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la última semana la Secretaría de Prensa del club envío el
siguiente parte informativo: "Se comunica que en el día 10 de noviembre
de 2008 el contador Carlos Alberto Bulaievsky ha cancelado en forma anticipada
el convenio al que arribara con la institución con fecha 25 de septiembre de 2007,
quien fuera representada en dicha oportunidad por su sus autoridades de Comisión
Directiva, no adeudándose importe alguno entre las partes por ningún concepto." Estas
pequeñas líneas que prácticamente pasaron desapercibidas,
deberían marcar un hito en la vida política de Atlanta. Carlos Alberto
Bulaievsky fue presidente de la institución entre 1998 y 1999, y tras una
investigación de Fernando Tebele, fue denunciado y enjuiciado por estafa
en relación al caso Luis Bonnet y su pase a Gimnasia y Tiro de Salta. Nueve
años después, se llega a un acuerdo en este caso, que significó
en su momento un agujero oscuro mas en una década donde Atlanta pudo salir
a flote pero se hundió mas, si tenemos en cuenta las deudas en juicios
que se siguen manteniendo pese a salir de una quiebra y el remate de la sede.
En enero de 2006 se llegó
a un momento único en Atlanta, y con sólo pocos casos en el fútbol
argentino (Miele en San Lorenzo, Corso en Ferro), un ex dirigente quedaba procesado
por la justicia. Bulaievsky y Rada -vicepresidente de esa gestión y tambien
procesado- solicitaron la suspensión del juicio oral que se les iba a realizar
por los cargos de defraudación por administración fraudulenta. Tras la instrucción,
la causa 1694 fue elevada a juicio oral y los procesados decidieron hacerle una
oferta a la justicia para evitar esa instancia incómoda: una probation.
De esa forma, los ex directivos ofrecieron pagar en veinticuatro cuotas diez mil
pesos cada uno, a modo de resarcimiento con Atlanta. Además se comprometieron
a realizar trabajos comunitarios en la Mutual Solidaria del Pueblo, en Portela
746 de Lomas de Zamora, a razón de doce horas mensuales durante un año.
El Tribunal Oral en lo Criminal N°16 aceptó la propuesta y la giró al Juzgado
Nacional de Ejecución Penal N°2, que la ratificó el 23 de junio de 2005 y suspendió
el juicio a prueba por dos años, siempre y cuando se efectivicen las contraprestaciones
acordadas. Sin embargo, un apoderado del club pudo comprobar que no se
estaba depositando lo acordado por parte de los acusados. Por eso, en febrero
de 2006 Atlanta había presentado un pedido para revocar la probation y
reactivar el juicio oral en virtud de que no se ha "cumplido la condición asumida
por los imputados, en relación a la reparación económica con el club Atlanta,
quién era beneficiario del resarcimiento de 20.000 pesos". Finalmente,
y casi tres años después, uno de los acusados efectivizó
el resarcimiento. Por supuesto, no significa eso que reconociera su culpabilidad.
Fernando Tebele refiere al respecto en su investigación que "no es
común que un inocente devuelva algo que nunca se llevó. Atlanta estaría recuperando
parte del dinero perdido en un hecho de corrupción, de los que tanto se habla
en el fútbol, pero que nunca pueden probarse y mucho menos resolverse judicialmente".
Lo cierto es que si la probation
se revocaba, en este mes se tendría que haber realizado el juicio oral
que significaría sentar en el banquillo de los acusados por administración fraudulenta.
Carlos Bulaievsky y los actuales
dirigentes de Atlanta finalmente llegaron a un acuerdo -el cual no ha salido a
la luz-, y deja en principio un sabor agridulce: por un lado, Bulaievsky se sacó
un gran dolor de cabeza y pidió finalmente limpiar su nombre y anular la
expulsión como socio del club -que deberá tratarse en asamblea-,
el club recibió parte del dinero faltante hace nueve años atrás,
tras el pase de Luis Bonnet. La pregunta es ¿hubo justicia y sanción
ante un hecho corrupto dentro de una década oscura en la historia del club?
Pillos de
poca monta Por
Fernando Tebele (*) lellegaatebele@yahoo.com.ar Desde
que conocí la resolución oficial, hace algunas horas y mediante el comunicado
del club, estoy pensando cuál debería ser el enfoque de estas líneas. Continúo
con mi debate interno mientras atropello las teclas. Estoy seguro de dos cuestiones:
la primera es que esta no será una nota periodística, de datos, porque esa es
tarea de quienes actualmente mantienen informados a los hinchas; la segunda es
más personal: creo que corresponde que escriba algo. Convendría que lo dijera
alguien más, pero quisiera subrayarlo aunque pudiera ser poco elegante: nunca
hubiéramos sabido la verdad si no hubiésemos decidido -primero en Atlanta Pasión,
luego en El tablón- meternos a fondo en el tema y publicarlo. Debería ser siempre
así. No habría que felicitar a nadie ni recibir aplausos por eso, pero no parece
ser casual que nunca se resuelvan correctamente casos como estos y que en general
no se conozcan con tantas evidencias incuestionables, como aquí. Sobre todo
en los clubes de fútbol, es demasiado frecuente que los medios, además de ser
partidarios del club, suelan estar comprometidos con alguna facción política interna.
En otros casos, creen que contar este tipo de hechos podría perjudicar al club.
Entonces es más cómodo callar, que claramente es ser cómplice. Nuestra manera
de encarar la profesión hizo que nunca estuviera en duda si la noticia se publicaba
o no, aun cuando políticamente beneficiáramos en forma indirecta a personajes
mucho más peligrosos que los protagonistas del caso. Recuerdo la tristeza que
sentí cuando me topé con las evidencias. No porque fuera impensado, sino por el
significado político que aquello tenía. Conocí a Carlos Bulaievsky durante
una de las reuniones informativas que suelen hacerse en el club. Había que armar
una nueva lista de marionetas de Broda y eso no era una tarea fácil. Nadie quería
participar en esas condiciones y en realidad éramos pocos (nos podíamos contar
con los dedos de la mano de un Simpson) los que creíamos fundamental que Broda
se corriera del centro para que el club no terminara de hundirse. Ya Julio Jablukovsky
había dejado en claro con una honesta declaración que se había sentido, mientras
fue presidente, como un muñeco del petardista de las finanzas, que esta última
semana participó de una operación de prensa tendiente a sembrar intranquilidad
en el país, haciéndose eco del rumor que señalaba al gobierno confiscando los
fondos depositados en las cajas de seguridad de los bancos. Un profesional al
que hay que reconocerle su coherencia: juega siempre para los más malos. En
ese contexto, Bulaievsky, Carlos Rada y Pablo Vinokur aparecían como el comienzo
de un recambio que podría permitirle al bohemio vivir con lo que había: pobre,
pero digno y, sobre todo, libre. Al poco tiempo, con las firmas de Gustavo
Perelmuter como presidente y Bulaievsky como secretario general, le hicieron a
Broda una concesión increíble: entregaron la explotación del complejo de canchas
de fútbol 5 (por entonces Dorrego Open) como cancelación de una deuda nunca fiscalizada
como hubiese correspondido. Con esos recursos hubieran podido ser más independientes;
al entregárselos al acreedor se sometieron a depender aún más de él. La metáfora
del país nuevamente presente en el fútbol: así como para la misma época la Alianza
entre la UCR y el Frepaso se presentaba como el final de la Era Menemista y luego
no se animaron a desmenemizar al país sometiéndonos aún más al chantaje del FMI,
en Atlanta aquella comisión no se decidió a vivir sin el padrinazgo del prestigioso
lobbysta. No hubieran representado a casi nadie, vale decirlo. Cuando parecía
que podrían intentarlo, ya con Bulaievsky como presidente y Rada como secretario
general y principal ideólogo político, cometieron el desliz que hoy vuelve a ser
noticia. Ante la resolución del caso -al menos en el caso de Bulaievsky, restaría
saber qué sucederá con Rada- sostengo lo mismo que cuando publicamos en SB que
los acusados no estaban cumpliendo con el compromiso pleno de la probation: es
difícil creer que si son inocentes hayan aceptado devolver parte del dinero faltante.
No fueron condenados por la justicia, que tampoco los declaró culpable sino que
les otorgó el beneficio de la probation, pero difícilmente puedan revertir la
imagen que pesa sobre sus conductas. Ahora bien: personajes como Rada, Bulaievsky,
Perelmuter o Vinokur han sido torpes, ineficaces y en algún caso como este hasta
demostraron ser pillos de poca monta, pero de ninguna manera fueron piezas claves
en la penosa historia bohemia de los últimos años. Sería como decir que De La
Rua fue más nocivo para el país que Menem. Insostenible. De cara al futuro,
entonces, podría ser interesante tener claro cómo fue el proceso que trajo a Atlanta
hasta su actualidad. Y sobre todo cuáles fueron los apoyos recibidos por parte
de los hinchas y socios. No han sido estos pillos de poca monta quienes han
vaciado el club. Esos fueron otros. Y cuentan, aún hoy, con mucha popularidad.
(*)
Condujo durante ocho años el programa radial Atlanta Pasión, publicó en la revista
El tablón, publicó el libro de cuentos de fútbol Detras del arco y en la actualidad
realiza el programa radial La retaguardia, por AM 770. (www.laretaguardia.com.ar).
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Bulaievsky. Foto archivo SB.
Juicios
que perduran Uno de los juicios
que pueden dejar en jaque al club es el de Osvaldo Diez. El mismo se inició
en la gestión Bulaievsky. Osvaldo Diez (llevado al club por Broda), De
Fellipe, Rafaeli, Zielinsky, Podestá, Ciberato, Meteovich, Vismara, Gonzalez y
Goni le inician al club en 1999 un juicio por $224.357 más $34.755 de honorarios,
más intereses. El resultado es un pedido de quiebra y subasta del Open Dorrego.
Este juicio se sigue renegociando desde la actual Comisión Directiva. Dentro
de la saga de Mi pasado Me condena, de Sentimiento
Bohemio, Bulaievsky manifiestaba: "Nosotros nunca pensamos en un recambio
de la gente de Celina, todo el mundo sabe como es el ascenso y que muchas veces
el dinero no alcanza para pagar lo que hay que pagar. Algunos pueden esperar y
otros no. La relación con los profes de Celina era buena pero tambien es entendible
que ellos tenían sus necesidades y nosotros no les podíamos dar soluciones."
Nota
relacionada Reportaje a Bulaievsky
año 2006 El
caso Bonnet La investigación
de Fernando Tebele  Fernando
Tebele, el periodista que investigó el caso que luego llegó a la
justicia.
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