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AÑO
VII - NÚMERO 161 / Lunes 18
de septiembre de 2006
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| INFORME
ESPECIAL Verdades y falsedades del estadio de cemento A un año de la interrupción de las obras de la tribuna de cemento, cobra fuerza un nuevo proyecto de similares características de aquél, en el sentido de que la construcción sería desarrollada sólo con aportes de Atlanta y sus socios, sin asociaciones con empresas o capitales inversores. Cuando ya debería estar el primer tercio casi finalizado, de acuerdo con el plazo estipulado oportunamente en el primer proyecto, Atlanta continúa alquilando otros escenarios, pero la esperanza de volver a Villa Crespo renace. Todo lo que hay que saber para entender por qué en la cuestión del estadio, como en muchas otras del quehacer institucional, en Atlanta todo es cíclico y se repite. POR EDGARDO IMAS (imased@yahoo.com) |
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Escribe
Eudemo parafraseador de Aristóteles, unos tres siglos antes de la Cruz:
En la refutación que el genial escritor argentino intentó desarrollar de la teoría de la repetición periódica de la historia y de la idea nietzscheana del eterno retorno de lo mismo, sin duda hubiera tallado con fuerza en la discusión la experiencia de Atlanta en las últimas tres décadas. Más allá de cuán lejos uno esté de alinearse en este aspecto con los pitagóricos o con el maestro Zaratustra, la mera posibilidad de una repetición circular parece concretarse en las mismas vicisitudes por las cuales, una y otra vez, periódicamente, transita el club. No importa qué faceta del quehacer institucional analicemos. Idénticos errores, similares actitudes, constantes políticas se repiten. Las mismas cosas parecen estar siempre volviendo. Hoy, la cuestión que más desvela a todos los que tienen algún vínculo con Atlanta pasa por la necesidad de un estadio de cemento, que permitiría no sólo volver a tener presencia física en Villa Crespo, una vez levantada la clausura, sino también dar el puntapié inicial para la ansiada fase de crecimiento del club, de la mano de la futura recuperación de la sede. No obstante, una cosa es enunciarlo solamente como una simple expresión de deseos o una férrea convicción, y otra bien distinta es darse una estrategia apropiada en pos de los objetivos trazados. Líneas generales de acción, acompañadas de gestión coherente y los adecuados ámbitos de debate y reflexión. Todo lo contrario a las cíclicas vueltas de campana por caprichos, actitudes pasionales o gestos incomprensibles. Sí, sí, los mismos, esos que siempre vuelven, y cíclicamente se repiten. Parece ir ganando fuerza un proyecto de construir una tribuna pequeña de cemento con recursos propios y sin asociaciones con capitales inversores ajenos al club. En él confluyen la agrupación Atlanta de Verdad, integrada por algunos socios que se acercaron hace cuatro meses a colaborar con la comisión directiva -por ejemplo, conformando la Subcomisión de Fútbol Profesional-, y la propia CD, convencida de que seguir esperando los resultados de las lentas negociaciones con supuestos interesados en proyectos faraónicos erosiona crecientemente la credibilidad y la autoridad, más aún cuando las cosas tampoco marchan sobre ruedas en lo deportivo. Además, los directivos perciben que sectores del "tablón" con mucho peso específico en el club son reacios a aceptar propuestas foráneas, aun sin analizarlas. Ello es así porque con lo sucedido durante cinco siglos, desde que la corona española pisó por primera vez nuestro continente, todos desconfían, incluso apresuradamente y aun a riesgo de equivocarse, de los espejitos de colores. Acerca de este nuevo proyecto, es legítimo preguntarse si no existió antes. La respuesta es afirmativa: hace un año la actual CD dispuso paralizar las obras de construcción del primer tercio de una tribuna de cemento a espaldas de las vías del ferrocarril. Había una subcomisión integrada por socios que estaba llevando a cabo el proyecto -ya se habían puesto las bases bajo tierra- y aportes mensuales comprometidos. Las similitudes son evidentes. Durante los últimos doce meses circularon todo tipo de especies al respecto. Ignorancia, male fe, retaceo de información, contradicciones y ausencia de autocrítica conformaron un conjunto de ideas erróneas y prejuicios en torno del estadio. Para saber donde está parado Atlanta, trataremos de desentrañar las verdades y falsedades, una a una, sobre el nuevo estadio. 1.
La CD paralizó la obra anterior en julio de 2005 porque no tenía permiso
de obra. Si se esgrime la masacre de Cromañón como explicación de tanto celo, ésta tuvo lugar en diciembre de 2004 y la obra se paralizó siete meses después. Además, con posterioridad a la interrupción, los miembros de la subcomisión de la tribuna y la CD se avinieron a comenzar las gestiones por el certificado de obra, lo cual no fue impulsado finalmente por ninguna de las dos partes. 2.
La CD paralizó la obra anterior en julio de 2005 a la espera del avance
de las conversaciones con el Club Atlético San Telmo sobre construcción
de un estadio compartido. 3.
Entonces, el motivo real se debe a la enemistad personal del presidente
Alejandro Korz y el arquitecto Gabriel Velisone. No se comprende cómo terminó todo de esta manera, cuando en la masiva asamblea de socios de fines de mayo de 2005, en la cual fue proclamado Alejandro Korz como presidente, éste presentó a Gabriel Velisone y defendió su proyecto en marcha de construcción del estadio. El arquitecto habló esa noche y respondió las múltiples inquietudes de los socios, si bien ninguno hizo alusión al permiso de obra. Tampoco nadie cuestionó el plazo de término del primer tercio estimado por el arquitecto -fines de 2006-, ya que se explicó que el costo del sistema que se había utilizado para construir rápidamente la tribuna cabecera oeste de Nueva Chicago era imposible de que Atlanta lo afrontara. Casi dos meses después, hubo un giro de 180° en la situación y el primer tercio de la tribuna de cemento pasó a mejor vida sin explicaciones convincentes. 4.
La CD se gastó todo el dinero de la venta de hierros y tablones de
la tribuna desarmada. 5.
La propuesta de un estadio faraónico de Dypsa es inexistente. El estudio de factibilidad que pidió Dypsa no consistía en investigar el suelo del actual estadio, sino en analizar si las manzanas aledañas, por el costo del metro cuadrado y sus características -muchas casas viejas y tipo PH y numerosos talleres-, permitían iniciar un polo urbano como el que tuvo lugar en los últimos diez o quince años en Palermo Viejo. Es decir, comprar terrenos a un costo muy barato y mediante la construcción de edificios, locales comerciales y hasta hoteles y shoppings, generar un nuevo barrio donde el metro cuadrado creciera exponencialmente. Un estadio de las características de las que se habló estaba pensado como parte de esta nueva fisonomía barrial, con la organización en él de múltiples espectáculos artísticos fundamentalmente, según rumores, asociados con la productora Pol-K. El interés de los dirigentes radicaba en que Atlanta tendría un porcentaje de la explotación y se establecería que debería jugar sus partidos en ese estadio. Y, además, en lo que constituye algo muy importante para el futuro del club, la empresa ayudaría a solucionar los dos juicios de inminente resolución (el de Justo Aón y el de Osvaldo Diez y otros) y a futuro el de Consucont contra Atlanta por el pago que había realizado esa empresa de la deuda vieja del club con Obras Sanitarias de la Nación de la sede, y que extrañamente no apareció en el momento de la venta de la sede, en 1994. Un porcentaje de la explotación del uso del estadio, del estacionamiento, más la solución a los tres juicios que amenazan el futuro de Atlanta, estaban en la cabeza de los dirigentes. Las negociaciones se enfriaron, y no se sabe bien si es una estrategia del titular de Dypsa, el ex banquero Issel Kiperszmit, para dilatar la cuestión y obtener mejores condiciones ante un club desesperado por concretar algo. 6.
Otro "verso": el segundo proyecto por un estadio más chico. La propuesta pasaba por realizar un estadio de cemento con una capacidad y sofisticación mucho menores que el propuesto por Dypsa. Se mencionó un estadio similar al que construyó Arsenal de Sarandí. Recordamos que el reemplazo del viejo estadio lignario del Viaducto demandó dos años de trabajos entre 2002 y 2004, ya que fue completamente desarmado el anterior y construido el nuevo. El negocio para la empresa pasaría por una explotación en conjunto con Atlanta de la publicidad y los espectáculos que se pudieren organizar en el nuevo estadio. Asimismo, había trascendido que el proyecto tendría el apoyo de Aeropuertos Argentina 2000. 7.
Un proyecto de Atlanta para Atlanta. Los dirigentes estaban analizando una posibilidad de abordarla con una empresa constructora ligada al Banco Credicoop, tratando de que sea con el sistema de premoldeado, lo cual permite no sólo una finalización de la obra mucho más rápida, sino que, en el caso de que luego se concretara un proyecto de mayor envergadura, el retiro de la tribuna. En la última reunión de CD, miembros de la agrupación Atlanta de Verdad lanzaron una propuesta similar. Se trata de construir una tribuna para 2.500 personas que sería utilizada por el público visitante en una de las cabeceras. Para ello, se cuentan con el remanente de $45.000 de la venta de hierros y tablones, y se desarmaría una cabecera, por la cual se obtendrían $100.000, ya que el precio de los tablones y hierros han aumentado en el mercado en los últimos tiempos. Naturalmente habrá que comprobar que los tablones sean de lapacho y no de madera de valores despreciables. El resto del dinero podría provenir en parte de una empresa que pagaría una importante suma mensual por publicidad en la indumentaria del club y del aporte de los socios. Habrá que ver cómo reaccinarían éstos a la luz de lo ocurrido hace un año, aunque los impulsores del proyecto confían en que una vez que se vea algo levantado, la gente de Atlanta volvería a aportar. El proyecto prevé que el público de Atlanta deberá ir a la platea, por lo que habrá que invertir en arreglos pues ese sector también está clausurado. Además, habrá que delimitar y separar los sectores y vías de acceso a la popular y la platea locales, que quedarían todas sobre la tribuna de Humboldt. Es necesario un estudio serio sobre el dinero necesario no sólo para habilitar la actual platea y acondicionarla para recibir más público, sino también para solucionar los continuos problemas de falta de impermeabilización que posee, los cuales impiden el uso de los gimnasios que se encuentran debajo de ella los días de lluvia por las numerosas filtraciones de agua. >Opiná
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