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AÑO
VII - NÚMERO 193 / Lunes 21
de mayo de 2007
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| REINAUGURACION
DE LA SEDE SOCIAL Un predio con historia Para la anhelada recuperación de la sede social hubo que esperar casi dieciséis años desde su cierre y derrotar a poderosos intereses y a la indiferencia generalizada. Pero antes de 1991 hubo una historia que comenzó cuando Atlanta se asentó en 1922 en los terrenos de Humboldt al 400/500. Y que también obligó a sortear obstáculos y tuvo hitos como en 1942, cuando se inauguró la sede social, y en 1951, año en que pudo comprar ese predio. Repasamos todo lo que ocurrió en ese lugar. EDGARDO IMAS (imased@yahoo.com) |
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La inauguración de la sede social en Humboldt 540 tuvo lugar el 21 de mayo de 1942. Por primera vez Atlanta presentaba sus instalaciones y su espacio con el aspecto de un edificio social, en el terreno ubicado al lado -en dirección hacia la avenida Corrientes- de la vieja canchita de Humboldt 408, estrenada el 30 de julio de 1922 y que ocupaba con orientación norte-sur la franja contigua a la recientemente desmantelada cabecera visitante del Gran León, es decir, donde hoy se se ubican el microestadio y la cancha de bochas. Sin embargo, ello no significaba que con anterioridad a 1942 el club no tuviera en su predio instalaciones para que los socios practicaran otras actividades: en 1936 se había inaugurado la cancha de básquet, por supuesto al aire libre, por lo que se empezó a practicar esa disciplina deportiva en Atlanta, que se mantuvo durante más de cincuenta años en el club. Pero no había muchas cosas más: una cancha de tenis y una casilla grande que hacía las veces de sede y donde los socios se reunían. Claro, el centro neurálgico del club era la cancha de fútbol, y todo el dinero que se podía reunir entre 1922 y 1935 se invertía en obras de mejora del estadio, que tenía un buffet-kiosco. La secretaría se había mudado en 1924 de Garay al 3500 a Humboldt. El año 1942 significó un gran cambio en materia edilicia, no sólo por el edificio social, sino también porque se inauguró la pista de patinaje -más o menos donde hoy está el gimnasio-, considerada como la más grande de Sudamérica, en la cual se practicaba patín artístico y se llevaban a cabo los ya míticos bailes del club, con orquestas en vivo. A la pista se le hizo meses después unas serie de modificaciones que permitieron tener una cancha de hockey sobre patines, disciplina que por entonces empezó a practicarse. Asimismo se pasó a contar con un salón de actos. Para esa época Atlanta estaba afiliado a la Asociación del Fútbol Argentino, a la Asociación del Basketball, a la Federación Argentina de Box y a la Federación Argentina de Patín. Estaban en gestión las afiliaciones a la Federación de Bochas, Federación Argentina de Tennis, Ajedrez y Ping-Pong, y en octubre se incorporó la práctica del atletismo y meses después el handball. La comisión directiva de la institución en 1942 estaba integrada por Toribio Gutiérrez (presidente); Víctor Breton (vicepresidente); Salvador Albano (secretario); Eugenio Braccioforte (prosecretario); Daniel Di Santo (tesorero); Enrique Townsend (protesorero); Juan José Enrich -socio fundador en 1904-, Eduardo Federico Arata, Justo Dellepiani, Santiago Bascialla y Manuel Hain (vocales titulares); Gervasio Cristóbal Luengas, Rodolfo Fuentes, Luis Barberis, Mario Yermoli y Luis Rubino (vocales suplentes). El 31 de marzo de 1943 fueron reemplazados por otros directivos encabezados por Fernando Saccone. La Subcomisión de la Sede Social la integraban Rodolfo Fuentes, Daniel Di Santo, Enrique Townsend, Esteban Baila, Juan Kleiwert, Nicolás Greco, Gregorio Gorodietz, Roberto Alarcón, Armando Peyrano, Tomás Angrisano, José Casanova, Miguel Luis Bettinelli, Nicolás Prat, doctor Isaac Slinin, Roberto Covatto y Simón Sirotta. También contaba Atlanta con 6.000 socios que abonaban su cuota, cifra a la que se había llegado en 1942 luego de depurar del padrón total de 9.000 a los morosos. No obstante la siguiente CD, al mando de Fernando Saccone, juzgó que aquel número tampoco era real y estimaba en 1943 en alrededor de 4.500 los socios efectivos. Cuando se inauguró la sede social, los dirigentes evaluaron que se trataba de "un acontecimiento de extraordinaria importancia", ya que "ha dotado a nuestra institución de las comodidades propias que el crecimiento diario requería; ha producido un vuelco fundamental en la fisonomía del club, y ha dado a la institución el carácter que por su tradición y prestigio merecía". El costo del edificio social se calculó en $ 108.095,95. A ello se sumaba en ese mismo año otro hecho no menos significativo en la historia de Atlanta: la escrituración del terreno ubicado en Humboldt 350, comprado por la Compañía de Tierras Villa Crespo en noviembre de 1941 y donde se situaba la cancha de Chacarita Juniors. En esas tierras vecinas Atlanta construyó su actual estadio, que quedó habilitado recién en 1960. Un día antes de que la Asociación del Fútbol Argentino estrenara el edificio actual de la calle Viamonte al 1360, el jueves 21 de mayo de 1942, tuvo lugar la inauguración de la sede social. El programa de festejos empezó esa jornada, a las 19, con la bendición del nuevo edificio, ceremonia que estuvo a cargo de monseñor Antonio D'Aneve y la actuación Filomena M. de Arata como madrina. Antes, a la tarde, al lado de la sede, en el "cajoncito", el Bohemio había perdido 2 a 0 ante Estudiantes de La Plata, en un partido oficial por el Campeonato de Reserva de Primera A, que se disputaba los jueves. Por la noche, se desarrolló un banquete, que contó con la presencia del titular de la Asociación del Fútbol Argentino, doctor Ramón S. Castillo (h.); el doctor Luis A. Valenzuela, presidente de la Asociación Chilena de Fútbol y de la Confederación Sudamericana de Deportes, a quien se resolvió por unanimidad y aclamación nombrarlo socio honorario del club; el presidente y demás miembros del Honorable Tribunal de Penas, así como todos los representantes de las instituciones ante el Consejo Directivo de la AFA, y caracterizados hombres del deporte argentino. El presidente de la AFA y el encumbrado dirigente sudamericano elogiaron en sus alocuciones la obra realizada por Atlanta y agradecieron las palabras vertidas por el doctor Damián Ciancio -representante bohemio en la mesa directiva de la AFA-, quien pronunció el discurso inaugural. También se dirigieron a los numerosos comensales el presidente bohemio, Toribio Gutiérrez, y un destacado dirigente de los años diez y veinte, Jacinto Boix. A su vez, los clubes Huracán, Ferro y Racing hicieron llegar placas recordatorias del acontecimiento. Los festejos prosiguieron el sábado y el domingo con la realización de distintas actividades deportivas. Así, se jugó el 25 de mayo la Copa Dellepiane por la cual se enfrentaron los equipos de básquet femenino y Cuarta División y Novicios "A" masculinos del club con los de Racing Anexo. Y hubo el 23 matches de exhibición de tenis entre jugadores de los clubes Naútico Buchardo y Harrods, Gath y Chaves. Dado el aumento considerable del número de actividades y de asociados que las practicaban, la CD resolvió la construcción inmediata de baños y vestuarios para mayor comodidad de los socios. La financiación de las obras se hizo con las recaudaciones que dejaban los bailes que se hacían los sábados. El levantamiento de los vestuarios motivó que a fnes de 1942 se paralizara la actividad en la cancha de tenis, ya que los trabajos se realizaban en las proximidades de ésta. En 1944 se terminó de construir la cancha de baby fútbol, con maderas donadas por el socio Felipe Caletrio. La compra de los terrenos de la sede Recién en 1951, Atlanta pudo comprar los terrenos sobre los cuales se levantaban la sede social y la vieja cancha de fútbol, diez años después de la adquisición del predio vecino en donde en 1960 construyó el actual estadio. El club había estado intervenido desde noviembre de 1948 hasta el 28 de abril de 1951, cuando se celebraron elecciones convocadas por el inspector de Justicia, doctor Carlos Urien. La lista encabezada por el capitán Juan Iacapraro le ganó a la de Ángel Peralta, y el 4 de mayo recibieron los triunfadores la posesión del club. Una de las principales tareas a las que se abocó la nueva CD fue la escrituración a cargo de la institución del inmueble que había sido adquirido por boleto de compraventa al señor Juan A. Dufour -propietario del terreno que se le arrendaba desde 1922- por Atlanta S. A. (en formación). Esta entidad había sido formada por socios del club con el único objeto de facilitar la compra de las tierras que ocupaban la cancha de fútbol y la sede social -unos 18.000 metros cuadrados de superficie- para el Club Atlético Atlanta. Esta operación fue planeada y ejecutada gracias a la visión que tuvo un núcleo de asociados que, teniendo en cuenta la situación institucional del club y que en septiembre de 1951 vencía el contrato de locación, formaron la citada sociedad anónima con la finalidad de hacer propietario al club. Algo con muchas similitudes con lo ocurrido con el proceso de compra de las tierras vecinas que alquilaba Chacarita por la Compañía de Tierras de Villa Crespo, constituida a esos solos efectos y que luego traspasó esos terrenos a Atlanta. La Asamblea Extraordinaria del 3 de junio de 1951 dispuso autorizar a la CD a que aceptara de Atlanta S. A. la opció de compra para el Club Atlanta, en la suma de $2.040.000, del inmueble ocupado por la cancha y la sede social de Humboldt 408/540. También resolvió que la CD solicitara al Poder Ejecutivo de la Nación autorización para cambiar de destino de $1.701.129, saldo del préstamo hipotecario que se le había otorgado a la institucion por $3.000.000, a efectos de ser empleado en la adquisición del inmueble ofrecido por Atlanta S. A. Vale decir que en el plazo de diez años Atlanta había pasado a tener casi 40.000 metros cuadrados propios: Humboldt 350, 408 y 540. Al pasar a ser dueño de los terrenos donde se levantaban la cancha de fútbol y la sede social, el club aseguró y consolidó su independencia económica, pues todo lo edificado en el edificio social pasó también al dominio y patrimonio institucionales. Algunos de los socios que hicieron contribuciones al club para sostener la operación fueron el ex presidente Alberto Segundo José Chissotti y los socios Domingo Scabbiolo, Roberto Sampietro, Federico Sarubbi y Manuel Straitman. Obras y más obras A continuación se señalan las más significativas realizadas durante los cuarenta años que siguieron a la compra de los terrenos de la sede social hasta su pérdida por la quiebra. Como se apreciará, la determinación de la administración Chissotti de construir en 1956 el natatorio dio un vuelco fundamental. La mayor parte de las obras se concentraron en el período de León Kolbowski (1958-1968) y de Hugo Masci (1978-1984). 1952 1956 1957 1958 1959 1960 1963 1964
1965 1966 1968
1969 El 31 de julio, ante la Asamblea General Extraordinaria de la institución el secretario José Davilman anuncia un plan de tareas, cuya meta final es la construcción de un Complejo Deportivo, Social y Cultural, para lo cual se constituyó una subcomisión de construcción presidida por el coronel (RE) Francisco Martínez, vocal titular de la CD. Algunas obras se llevaron a cabo años después, como el cerramiento de la cancha de básquet principal; otras, como las canchas de tenis, se harían durante la gestión Masci, una década después. 1971 1973 1979 1980
1981 1982 1983 1984 Cierre y pérdida La mañana del 25 de septiembre de 1991 se presentaba tranquila y con poca actividad en la sede. El buffet estaba casi desierto. Era la calma que precede a las grandes tempestades: el juzgado del doctor Miguel Bargalló había dictado la quiebra judicial del club y se procedía a la clausura de las instalaciones, incluido el estadio León Kolbowski. Una ignominiosa faja judicial impedía el acceso a la sede. Las principales autoridades de la entidad eran Pablo Baczynski y Carlos Silver. Culminaba un proceso de decadencia institucional y deportiva, que se acentuó durante el período de las dos comisiones directivas anteriores, la de Aníbal Diman y la del tándem Juan Chiarelli-Bernardo Kravestcky. La convocatoria de acreedores dispuesta por esta última CD no había arrojado ninguna solución, y un familiar de Kravestcky, el doctor Marzoff, fue el primero en pedir la quiebra del club para cobrar sus honorarios por defender al club. Se formó la Comisión de Apoyo, encabezada por el comerciante Ezequiel Kristal, a través de la cual un grupo de socios batalló para torcer el destino. Así, lograron que en dos meses el juez autorizara que Atlanta volviera a jugar fútbol profesionalmente, y treinta días más tarde habilitó la cancha. La sede social fue vendida para levantar la quiebra, lo cual ocurrió en septiembre de 1994, momento en que la Justicia restituye la conducción del club a las autoridades que estaban antes de la clausura, Baczynski-Silver, quien convocan a una rápida normalización y en noviembre asume una lista única encabezada por Julio Jablkowski. El comprador fue Juan Mirena, por entonces titular de la Cámara de Supermercadistas y hoy propietario del Sheraton Pilar. Nunca se hizo nada en esos terrenos, a pesar de que se habló de la construcción de monoblocks, de un supermercado, etcétera. El edificio en ruinas y abandonado fue un fiel espejo de la Argentina menemista con miles de fábricas y talleres cerradas y que ofrecían un paisaje similar al que se habituó a ver el vecino en Humboldt al 500. Sin embargo, esa mezcla de impotencia e indiferencia paralizante dieron lugar a fines de los noventa a un poderoso movimiento de reclamo por la recuperación de la sede, con movilizaciones incluidas. La visión de Ludovico Nizzardo y varios que luego se le acoplaron torcieron la historia, que esta vez pudo ser escrita por los que estaban acostumbrados a perder. >Opiná
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