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-Contanos
tu trayectoria laboral.
-Comencé como pasante del diario Clarín, en 2005. Me desempeñé un año
en la sección Deportes, al lado de grandes como Ariel Scher o Sergio
Danishevsky, hasta que se terminó el contrato. A la vez estuve un tiempo
colaborando con el Departamento de Prensa del Club Atlético Vélez Sársfield,
hasta que a mediados de 2006, en épocas del Mundial de fútbol de Alemania,
comenzó mi labor en Clarín.com y Olé.com.ar. Desde entonces me desempaño
como Redactor de ambas páginas.
-¿Se
mezclaron alguna vez Atlanta y tu trabajo profesional?
-A veces es difícil mantener la cordura o ser objetivo (aunque en el
periodismo nada es objetivo) cuando a uno se le mezclan los colores
de la camiseta que ama y su trabajo. Desde el comienzo se relacionaron
Atlanta y mi profesión. Como pasante de Clarín, tuve el honor de que
en mi primer partido, haya tenido que cubrir al Bohemio. Fue en cancha
de Estudiantes y si mal no recuerdo, fue victoria 3-2 ante Sportivo
Italiano. Después recuerdo partidos contra Almirante, Platense y Cambaceres
en Ferro, Morón, de visitante o Estudiantes en Chicago, entre otros.
También me acuerdo muy bien que la primera nota que logré firmar en
Clarín fue cuando volvimos al León, en el amistoso con Vélez. Desde
que entré a Clarín.com, mi trabajo también se juntó mucho con Atlanta
y especialmente con el ascenso. Haciendo la función de casi un especialista
del fútbol de los sábados, me llevé los dos mejores recuerdos del Bohemio.
Uno, con la reinauguración de la Sede y otro con el regreso de Cristian
Castillo. Las dos veces aproveché la oportunidad para hacer producciones
y la verdad que la respuesta fue algo que me emocionó. Recibí muchos
correos electrónicos y agradecimientos de parte de la gente del club.
Para una persona joven que recién comienza en esto fue gratificante
y motivo para seguir cada vez con más ganas, que por ejemplo, el hijo
de León Kolbowsky me haya reconocido delante de las 5000 personas que
estuvieron en la Sede el día que se reabrió.
-¿Qué
colegas han influido en tu aprendizaje y formación en el periodismo?
-De chico admiraba mucho a dos periodistas que me asombraban por sus
conocimientos sobre el deporte: Gonzalo Bonadeo y Juan Pablo Varsky.
Una vez ya metido en la profesión, mi paso por Clarín edición de papel
me dejó mucho y me hizo admirar a otros dos profesionales. Haber compartido
la Redacción con grandes como Ariel Scher o Sergio Danishewsky significó
un premio muy grande que pocas veces esta carrera te puede dar. Admiro
realmente su forma de escribir, pero principalmente la manera de hacer
periodismo. Ojo, de todos, algo me queda. En mi trabajo actual, la verdad
que le debo mucho a un compañero que no por joven deja de ser capaz.
Y confieso que me sirvió de mucho y me sirve trabajar con él como es
Juan Manuel Lagares. Es gratificante compartir una jornada laboral con
gente como él o como mis compañeros de Redacción.
-¿Cómo
juzgás el tratamiento y desarrollo de la información deportiva en los
medios argentinos?
-Con el correr de los días y con la gran cantidad de posibilidades que
hay hoy en día para ejercer el periodismo, especialmente por Internet,
se logran ver cada vez cosas más interesantes. Pero quizás con menos
formación y algunas sin escrúpulos, ni controles, que a veces rozan
el mal gusto. Hay de todo. Propuestas muy buenas, como por ejemplo la
de medios del ascenso como la gente de Soloascenso o Mundoascenso y
sus transmisiones radiales. Otras que tienen buenas ideas pero lo hacen
de manera muy precaria, como la revista Ascenso 2007. Siempre relacionado
con el fútbol de ascenso. Es para destacar que salgan cosas tan buenas
del esfuerzo que hacen. Admirable.
-¿Cómo
fue que Atlanta entró en tu vida?
-Leyendo viejos reportajes como el Federico Kotlar, actual compañero
en Clarín.com, encontré una respuesta muy buena y que cae justa para
hablar de mí, en relación al Bohemio. Yo tampoco estoy de acuerdo con
la frase que dice: “De Atlanta no se hace, se nace”. De chico y por
herencia siempre fui hincha de otro club que está entre los cinco grandes.
Creo que tenía quince o dieciséis años cuando le comencé a tomar mucho
cariño al club. Fue después del famoso y desastroso Dream Team. Desde
ese momento, no me pude despegar. Fui montonera de veces a la cancha,
a entrenamientos, compartí vestuarios en épocas que dirigía Marabotto
y la verdad que el amor crece día a día. Nunca fui socio y la verdad
que tampoco tuve relación con la Sede. Cuando estaba en funcionamiento,
yo era un niño y estaba muy alejado de Villa Crespo, en mi Palomar natal.
-¿Te
acordás de tus primeros partidos viendo al Bohemo?
-Me acuerdo patente del primer día que fui a la cancha. Mis ganas eran
muchas, pero no me animaba a ir solo, hasta que casi obligué a un amigo
para que me acompañe. Fue en un 1-1 contra Almirante, en Villa Crespo.
Por mi corta trayectoria como hincha Bohemio, no tengo demasiado tiempo
para rememorar y encontrar grandes equipos. Sin duda que el del 73 y
el último del 95 deben haber sido de los mejores. Pero que yo haya visto
y vivido como fanático, tengo muy buena imagen del equipo que dirigía
Marabotto-Cánova, en el que estaban Meza Sánchez, Salmerón, Monje, Albarracín,
Ferrero. Quizás no conseguía grandes resultados, pero tenía buenos jugadores,
que si uno se pone a revisar en la actualidad, están en categorías superiores.
Me gustaba más como jugaba ese equipo que el de Pasini que ganó el Apertura
en 2003, por ejemplo.
Como gol, no puedo olvidarme del que hizo Mosquera en cancha de All
Boys. Justamente ese día, tuve la malísima idea de ir a la cancha, pero
con una credencial de prensa del equipo de Floresta, que tomé sin permiso
de la Redacción de Clarín. Por lo tanto, tuve que ver el partido desde
la platea local. Es inimaginable lo que sentí cuando Sequeira tiró un
caño y le pasó a la pelota al colombiano para que defina en el último
minuto. Fue un grito que todavía tengo contenido y alguna vez voy a
largar.
-¿Cómo
te informás de lo que ocurre alrededor de Atlanta?
-Haberme metido cada vez más en el seno de Atlanta me hace estar informado
todo el tiempo. No paro de revisar las páginas de Sentimiento Bohemio,
Planeta o El Show de Atlanta para ver si me informan algo nuevo a cada
rato. Parezco un enfermo que todo el tiempo quiere recibir buenas nuevas.
Sino directamente busco hablar con Tomás Veitz a quien le tengo que
agradecer mucho todo lo que me facilitó el trabajo en la Sede y el Estadio.
Realmente, SB es el medio partidario con el que más cómodo me siento.
Muy completo y curioso, que me sorprende cada semana. Los otros dos
que te nombré, también son buenos. Me gustan, especialmente Planeta,
que me mantiene informado y se asemeja a SB. Pero también admiro el
crecimiento de El Show, aunque no siempre coincida con sus opiniones.
Ah, las transmisiones de radio que hacen por Internet, dejé de escucharlas,
porque cada vez que la sintonizo, Atlanta pierde. Perdón, pero la cábala
es la cábala.
-Hay
coincidencia generalizada acerca del proceso de decadencia que arrastra
el club. ¿Cuándo situarías cronológicamente el comienzo de ese declive?
-Yo llegué a Atlanta (lo digo como si fuese un jugador o un técnico
que agarra al equipo), ya el club estaba vacío y en un muy mal momento.
No quisiera hablar sin saber demasiado o sin haber vivido de cerca ese
proceso que derivó en la quiebra. Pero sin dudas que los responsables
son los que se nombran siempre. Las pruebas lo dicen, no hay demasiado
que agregar. De lo que sí te puedo hablar es del buen trabajo que estoy
viendo en este último tiempo para poder dejar atrás todo lo malo que
alguna vez hicieron los que dejaron al club en ruinas.
-¿Qué
pensás sobre el presente institucional?
-Sobre esto te puedo hablar un poco más. Admiro lo que hace el presidente
Alejandro Korz y todos los que están trabajando para devolver a Atlanta
al lugar que debe estar por historia y por grandeza. Sorprende como
se están dejando atrás los pedidos de quiebra y los problemas del pasado
que dejaron esquirlas en la actualidad. También es admirable el esfuerzo
que hizo y sigue haciendo gente que quiere al club, para recuperar la
sede y para mejorar el estadio, cada vez que se lo necesita.
Por suerte soy muy optimista en cuanto a lo que se viene. La Sede y
el estadio pueden llegar a ser un punto de partida muy interesante para
que Atlanta resurja de las cenizas y vuelva a ser grande. Pero no hay
que desviar el objetivo. Hoy se tiene un plantel para ascender, pero
yo creo que primero está lo institucional sobre lo deportivo. Sería
una pena subir al Nacional para bajar al año siguiente al no tener una
infraestructura ni un presupuesto acorde a la categoría.
-Tu
opinión sobre tres personajes fundamentales de Atlanta en los últimos
años: Hugo Masci, Miguel Ángel Broda y Alejandro Korz.
Hay gente que le hizo muy mal al club. Pero sería un error hablar de
Masci, sin haber vivido esa época. Respecto a Broda, nunca estuve en
desacuerdo con sus aportes al club. Y de Korz, te repito. Lo admiro
a él y a toda la gente que lo acompaña. Me parece una persona capaz,
con todas las ganas de trabajar por Atlanta y que realmente le hace
muy bien a la institución.
-Vamos
al fútbol actual. ¿Cual es tu opinión sobre el equipo por lo
que viste en este inicio de torneo?
-Hacía bastante que un plantel no me ilusionaba con poder pelear por
un ascenso. La vuelta de Pasini creo que fue lo mejor que le podía pasar
a Atlanta en lo futbolístico. Me encanta, especialmente por lo motivador
que es. Antes del partido con Central Córdoba leí que le preguntaban
al Tano si el partido iba a ser difícil y el respondió de una manera
espectacular. “Va a ser complicado… para Central Córdoba”. Esas cosas
me encantan. Dirán que es tribunero, pero si yo tengo puesta la camiseta,
ese tipo de declaraciones me motivan mucho más que otras cosas. Después,
la vuelta de Castillo es un condimento más para un presente que ilusiona.
Siempre y cuando ahora Atlanta no se transforme solamente en el equipo
de Castillo. Por lo que vi en las primeras fechas, hay equipo para estar
muy arriba. Seguramente habrá que pelear con Morón, que está más fuerte
que en otros años y quizás con All Boys, aunque hay que esperar. Siempre
empiezan bien y se terminan cayendo.
-A tu
juicio, ¿qué habría que hacer con las divisiones inferiores y la Quinta
La Bohemia?
-Ahora, el tema de las divisiones inferiores es algo que quedó algo
atrás, con tantos proyectos en vista y con tanto en lo que se está trabajando.
Obviamente que sería muy bueno poder hacer un laburo específico y apuntar
los cañones a lo que es el futuro del fútbol de Atlanta, pero todo no
se puede. Sin dudas que habrá que trabajar y apostar por ello en un
futuro no muy lejano. Las cosas no se hicieron tan mal en los últimos
años. Salieron varios jugadores buenos que la rompieron en la Primera
de Atlanta y la siguen rompiendo en otros lados como Pellerano. Tampoco
hay que desesperarse. Con gente capaz, se puede volver a tener una buena
cantera.
-Qué
opinión tenés sobre la medida de prohibir la concurrencia de público
visitante. Cómo debería encararse el tema de la violencia en el fútbol
en general para definitivamente superarlo.
-Lamentablemente, los hechos están demostrando que la medida no estuvo
muy equivocada. Es una picardía que los hinchas visitantes no puedan
concurrir, porque hay gente que nada tiene que ver con los violentos
que causaron todo esto. Además, se pierde todo el color del espectáculo.
Pero económicamente, a los clubes del ascenso les viene bastante bien.
Se bajan considerablemente la cantidad de policías en los operativos
y hasta se pueden jugar los partidos en días típicos del ascenso, como
son los sábados y domingos. Era una desprolijidad que los partidos definitorios
se jueguen los lunes o martes, en horarios laborables. Además, casi
ni se registran episodios de violencia entre hinchadas. Será todo un
desafío ahora volver atrás.
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