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Para
quienes tuvieron la suerte de ver fútbol en las décadas
del '40 y '50, no dudan en concluir que no hubo en la Argentina
otro número cuatro como Lucho Sosa. Hace seis años, Sentimiento
Bohemio lo entrevistó con 83 años, donde
repaso sus origenes y trayectoria. El pasado 2 de marzo finalmente
falleció a los 89 años, dejando una huella imborrable
tras su paso por Atlanta, Boca Juniors, el fútbol francés
y la Selección Nacional.
La
carrera de Lucho Sosa
Lugar
y fecha de nacimiento: Capital Federal, 22 de julio de 1919.
Trayectoria
como jugador en el país: jugó en Primera, entre 1939 y 1951,
311 partidos, 7 goles.
Trayectoria
en Atlanta: jugó en Primera 40 partidos (16 en 1939 y 24
en 1940), de los cuales ganó 10, empató 5 y perdió 25. No convirtió
goles.
Primer
partido en Atlanta: Campeonato de Primera División 1939,
19ª fecha, el 30-7-1939, Chacarita Juniors 1-Atlanta 1.
Chacarita: Isaac López; Juan Trincavelli e Ítalo Emanuelli;
Manuel Aragüez, Juan Nicolás Zava y Carmelo De Genaro; Carlos
Lara, Rogelio Barros, Fabio Cassan, Eugenio Maigán y Roberto
Rodríguez.
Atlanta: Ramón Brésoli; Santiago Carignano y Federico
Fatecchi; Ismael Covacich, Reynaldo Álvarez y Carlos Sosa; Carlos
Belfiore, Daniel Bálsamo, Humberto Maffei, Elviro Caramellino
y Roberto Martino. DT: José María Casullo. Juez: Rafael Carou.
Cancha: Chacarita. Recaudación: $ 4.250. Goles: ST: 17' Roberto
Martino (At), 24' Fabio Cassan (Ch).
Último
partido en Atlanta: Campeonato de Primera División 1940,
última fecha, 22-12-1940, Atlanta 6-Independiente 4 (con esta
victoria evitó el descenso a Segunda).
Atlanta: Bensión Moscona; Antonio del Felice y José Bedia;
Carlos Sosa, Eduardo Valdatti y José Pedro Battagliero; José
María Freije, Andrés Ramos, Ismael Zabaleta, Francisco Rodríguez
y Roberto Martino. DT: José María Casullo.
Independiente: Fernando Bello; Fermín Lecea y Sabino
Coletta; Luis Franzolini y Gumersindo Puentes y Celestino Martínez;
Juan José Maril, Vicente de la Mata, Andrés Coll , Emilio Reuben
y Marcelino Funes. Juez: Rafael Carou.
Cancha: Atlanta. Recaudación: $ 3.290,50. Goles: PT: 2' Andrés
Ramos (At), 4' y 17' Roberto Martino (At), 20' Andrés Ramos
(At), 40' Francisco Rodríguez (At), 43' Roberto Martino (At).
ST: 2' y 6' Vicente de la Mata (I), 8' Andrés Coll (I), 44'
Emilio Reuben (I).
Trayectoria en Boca Juniors: jugó en Primera, entre 1941
y 1951, 271 partidos, 7 goles. Fue campeón en 1943 y 1944 y
subcampeón en 1945.
Trayectoria
en Francia: jugó entre 1952 y 1959 (Racing de París). Trayectoria
en la Selección Nacional: disputó, entre 1942 y 1946, 12 partidos
internacionales.
Fue campeón en los Sudamericanos de 1945, disputado en Chile,
y de 1946, en la Argentina. Debutó con la casaca nacional el
25-8-1942, en el Estadio Centenario, en Uruguay 1 - Argentina
1, por la Copa Lipton. Le tocó ingresar a los 23' ST en lugar
de Carlos Zárraga. El DT era Guillermo Stábile.
Trayectoria
como director técnico: Boca Juniors, San Telmo y Racing
(Montevideo, Uruguay).
El
reportaje del año 2003
-"Lucho",
¿dónde nació y se inició futbolísticamente?
-Nací en Caballito, no sé exactamente en qué parte. Cuando tenía
dos años nos mudamos al barrio Cafferata, que es parte de Caballito.
Mi padre trabajaba en el Congreso; éramos siete hermanos: cinco
mujeres y dos varones, y vamos quedando pocos ya. Empecé jugando
en el barrio. A Atlanta me llevó un jugador, creo que se llamaba
González, "Pucho" González, que actuaba en mi puesto. Y allí
comencé en la Cuarta División, que jugaba por la mañana.
-Antes
de integrar el equipo de Cuarta en 1937, ¿había estado en algún
club del barrio?
-Sí, en el barrio Cafferata, por Asamblea, entre José María
Moreno y Riglos. En el medio del barrio había un redondel, donde
después construyeron una escuela (NdR: se refiere a la manzana
semicircular delimitada por la calle Salas, entre Riglos y el
pasaje Igualdad, muy cerca del parque Chacabuco). Ahí había
una canchita, donde jugaba. Entre paréntesis, mi padre no quería
que jugara, así que me escapaba.
-En
esa época era mal visto por los padres jugar al fútbol...
-¡Uh! Mis hermanas y mi madre no tenían problemas, no así mi
padre. Por eso yo me escapaba... La cuestión es que, ya en Atlanta,
un tipo macanudo nos hizo sacar la cédula. En ese entonces uno
no tenía plata para eso; mire si iba a pedirle plata a mi papá
para la cédula... Fue un dirigente, el tano Quirino (NdR:
Quirino Fabiani), un tipo grande, famoso, sobre quien recuerdo
que tenía un diente de oro que brillaba.
-En
julio de 1939 llegó a Primera. ¿Se acuerda de su debut, nada
menos que en el clásico frente a Chacarita?
-Las canchas estaban una al lado de la otra. Parece que me había
ido bastante bien en el partido, porque los hinchas de Atlanta,
cuando salí, me llevaron en andas desde la cancha de Chacarita
hasta la de Atlanta. Y yo me preguntaba: "¿Esto qué es?". Si
apenas tenía 18 o 19 años.
-A
pesar de que usted se destacó sobre la derecha de la línea media,
en ese partido actuó como half izquierdo. El titular era el
rosarino Ismael Covacich.
-A mí me daba igual, lo que quería era jugar. Si una vez hasta
hice de arquero todo un segundo tiempo porque se había lastimado
el arquero y no existían los cambios. (NdR: en Gimnasia LP
6-Atlanta 3, el 18-8-1940, por lesión de Bensión Moscona. Le
hicieron cuatro goles.)
-¿Qué
jugadores recuerda que integraban el primer equipo en esos años?
-Mucho no me acuerdo. Fue hace tantos años... Pero yo me divertía
en Atlanta. Jugábamos contra Boca, contra River, y salíamos
a ganar. Aunque supiéramos que nos comeríamos cinco o seis,
había que salir a ganar. El técnico no te decía: "Pongamos más
defensores". Atlanta tenía un buen equipo. Si jugara ahora,
sería uno de los mejores. Porque, pese a que nos hacían boleta,
jugaba al fútbol... Los rosarinos siempre jugaron buen fútbol
y había muchos oriundos de allí en el plantel. El arquero era
Brésoli. También estaban Carignano y Covacich. Irazoqui jugaba
bien y Colosia era otro goleador, además del chiquitín Martino
y Juan Rodríguez, que era hermano del que después fue arquero
de Racing. Quien me puso en la Primera era un ex jugador que
dirigía por entonces, José Casullo, que luego anduvo por México.
Pero para mí jugar en la Cuarta, la Segunda o la Primera era
lo mismo.
-¿No
sentía la presión?
-No, para mí lo importante era jugar.
-Pero
¿acaso no era otra cosa enfrentar a Boca o a River?
¿No me va a decir que era lo mismo jugar de visitante que de
local? -No, no. Yo al público nunca le llevé el apunte. Ni siquiera
cuando jugué en Boca. Y eso que en Boca nos acusaban muchas
veces que nos hacían un gol porque habíamos perdido la pelota
en la mitad de la cancha, y me echaban la culpa a mí, porque
yo gambeteaba... Yo jugaba un partido de fútbol. A mí me gusta
el fútbol, la pasión. Cuando actuaba en Atlanta en Primera,
después del partido pedía los botines prestados y firmaba un
papel para jugar en Gath y Chaves, la empresa donde trabajaba.
-¿Cómo
se vivía el clásico Chacarita-Atlanta en el barrio?
-Para mí era un partido más. Igual que Boca contra River. ¿Sabe
por qué fracasan a veces los jugadores? Por tener el oído en
la tribuna. Si les gritan o no les gritan, si los aplauden o
no los aplauden. Para mí, la tribuna no existía, yo jugaba porque
me gustaba jugar. Gambeteaba, hacía las cosas que hacía en los
potreros, en la calle, lo mismo.
-Bueno,
le preguntaba porque, si bien durante el partido no les prestaba
atención, quizá durante la semana sentía que los hinchas los
presionaran a ustedes.
- No, todo era tranquilo, como el país. Antes el presidente
era presidente. A la policía la respetábamos. Ellos nos corrían
porque estaba prohibido jugar en la calle. Y cuando venían nosotros
saltábamos los alambrados, pues era un barrio de chalés, y no
había paredones, sólo alambrados. Fíjese que no había presiones:
ya como jugador de Boca, yo salía de la cancha y viajaba en
colectivo, y no pasaba nada. Enfrentaba a San Lorenzo en Boedo
y me iba caminando hasta mi casa, en el barrio Cafferata. Serían
seis cuadras, y la gente, perfecta. Si me conocían: mire, cuando
salí campeón en Boca, todavía jugaba en el adoquinado del barrio
Cafferata, en la calle.
-¿Y
qué pasaba si lo agarraba el técnico de Boca? ¿Habría habido
alguna sanción o reproche?
-Una vez un hincha de Boca que me había visto jugar, habló al
club y protestó. Pero no pasó nada.
-En
estos tiempos que corren, de exigencia de resultados y cotizaciones
multimillonarias, no se podría, ¿no?
-Por eso el fútbol anda mal: si juegan dos partidos, están cansados...
Para mí, el único entrenamiento era jugar al fútbol siempre.
Porque el que es inteligente ya lo sabe: no hay mejor entrenamiento
que el deporte que uno practica. Porque usted hace todos los
movimientos jugando al fútbol: corre, para. Lo demás, eso de
levantar pesas, es verso... Así se acostumbra ahora y así le
va el fútbol. Entraron a predominar los preparadores físicos.
Y el fútbol no es correr los cien metros, no es una maratón.
-Ocurre
que ahora lo físico se volvió tan importante. A propósito, ¿cómo
hubieran respondido en aquellos tiempos? ¿Cuántas veces entrenaba
usted en Atlanta?
-¿Entrenar en Atlanta? No. Creo que fue con Chacarita, terminó
el partido y yo me iba para mi casa, y me dijeron: "Esperá,
que tenemos que cobrar". Nos dieron 70 pesos, un dineral. Para
que se dé una idea: la entrada creo que valía un peso y yo cobraba
70 pesos mensuales en Gath y Chaves. Pero fue en ese partido
solamente, y mi papá no quería que jugara. Después me fui a
la conscripción y me reservaban el lugar. De todos modos, luego,
cuando pasé a Boca, renuncié.
-En
aquel momento jugaban con dos al fondo, ¿no es cierto? ¿O se
iba uno más?
-No, siempre fue lo mismo. Sólo le cambian el número. Ahora
lo que hay es una risa: si sale a ganar a la cancha con un delantero...
-Bueno,
hace no mucho Independiente salió campeón con un delantero.
-Pero es mentira, porque cuando están jugando no hay un solo
delantero. Es un verso... Ahora pusieron el carrilero, todas
esas pavadas... Siempre son once contra once. Antes, por ejemplo,
con Atlanta jugábamos contra Boca y salíamos a ganarle, no a
defendernos. Porque si hubiéramos salido a defendernos, todos
atrás, Boca no nos habría hecho cuatro o cinco goles, sino apenas
uno o dos. Pero se salía para adelante, a ganar. Ésa era la
ambición de los equipos chicos de antes.
-Y
sí, los números lo confirman: se hacían muchos más goles. En
su segundo año en Atlanta, 1940, usted fue titular indiscutido
de un equipo que se salvó del descenso en la última fecha, en
un partido histórico y sobre el que mucho se habló. ¿Se acuerda
de aquel 6 a 4 sobre Independiente y las suspicacias que generaron
no sólo el abultado marcador sino también la cesión en la temporada
siguiente de José Pedro Battagliero al club de Avellaneda?
-(Risas.) Si el verso lo hicieron, yo no sé, no me enteré.
-¿Y
cómo vivió esa victoria parcial por 6 a 0 al término primer
tiempo? Era totalmente inesperada. Chacarita ya había descendido,
y Atlanta, que venía de tres derrotas, había arribado al cierre
del Campeonato peleando con Vélez por evitar el descenso.
-Y, nos parecía raro. Decíamos en el vestuario: "¿Estos de Independiente
estarán enfermos? No puede ser, eso es irreal". Y en el segundo
tiempo Independiente nos hizo 4 goles, así nomás. Yo no sospechaba
de un arreglo...
-Pero,
Sosa, por aquellos años hubo muchos intentos de soborno, incluso
casos comprobados y sancionados: por ejemplo, estuvieron involucrados
Banfield y Chacarita, a los que se desafilió y quitó puntos.
-No me consta nada. Ya tendrían su lista de los que iban para
atrás. Yo antes que ir para atrás, no jugaba. Nunca me vinieron
a decir eso.
-¿Y
la incentivación?
-No, eso no existía. Todo cambió. En eso del soborno a veces
hay mentiras. Porque el arquero a veces comete un error, y hay
un tipo que acusa: "Fue para atrás". Y por ahí le hicieron un
gol jodido, y los otros le dan la razón al primero, y no tiene
nada que ver.
A
comienzos de 1941, las buenas condiciones como jugador que había
insinuado en Atlanta despertaron el interés de Boca, que había
ganado el certamen del año anterior. La operación se concretó
por 20.000 pesos y los pases del uruguayo General Expósito Viana
-quien se desempeñaba en el mismo puesto- y Francisco Angeletti
-que no llegó a jugar nunca pues abandonó el fútbol-, además
de la recaudación de un amistoso disputado en Ferro, que Atlanta
perdió 6 a 4. También ese año pasaron al plantel bohemio, provenientes
del Boca campeón, el arquero Claudio Vacca y el puntero cordobés
Aníbal Tenorio. "Lucho" inició así un ciclo brillante en la
institución xeneize, donde mostró plenamente toda su categoría
y que incluyó los campeonatos de 1943 y 1944 y el subcampeonato
de 1945.
-No
me acuerdo de ese encuentro, pero pasar a Boca... era la gloria.
Yo estaba haciendo el servicio militar. Vino un dirigente de
Atlanta, creo que el tesorero, que me habló de una deuda que
tenía Atlanta conmigo. Me dijo: "Te debemos tanto.
Firmá
porque, si no, no te vamos a dar el pase. Le respondí: "Mirá,
voy a firmar, y esa plata, guárdensela". Eran unos pesos. Firmé
como que los había recibido. No sé si él se quedó con la plata,
pero no creo. En ese tiempo no. El que me quería llevar a todo
trapo era Ducó, el militar de Huracán.
Y en Boca había un teniente primero que se llamaba Arena y era
muy fanático: iba de civil a la cancha y se subía al alambrado.
Solía concurrir para hablar con los dirigentes y hacer negocios
a los famosos bailes de carnaval en Atlanta, esos en lo que
tocaba D'Arienzo con una orquesta de primera. La cuestión es
que yo, entre Huracán y Boca, por supuesto elegía Boca. Como
cualquiera, aunque no fuera hincha de Boca. Y a mí me gustaba
Boca. No era hincha, pero sí simpatizante. Bueno, terminé yendo
a Boca. Empecé regular, pero no porque me laburara la cabeza.
-Y
después se fue ganando a la hinchada... ¿Qué diferencia notaba
entre Atlanta y Boca, en lo institucional, en los entrenamientos?
-En Boca teníamos un gran preparador físico, Amándola. Entrenábamos
cuatro días por semana. Después dicen todas esas mentiras, por
ejemplo, que comíamos tallarines... Son mentiras. Siempre se
comía lo mismo. En Atlanta no me acuerdo si íbamos a almorzar
juntos o si nos encontrábamos para el partido. En Boca, en cambio,
comíamos en un hotel en Constitución. En algún momento nos concentramos
los sábados en Adrogué. Pero era un error concentrar. Porque
el jugador tiene su colchón y está adaptado a ese colchón. Usted
va a un hotel y no duerme como en su casa. El colchón es más
duro, la almohada... Ahora no sé cómo será. Y son cosas tontas.
Dicen que es porque el jugador se va de joda. Y si quiere ir
de joda, se va en la semana.
-Ese
equipo campeón de Boca en 1943 y 1944 fue muy bueno, ¿no?
-Sí, parecía un equipo de barrio. Había mucho compañerismo.
Y River también tenía un gran conjunto.
-Sosa, usted tenía mucha proyección en su puesto, ¿no es
cierto? Incluso en Boca tuvo oportunidad de desplegarla más
que en Atlanta. Tanto es así que por aquellos años se decía:
"Centro atrás de Sosa, gol de Varela o Boyé".
-Sí, lo que pasa es que tenía compañeros como Marante y Corcuera
que, si yo me iba, ellos me cubrían. Y automáticamente; no por
nada planeado. Como en el barrio. En el barrio jugábamos once,
y todos ubicados bien. No teníamos DT pero todos sabíamos la
ubicación de cada uno.
-También vivió esa campaña de Boca Juniors en 1949, cuando
se salvó del descenso en la última fecha.
-¡Lo que hubiera sido! Y... trajeron jugadores de gran nombre
pero que en Boca fracasaron
-¿Se
refiere a Campana y Busico, que venían de Chacarita?
-No, no hagamos nombres que queda mal.
-¿Qué recuerda de su paso por la Selección? Usted estuvo
en el Sudamericano de Chile, en 1945, y en el que se disputó
aquí al año siguiente. En ambos fue campeón el equipo argentino.
-A mí Stábile no me quería. Más de una vez no me puso en la
Selección. Prefería jugar con Fonda o Yácono, y decía que yo
gambeteaba mucho. Y yo le comenté una vez a Stábile: "Mire,
yo soy así, yo juego así. Si le gusta, bien, y si no elija al
que usted quiera". No fui a la gira cuando se jugó en Inglaterra.
Éramos tres en cada puesto. Yo llegué tarde, y Stábile me dijo:
"Usted va a jugar después, en el segundo tiempo en un partido
de entrenamiento en cancha de Huracán". Me quería hacer jugar
20 minutos. Le contesté: "Pero ¿acaso usted no me conoce? No,
no tengo ganas". Y le dije al chico: "Llevate los botines".
Y creo que viajaron Yácono y Fonda.
Una vez desvinculado
de Boca Juniors, Carlos Sosa se fue en 1952 a Francia, donde
estuvo cerca de siete años. Jugó en Racing de París, que por
entonces era un club muy importante en la práctica del fútbol,
que en la actualidad ha quedado muy relegada, tanto es así que
milita en una categoría de Ascenso. "París tiene mucho tenis,
no sé cuántas canchas", explica Sosa. Admite haber ganado dinero,
más que en Boca; sin embargo, "allá pagaban en francos, no en
dólares", así que el beneficio no era como ocurre actualmente.
-¿Cómo era la Europa de posguerra?
-El día y la noche con la Argentina, y más aún en Francia. Era
un país maravilloso. Volví en el '59, y ya no jugué más. Había
sufrido una lesión en la rodilla en Europa. Podía haber seguido
un año en Boca, pero me dije: "De jovato y después voy a tener
que usar una pata de palo...". De modo que abandoné.
-¿Fue campeón en Francia?
-No, campeón nunca. Eso sí, viajábamos mucho: fui a Rusia, Alemania,
Hungría y conocí bastante. Por ejemplo, a Inglaterra íbamos
3 o 4 veces por mes, en ferry. Ahora hay un túnel.
-¿Y
con el idioma cómo se arreglaba? ¿Se pudo adaptar bien?
-Me las rebuscaba. La macana es que paraba en un bar de españoles,
por lo que el francés mío era malo. Cuando volvimos a la Argentina
con mi señora, mis hijos no sabían hablar castellano, ya que
habían hecho la primaria y parte del secundario allá. De cualquier
manera, maldigo la hora en que me vine. Me podía haber quedado.
Pero mi esposa insistía: que la familia....
-Ya
de regreso en nuestro medio, se dedicó a la dirección técnica.
-Sí, pero poco, no me gustaba. Había buenos jugadores y yo me
preguntaba qué les iría a enseñar. Si ellos ya sabían cómo jugar
y ubicarse. Por ejemplo, si a mí el técnico me indicaba que
no gambeteara, era lo mismo que no me dijera nada. Además, cuando
aseguran: "Fulano sacó a tal jugador", yo sostengo que a un
buen jugador no lo saca nadie. Tiene la virtud como un gran
pianista, que ya nació con eso. Unos más, otros menos, pero
es así... La cuestión es que como entrenador empecé en Boca.
Estuve muy poco tiempo en la Primera, cuando había uruguayos
y un brasileño. Posteriormente estuve en San Telmo, pero tampoco
terminé el año. El único lugar en que concluí la temporada fue
en Racing de Montevideo, donde me quisieron renovar el contrato.
Pero estaba cansado de ir a Uruguay en barco o en ese avión
que acuatizaba.
Carlos Sosa tuvo
una extensa actuación en la Escuela de Técnicos que hasta hace
tiempo funcionó en la AFA. Por eso, durante los últimos treinta
años estuvo vinculado con el organismo que rige el fútbol profesional
en la Argentina. Acerca de los cuestionamientos y las polémicas
que despierta su presidente, Julio Grondona, señala:
-Para
mí, quizá sea el mejor presidente que haya tenido la AFA. Será
polémico para el periodismo y la gente. Muchos dicen que metió
la mano en la lata. ¿Para qué? Si tiene plata para vivir dos
o tres veces. No necesita. Y por eso lleva 23 años en la AFA.
Y lo eligen los presidentes de los clubes. Y ahora no sé si
se va a retirar. Grondona tiene un poder tan grande que si mañana
exigiera que la deuda que tienen los clubes con la AFA hay que
pagarla, más de un club se fundiría. Hay clubes a los que la
AFA les prestó millones, y no los devolvieron todavía. Y no
los van a devolver, es como el gobierno.
-Con
la experiencia que dan tantos años en el fútbol, ¿qué opina
de cómo están organizados los torneos, los cortos en Primera
y los certámenes del Ascenso?
-Eso que se jueguen dos campeonatos en un año no me parece bien.
Hay que jugar todo el año, como era antes. A mí no me gustan
los torneos cortos. No me gusta que haya dos campeones. Del
Ascenso no sé mucho, pero no me parece bien el sistema del promedio.
El que quedó último debe descender. Nada de eso de los puntajes.
Si a Boca en el '49 le hubiera correspondido, se habría ido
al descenso. Y no había promedio. Y eso es lo justo para todos.
-¿Y
qué le parece el rol de la televisión y la influencia que ejerce?
-Hasta el referee espera a la televisión para empezar el partido.
No, no me gusta. Da la impresión de que mandan ellos. Pero para
los clubes chicos es una gran ayuda, porque si no se fundirían.
No resisten más esos clubes, no le pueden pagar a la policía.
-¿Cómo ve a la Selección Nacional?
-No vi muchos partidos del Mundial de Japón, sí los de Argentina.
No me gusta mucho Bielsa, porque no ve el partido. Camina todo
el día. ¿Cómo hace el cambio si no los ve jugar? Él no mira,
así que alguien le debe decir cómo hacer el cambio. Y ningún
periodista comenta eso. Camina y se cambia de camiseta. ¿Un
hombre grande hace esas cosas? En el fútbol hay muchas mentiras
y muchas verdades.
-¿Cuál fue el mejor futbolista que vio jugar?
-Aquí en la Argentina: el "Charro" Moreno. Fue muy superior
a este que tiene una panza así y que se droga. Y desgraciadamente
la prensa lo pone como ejemplo para la juventud. Entonces los
jóvenes dicen: "Ah, entonces hay que drogarse para jugar bien".
-¿Y
en su época cómo se cuidaban de las adicciones, para no engordar,
la milonga, tomar?
-A mí la noche nunca me gustó. Pero a algunos jugadores sí...
En Boca, uno o dos nada más. Pero el domingo jugaban todos bien.
En River había más tipos a quienes les gustaba el cabaret.
-¿Qué jugador de ahora le gusta?
-Ahora, por ejemplo, me gustan Saviola y Aimar. Riquelme es
un buen jugador, pero en Europa es jodido que triunfe como Saviola
y Aimar, que están los 90 minutos corriendo. En cambio, Riquelme
debe tener algo que se para. Juega 15 minutos extraordinarios
y después... Yo digo que jugador que pone los brazos en la cintura
es porque está cansado. El físico de él será así. Es buen jugador,
es goleador. Pero en Europa tiene que jugar los 90 minutos.
Por eso el técnico debe pensar eso, que no es jugador de 90
minutos.
-¿Qué arquero destacaría de su época?
-En Boca teníamos buenos arqueros. Cuando yo fui estaba Estrada.
También Vacca era un arquerazo. Y Diano, que vive. Buenos arqueros
había un montón.
-¿Y
en su puesto? ¿Quién viene después de Sosa?
-No... habrá tantos... Hay tipos que nunca me vieron jugar y
me dicen: "Usted era el mejor". Y eso depende... ahora el jugador
tiene que cuidar mucho el puesto, pues el técnico tiene mucho
poder y quizá lo saca. Hay mucha plata en el medio.
-¿En
qué estado se hallaban las canchas antes?
-Había mucho barro. Llovía y era un desastre. Ahora las canchas
son un billar.
-¿Y
la pelota? ¿Era duro pegarle al tiento?
-No sé si yo jugué con tiento en Atlanta. En Cuarta quizá, porque
en Primera ya había válvula. Pero el cuero, cuando se mojaba,
dolía en la cabeza. En Boca me pasaba que había shoteadores
de los equipos contrarios que le pegaban bien a la pelota. Y
Lazzatti me pedía: "Vení a la barrera". Yo le decía: "No, a
la barrera que vayan los que son feos. Yo no, me voy a marcar
al puntero".
-¿Qué relación tiene actualmente con Boca? ¿Pertenece a
la mutual de ex jugadores?
-Si tengo que reconocer algo, lo digo. Y así como me referí
a Grondona, hago lo mismo con Macri. Si se presenta como candidato,
lo voto y eso que vengo haciéndolo en blanco y para mí no es
obligatorio por la edad. Antes era radical por mi papá, que
era peludista de antaño. Macri se acordó de los viejos jubilados
de Boca. Nos da un subsidio a muchos ex jugadores. Y eso no
sale en los diarios.
-¿Y
con Alberto J. Armando eso no pasaba?
-No, Armando..., no quiero hablar. Armando era Armando. La obra
que hizo Macri debajo de la tribuna es fantástica. Yo me pierdo.
Hay un consultorio de primera, que inauguraron el año pasado.
Nosotros nos atendemos ahí. Yo con mi carné de la mutual puedo
ir ahí.
-¿Y
Agremiados qué hace al respecto?
-No, Agremiados es un verso.
-Usted fue dirigente gremial y tuvo activa participación
en la huelga de futbolistas de 1948. ¿Cómo la vivió?
-Por eso cuando Boca trajo de Newell's a Lombardo me dieron
una patada. Porque yo era tesorero de la asociación gremial.
Me pusieron un partido en la Reserva de Boca de half central,
con 32 años, yo ya no estaba para eso, para quemarme del todo.
Y después me dieron el pase para irme fuera del país. El presidente
era un tal Gil. El paro había sido exitoso, pero así fuimos
pagando todos los líderes. Si uno lo hubiera pensado más...
-¿Va
a la cancha todavía?
-A mí nunca me gustó ver fútbol, sólo me gustaba jugarlo. Hoy
en día veo poco fútbol, ni siquiera por televisión. Sólo quiero
que ganen Boca y Atlanta, porque son los dos equipos en los
que jugué. Pero sólo eso.
No
obstante, poco tiempo de esta conversación, Lucho Sosa fue al
Gran León en ocasión del partido frente a Cambaceres en la temporada
pasada. En una tarde muy fría, se lo vio emocionado y fue filmado
en la platea para el documental que está en edición por el centenario
de la institución. Sesenta y dos años habían transcurrido desde
su partida de Villa Crespo.
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Carlos Sosa, a los 83 años, en la sede de la AFA, delante
de las vitrinas llenas de copas y trofeos ganados por la Selección
Nacional, que testimonian la rica historia del fútbol argentino.
Sin duda, él contribuyó a forjarla. FOTO: EDGARDO IMAS.

El equipo de Atlanta de 1940, que integró un joven "Lucho"
Sosa. De izq. a der., parados: Carlos Sosa, Antonio Del Felice,
Ramón Brésoli, Juan Rodríguez, Elías Yagodnik (masajista),
Eduardo Valdatti, José Pedro Batagliero y José María Casullo
(DT); agachados: Isaac Scliar, Andrés Ramos, Ismael Zabaleta,
Francisco Rodríguez y José Martínez.

Carlos Stortz, Adolfo Sosa y Edgardo Imas
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