AÑO X - NÚMERO 291 / Lunes 18 de mayo de 2009
EL DATO OCULTO
Ese siete es un caballo
Ni centauro ni corcel, en 1942 el joven delantero tucumano Jorge Zelarayán llegó a Atlanta y al principio se puso la camiseta con una identidad equina.
POR EDGARDO IMAS (edgardo.imas@gmail.com)

Agradecimientos: Rafael Saralegui (p.) (†) y Patricio Minig

"Burro", "perro", "caballo" son algunas de las alusiones zoológicas que suelen bajar, hirientes, de una tribuna o platea, para referirse a las escasas condiciones técnicas de un futbolista.

Parece imposible que un jugador sea bautizado con el nombre de un equino y que ello no fuera con objeto de denostar al deportista.

Sin duda, si se tratara de exaltar sus virtudes, la historia y la literatura brindan una oferta amplia, como Bucéfalo, Rocinante y muchos más.

Pero el protagonista de este recuerdo es un jugador que recibió el nombre de un caballo de carrera a efectos de ocultar su verdadera identidad en algunos partidos amistosos.

Corría el verano del 42 -aquel que fue llevado alguna vez a la pantalla cinematográfica-, y Atlanta intentaba reforzar convenientemente su plantel para no correr peligro de descenso en el Campeonato de Primera División.

Los puestos de arquero, back central y puntero derecho eran los que debían ser cubiertos con mayor premura. Así, para los primeros dos llegaron el guardavallas Jaime José Rotman, proveniente de Vélez Sarsfield, por el cual se había pagado una suma bastante elevada -10.000 pesos-, y el defensor Norberto Soneyro, con pase de la Asociación Uruguaya y paso anterior por Newell's.

Respecto del puesto de wing derecho -en el que había finalizado jugando en 1941 el veterano y diminuto Roberto Martino-, se probó en el primer partido de pretemporada a Héctor Calanchini, de Gimnasia y Esgrima (Santa Fe).

Varios clubes habían acordado la disputa durante enero y febrero de un certamen denominado Torneo Preparación. La primera fecha se disputó el 11 de enero de 1942 y Atlanta cayó en Villa Crespo 6 a 2 ante Banfield. Calanchini jugó ese único partido pero no quedó, y terminó fichando para Vélez.

Atlanta le había echado el ojo a un joven delantero proveniente de Atlético Tucumán, Jorge Zelarayán. Pero los directivos tucumanos pedían mucha plata y los bohemios no se decidían, así que decidieron incluirlo en algunos partidos amistosos con otro nombre. Por esos días había corrido en el Hipódromo de Palermo un caballo denominado Anderson, por el cual habían apostado varios jugadores de Atlanta. El equino ganó pagando un muy buen sport -$11,50- y Zelarayán debutó en la Primera de Atlanta como Anderson. Fue por la segunda fecha del Torneo Preparación, con un triunfo 4 a 2 sobre Ferro en Caballito. A los 27 minutos de juego Atlanta ya ganaba 4 a 0, y el cuarto tanto lo había convertido precisamente Anderson.

Zelarayán jugó dos partidos amistosos más con el nombre del pingo: Anderson fue el puntero derecho en las contundentes victorias en Rosario por 7 a 4 sobre Central Córdoba, el jueves 22 de enero, por la noche, y en el 5 a 1 sobre Lanús el 25 de enero, por la tercera fecha del Torneo Preparación.

Finalmente, el delantero tucumano fue adquirido en $4.800 por los dirigentes de Atlanta. Así, el 8 de febrero, llegó el "debut" con su nombre real, Jorge Zelarayán, por la cuarta fecha del Torneo Preparación: en Victoria, Atlanta vencía 3 a 1 a Tigre.

Zelarayán jugó, ya sin identidad equina, cinco cotejos de pretemporada más e incluso marcó un gol en uno de ellos (4 a 2 ante Gimnasia y Esgrima La Plata en Humboldt).

Su campaña en los amistosos de 1942 fue muy exitosa: en los encuentros que disputó tanto como Anderson como con su auténtico apellido, totalizó nueve presencias, con siete triunfos, un empate y una derrota, y dos goles anotados.

Su performance personal cambió rotundamente cuando comenzó el Campeonato. Por los puntos y en serio, jugó en el primer equipo de Atlanta las primeras cuatro fechas, que resultaron una retahíla de derrotas: 2-4 con River, en el Viejo Gasómetro; 3-4 en La Plata con Gimnasia; 0-1 con Newell's en Villa Crespo, y 0-3 con San Lorenzo en Boedo, el 3 de mayo. Lejos habían quedado las victorias en los campos de juego y "su" batacazo en la arena palermitana.

A partir de la quinta fecha -triunfo 3 a 1 a Racing-, Zelarayán no volvió a jugar en el equipo superior y el wing derecho volvió a ser el petiso Martino. El joven tucumano actuó en tres cotejos más pero en el conjunto bohemio de Reserva, cuyo campeonato se disputaba entresemana. También fueron derrotas; vale decir, que en partidos oficiales Jorge Zelarayán jugó cuatro en la Primera y tres en la Reserva, todos con derrotas y sin convertir tantos.

En 1944 Zelarayán firmó para Quilmes, que militaba en Segunda (llamada luego Primera B), donde debutó el 30 de agosto, convirtiendo un gol. Jugó un segundo cotejo y en septiembre regresó a Tucumán por razones particulares.

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