AÑO X - NÚMERO 291 / Lunes 18 de mayo de 2009
A DIEZ AÑOS DEL DESCENSO DEL NACIONAL B
Década infame
El 22 de mayo se cumplirán diez años del último descenso bohemio, del Nacional B a la B Metropolitana, siendo hasta el momento el octavo en la historia del club. La lectura de los medios mas importantes de esa época.
GASTON GELBLUNG / EDGARDO IMAS / CARLOS STORTZ

El 22 de mayo se cumplirán diez años del último descenso sufrido por Atlanta. El torneo B Nacional 1998/99 ya era más que crítico para el bohemio. La institución, semanas antes de comenzar el torneo, estaba inhibida para sumar jugadores, se le reclamaba una gran deuda económica y deportivamente tenía un delgado promedio junto a Almagro, Estudiantes de Buenos Aires y Deportivo Morón. Por otra parte, muchos barras tenían gran protagonismo en la institución, en el seno de la CD, y en las calles, dónde la utilería del club era arrasada semanalmente y a cuadras de allí, se vendía esa ropa impunemente, mientras que un tal Braslausky era intermediario de jugadores en forma un tanto desprolija y dudosa y se sumaba el dudoso manejo en la venta del pase de Luis Bonnet a Salta.

En ese contexto, asumía como técnico Eduardo Anzarda, y una vez controlada la inhibición, se sumarían jugadores como Insaurralde, Bozzoletti, Polonsky, Oyarbide, Gambande, Gerk, Ojeda, Ramirez, D.Gonzalez, Stalteri, Hirsig y Grippo.

Los juveniles de Atlanta no se delucían en el comienzo del torneo, cosechando muchos empates e incluso algunos triunfos gracias a la capacidad goleadora de Mauro Gerk. Sin embargo, se registraron derrotas muy preocupantes: un increible 0-1 con Almagro, con un grosero error de Gambandé, cuando los rivales estaban con nueve jugadores y un 2-5 con Morón con una pésima actuación del arquero Romero.

Muchas de las figuras del plantel comenzaron a abandonar el equipo, apareciendo juveniles como Fantini, Hirzig, Ramirez y Staltieri que daban esperanzas de recuperación. Un 2 a 0 frente a Quilmes en Español abrio la esperanza.

Pero comenzaron entonces a lesionarse muchos jugadores importantes, como Paredes y Alcami. Faltando siete fechas Atlanta enfrentó al puntero Chacarita en San Martin, y logro un valioso empate con un golazo de Laviano para poner el 2 a 2 (fue el último clásico disputado hasta la actualidad). Tras quedar libre y perder con All Boys, Atlanta tuvo sus chances: debio enfrentar a sus rivales por el descenso, Almagro y Moron.

Los primeros lo batieron con un gol cuando faltaban once minutos; los segundos llegaron al empate en un gol faltando dos minutos. Empate que marcaba el fallecimiento del hincha bohemio, Elías Molinari, tras un paro cardíaco. Eran momentos muy tensos y críticos.

Y estos puntos perdidos se pagarian caros. Parecio que el sol salia cuando Atlanta derroto a Central Cordoba en Rosario y a Arsenal en Villa Crespo.

En la ultima fecha, Atlanta parecia tener todas a favor: si Almagro perdia o empataba en Rosario, descendia. Solo si Almagro ganaba, Atlanta debia empatar en Quilmes para forzar un desempate con Almagro y Moron (que quedaba libre), o ganar para salvarse.

El 22 de mayo de 1999 Más de 4.000 hinchas de Atlanta llegaron a Quilmes con la esperanza de festejar, pero un 5 a 0 categorico, y el gol de Alianello de Almagro en Rosario terminaron con el ultimo aliento bohemio. El partido fue suspendido por incidentes de los barras de Atlanta con la policía.

Así formó Atlanta esa tarde:

Rodrigo Reynoso; Rubén Díaz, Miguel Farrera, Adrián Bozzoletti, Diego Raimondi; Santiago Hirsig, Eduardo Anzarda Herrero (Lucas Ferreiro), Andrés Polonsky (Nicolás Laviano) y Marcelo Ramírez; Rodrigo Stalteri (Carlos De Bernardis) y Mauro Gerk.
AS. Juan Carlos Gambandé.
DT: Eduardo Anzarda.

Juez: Roberto Ruscio.
Goles: PT: 31' Milozzi. ST: 6' Lemos, 23' Sever, 31' Lemos, 36' Montaño Caicedo.
Incidencia: exp. 28' ST Miguel Farrera.
Suspendido 43' ST por incidentes protagonizados por el público visitante.

Así lo vieron los medios

DIARIO CLARIN
PRIMERA B NACIONAL: SUS HINCHAS, ENFURECIDOS, SE PELEARON CON LA POLICIA: CUATRO HERIDOS
Atlanta descendió en otra tarde violenta
También hubo balazos de goma, bastonazos, gases lacrimógenos y cinco detenidos fuera del estadio. El partido se suspendió a dos minutos del final, cuando Quilmes ganaba 5 a 0.
ANDRES BURG
Fue otra tarde de barbarie en el fútbol argentino. Ayer, en la cancha de Quilmes, la violencia estalló con toda la fuerza de su repertorio: barrabravas en acción, disparos de balas de goma, gases lacrimógenos, pedradas, corridas, heridos, angustia colectiva y partido suspendido. El horror de siempre, una vez más, en un estadio que se transformó en una suerte de infierno y que dejó 4 heridos -fuera de peligro- tras una batalla campal entre seis policías y aproximadamente 50 barras de Atlanta, que no soportaron el virtual descenso de su equipo. Los incidentes continuaron fuera del estadio con una pelea entre hinchas de los dos equipos, tras la cual fueron detenidas cinco personas.A los 39 minutos del segundo tiempo, cuando ya perdía contra Quilmes por 5 a 0 y Almagro le ganaba a Central Córdoba, el descenso de Atlanta parecía inevitable. Sólo podía evitarlo un gol del equipo rosarino, que finalmente no llegó. Con la inminente pérdida de categoría, sus hinchas comenzaron a romper el alambrado para invadir el campo de juego. Durante cuatro minutos, la Policía miró con pasividad.Recién cuando el tejido estuvo cerca de ceder, los seis miembros de la Guardia de Infantería que estaban en la tribuna visitante fueron hacia los barras para separarlos del alambrado. Pero los violentos de Atlanta se quedaron y, apoyándose en su descontrol y superioridad númerica, pelearon cuerpo a cuerpo y con piedras a los efectivos que, a su vez, contraatacaron con disparos de balas de goma, gases lacrimógenos y bastonazos. Y el desbande en la tribuna fue general y caótico.Además, desde la cancha, los bomberos comenzaron a lanzar agua hacia la popular. Los jugadores Laviano y Ferreiro, también sin control, intentaron sin éxito quitarle la manguera al efectivo que arrojaba el agua. El árbitro, Roberto Ruscio, suspendió el partido. Iban 43 minutos. La pelota, hacía rato, había dejado de rodar.La pelea en la tribuna entre la Infantería y los hinchas de Atlanta duró diez minutos, hasta que llegó un refuerzo policial y los barras se fueron. Un simpatizante se desvaneció y quedó tendido en la popular. También fueron heridos los efectivos Juan Contreras, Héctor Cardozo y Sergio Paz.Este no fue el único foco de violencia. En el entretiempo hubo golpes en la tribuna local tras una persecución a dos punguistas. El defensor de Quilmes Luis Velázquez, quien estaba en la tribuna, resultó agredido involuntariamente. Luego del partido, ya fuera de la cancha, se enfrentaron hinchas de los dos equipos. Por este incidente hubo cinco detenidos, los únicos de la tarde.En el aspecto futbolístico, Atlanta descendió a la B Metropolitana. Para que el torneo siga normalmente, ayer trascendió que desde la AFA le pedirán a Atlanta que mañana presente una nota solicitando que se dé el partido por concluido.Pese a que dependía de sí mismo para seguir en la categoría, Atlanta se entregó a su suerte y no tuvo alma, ambición ni fútbol. En cambio, Quilmes jugó un gran partido y se perfiló como candidato para el segundo ascenso. Igualmente, al final la violencia tapó todo. Otra vez.

DIARIO OLE
B NACIONAL - METRO
Peor imposible
Atlanta volvió a la Primera B después de ser goleado por Quilmes. La bronca de sus hinchas hizo que el partido no terminara porque se enfrentaron con la Policía.
Diego Sagardía
La tribuna visitante es un descontrol. Los hinchas del Bohemio se trenzan con la Policía que, para frenarlos, arroja balas de goma y gases lacrimógenos. Atlanta se fue. La soga del descenso dijo "basta" y terminó, en la tarde de Quilmes, ahorcado a sus ilusiones y a sus limitaciones. Buscando explicaciones, entristecido de cuerpo y alma. Atlanta se fue a la B. Ese es el camino que deberá recorrer obligatoriamente. El de la B Nacional se ha cerrado... No hay nada ni nadie que pueda detener a esa caravana silenciosa de jugadores que escapan del vestuario para apichonarse en el micro. Atlanta se fue. Y no es justificativo para que los hinchas del Bohemio rompan un alambrado, tiren piedras hacia la platea y se agarren a trompadas con los policías que, para frenarlos, arrojan balas de goma y gases lacrimógenos. La mala noticia del descenso no avala que la tribuna sea el lugar de una batalla, donde tres policías del grupo de Infantería terminaron heridos. El oficial inspector Sergio Paz con un golpe en la pierna y los cabos Juan Contreras y Héctor Cardozo con cortes en la cara y en la mano. ¿Le sirve a Atlanta que en el día de su descenso de categoría terminen cinco hinchas detenidos por hacer disturbios fuera de la cancha? ¿Y que otro concluya desmayado en un escalón de la popular? ¿Y que los bomberos tiren agua para calmarlos como si fueran fieras enjauladas? No. Bochornoso final para el Bohemio. Un final al que por la sumatoria de antecedentes -lamentablemente- no sorprende. Atlanta se fue. El club que está partido económicamente, al que de los bolsillos apenas se le caen un par de centavos. En el que sus jugadores hicieron huelga para reclamar por las deudas de los dirigentes. El de los miles y miles problemas institucionales. En el que nunca se logró la tan ansiada unidad política. El que fue lugar, en muchas oportunidades, de apretadas de barrabravas a jugadores. El de las apariciones salvadoras y fugaces de Miguel Broda, el economista que ponía plata para que el equipo siguiera jugando. El que tiene el estadio en Humboldt y Muñecas más vacío que nunca. Y no sólo de hinchas, sino de voluntades que intenten resurgirlo a los lugares más altos del fútbol argentino. Donde estuvo y de donde se viene cayendo en caída libre desde hace mucho tiempo. Atlanta se fue. Cuando no dependía de otros resultados, cuando más se le exigía concentración para calmar su ansiedad. Pero el equipo de Eduardo Anzarda nunca supo qué hacer. Salió a la cancha sin ideas, esperanzado de que algo o alguien lo ayudara. Y está claro que en este tipo de definiciones a la suerte hay que ayudarla con fútbol. ¿Qué culpa tiene Quilmes si fue la antítesis de su rival? Si tiene entre los once a Giampietri, que de tanta gambeta, tanto taco, y tanto potrero es capaz de robarle un aplauso hasta los contrarios. Quilmes no tiene la culpa de hacer cinco goles y generar espacios como para aumentar la diferencia. Atlanta se fue. Los que perdieron con Quilmes no quisieron hablar. El descenso los dejó mudos. Víctor Paredes, referente del equipo y que no está jugando porque está lesionado, sí habló. Y dijo: "Es un momento difícil. Lamentablemente se llegó a este momento por los malos manejos dirigenciales". Héctor Virardi, otro que también lo miró desde afuera, explicó que "todos somos culpables. Nunca se trabajó ordenadamente. Así nos fue". Eduardo Anzarda, el técnico, fue el tercero y el último en opinar: "Sabía de los problemas a los que estaba expuesto, a que nunca iba a existir un proyecto serio, pero creí que se podía zafar". Atlanta se fue. Y por ahora no puede volver. Con todos los problemas a cuestas. Peor imposible.

DIARIO LA NACION
Atlanta, entre la crisis económica y deportiva
Estaba anunciado
Un final previsto, sin más. Un desenlace esperado cuando los agobiantes procesos económicos, derivados en institucionales, desembocaron en el descenso anunciado de Atlanta. El mismo que sufrió Estudiantes de Buenos Aires, Huracán (Corrientes) y Douglas Haig. Perdida la sede de la calle Humboldt, que supo de tardes de gloria deportiva e infinitos encuentros sociales; los pedidos de quiebra y las pésimas administraciones recayeron sobre un conjunto de entusiastas futbolistas juveniles que cargaron con el peso de la historia y de un promedio difícil de sobrellevar. Inevitable final. En la temporada 94/95, Atlanta dejó la primera B y subió un escalón. Dejó en el camino a Dock Sud; fue la última alegría de la entidad. Un equipo vistoso, que contó con la magia de Cristian Castillo -hoy en River-. Grande entre chicos, supo de años de primera, con resonantes victorias sobre los poderosos. Artime, Griguol, Gatti, Gómez Voglino vistieron de gloria a Atlanta. Recuerdos que tal vez no volverán.

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Portada del Diario Olé del domingo 23 de mayo. En tapa, "Atlanta bajó y hubo lío". Fue la nota central del suplemente ascenso.

 


Eduardo Anzarada y Rubén Díaz le piden al público bohemio que no haga desmanes


La policía y barras de Atlanta se enfrentan durante más de 15 minutos en la popular visitante de Quilmes


Miguel Farrera y Alex Rodríguez, de Chacarita.


Nicolás Laviano. Fue empate en Victoria ante Tigre.


Los incidentes de Quilmes desde otro ángulo.


Anzarda, DT bohemio.


Se dejó pasar una gran oportunidad ante Los Andes.


Mauro Gerk, un goleador que cumplió las espectativas de su puesto.


Polonski ante Morón. El empate sobre la hora de la visita fue un golpe durísimo.


En Rosario fue triunfo y todo era optimista. Sólo quedaba empatar en Quilmes.

Ocho descensos en la historia
Primer descenso: 1911, de segunda a tercera categoría. Por reestructuración se crea la División Extra de la Segunda División con los primeros de cada zona del Torneo de Segunda División 1910. Atlanta permanece en la Subsección C de la Segunda División, que, junto con las subsecciones A y la B, de hecho, conforman la tercera categoría.
Segundo descenso: 1947, de Primera División a Segunda División (equivalente a la vieja Primera B). Último en la tabla de posiciones del campeonato.
Tercero descenso: 1952, de Primera División a la vieja Primera B. Último en la tabla de posiciones del campeonato.
Cuarto descenso:
1979, de Primera División a la vieja Primera B. Último en el cuadrangular del descenso.
Quinto descenso:
1984, de Primera División a la vieja Primera B. Último en tabla de promedios.
Sexto descenso:
1986, de la vieja Primera B a la Primera B Metropolitana. Se instrumenta una reestructuración de los certámenes y no logra clasificar en el Torneo Apertura 1986 de la vieja Primera B para disputar el recién creado Torneo Nacional B; en consecuencia, baja a la tercera categoría, denominada Primera B Metropolitana.
Séptimo descenso:
1990/91, del Nacional B a la Primera B Metropolitana. Octavo descenso: 1998/99, de la B Nacional a la Primera B Metropolitana.

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