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Dicebamus
hesterna die (Fray Luis de León)
"Decíamos ayer". Con esta frase Fray Luis de León retornó a
sus clases tras una injusta prisión de cuatro años. Y fue la
manera que encontró para menoscabar a sus perseguidores y poner
énfasis en su disposición a no detenerse ante la adversidad
que estos le proponían. Este domingo Atlanta volvió después
de tres años de forzado exilio y peregrinaje a jugar en su estadio
de Villa Crespo, el que le pertenece por derecho propio y el
mismo que tantas veces quisieron birlarle. Y como el sabio salmantino,
dejó a las claras que con el paréntesis que le impusieron no
lograron torcer su destino ni desviarlo del camino por el que
sus socios e hinchas están decididos a que transite.
Sin duda fue una fecha histórica que marcará una bisagra en
la vida de la más que centenaria institución.
El día tan esperado y que vistió a la barriada de gala para
asistir a la reapertura del estadio León Kolbowski, ahora con
sus nuevas instalaciones de cemento, sólidas e inamovibles,
finalmente llegó.
Con esto termina -es de imaginar- un penoso período de trashumar
por distintas canchas, con los ingentes perjuicios económicos
y deportivos que esto significa; pero sobre todo determina el
definitivo afincamiento en un barrio con el que se encuentra
históricamente consustanciado en una relación dialéctica inalterable
donde Atlanta es Villa Crespo y Villa Crespo es Atlanta.
Se acabaron entonces y para siempre, las incertidumbres que
lo acompañaron en las últimas décadas -desde la quiebra misma-
sobre el futuro de los terrenos de la calle Humboldt y las posibles
especulaciones inmobiliarias en torno al mismo, así como los
proyectos de desarraigarlo del barrio.
Se cierra un ciclo y se abre una nueva etapa desde una posición
mucho más firme que le permitirá el abordaje de nuevas iniciativas
que seguramente tendrán como eje la reinserción en la vida social
del barrio a través de la recuperación de la soberanía sobre
sede y la consecución de los ansiados éxitos deportivos que
permitan la paulatina reubicación de Primer Equipo de fútbol
en los sitiales que le corresponden.
La reapertura del estadio deja la sensación de que una nueva
era se abre en el horizonte del club. El estratégico objetivo
cumplido este 29 de marzo fue, en buena medida, obra del aporte
de muchos hinchas y simpatizantes con su labor anónima y denodada,
que no supo de decaimientos ni renuncias, aún en los momentos
más adversos. Son ellos los dueños de este sueño concretado.
Pero parece difícil encarar políticas de crecimiento, sin lograr
ampliar esta "militancia de fierro", sin extenderse más allá
de "los mismos de siempre". Este es un primer desafío No se
puede -ni se debe- soslayar que la gran responsable de esta
conquista es esta Comisión Directiva que, por segundo período
consecutivo y con pocos cambios entre sus miembros, conduce
los destinos del club.
Y, sobre todo, de su presidente -Alejandro Korz- que hizo de
la construcción del estadio prácticamente el leit motiv
de su gestión y lo llevó a cabo con un empecinamiento que no
dejó obstáculo sin derribar.
Tiene como dato positivo que lo realizado se consiguió rompiendo
con el paternalismo y el mecenazgo que, como un corsé de acero,
limitaba los movimientos de la institución. Tiene, además, el
inmenso mérito de que -a pesar de cualquier cuestionamiento-
nadie o casi nadie pone en duda la integridad y la honradez
de los actuales directivos
Tiene -por supuesto- cosas que deberán reverse como un estilo
de conducción hermético y con algunos tintes vanguardistas.
Deberá mejorarse la comunicación con el asociado, que no puede
seguir siendo un convidado de piedra en las decisiones sobre
el destino de su patrimonio.
Pero la magnificencia de lo conseguido eclipsa, por el momento,
cualquier crítica legítima y honesta que pueda hacerse. Se han
ganado -en buena ley- un lugar de privilegio en la historia
grande del club y eso no admite discusión alguna.
No es tiempo de cuestionamientos sino de festejos y alegría,
y de prepararse para asumir los nuevos desafíos que se avecinan;
pero ahora desde una posición infinitamente más ventajosa y
que no es regalo de nadie sino el fruto de la labor de su gente.
¡A disfrutar, pues, que la página en blanco de un futuro más
promisorio y luminoso debe comenzar a escribirse mañana! Y de
todos nosotros depende que sea con gloria.
Un
día muy especial
POR
CARLOS STORTZ
El 29 de marzo fue un día muy especial, muy distinto a todos
para los que no pudimos estar en la primera apertura del estadio
en 1960. Fue volver a casa. Fue ver que podemos juntar 10.000
personas casi sin problemas, aún con costos considerables de
las entradas. Fue no poder encontrar a muchos de los amigos
con los que habitualmente nos vemos en la cancha, simplemente
porque había un mar de gente. Fue un reparto continuo de "Felicitaciones"
a los amigos, vecinos, hinchas.
Y para rubricarlo, aunque no hacía falta, un triunfo deportivo,
que quizá convence a alguno de los 10.000 que vino porque era
del barrio, o porque lo trajo un amigo, a hacerse hincha.
Ahora es momento de celebrar. Y de congratular a todos los que
hicieron algo para que el estadio nuevo sea una realidad. A
quienes se han movido en la Comisión Directiva, con algunos
errores y con muchos aciertos. A quienes han colaborado desde
afuera, como los muchachos que ponen tu nombre en la Platea,
y se mataron vendiendo remeras. A la gente de Prensa que tuvo
que bailar para que todo salga bien. A todos los que trabajaron
a destajo los fines de semana para poner la cancha en condiciones.
Y porque no, a todos los que contribuyeron un poco menos, sea
con unos pesitos para poner su nombre en la Platea, comprando
remeras, o aunque más no sea pagando calladamente el acceso
a la cancha ayer sin intentar garronear el acceso.
Y mañana será momento de ver cómo seguimos. Porque ahora no
habrá que pagar alquileres ni viajes de hinchas, se podrá conseguir
unos pesos de publicidad, y la ecuación se volverá más benévola,
aunque por supuesto no fácil. Habrá que ver si se ponen los
cartuchos en la sede, o si se refina la cancha, donde todavía
hay bastante para hacer: habrá que habilitar la tribuna de Muñecas,
ya que en cualquier momento puede volver el público visitante,
o aún para albergar a los nuestros; habrá que extender los asientos
de platea a los lugares que hoy están clausurados, a los costados
de la Platea Alta; luego se podrá pensar en la tribuna Dorrego.
Y habrá que pensar si están dadas las condiciones para ascender,
algo que todo hincha (incluido el dirigente) quiere, pero que
estrictamente debería darse cuando las cosas estén maduras.
Quizá ahora, con estadio, con un barrio que vuelve, con algunos
chicos que surgen (caso Palisi o Marecos), sea el momento de
planteárselo.
Pero no es cosa de romper con preocupaciones esta alegría por
la reapertura. Que la alegría dure, que la sidra o el champán
fluyan, que Atlanta está vivo. Y colea.
Una
nueva página de la historia grande del club
POR
GASTON GELBLUNG
La
previa ya era emocionante y principalmente porque volvieron
las colas para asociarse en la administración. Viejos
hinchas decidieron nuevamente creer en su club olvidado y luego
de muchos años, la apertura de la cancha logró
lo que no pudieron ascensos, buenas campañas e incluso
la temeraria salvación. Si hasta volvieron las cargadas
con nuestros primos de San Martín. ¡Como nos extrañamos!
Pero además, volvió a escucharse la palabra Atlanta
en el barrio, en las calles de Villa Crespo, y esta vez de la
mano de algo positivo y no por las aventuras de los bravucones
de turno que se visten con nuestros colores.
Ahora sí la sensación es diferente. Porque el
club para ponerse definitivamente de pie no necesita plata o
fondos externos, sino un cambio radical que despierte a su gente,
que la sacuda y la vuelva a poner de pie, mirando hacia adelante
y no buscando excusas en las sombras. El contrato con Proinver
-nuestro bingo á la carte- fue un de los puntos
mas cuestionados a esta dirigencia -al menos desde
este medio-, no solo por su contenido, sino por el temor en
cómo encarar los próximos diez y/o veinte años.
Sencillamente, porque el mensaje que llegaba de nuestra cúpula
era que sólo hay cinco o seis tipos al frente, y nada
mas. Por suerte, nuestro temor fue una equivocación.
Es que en las ultimas semanas, el espíritu bohemio volvió
a rugir desde las entrañas mas profundas, y la cabeza
visible de ello fueron estos mismos directivos, que sencillamente
demostraron tenerlos bien grandes, además de auriazules.
Cada movimiento fue digno de una partida de ajedrez y dio cuenta
que -sin adentrarnos es cuestiones éticas- estos tipos
dan y darán todo por el club. Pero lo mas importante
de todo es que detrás de ellos hay toda una barriada
que dejará su ser porque el club siga en pie y creciendo.
Tenemos ahora diez años para ver como sigue esta partida
de ajedrez. Con dos amenazantes juicios y varias preguntas aún
sin responder.
Tranquilos. Así se construye un club. Así lo hicieron
nuestros fundadores y grandes héroes de nuestra historia.
Si hasta Kolbowski fue cuestionado e insultado. Es que no hay
mesías ni salvadores, y nadie tiene la verdad absoluta
(tal sólo en los libros de visita, donde se escribe el
nuevo testamento).
Mientras tanto, hay que seguir disfrutando y felicitando a esta
dirigencia, como Korz, Veitz, Kakanas, Greco, Paz, y algunos
allegados como Alé, Sturm y Halfón que también
se la jugaron.
Pero principalmente a los hinchas, que se han despertado y que
tendrán el legado de seguir peleando por un club grande.
Todos han quedado en la historia grande del club y eso no podrá
discutirlo nadie.
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