levantado parcialmente, entraron a un bar dónde se reunía la barra local y luego de serios enfrentamientos lesionaron con arma blanca a un hincha de All Boys. El partido se volvió a programar entresemana, a pesar de lo sucedido, para el 2 de septiembre pero volvió a ser postergado por la lluvia. Finalmente se jugó tres meses después, el martes 8 de diciembre de 1992 e igualaron 1 a 1 en Monte Castro. En la revancha, el 20 de febrero de 1993, es cuando le tiraron en Humboldt un petardo desde la platea al DT de All Boys, Mario Rizzi, que por poco no lo hirió. A comienzos del año 2002, dos micros de barras de Atlanta que iban camino a Isidro Casanova emboscaron a un micro de barras de All Boys, situación que arrojó varios heridos de gravedad y el robo de un bombo perteneciente a los de Floresta. Luego llegará la vendetta por parte de los atacados, cuando terminan emboscando a dos micros de hinchas bohemios que regresaban de Jauregui, quienes agreden con palos, piedras y bombas molotov a hinchas de Atlanta dejando como resultado dos heridos graves. Ese mismo día, el presidente de All Boys, Roberto Bugallo, envió una nota oficial desmintiendo el protagonismo de hinchas de All Boys en el ataque, aunque en el próximo enfrentamiento se pudieron observar banderas en la tribuna de All Boys mofandose de ese hecho, e incluso su barra actualmente entona una canción sobre esa emboscada. En el torneo Apertura 2004, se vuelven a registrar importantes hechos violentos en Villa Crespo, último partido de Salvador Ragusa como DT, cuando Atlanta pierde 2 a 1 el 25 de setiembre de 2004. Hinchas de ambas parcialidades se enfrentan en la calle Humboldt y luego los incidentes continuaron entre barras locales y la policía al intentar sustraer banderas robadas en ese enfrentamiento. El estadio de Atlanta fue clausurado por el Prosef durante cinco partidos oficiales, aunque se le permitió jugar con River por el Centenario. En los últimos años esta nueva rivalidad, fundamentada en la violencia y no en lo deportivo, llegó a lo más alto en lo institucional, con enfrentamientos verbales entre ambos presidentes. Justamente, el último partido dónde Atlanta pudo ser local en su estadio fue frente a All Boys. Luego del cotejo el presidente del equipo de Floresta presentó una decena de denuncias por irregularidades en el estadio que repercutió en la definitiva clausura municipal del mismo. Paralelamente, Alejandro Korz presentó una serie de denuncias por actitudes de discriminación y xenofobia por parte de la visita. Finalmente, en la última semana se registró un nuevo enfrentamiento entre ambos directivos, con una evidente necesidad de mostrar fuerza hacia sus asociados, pugnando por el escenario de juego y la cantidad de entradas cedidas a los visitantes. Los estadios y las localías Hasta la
temporada 1995/96, jugaron siempre en sus respectivas canchas. En 1996/97,
empezaron a sucederse los cambios en la localìa por distintos motivos:
B Nacional 1997/98: jugaron en Villa Crespo (venció All Boys 2 a 0, televisado, y con luz artificial; fue la última vez que se jugó de noche) y en Monte Castro (igualaron 1 a 1). B Nacional 1998/99: en la primera rueda, All Boys hizo de local en Deportivo Español, el domingo 1º de noviembre de 1988, en horario matutino, y ganó 3 a 1. En la segunda rueda, triunfó el Albo en Humboldt 1 a 0. B
Metropolitana 2001/02: se volvieron a enfrentar luego de dos temporadas
sin hacerlo. El martes 4 de diciembre de 2001, igualaron 1 a 1 en Ferro,
donde Atlanta hizo las veces de local, pues no podìa actuar en su estadio
(tres dìas antes habìa jugado como local en Español, ante Flandria). De lo antedicho,
se desprende que sólo en dos oportunidades convinieron en jugar ambos
partidos en otro estadio: en la 2003/04 y en la segunda fase de la 2005/06.
Otras curiosidades All Boys
permaneció apenas ocho temporadas en Primera División en el profesionalismo,
entre 1973 y 1980. >Opiná
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