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A
la sufrida condición de hincha de Atlanta, Gaspar Zimerman agrega otra
característica llamativa: es uno de los pocos bohemios norteamericanos.
Si bien su familia es argentina y vive en Buenos Aires desde muy chico,
por circunstancias familiares nació el 28 de mayo de 1975 en New Haven,
Connecticut, Estados Unidos.
Desde
1994, siempre trabajó en periodismo gráfico. Pasó por la agencia Interdiarios,
la revista Noticias, diario Perfil (en la etapa anterior,
cuando salía todos los días) y luego el diario Clarín, donde actualmente
se desempeña en el suplemento Espectáculos.
-Tengo
entendido que hiciste periodismo deportivo alguna vez. Contanos cómo fue
la experiencia y si se mezclaron en cierta oportunidad Atlanta y tus funciones
periodísticas.
-Sí, soy egresado de Deportea y trabajé varios años en secciones de deportes.Varias
veces Atlanta se mezcló con mi trabajo; la mejor experiencia en ese sentido
fue cuando tuve que cubrir el 1-0 a Chacarita en San Martín con gol de
Fabio Giménez. Era la primera vez que iba a ver el clásico a las tierras
barrionuevistas (de hecho, ésa era la única manera de que fuera: obligado
por un trabajo, en remís y con credencial de periodista). Obviamente,
cuando el pastor Giménez metió el gol no lo pude gritar. Al final del
partido, sólo atiné a apretarle homosexualmente la rodilla a mi amigo
Federico Kotlar, que se había colado en el plan remís-credencial y estaba
sentado conmigo en el sector de prensa. Después fui a los vestuarios,
donde el pastor Giménez me acercó a la palabra del Señor y comprobé
que el Sapo Cuartas, mi ídolo de ese equipo, tenía tatuado un cucumelo
en el omóplato. Inolvidable.
-¿Qué
periodistas deportivos influyeron o significaron algo para vos desde el
punto de vista de tu formación profesional?
-Cuando "estudiaba" periodismo deportivo, guardaba las notas de Ezequiel
Fernández Moores: estaban bien escritas y siempre abordaban temas originales,
callados por otros medios. Pero lo mejor que leí vinculado con el fútbol
es Fiebre en las gradas, de Nick Hornby (aunque no sé si se lo
puede considerar periodista), y 19 de diciembre de 1971, de Fontanarrosa.
-Tu
opinión sobre como se ejerce el periodismo deportivo hoy en la Argentina.
-El periodismo deportivo argentino es tan mediocre como el periodismo
en general (y me incluyo). De la gráfica rescato la búsqueda de originalidad
y humor que tienen algunas notas de Olé, y que tenían algunas notas
de Un Caño. En radio, lo más rescatable me parece "Competencia"
y la información del ascenso que hay en La Red. En televisión, TN Deportivo
(en cualquier momento hago la banderita de "Gracias TN").
-¿Cómo,
cuándo y por qué te hiciste hincha de Atlanta?
-Me hice de Atlanta en la campaña de Primera B de 1983; hasta ese momento
era de River, pero el fútbol no me interesaba demasiado. Ese año, los
hermanos Jaime y Natalio Mandelman, entonces amigos de mi viejo, lo invitaron
a la cancha y él me incluyó en el plan (años después diría que lo hizo
como forma de vincularme con el judaísmo, una táctica tan poco efectiva
como el 3-4-1-2 de D'Angelo). Después seguimos al equipo en Primera en
1984. Para cuando descendimos, la estafa ya había sido perpretada: cual
promotores de AFJP, los embaucadores hermanos Mandelman desaparecieron
de las canchas, pero mi viejo y yo ya estábamos afiliados a la causa.
-¿Eras
socio en ese tiempo?
-Como nunca viví en Villa Crespo, recién me asocié de grande, en la época
de la quiebra, para tratar de aportar algo al club. Después dejé de pagar
y hace un par de años me hice socio nuevamente.
-En
materia de recuerdos futbolísticos, ¿te acordás cuál fue el primer partido
de Atlanta al que concurriste?
-El primer partido que vi fue en el torneo de 1983, un Atlanta 0-All Boys
0 en Villa Crespo. Recuerdo que el partido era pésimo y, cuando se largó
a llover, alguna gente de Atlanta emprendió la retirada, ante lo cual
los de La de tu madre (que en ese momento aún no lo eran) cantaron:
"Caen unas gotas y los rusos ya se van".
-El
tríptico de los mejores: mejor equipo, mejor jugador y mejor gol, o quizá
el más recordado o que hayas gritado.
-No voy a ser original con el mejor equipo: como no vi el del 73, voto
al que ascendió al Nacional B en el 95, aunque también recuerdo al anterior
a ése: el que fue al bombo cuando iba segundo a un punto, en el 92/93.
Y al de la empresa Excellens y el Profe Castelli, que subió al
Nacional B en el 90.
Mejor jugador: y…, no puedo elegir a otro que no sea el Pepe Castro.
También Cristian Castillo y mi ídolo de la infancia, Alfredo Torres.
Mejor gol: dos. Uno de Fastidio Salas a Estudiantes de Buenos Aires,
cuando jugábamos todos los días por la quiebra. Fue un 3-0, creo que con
tres goles de él, y me parece que fue el segundo o el tercero en el que
eludió a varios defensores dentro del área y definió. Y el de Paredes
a Argentino de Rosario eludiendo rivales desde mitad de cancha, pariente
lejanísimo del de Diego a los ingleses. El que más recuerdo ahora es el
de Mosquera a All Boys en el minuto 90, quizá porque fue hace bastante
poco y fue el último que grité al borde de las lágrimas.
-¿Cómo
te informás de la actualidad deportiva e institucional? ¿Qué opinión te
merecen los medios partidarios?
-Estoy informado por lo que leo en Internet, en Sentimiento Bohemio, Planeta
Bohemio y El Show de Atlanta. Estos tres medios se complementan: Sentimiento
tiene buenas notas atemporales (informes históricos, entrevistas) y El
Gran DT; Planeta Bohemio se actualiza más seguido y tiene las últimas
novedades; El Show de Atlanta también tiene actualidad y le suma la imprescindible
transmisión radial. Extraño al Dr. Intratable en La Taberna del Siome:
¿Alguien sabe qué es de su vida? ¿Estará en Italia con Camusso, siguiendo
a Atalanta, o en México escribiendo para La Taberna del Atlante?
-¿Cuál
es tu punto de vista sobre la decadencia de Atlanta?: sus porqués, cuándo
se inició.
-Como la mayoría, imagino que la debacle de Atlanta, como en el caso de
Ferro, se explica por la decadencia de los clubes de clase media en general,
y por las malas administraciones. Como nunca participé de la vida social
del club y era muy chico en los últimos años de gloria, no puedo precisar
cuándo se inició a nivel social; imagino que fue un proceso simultáneo
al futbolístico, derrumbe que sí veo claramente, a partir del Apertura
86 y el descenso encubierto a la B Metropolitana.
-¿Cómo
viviste la quiebra en 1991?
-La viví imagino que como todos: con mucha angustia. Me acuerdo de un
día que teníamos que jugar y el partido se suspendió por ese tema, pero
igual fue gente a la cancha. En la calle Humboldt alguien pasaba una alcancía
y mi viejo y yo pusimos un poco de plata. Después fui a ver muchos de
los partidos que jugábamos los martes y los jueves, con Zappia de técnico
y jugador (cómo grité el gol que le metió a Argentino de Rosario, creo
que fue 1-1).
-A
tu juicio, ¿qué impacto tendrán institucionalmente las novedades ocurridas
a fines del 2006 acerca de la construcción de dos tribunas de cemento
y de la recuperación de la sede?
-La situación actual es muy preocupante, sin cancha ni club y con el riesgo
de irnos a la C el año que viene. Ojalá que todo lo que se dice del estadio
de cemento y de la recuperación de la sede se concrete: sería el primer
paso para empezar la recuperación.
-¿Cómo
te posicionás en cuanto al perfil institucional: club de fútbol, club
con fútbol u otras variantes posibles?
-Me gustaría poder seguir el modelo de Vélez y Lanús (club con fútbol),
pero me parece que es muy complicado recuperar a todos los socios que
se perdieron desde los 80.
-Tus
impresiones sobre tres personajes de la vida de Atlanta del último cuarto
de siglo: Hugo Masci, Miguel Broda y Alejandro Korz.
-Sobre Masci me falta información para poder opinar. Broda es de esos
personajes que parecen imprescindibles en la mayoría de los clubes chicos:
un mecenas que aporte dinero para sostener la estructura futbolística.
El problema con estas figuras es que suelen hacer negocios más en beneficio
propio que del club, y a medida que ganan poder su presencia termina convirtiéndose
en un gerenciamiento encubierto. Después, cuando se van -como en el caso
de Broda y Atlanta- se convierten en acreedores del club. Korz parece
honesto y sensato, aunque en lo futbolístico le viene pifiando (sobre
todo con viejos vicios dirigenciales, como contratar un técnico y echarlo
a los diez partidos). Ojalá que en lo institucional le vaya mejor.
-¿Cómo
se sale de la violencia en que está inmerso el fútbol?
-La violencia supera largamente el marco del fútbol. Mientras haya desigualdad
social y marginalidad habrá violencia en la sociedad y se verá reflejada
en el fútbol. Para que dejara de haber muertos y heridos en las canchas
tendría que disminuir la pobreza y la desocupación, y también mejorar
la educación y el acceso a la educación. Por otra parte, los barrabravas
son parte del poder: suelen ser empleados de sindicatos, de la administración
pública y de empresarios metidos en el fútbol, y por eso tienen protección
política. Es decir que debería haber una limpieza institucional muy grande
-llevaría décadas- para lograr eliminarlos. En este momento eso es utópico,
y no creo que ninguna medida punitoria o preventiva de las que se toman
o se barajan -descuento de puntos, sistema de cámaras, jugar a puertas
cerradas o sin visitantes, incrementar la cantidad de policías o crear
una policía especial- sirva de algo.
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Gaspar
Zimerman con la gloriosa puesta en la platea de Caballito.

El
primer partido de Atlanta al que concurrió Gaspar Zimerman. Empate en
blanco con All Boys en 1983, en el Gran León. En esta jugada pudo haber
ganado Atlanta. El defensor albo Luis Pérez Medone aleja el peligro,
luego de que Jorge Villagra cabeceara, la pelota diera en el travesaño
y picara delante de la línea.
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