AÑO VII - NÚMERO 167 / Lunes 6 de noviembre de 2006
PRODUCCION ESPECIAL
Turbulencias
En momentos en que un clima político enrarecido envuelve el quehacer institucional, recordamos la situación que se vivía a comienzos de 1966, en vísperas de los últimos comicios que ganó León Kolbowski y cuando una agitada asamblea de socios rechazó la Memoria y Balance General de 1965 presentada por la comisión directiva. Por entonces no había mensajes apocalípticos en páginas web, ni dirigentes que renunciaran a través de un libro de visitas de Internet, ni mecenas pertenecientes al establishment, ni barrabravas con las connotaciones actuales. El club tenía una gran actividad social, cultural y deportiva y existía una importante participación, pero el déficit preocupaba y las críticas a la gestión del oficialismo arreciaban por parte de un sector de socios. Las rencillas internas, como se podrá leer en esta nota, incluso tenían gran repercusión en la prensa nacional. Tal cual ocurre en el presente, algunos veían el paraíso donde otros divisaban el infierno.
EDGARDO IMAS (imased@yahoo.com)

El 14 de enero de 1966 una tumultuosa asamblea rechazó la Memoria y Balance General del ejercicio vencido el 30 de noviembre de 1965, pasar a cuarto intermedio hasta el 30 de marzo y dispuso la formación de una comisión que estudiara la situación del club. Asimismo, resolvió fijar el 6 de febrero como fecha de realización de los comicios.

La elección fue ganada por el tándem León Kolbowski-Juan José Motta, con Juan Carlos Trevisi como secretario, y fue la última en la que se impuso don León, que presidía los destinos del club desde 1959.

La comisión especial conformada según lo resuelto por la asamblea de socios presentó un informe, pero la asamblea lo rechazó y finalmente aprobó la Memoria y Balance.

El año 1965 había sido muy caliente desde el punto de vista político. La CD había sufrido importantes desmembramientos, ya que habían renunciado el tesorero Aodlfo Francolini y los directivos titulares Manuel Rico Rey, Roberto Clavell, Marcos Micenmacher y José Luongo, y fallecido el protesorero, Juan Scrinzi, en cuyo reemplazo se incorporaron miembros de la CD hasta ese momento suplentes. Para colmo, el presidente León Kolbowski había solicitado una licencia, sin determinación de fecha, que le había sido concedida, por lo cual el vice Juan José Motta, había quedado en ejercicio de la presidencia.

Toda esto había generado un clima de inquietud e incertidumbre en la masa societaria, que se agravó a partir de la suspensión de una asamblea extraordinaria convocada para septiembre de 1965 con objeto de tratar las gestiones para obtener un importante aporte financiero a largo plazo, con el formal compromiso de la CD de levantar las hipotecas particulares existentes. Se intentaba solucionar el déficit financiero institucional derivado de que los recursos no alcanzaban para cubrir los gastos, de gran cuantía en el fútbol profesional, que era la actividad básica de la institución.

La masa societaria estaba dividida en dos: los que apoyaban la gestión de Kolbowski, y los que la criticaban y alertaban sobre distintos aspectos de ella. Entre estos últimos, incluso había varios socios que habían integrado la primera CD del presidente nacido en Polonia. De ahí el clima en que transcurrió la asamblea de aquel agitado verano de 1966. Por entonces los estatutos aún no determinaban la existencia de los representantes asambleístas; en las asambleas estaban autorizados a participar todos los socios que contaran con dos años de antigüedad consecutivas y estuvieran al día con su cuota social.

Pero ¿en qué situación estaba Atlanta a comienzos de 1966? El club estaba afiliado a quince federaciones de distintas disciplinas deportivas; durante 1965 se habían incorporado 1.808 socios nuevos; en el estadio inaugurado en 1960 se jugaba una gran cantidad de partidos ya que era alquilado a varios clubes; el primer equipo de fútbol militaba en la Primera División; las divisiones inferiores seguían sacando grandes valores; en básquet masculino y femenino también se actuaba en el círculo superior, y funcionaba un jardín de infantes y una escuela de recreación, verdadero orgullo del club. Cierto alivio financiero habían traído las transferencias de José Luis Luna y Marcos Zarich a Boca Juniors y de Carlos Timoteo Griguol a Rosario Central. Una realidad que, vista con ojos actuales, no justificaría en absoluto semejante revuelo político interno.

A continuación, la crónica de la citada asamblea de socios, publicada por el importante vespertino "La Razón".

Asamblea turbulenta en Atlanta

Luego de un áspero debate, en el que no faltaron los trompis, la asamblea de Atlanta rechazó por 145 votos contra 141 la memoria y balance del último ejercicio. Opiniones adversas: unos sostuvieron que el club "nunca estuvo más alto", y otros que tuvo "una pésima administración". Veladas acusaciones políticas. Renunció la comisión directiva en pleno y se resolvió llamar a elecciones para el 6 de febrero próximo. La reunión duró hasta la madrugada.

Dentro de un ambiente caldeado sesionó anoche la asamblea ordinaria del Club Atlanta para considerar, entre otros temas, la memoria y balance del último ejercicio. El ambiente no estuvo caldeado solamente por la alta temperatura. En los corrillos de asociados que se formaron, en los momentos previos a la asamblea, fue dable advertir gran efervescencia y dos tendencias definidas: una que apoyaba a las actuales autoridades y otra francamente opositora.

A las 21.45, cuando había transcurrido con exceso la hora de la convocatoria, el vicepresidente del club, señor Juan José Motta, en ejercicio de la presidencia, solicitó "un poco de paciencia pues aún flatan ingresar muchos socios". A esa hora podía calcularse en 200 el número de asociados que estaban en el salón.

Exactamente a las 22.10 dio comienzo la asamblea, con aproximadamente 400 socios. El señor Motta leyó la convocatoria y el orden del día y de inmediato se pasó a los puntos primeros que no suscitaron polémicas. Éstas empezaron cuando se trató la memoria y balance. Pidió la palabra el socio Davilman [Nota SB: José Davilman, ex miembro de la primera CD de Kolbowski y secretario de la CD que en 1969 asumió la conducción del club, luego del fin de la era Kolbowski], que dijo: "La gestión de la actual comisión directiva se ve corroída por continuos desdoblamientos". Se produjo el primer desorden con intervención de varios socios, que hacían oír a gritos sus opiniones.

Davilman pudo continuar poco después, refiriéndose a una intervención judicial al club por mora en el pago a una compañía aérea y expresó: "Considero que la gestión de la CD debe ser juzgada por su actuación en los últimos años que significó déficit presupuestarios de 7 millones de pesos en 1962; 9 millones en 1963; 14 millones en 1964 y en el ejercicio 1965 existe un déficit real de 23 millones. Estos déficit agobian al club. Además, este balance no refleja el fiel panorama del club; considero que la asamblea no está en condiciones de tratar la memoria y balance, por lo que pido que se designe una comisión para que, en el plazo de 60 días, presente un estado real de la situación financiera del club" (hubo gritos, silbidos y aplausos y Motta tuvo que pedir que se respetara el uso de la palabra al orador). Davilman terminó diciendo: "Cuando conozcan la verdad, nos uniremos todos. Hago moción concreta de postergar la consideración de la memoria y balance (nuevos gritos) hasta que se conozca su estado real".

Acto seguido habló el socio Perelmuter, que manifestó: "No conozco mucho de números ya que no soy contador, pero las verdades se ven y palpan en un panorama de más de diez años. Las obras se demuestran con realidades y Atlanta es una realidad" (aplausos, gritos, polémicas y se oyeron expresiones como "fuera la política"). El señor Motta pidió que no se dialogara y el orador continuó: "La realidad de la memoria y balance, aunque no soy experto, demuestra que tiene que aprobarse" (gritos, abucheos y el señor Motta exclamó: "Así no vamos a ningún lado").

Habló enseguida el socio Henquin [Nota SB: Arnoldo Henquin, por entonces delegado representante titular del club ante la Asociación de Basquetbol de Buenos Aires], diciendo: "Los últimos años han sido tremendamente deficitarios para Atlanta, que ha tenido una pésima administración. El déficit enorme es una papa que quema. Si al club se lo quiere como a una casa, no se puede ponerle un combinado o un televisor y deberle al lechero y al panadero. No creo que nadie se haya llevado un peso de Atlanta pues, precisamente, el problema es que siempre faltaron los pesos. Además, ¿cuántos socios había antes y cuántos hay ahora…? Pido que se aclare el porqué y el cómo de esta pésima gestión administrativa. Esta memoria y balance es la peor de los últimos años".

Tomó la palabra el socio Aruj, diciendo: "Nunca en el club se pasaron momentos tan altos y tan espléndidos como ahora (aplausos). La memoria y balance debe ser aprobada y hago moción de orden para que se cierre el debate y se apruebe".

Estas palabras generaron un gran escándalo. Hubo gritos injuriosos y se vio a Aruj tomarse a trompis con otro socio. El desorden se generalizó y provocó la intervención de dos policías, que trataron de calmar los ánimos. Motta dijo que si no había orden, la policía suspendería el acto.

Cuando renació la calma, se pidió a Aruj que aclarara si insistía en su moción de cierre del debate. Éste, con voz emocionada, dijo: "He perdido en Atlanta todo lo que tengo. Ruego disculpen mi actitud, pero insisto en el cierre del debate y la aprobación de la memoria y balance".

Nuevo desorden y Motta exclamó: "Si esto continúa así, voy a suspender la asamblea". Luego de diez minutos de desorden, insistió: "La policía llevará detenido al primero que altere el orden". Estas palabras trajeron un poco de serenidad y entonces la presidencia dijo que se iba a votar la moción de Aruj. Intervino el socio Peralta, manifestando su desacuerdo y se produjo un encendido diálogo. Finalmente, la presidencia aceptó que antes de cerrar el debate hablaran los oradores anotados.

Correspondió hablar al socio Slippa [sic] [Nota SB: Isaac Slipak, ex miembro de la primera CD de Kolbowski y prosecretario de la CD que en 1969 asumió la conducción del club, luego del fin de la era Kolbowski], quien dijo que "el 70 por ciento de los socios no había recibido la memoria y balance" y pidió la postergación del debate para el 30 de marzo, afirmando que dicha memoria y balance "era la peor de los últimos años" (aplausos y silbidos). Concedida la palabra al socio Szabó, éste se negó a hablar "para no hacerle el juego al oficialismo". Otro desorden y un socio, cuyo nombre no fue posible entender, dijo: "Un profesional que ha firmado un balance no puede jugar su prestigio. Este balance tiene firma y pido que sea aprobado y luego se aclare si hay alguna duda" (aplausos y abucheos).

El último orador fue el señor Elguer, quien mocionó a favor de la prórroga por 60 días para considerar la memoria y balance. Inmediatamente se pasó a votar la moción de Aruj con la aclaración de que por la afirmativa se aprobaría la memoria y balance y por la negativa, su rechazo.

Hecho el primer recuento de votos, no hubo acuerdo acerca de quién poseía la mayoría, por lo que la presidencia propuso que se votara nominalmente. Más desórdenes, que duraron 12 minutos. Se optó por poner a la izquierda a los que apoyaban a Aruj y a la derecha a los demás.

Tampoco se logró acuerdo y finalmente se aprobó la votación nominal. La votación se prolongó por espacio de una hora y 46 minutos. Luego se produjo otro altercado, pues pretendieron votar socios que no se habían inscripto previamente en el libro correspondiente. Superado el inconveniente, se anunció que la votación era: por la aprobación del balance 141 y por el rechazo 145.

Un socio indignado expresó que "el Partido Comunista había dado orden de votar" (no aclaró en qué forma). El socio Dávila mocionó para que una comisión integrada con los socios Berrogain [Nota SB: Oscar Berrogain, ex miembro de la primera CD de Kolbowski y vocal de la CD que en 1969 asumió la conducción del club, luego del fin de la era Kolbowski], Peralta y Swartz, junto con dos miembros de la actual CD, estudie la situación del club, lo que fue aprobado.

Enseguida Motta anunció que la CD daba por terminado su mandato y Slippa [sic] propuso que se llame a elecciones el 6 de febrero próximo. Esta moción fue aprobada, por lo que Atlanta deberá proceder, el día indicado, a la renovación total de su comisión directiva. Era la 1.45 y la asamblea se disolvió en orden.

(Diario "La Razón", edición del 15 de enero de 1966.)

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Kolbowsky en andas


Votación de 1966

Pedido de expulsión
Como una muestra del clima político reinante en Atlanta en aquel verano del 66, recordamos que la comisión directiva había resuelto en su reunión del 25 de abril de 1966 suspender hasta la próxima asamblea ordinaria de socios, en la cual la CD solicitará la expulsión a los socios activos Arnoldo Henquin -uno de los oradores más duros y opositores en la asamblea que había tenido lugar cuatro meses antes-, Atilio Pera y León Beraslawsky, con la prohibición de concurrir al local del club.
Sobre los motivos de tan drástica medida, se explicaba que "la actitud disociadora de un grupo reducido de asociados, que provocaban el desorden y el caos, no sólo dentro de la institución sino aun fuera de ella, con el agravante de que socava los cimientos morales de consocios y deportistas, llegando el caso lamentable de verse envuelta la entidad y directivos en una acción de orden policial".
Ocho meses después, la asamblea ordinaria, realizada el 27 de enero de 1967, no resolvió la expulsión y otorgó mandato a la CD para que resolviera respecto de la sanción, "teniendo en cuenta el espíritu de armonía que imperaba en la institución", la CD, reunida un día después, dispuso dar por finalizada la pena aplicada en su oportunidad a Henquin, Pera y Beraslawsky.

Más obras
Luego de la conflictiva asamblea, entre 1966 y 1968 la CD encabezada por Kolbowski-Motta encaró una serie de importantes obras en el club: se renovó totalmente la iluminación del estadio; se construyeron las cabinas para radios y el palco de periodistas en la parte superior de la platea alta; en ésta se procedió a la instalación de 543 butacas y se inauguraron los nuevos vestuarios para damas en la sede, y se construyeron parrillas y piletones cercanos al natatorio.

Las críticas a don León
La CD que sucedió a Kolbowski, derrotándolo en las urnas, estaba encabezada por el tándem Amadeo Vicente Altamura-Jayim Tarica, con José Davilman como secretario, Isaac Slipak como prosecretario, Isaac Habif como tesorero, Hugo Pini como protesorero y Vicente Tassitani, el coronel (RE) Francisco Martínez, Pedro Gallarati, Aarón Fuks, Héctor Jaime, Oscar Berrogain, Oscar Marcos y Antonio Infante, como vocales.
En 1969 afirmaba que se habían hecho cargo de la institución "sin poder obtener de los socios salientes inventario de los bienes del club. Sí se levanta inventario de los 79 cheques emitidos sin cobertura y también inventario de las obligaciones quirografarias suscriptas por el club por $5.200.000, avaladas por ex dirigentes y con vencimientos perentorios, a más de las cargas transcriptas en el pasivo del balance del 64° ejercicio y aprobado por la asamblea. Este panorama no era sin duda acorde con el resultado financiero del 64° ejercicio, que concluía con un jugoso superávit que excedía los $44.000.000. Este superávit aparecía al calor de capitalizar como patrimonio, el juego de transferencias y trueques de jugadores profesionales, a los cuales se adjudicaban valorizaciones millonarias y que no permitían vislumbrar la situación real y deficitaria, tanto de la administración como de la práctica deportiva. […]
"La CD, fiel a una norma ética, pese a no contar con recurso naturales del club, cubrió en su totalidad las emisiones de cheques posdatados y canceló la totalidad de las obligaciones quirografarias avaladas por los ex dirigentes.
"He aquí la primera lección aprendida: los balances, aunque técnicamente perfectos, es preferible que reflejen la realidad. Con la realidad se podrán efectuar programaciones factibles, desechar lo superfluo. De qué nos sirve acumular superávits de ficción. ¿Para qué engañarnos a nosotros mismos? Esto nos llevaría a un callejón sin salida. Preferible es, a no dudarlo, ubicarnos en la realidad. Que la conozcan todos los socios.
"Determinamos que en adelante las adquisiciones de jugadores profesionales vayan directamente a pérdidas en tanto que las transferencias pasen a utilidades."


La femsa femenina en pleno comicio

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