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AÑO VII - NÚMERO 214 / Lunes 22 de septiembre de 2007
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DE VIOLENCIA ¡Fueza pibe! Jonathan Moreyra, de 19 años, se encuentra internado con pronostico reservado y en estado gravísimo desde el lunes, tras ser atacado por una patota de hinchas de Argentinos Juniors. Sentimiento Bohemio dialogó con Isabel, su tía, sobre la situación del jóven aagredido. Hasta el momento no hay detenidos pese a que todos los agresores fueron identificados. Con este panorama, la mesa está servida para los asesinos del fútbol. GASTON GELBLUNG |
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En la madrugada del lunes 16, Jonathan Moreyra, de 19 años, fue atacado salvajemente por una patota de 15 simpatizantes de Argentinos Juniors y arrojado de un colectivo en movimiento. Actualmente, el joven se encuentra internado en el Hospital Penna con triple fractura de cráneo y un edema cerebral. Su pronóstico es reservado. Al cierre de esta edición, Sentimiento Bohemio pudo dialogar con Isabel, tía de Jonathan, quien dio cuenta de la salud de su sobrino: "está todo igual por ahora. Jonathan sigue en coma famacológico y en estado gravísimo. Hay que esperar que evolucione y que deje de estar en coma farmacológico, para saber si realmente él está en coma o no. En los últimos días su cerebro de desinflamó un poco y aparentemente está estable. De todas formas, los médicos dicen que hay que esperar y él estará así un tiempo prolongado. Nosotros tenemos la esperanza que se recupere." Sobre la situación judicial, refirió: "a nosotros en este momento sólo nos interesa la salud de Jonathan. El lunes iremos al juzgado para ver como está el expediente, que hasta ahora nadie lo pudo ver. Nos acompañará un abogado de Atlanta. Pero la verdad que por el momento no me interesa eso, sino la salud de Jonathan. Ni me interesa que sus agresores estén sueltos y pasen a la vista de todos, ni que en el Hospital Tornú no lo hayan querido atender y ahora digan otra cosa. Por supuesto que luego si todo esto me va a interesar..." Si bien el hecho trascendió mediaticamente dos días después, por el momento sigue siendo una nueva página de la violencia inscripta en la sociedad y en mal llamado folklore futbolístico. Para la prensa, simplemente fue un nuevo episodio de violencia a ser relatado minuciosamente con lujo de detalle, siendo parte del espectáculo que pide sed de venganza y morbo. Al menos, así se refleja en los libros de visitas de ambas instituciones y en los blogs de hinchas, muchos encabezando la frase "este fin de semana comenzó la matanza de los bichitos". Mientras tanto, se ha silenciado algo muy preocupante: la investigación del hecho. En muchas ocasiones y ante el debate sobre la violencia en el fútbol, se culpa a dirigentes e hinchas por no denunciar, dejando imposibilitada a la justicia para su posterior accionar. Este no es el caso, ya que los agresores estarían identificados pero, hasta el momento, no se ha librado ninguna orden de captura. Miembros de la Comisión Directiva y allegados se han presentado en el juzgado Nº 25, a cargo de Pablo Quiñones, sin posibilidad de acceder al expediente. También lo ha hecho la gente de Salvemos al fútbol con la misma suerte. Justamente, el ex Juez Mariano Bergés manifestó al respecto: "logicamente seria de esperar que estuvieran presos, pero si la jueza ya no lo hizo, tal vez no se quiere complicar...". Todo parece indicar que están dadas las condiciones para que siga en aumento la escalada de violencia entre los que se dicen hinchas de Atlanta y de Argentinos Juniors, avalados por la sociedad silenciosa, y por la impunidad impartida desde la justicia. Por otra parte, las autoridades bohemias, encabezadas por su Presidente Alejandro Korz, el Secretario General Guillermo Alé y el Vicepresidente Luís Alberto González Asurey, estuvieron en el nosocomio reunidos con los familiares de la víctima. Allí se pusieron a disposición para todo lo que necesiten y se comprometieron a asesorarlos legalmente para el esclarecimiento del caso. Otro dato contradictorio y preocupante, es el que denuncia la madre del jóven, quien afirmó que Jonathan no fue atendido en el hospital Tornú. Sin embargo, el parte oficial del Ministerio de Salud informó que fue el jóven quien evitó ser atendido. Si no hay justicia, será muy dificil que estos hechos tengan fin. Justamente, si de eso se trata, no hay que rastrear mucho más atrás para encontrar registros: El 7 mayo de este año en la puerta del club un grupo de individuos efectuaron disparos desde dos vehículos a tres hinchas de Atlanta, hiriendo a uno de ellos en una pierna. Los disparos provinieron de sujetos identificados con los colores de Argentinos Juniors. Si bien se informó en su momento que se iba a realizar una denuncia y posterior investigación, esto jamás sucedió. Los enfrentamientos entre asesinos vestidos de hinchas de Atlanta y Argentinos Juniors ya es una característica común en los últimos años. Acaso la situación más grave se originó el sábado 3 de septiembre de 2002, cuando hinchas de Argentinos Juniors que se trasladaban en micros para seguir a su equipo se desviaron de su ruta y llegaron a las inmediaciones del estadio León Kolbowski una hora antes de que empezara el partido entre Atlanta y Flandria por la B Metropolitana. A esa temprana hora era escasa la gente de Atlanta en el lugar y los efectivos policiales presentes fueron superados por quienes, sin oposición, desataron una barbarie conjugando destrozos con agresiones, y por poco no ingresaron a la popular local. Una semana atrás, barras de Atlanta le habrían robado bombos a una murga del conjunto de la Paternal. Pero este tipo de hechos, siempre impunes, tienen más registro. Y por supuesto, ya nadie habla de ellos y muchos menos, avanzan en su causa judicial, si es que la hay. El 18 de marzo de 2006 falleció Matías Cuestas, un hincha de Atlanta de 18 años de edad quien fuera atacado a pedradas por hinchas de Talleres de Córdoba. El hecho se caratuló como accidente y hasta el momento no hay detenidos ni culpables, pese a la constante lucha de justicia por parte de su familia. Ya nadie habla de Matías, un pibe que un día fue a la cancha y jamás volvió. La emboscada a micros de Atlanta por parte de hinchas de All Boys tampoco tiene respuestas desde la justicia. Si bien a comienzos de año se informó que la causa se ha reactivado, el silencio y la complicidad de los dirigentes albos hace pensar cuantos serán los muertos en el próximo choque, casual o no, entre ambas parcialidades. En junio de 2005 fue asesinato un hincha de Defensores de Belgrano, Fernando Blanco, por la policía Federal luego de una brutal represión en el estadio de Huracán. Pese a varias marchas, el hecho sigue impune y olvidado por el colectivo social. Y si se trata de olvido colectivo, el nombre Valentín Graber es un buen ejemplo. En abril de 2006, Graber, gran colaborador del club, fue agredido por un grupo de hinchas de Atlanta en la popular local. No volvió mas a la cancha y nadie más mencionó el tema. Si se siguen
encubriendo este tipo de hechos, si los testigos no atestiguan o se
les nubla la vista, si los dirigentes de turno no enfrentan la situación
y "transan" por miedo, no habrá que sorprenderse ante
los nuevos hechos de violencia que están por venir y que potencialmente,
tendrán como víctima a cualquier persona, sin excepción.
Y no se trata del fútbol que se muere, se está muriendo
la gente. Sentimiento Bohemio se solidariza con la familia de Jonathan Pereyra, deseandole una pronta recuperación, justicia y paz. |
Salvemos
al Fútbol presente
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| Está terminatemente
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