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La
relación entre Daniel Eduardo Bazán Vera y Atlanta
es poco felíz. Representa todo lo malo que tiene el fútbol
y lo que de a poco lo va matando.
Hace dos martes, en Temperley, el delantero que estaba fuera
de los 16 ingresó al campo desde el túnel en varias
ocasiones, y de paso, en el segundo gol de los locales, insultó
a los dirigentes y allegados de Atlanta, tomandose los testículos
e invitandolos a la salida a pelear. Luego en vestuarios protagonizó
una dura discusión con el juez Echenique, quien finalmente
lo informó.
LA
PRUEBA DEL DELITO. Fernando Echenique le indica a Bazán
Vera (campera marrón y jeans) que no puede estar
en el campo de juego. Luego, insultaría a los dirigentes
y allegados de Atlanta.
Foto: SB.
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La
suspensión fue por ademanes y provocaciones verbales,
lo que le costó apenas dos fechas de suspensión.
Antes del veredicto, Oscar, su hermano y representante, afirmó
que el Juez tiene algo contra el jugador y le iniciará
por ello aciones legales. Desde AFA se supo luego que sólo
fueron dos fechas pues los insultos no fueron al árbitro
sino a la dirigencia de Atlanta.
El
delantero tuvo su primer acercamiento al club en el año
2001, con el fatídico equipo que dejó una importante
huella en el promedio del descenso y en la economía.
Comandada por Sergio Samuel Schapiro, la subcomisión
de fútbol de buenas a primeras, y sin ser tratado en
la Comisión Directiva encabezada por Jorge Rubinska,
contrató al jugador con un sueldo cercano a los diez
mil pesos. Claro, el secreto allí era que el super goleador
de la B era debilidad del economista Broda, quien ofreció
a sus íntimos de turno pagar el sueldo, con una serie
de cheques escalonados que luego su supo no estaban cubiertos.
Por esa deuda, el club terminó inhibido para luego pagarla
forzosamente.
Luego,
la historia es conocida por todos. El equipo no funcionó,
y para colmo, la barra terminó de arruinar las cosas.
En una apretada en vestuarios exigiendo mejor rendimiento, ocho
jugadores decidieron dejar la institución afirmando que
habían sido amenazados con armas de fuego. Bazán
Vera era uno de ellos, que anteriormente ya había sido
agredido por otro barra y no concurría a los entrenamientos.
Los
ocho jugadores se presentaron a Futbolistas Agremiamos y pidieron
la libertad de acción -luego terminaría siendo
una inhibición, que afrontaría la Comisión
presidida por Carlos Moreno-. Mientras que el tema se intentaba
resolver, el 21 de octubre de 2001 Atlanta visitaba a Almirante
Brown en Isidro Casanova. Increíblemente allí,
en un paravalancha de la popular local, el aún jugador
de Atlanta estaba junto a la hinchada local cantando canciones
contra el bohemio y gesticulando a la parcialidad visitante
todo tipo de ademanes, mientras se entonaba "el Dani los
cagó" constantemente. Del otro lado no hubo respuesta
violenta, simplemente porque ese día la barra de Atlanta
no concurrió al estadio pues había protagonizado
incidentes con sus pares de All Boys en Juan B. Justo y Segurola.
Bazán
Vera jugó 12 partidos con la camiseta de Atlanta y convirtió
apenas dos goles. Es un dato que poco importa. Menos aún
pedir "la cabeza" del jugador o esperar una revancha
ante esta actitud. Lamentablemente, se esperaba una sanción
ejemplificadora por parte de la AFA y el Comité de Seguridad,
hacia este tipo de actos que sólo generan mas violencia,
algo que no ocurrió.
Por otra parte, para los que se preguntan y dicen no entender
porque el club llegó a una penosa situación en
las últimas décadas, el ejemplo del modus operandi
de la contratación de este jugador debe ser de aprendizaje
para las futuras generaciones bohemias sobre lo que nunca jamás
hay que hacer.
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Oscar,
hermano y representante de Daniel, pide cordura luego que
su hermano insulte a la gente de Atlanta.
Año
2001: Bazán Vera sobre el paravalancha con barras de
Almirante, insultado a los hinchas de Atlanta. Foto Diario
Olé.

AÑO
2001. Daniel Bazán Vera con la camiseta de Atlanta
frente a Temperley.
Foto archivo SB.
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