| -Nombre
completo y edad -Pablo Alejandro
Plotkin. 30 años. -Contanos
tu trayectoria en los medios -Empecé a escribir a fines de 1997 en Página/12.
Ahí trabajé durante seis años haciendo crónicas, entrevistas, investigaciones
y crítica musical para el suplemento No, Radar y la sección Cultura y Espectáculos.
A comienzos de 2004 me contrataton como editor en la revista Rolling Stone, donde
trabajo actualmente como jefe de redacción. En el medio también pasé por la agencia
EFE en Berlín, colaboré con revistas como TXT, Brando y el site TP. Textos míos
aparecen recopilados en los libros “ La Argentina Crónica ” (Planeta), “Las mejores
entrevistas de Rolling Stone” (Publirevistas) e “In fraganti” (Sudamericana),
una antología de jóvenes narradores. -¿Se
mezclaron en cierta oportunidad Atlanta y tus funciones periodísticas?
-La verdad que no. Al menos no a nivel periodístico. En este momento, de todas
formas, estoy escribiendo un relato de ficción basado en cosas que mamé en los
tablones de Atlanta, pero es un cuento un tanto delirante que mezcla la liturgia
de los cánticos con una especie de apocalipsis futbolero. -¿Que
periodistas influyeron o significaron algo para vos en tu formación y/o carrera?
-Hernán Firpo, Fernando D’Addario, Truman Capote, Homero García Thevenet,
Markus Deggerich, Greil Marcus… -¿Que
opinión te merece el periodismo hoy en la argentina? -Es un momento difícil,
como otros tantos. Las empresas comprometen cada vez más su contenido editorial
en función de los tratos comerciales, pero siempre quedan resquicios de libertad
y lo que no se publica, en la mayoría de los casos, suele ser por autocensura
de los periodistas o simple pereza. Los blogs y los medios online abrieron un
canal de comunicación nuevo que necesariamente genera expresiones novedosas o
más libertarias, además de un montón de basura, claro. -¿Cómo, cuando
y porque te hiciste hincha de Atlanta? - Soy hincha de Atlanta desde
que nací, heredado de mi viejo y de mi abuelo José, un ucraniano traído cuando
tenía dos años a la orilla del arroyo Maldonado. -El
tríptico de los mejores: mejor equipo, mejor jugador y mejor gol, o quizá el más
recordado o que hayas gritado -No voy a ser muy original, supongo, teniendo
en cuenta mi edad. El mejor equipo fue el de Vitrola Ghisso que ascendió al Nacional;
el mejor jugador, Fabián Castro; el gol más gritado, el de Mosquera sobre la hora
en cancha de All Boys. -Cómo
te informás de la actualidad deportiva e institucional? ¿Qué opinión te merecen
los medios partidarios? - No es por ser chupamedias, pero mi principal
fuente es Sentimiento Bohemio, que me parece un medio partidario excepcional:
bien documentado, con notas históricas y una escritura más que digna. También
chequeo Planeta Bohemio, que tiene una actualización más frecuente y noticiosa,
y eventualmente entro a La Taberna del Siome, que me parece un hallazgo de estilo.
Todavía me río de una crónica en la que el narrador contaba que en el entretiempo,
no me acuerdo en qué cancha del Conurbano, habían pedido una pizza por celular
desde la tribuna. -¿Cuál
es tu punto de vista sobre la decadencia de Atlanta? - Toda mi vida coincide
con la decadencia de Atlanta, así que no tengo recuerdos de su esplendor. Su decadencia
tiene que ver con las malas dirigencias seguramente, pero también con una transformación
del barrio. Creo que a partir de los 80 Villa Crespo empezó a perder identidad,
muchos de sus vecinos históricos se fueron, envejecieron o empezaron a morir,
y los traspiés deportivos del club llevaron a un alejamiento masivo de socios
y seguidores. Creo que en el último tiempo ciertas zonas del barrio recuperaron
una identidad, distinta a la de otros tiempos, pero también muy personal, y los
pibes que hoy veo por el barrio con la camiseta de o el shorcito de Atlanta, chicos
de cinco, diez, quince años… creo que esos van a ser los que recompongan la mística
del Bohemio. -A tu juicio,
¿qué impacto tendrán institucionalmente las novedades acerca de la construcción
de dos tribunas de cemento y de la recuperación de la sede? -Mi ilusión
es que tengan un impacto revolucionario en términos institucionales y de injerencia
social. Que vuelvan la vida al club, la gente a la cancha y Atlanta a Primera. -¿Cómo
te posicionás en cuanto al perfil institucional: club de fútbol, club con fútbol
u otras variantes posibles -Pese a que de chico hice algunas actividades
en el club, para mí Atlanta siempre fue un cuadro de fútbol. Pero es evidente
que para ser algo importante a nivel futbolístico debe haber una estructura polideportiva
y social que lo sostenga. Hoy el único futuro posible para Atlanta es ese: un
club abierto al barrio y a la ciudad, al deporte y a la cultura. -Tus
impresiones sobre tres personajes de la vida de Atlanta del último cuarto de siglo:
Hugo Masci, Miguel Broda y Alejandro Korz -No tengo información precisa
sobre ninguno de ellos. Desde lejos, Korz me cae bien, me parece que se maneja
con la cabeza y el corazón. Todo lo que se logró en estos años, aun considerando
que es el desenlace de un proceso largo, ya lo ubica en la historia grande de
Atlanta. De Broda conozco más su injerencia como ideólogo y consultor económico
del menemismo, y eso lo dice todo. No termino de entender su relación con el club.
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De autores a copistas
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