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Avances
en las obras e inspección
En
los últimos días los trabajos se centraron en
la finalización del contra piso de la tribuna que da
a la calle corrientes y luego de hacer emparejamientos en algunos
sectores, las obras de este sector quedarán finalizadas tras
la colocación del alambrado que separe la tribuna del paredón
que limita con la Sede Social , y la colocación de los parantes
que van del alambrado al campo de juego para evitar el movimiento
de todos los paneles.
En
cuanto a la platea, en los últimos días se realizó una limpieza
general de la parte baja y, aunque todavía quedan cosas por
sacar, a la vista hay un cambio muy grande. Además, aún falta
terminar de pintar los nuevos asientos y los baños están prácticamente
terminados.
Los
cambios más notorios de la última semana fueron la colocación
de todos los vidrios de los vestuarios, la ampliación de los
bancos de suplentes y la modificación del techo del túnel por
el que los jugadores salen al campo de juego.
En
tanto, ya comenzaron las tareas de remodelación de los vestuarios
(gracias a la campaña “Tu nombre en la platea”) y pronto se
hará lo propio con las cabinas de transmisiones.
Por
otra parte, el último viernes volvieron al Kolbowski
por segunda vez y luego de tres meses organismos de contralor
que inspeccionan el estadio, simplemente para hacer sugerencias
de obra antes de la inspección oficial. Allí estuvieron
presente gente del Subsef, Bomberos y Gobierno de la Ciudad,
quienes le sugirieron al arquitecto Federico Sturm trabajar
mas en el alisado de cemento bajo la tribuna y detalles del
alambrado olímpico y cerramientos. En dos semanas sería
la inspección oficial, donde además se espera
que funcionen en condiciones optimas las bombas antiincendio,
la ausencia total de escombros, los asientos numerados de la
platea. Por todo esto, se desvanece la posibilidad de que el
día D sea el 28 ante Acassuso, y seguramente el gran
acontecimiento será el 14 de marzo, ante Deporitvo Armenio.
Paciencia bohemios.
Carta
abierta del presidente de Atlanta: "El último esfuerzo"
Cada
vez que camino por la Avenida Corrientes, en el extenso tramo
que va desde Ángel Gallardo hasta Humboldt, me cruzó con algún
socio y/o simpatizante bohemio que me pregunta "Y... ¿Cuándo
volvemos a jugar en Villa Crespo?"
Obviamente siento una gran presión, pero también un legítimo
orgullo, por todo lo que se hizo.
No es falsa modestia si les digo que este logro no pertenece
a una Comisión Directiva y mucho menos a una persona en particular.
Esta obra es posible por el aporte de cada uno de ustedes.
Fuimos muchos los bohemios que soportamos, estoicamente, cuatro
años de peregrinaje por diversas canchas (lo que solo de alquileres
nos costó $350.000 y a lo que se debería sumar las pérdidas
en la venta de la estática o la imposibilidad de alquilar nuestro
estadio) y a pesar de los sinsabores e ingratitudes, muchos
de ustedes se acercaron a colaborar en las diferentes movidas
organizadas: rifas, bonos para la colecta de "100 bohemios para
10 camiones de cemento", la compra de remeras, los eventos de
la peña, adelantar la cuota anual, poner el nombre en la butaca
o en uno de los ocho sectores de la platea baja y ni hablar
de las empresas que donaron pinturas, banderas, vidrios, poli
carbonato, etc.
Si empiezo a nombrarlos voy a quedar mal con muchos de Uds.,
por eso quiero sintetizar en las donaciones del padre Perrupato
o la del recientemente fallecido rabino Ariel Korob, para que
se comprenda que esta pasión que tiene más de 100 años y que
aguardamos nos sobreviva a todos nosotros, excede la división
en religiones. "Judío como Cristo" dice la canción del amigo
y compañero Beto Asurey.
Un día, un jugador me sorprendió con una donación de una parte
importante de su sueldo: "es para acelerar la cancha" me dijo,
y pidió que nadie se entere de su nombre. Hoy, ese mismo jugador
volvió al club y colocó el nombre de su hijo en una de las plateas.
Claro que las cosas serían mucho más fáciles con un subsidio
oficial, el aporte de algún empresario, un bingo, etc.
Pero esa sería otra historia y la nuestra es la de un club que
decidió remar contra viento y marea, envueltos en una clausura
de estadio poco clara y con eternos rumores de proyectos inmobiliarios,
atravesados por juicios de vieja data y cuyos responsables gozan
de buena salud. Nos dolían demasiado las expectativas incumplidas
del reservorio o los proyectos que nunca se concretaban.
Las obras finalizadas (las cabeceras de cemento, el cerco perimetral
y las mallas, los portones, las varillas de las plateas, los
baños (populares y plateas), vestuarios, campo de juego, etc.)
son una realidad que no se puede modificar.
Los trabajos pendientes requieren del ultimo esfuerzo que les
pedía al inicio de esta nota.
Por eso los quiero invitar a los que puedan a la jornada de
trabajo del sábado, a la cancha el martes para ver al bohemio,
a hacerse socio, a acompañar a Atlanta en esta epopeya que es
de todos porque muy pronto volveremos a ser locales otra vez.
El orgullo, la vergüenza, hacen que me resulte muy difícil pedir
ayuda. Sin embargo, en este caso me animo porque lo hago por
una causa que nos excede y supera, una pasión que nos hermana:
"el que sale a la lucha", el viejo y querido Atlanta. Estamos
ni más ni menos que terminando de arreglar nuestra casa. La
quiero ver cada día más linda y se que ustedes también.
Abrazo bohemio
Alejandro Ezequiel Korz
Presidente Club Atlético Atlanta
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