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-Ariel
¿Cómo llegas a Atlanta?
-Empecé desde chiquito en Sporting Club Laboulaye de Córdoba,
debuté en primera división a los 14 años, ¡era
delantero y hacía goles!, era figura. Je, todavía no lo
puedo creer.
-¿Siempre
pintaste para delantero?
-No, lo que pasa es que hasta los nueve años jugaba en canchas
de siete, no de once. Cuando fui a probarme a un club me dijeron que juegue
de delantero y lo hice. Después, como andaba bien me llevaron a
un club a Buenos Aires y cuando llegué me preguntaron de que jugaba
y dije de delantero, pero ahí me dicen que necesitaban un central
y yo dije que también jugaba en ese puesto. Me probaron y como
era enano, ligerito y con salida para los dos costados, el Profe Díaz
me dijo quedate.
-O
sea que fue de Córdoba a Atlanta directo
-Sí. A los dos meses que estaba entrenado me llamaron para entrenar
en primera, me acuerdo que fui al banco contra San Miguel, al banco de
la tercera, y al otro partido fui al banco de la primera y al otro partido
debute contra Sarmiento de Junín en la cancha de All Boys.
-¿Sabés
que debutaste en un partido histórico, no?
-Sí, era la época que levantaban la quiebra. Yo obviamente
toda esa época la pase, pero la disfrute porque el sueño
mío era jugar en Buenos Aires, mas si sos del interior. En ese
momento nos juntábamos y citábamos nosotros, entrenabamos
en diferentes lados. Un día llegábamos a entrenar y nos
encontramos con mucha gente afuera y con el club con todas las fajas y
que no podíamos entrenar. Yo no entendía nada.
-¿Cómo
notabas al plantel en ese momento?
-Muy mal. Además salían muchas cosas en los diarios. El
profe y Lendoiro nos llamaban todas las semanas y entrenabamos un dia
en los lagos de Palermo, otro dia en una placita, y así estuvimos
40 días sin jugar hasta que llegó la habilitación
y ahí empezamos a jugar sábados, martes y jueves.
-Ahí
apareció la famosa Comisión de Apoyo, conformada por varios
dirigentes que pudieron sacar unidos el club adelante, entre ellos Broda
y Kristal...
-Sí, Movimiento 2000. Yo tengo muy buenos recuerdos de ellos. Incluso
con Broda, lo llame hace poco cuando Argentina se despedía en River
para ir al mundial, y nos saludamos y charlamos mucho. Quedamos con buena
relación.
-Pasaste
la quiebra, saliste campeón y jugaste en el Nacional B con Atlanta.
Muchos recuerdos me imagino...
-Lo mas lindo que me pasó fue el ascenso. Las dos finales...a mi
lo que me queda es que a Atlanta lo terminé llevando en el corazón,
soy hincha a pesar de hoy no estar más ligado al club, incluso
tengo la última camiseta que usé colgada en casa en un cuadro
y eso es lindo, porque yo tuve el sueño de llegar a Buenos Aires
y jugar y eso se me cumplió, en el camino quedaron cosas buenas
y malas, pero conocí muchísima gente gracias al club y se
me abrieron muchísimas puertas.
-Debutaste
en un partido histórico y también te despediste de Atlanta
en un partido histórico...
-Contra Chacarita, cuando se despidió Pepe Castro. Pepe
era una persona bárbara, el era el simbolo del club pero además
estaba apoyandote todo el tiempo y siempre dandote una mano y era como
jugar con Maradona, para nosotros significaba eso.
-Te
fuiste en el 96 ¿y después?
-Estuve parado casi seis meses, una gente me llevó al Everton de
Chile y ahí conocí a Cachín Blanco, pero el
club estaba inhibido y no podía fichar jugadores, volví
a Buenos Aires y esperé a que habrá el libro de pases y
mientras entrenaba con Almagro, en la época de Pascutti, estaba
a punto de firmar pero no acordamos en lo económico, y Cachín
justo había agarrado San Miguel que había ascendido al Nacional
y me fui ahí.
-¿Y
cómo te fue?
-Bien, incluso jugamos contra Atlanta. Fue uno de los mejores grupos que
compartí. Pero pagaron el primer mes y después no pagaron
mas. Eran dos horas y media de viaje, gastaba diez pesos por día
de viaje. Yo en esa época trabajaba con Javier Sodero en una escuela
de fútbol, administraba mi tiempo y estaba justo con la plata,
y me planté un monton de veces y decía si no pagan, no juego.
Y estuve mucho tiempo parado. Es muy dificil, te come la cabeza por mas
que la pases bárbaro entrenando, pero si no te pagan...te puede
gustar mucho el fútbol pero también tenés que vivir.
-¿Y
de ahí a Honduras?
-No, de ahí vinieron de EEUU de la MLS, me fui a una de las prácticas
que hacían por todo el país, luego de pedirle permiso a
Chachin, fui a practicas contra Almagro, Velez, contra Douglas
en Pergamino, y salí preseleccionado, de esos viajaban entre 12
y 15 jugadores, entre 120 que habían visto. Estaban incluso en
ese grupo el Negro Vázquez, que había jugado en la
Selección. Después llegó la pretemporada con San
Miguel y antes de empezar me habían avisado que tenía que
viajar a Estados Unidos, y cuando termina la pretemporada viajé
con dos jugadores más y fuimos a Miami, a Fort Lauderlade a entrenar.
-Muy
bueno...
-¡Espectacular!, si, no sabés...el Negro Vazquez en
la playa y en el jacuzzi con el termo y el mate...no entendía un
carajo. Ahí me quedé hasta marzo entrenado, y San Miguel
no me daba el pase porque tenía contrato hasta junio, pero no pagaban.
Llamaba todos los días a Buenos Aires para que pasen el fax y nada.
Y un día viene Cachín y me dice que se va a Honduras
y me dice que vaya con el y su equipo. Asique me fui para allá
y estuve un año y medio.
-¿En
que equipo?
-Se llama Vida, de primera división. Quedaba el medio de la selva
y estaba buenísimo, vivíamos a dos cuadras de la playa,
en el Mar Caribe, y nos fue bárbaro. En el primer torneo clasificamos
entre los primeros seis con un equipo que se pensaba iba a luchar el descenso.
Después Cachín vio que las cosas iban bien, echo
a un montón de jugadores y se quedó con todos los chicos
de inferiores. Perdimos los primeros seis partidos y lo echaron y se armó
la hecatombe. Vino un tipo que trajo 15 extranjeros y solo podían
jugar tres, y el único que jugaba era yo. Jugaba de dos, donde
siempre me sentí cómodo.
-Ahora,
en todos los equipos siempre jugaste de dos menos en Atlanta. Tuviste
allí ocho técnicos y con todos jugaste de lateral.
-Y lo que pasa es que estaba el Negro Macia, y un montón
de jugadores que pasaron en ese puesto, todos grandotes, y yo era un enano
y me decían siempre "anda a marcar la punta". No me gustaba
esa posición, pero la idea era jugar.
-Bueno,
sigamos con Honduras...
-La verdad estuvo buenísimo. Pero después pasó el
huracán Mitch, en 1998, y estuvimos parados como tres o cuatro
meses, además psicológicamente te hace muy mal porque no
sabes para donde disparar, nos evacuaron y llevaron a otro lugar, estuvimos
una semana incomunicados y la familia acá no tenía noticias
ni nada. Se terminó el contrato y preferí irme. Ahí,
la gente que me había llevado a EEUU me ofreció ir a Lituania,
yo acepté y estuve allí 8 o 9 meses, cuando termina ese
contrato no quería saber nada. No hablaba una palabra con nadie,
vivía en Vilnius, la capital y el equipo se llamaba el Kaunas,
estaba solo, sin argentinos ni latinos cerca...
-Otra
vez incomunicado.
-Totalmente, el tipo que me llevó me dejó y volvío
a los 10 meses cuando terminó el contrato llegó y dijo "hola,
te vengo a buscar". Y yo a los gritos "sacame urgente de acá",
y me llevó a Alemania y ahí estuve entre 6 y 8 meses. Justo
era época de fiestas en Argentina y pedí permiso para venir
a ver a mi familia porque hacía prácticamente un año
y medio que nos los veía, y vine a Bariloche porque estaban mis
suegros y dije "no vuelvo más y no juego más al fútbol".
-Pará,
antes contame que pasó en Alemania.
-Estuvo bueno, el equipo se llamaba PVC, de segunda división, y
jugábamos en Leizpig, en la cancha dónde Argentina jugó
con México en el mundial. Cómo experiencia buena, aprendés
mucho y creces mucho como persona. El hecho de estar sólo te hace
aprender a crecer mucho espiritualmente y encontrarte con vos mismo, algo
que quizá en Buenos Aires no es posible. Me hizo cambiar la cabeza,
modificar muchas cosas y saber que era lo que yo quería para mi.
Tenía plata, estaba jugando, pero lloraba todo el día porque
estaba sólo, la que era mi novia (ahora es mi mujer) viajaba cada
cuatro meses y no me gustaba nada.
Entonces vine acá, era un verano con 30, 35 grados y dije "no
me muevo mas de acá".
-¿Y
cómo es que ahora estás jugando en el Torneo Argentino B?
-Había dicho no juego más y así fue. Estuve como
10 meses sin tocar una pelota. Como yo había trabajado en Buenos
Aires en diferentes escuelas de fútbol paralelamente a jugar, me
empecé a dedicar a eso. Por eso quiero tanto a Atlanta, porque
me permitió estudiar, recibirme en el profesorado de Educación
Física. Atlanta me permitió tener un título y encaminarme
en la vida, hacer cosas diferentes al fútbol, cosas que te pueden
gustar. Me acuerdo que un año nos obligaron a estudiar computación.
Y bueno, acá en Bariloche empecé a averiguar y había
una sola escuelita de fútbol. Me puse en contacto con gente del
Lawn Tenis, un club de acá muy importante, y ahí nomás
empecé. El tipo me dijo que con 30 chicos ya era algo bueno porque
el había hecho muchos intentos sin éxito. Hoy tengo más
de 250 alumnos. Cómo el gimnasio es grande y a la vez Bariloche
es chico, si vos haces las cosas bien obviamente todo trasciende.
-Además
viajas con los chicos, incluso los llevaste a Buenos Aires a la cancha
de Atlanta.
-En la Escuelita hay chicos desde los 3 años hasta los 13, estoy
feliz de la vida, muy satisfecho y conforme. La idea es la integración
y no la competencia, hay muchos chicos con condiciones pero a veces no
encuentran contención, y además hay un tema en Bariloche
que es el clima y tenés que trabajar siempre en un gimnasio. Por
eso para fin de año podés implementar viajes, gracias al
buen poder adquisitivo que hay en el gimnasio. Y fuimos a Madryn, a Buenos
Aires, Mar del Plata, este año a Carlos Paz...y bueno, en uno de
esos viajes fuimos a Buenos Aires y lo primero que hice fui llevarlos
a la cancha de Atlanta.
-¿A
ver un partido?
-No, justo ese fin de semana Atlanta jugaba de visitante. Pero fuimos,
hablamos con Nely y me encontré con muchos amigos y los chicos
entraron a la cancha y empezaron a jugar al fútbol ahí nomás.
Tenían toda la cancha para ellos solos, estaban chochos.
-¿Y
cómo retomas el fútbol profesional?
-Estaba en la escuelita y vino el papa de un nene y me propuso volver
a jugar. Yo no quería saber nada, pero me dijo que me iba a presentar
a una persona de el único club serio de acá, que trata de
hacer las cosas bien y fui a hablar a Cruz del Sur y nos pusimos de acuerdo.
Esto fue a fines del 2001.
-Y
fuiste parte de un proyecto serio que hizo que hoy Cruz del Sur esté
representando a Bariloche en un Torneo importante.
-Si, primero era muy en el aire. Se jugaba el torneo de acá, el
primero y segundo jugaba para entrar en el torneo Argentino y pasaba que
clasificabas y no pasabas a la otra instancia. Pero el anteaño
se armó un proyecto para entrar al Argentino B y se empezó
a trabajar en serio, entrenar todos los días y las cosas empezaron
a salir. En el primer torneo salimos primeros en la primera parte y en
la segunda vuelta quedamos a un punto de la clasificación. Ahora
estamos en otro torneo nuevo, empezamos muy bien la primera vuelta y ahora
perdimos algunos partidos y estamos viendo si podemos clasificar.
-En
Bariloche es toda una repercusión, incluso le decimos a los hinchas
bohemios que por televisión nacional te pueden ver defendiento
los colores de Cruz del Sur...
-Si, está bueno. Inclusive acá pasó un fenomeno grande.
Acá la gente estaba acostumbrada que iba a la cancha y su equipo
siempre perdía, también de local. Ni hablar de visitante.
A mi me tocó jugar con Independiente de Neuquen, nos metió
tres acá y allá siete. ¡Nunca un baile tan grande!
Y un año después ellos vinieron a jugar y le ganamos 6 a
1. Era otro torneo, otros jugadores y otra instancia.
-Viviendo
acá en Bariloche, un pueblo relativamente chico. ¿Te pasa
que alguien te reconozca como ex-jugador de Atlanta?
-Si, me pasa y me hace sentir muy bien. Por ejemplo te gritan ¡Cordobés,
Cordobés! y acá casi nadie sabe que soy de Córdoba
ni me llaman así, cuando escucho eso se que es alguien de Atlanta
seguro. Lo lindo es que la gente de Atlanta se acuerda de mi y se acuerda
bien, eso es lo más gratificante. Vos podés ser un buen
jugador, un mal jugador, pero creo que con el paso del tiempo lo que perdura
es la persona.
-¿Estás
al tanto de la actualidad del club?
-Siempre trato de mirarlo por tele, pero por ejempo el otro día
que jugó con Los Andes no lo pude ver, yo trabajo en la escuelita
todo el sábado, no lo puedo ni ver. Pero siempre me informo en
como salió.
-¿Y
de la actualidad institucional?
-No, eso no. Pero se lo de la clausura de la cancha y es una lástima,
Atlanta siempre estuvo en primera y era una institución grande
y es triste que esté pasando por un momento malo. Yo cuando estuve
también pasó por un momento malo pero salio adelante.
-¿Querés
dejarle algún mensaje a los hinchas?
-El otro día estaba viendo el programa El Aguante y había
un tipo que estaba protestando porque no podían jugar en la cancha
y me hacía acordar a la época de las discusiones de la gente
que salía a las canchas visitantes y decía que feo esto,
e incluso nosotros mismos el año que salímos campeones e
íbamos a jugar a canchas como la del El Porvenir, que ni vestuarios
tenía, y pensábamos menos mal que vamos a salir campeones
y no vamos a jugar más en canchas así. Son cosas marcadas
que te das cuenta que cuando íbamos a Atlanta tenías todas
cosas de primera y cuando vas a otras canchas o vestuarios, te tenías
que cambiar a caballito porque no entrabas, ese es el sabor amargo que
te queda de Atlanta, de lo que fue, de lo que tiene y de lo que no puede
ser ahora.
-Gracias
Ariel
-Gracias a ustedes y saludos a todos los hinchas.
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Ariel Pérez hoy, en San Carlos de Bariloche
Los
números de Carlos Ariel Pérez
POR EDGARDO IMAS
Fecha y lugar de nacimiento:
5 de marzo de 1972, en Laboulaye (provincia de Córdoba).
Trayectoria deportiva:
Sportivo Laboulaye. (Inferiores)
Atlanta (1991-1996 -Primera B y B Nacional-),
San Miguel (4 partidos en 1997-1998 -B Nacional-).
Vida de El Salvador (1998/99)
Kaunas de Lituania (99/2000)
PVC de Alemania (2000)
Cruz del Sur (2001 hasta la actualidad)
Campaña en Atlanta:
Jugó en la Primera cinco temporadas (cuatro en Primera B y una en la
B Nacional). Estuvo presente en 65 partidos (51 en Primera B y 14 en
la B Nacional), de los cuales ganó 28, empató 21 y perdió 16.
Títulos en Atlanta:
Uno, en la temporada 1994/95. Fue campeón de Primera B, tras ganar el
torneo Clausura y vencer en dos finales a Sportivo Dock Sud, que determinaron
el ascenso a la B Nacional.
Goles en Atlanta:
no convirtió.
Penales en Atlanta:
no ejecutó.
Expulsiones en Atlanta:
tres, de las cuales dos fueron en el Apertura 1994 (los árbitros Gustavo
de Gennaro y Osvaldo Carlomagno le mostraron la roja) y la restante
fue en el Apertura 1995 (Atilio Sanabria).
Directores técnicos en Atlanta:
Eduardo Lendoiro, Fernando Zappia, Jorge Ghiso, Luis Pérez Medone, Jorge
Ribolzi, Roberto Rogel, Salvador Daniele, Jorge Domínguez (interino).
Primer partido en Atlanta:
Campeonato de Primera B 1991/92, fecha 18 (primer partido luego de la
quiebra).
Atlanta 0 - Sarmiento (Junín) 1
Atlanta: Bernardo Ragg; Oscar Aguilar, Alejandro Alonso, Ariel Macia
y Ariel Pérez; Alejandro Insaurralde, Ramón Aranda, Alfredo Torres,
Carlos Galera (Miguel Villamonte); Víctor Paredes y Diego Rivas. DT:
Eduardo Lendoiro.
Sarmiento: Alberto Salvaggio; Héctor Silva, Acevedo, Gustavo Olavarriaga,
Gustavo Vigorelli; Gastón Merlo, Julio Correas, Daniel Cangialosi; Oscar
Morales, Gambirasi (Enz) y Gustavo Merlo (E. Sánchez). Jugado el miércoles
27-11-1991, en All Boys. Juez: Miguel Ramírez. Gol: ST: 5' Daniel Cangialosi
(S), de penal. Incidencias: expulsados ST: 4' Bernardo Ragg (At), 30'
Gastón Merlo (S).
Último partido en Atlanta:
Torneo Clausura Primera B Nacional 1995/96, 21ª y última fecha.
Atlanta 0 - Chacarita Juniors 0
Atlanta: Martín Herrera; Ariel Alcami, Juan Alvariño, Luis Marabotto,
Ariel Pérez; Hugo Smaldone, Alberto González (Héctor Virardi), Fabián
Castro (Luis Bonnet), Alejandro Insaurralde; Víctor Paredes y Christian
Castillo. DT: Salvador Daniele. Jugado el 18-5-196. Juez: Carlos Salado.
Recaudación: $ 49.780. Incidencias: expulsados ST: 1' Christian Castillo
(At), 4' Gustavo Minervino (Ch), 38' Marcelo Pilo (Ch).

1994. Junto a Ariel Alcami. (*)

1995. Final por el ascenso. (*)

1994. Atlanta enfrenta a Defensores Unidos de Zárate. (*)

Ariel a los tres años en su ciudad natal. (*)

Luego de derrotar a Armenio, Atlanta se consagrá con el Clausura.
Pérez en andas. (*)

Ariel Pérez (el primero parado de la derecha) defeniendo los
colores de Cruz del Sur en el Argentino B. (Foto gentileza diario El
Cordillerano)
Escribile
al Cordobés
Su mail
es sefi_arip@yahoo.com.ar

1994.
Parados: Alcami, Arizaga, Virardi, Perez, Macia, Campi, Locatelli. Abajo:
Paredes, Sahud, Bonnet y Castro

1995. Atlanta campeón. Alcami, Marabotto, Alvarño, Virardi, Campi,
Perez, Castro, Merlo, Castillo, Bonnet e Insaurralde.

1996: Ultimo partido de Ariel en Atlanta. Alcami, Marabotto, Alvariño,
Perez, Herrera, Gonzalez, Paredes, Castillo, Castro, Smaldone e Insaurralde.
(*)
Fotos gentileza de Ariel Pérez.
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