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"Burro",
"perro", "caballo" son algunas de las alusiones zoológicas que
suelen bajar, hirientes, de una tribuna o platea, para referirse
a las escasas condiciones técnicas de un futbolista.
Parece imposible que un jugador sea bautizado con el nombre
de un equino y que ello no fuera con objeto de denostar al deportista.
Sin duda, si se tratara de exaltar sus virtudes, la historia
y la literatura brindan una oferta amplia, como Bucéfalo, Rocinante
y muchos más.
Pero
el protagonista de este recuerdo es un jugador que recibió el
nombre de un caballo de carrera a efectos de ocultar su verdadera
identidad en algunos partidos amistosos.
Corría
el verano del 42 -aquel que fue llevado alguna vez a la pantalla
cinematográfica-, y Atlanta intentaba reforzar convenientemente
su plantel para no correr peligro de descenso en el Campeonato
de Primera División.
Los
puestos de arquero, back central y puntero derecho eran los
que debían ser cubiertos con mayor premura. Así, para los primeros
dos llegaron el guardavallas Jaime José Rotman, proveniente
de Vélez Sarsfield, por el cual se había pagado una suma bastante
elevada -10.000 pesos-, y el defensor Norberto Soneyro, con
pase de la Asociación Uruguaya y paso anterior por Newell's.
Respecto
del puesto de wing derecho -en el que había finalizado jugando
en 1941 el veterano y diminuto Roberto Martino-, se probó en
el primer partido de pretemporada a Héctor Calanchini, de Gimnasia
y Esgrima (Santa Fe).
Varios
clubes habían acordado la disputa durante enero y febrero de
un certamen denominado Torneo Preparación. La primera fecha
se disputó el 11 de enero de 1942 y Atlanta cayó en Villa Crespo
6 a 2 ante Banfield. Calanchini jugó ese único partido pero
no quedó, y terminó fichando para Vélez.
Atlanta
le había echado el ojo a un joven delantero proveniente de Atlético
Tucumán, Jorge Zelarayán. Pero los directivos tucumanos pedían
mucha plata y los bohemios no se decidían, así que decidieron
incluirlo en algunos partidos amistosos con otro nombre. Por
esos días había corrido en el Hipódromo de Palermo un caballo
denominado Anderson, por el cual habían apostado varios jugadores
de Atlanta. El equino ganó pagando un muy buen sport -$11,50-
y Zelarayán debutó en la Primera de Atlanta como Anderson. Fue
por la segunda fecha del Torneo Preparación, con un triunfo
4 a 2 sobre Ferro en Caballito. A los 27 minutos de juego Atlanta
ya ganaba 4 a 0, y el cuarto tanto lo había convertido precisamente
Anderson.
Zelarayán
jugó dos partidos amistosos más con el nombre del pingo: Anderson
fue el puntero derecho en las contundentes victorias en Rosario
por 7 a 4 sobre Central Córdoba, el jueves 22 de enero, por
la noche, y en el 5 a 1 sobre Lanús el 25 de enero, por la tercera
fecha del Torneo Preparación.
Finalmente,
el delantero tucumano fue adquirido en $4.800 por los dirigentes
de Atlanta. Así, el 8 de febrero, llegó el "debut" con su nombre
real, Jorge Zelarayán, por la cuarta fecha del Torneo Preparación:
en Victoria, Atlanta vencía 3 a 1 a Tigre.
Zelarayán
jugó, ya sin identidad equina, cinco cotejos de pretemporada
más e incluso marcó un gol en uno de ellos (4 a 2 ante Gimnasia
y Esgrima La Plata en Humboldt).
Su
campaña en los amistosos de 1942 fue muy exitosa: en los encuentros
que disputó tanto como Anderson como con su auténtico apellido,
totalizó nueve presencias, con siete triunfos, un empate y una
derrota, y dos goles anotados.
Su
performance personal cambió rotundamente cuando comenzó el Campeonato.
Por los puntos y en serio, jugó en el primer equipo de Atlanta
las primeras cuatro fechas, que resultaron una retahíla de derrotas:
2-4 con River, en el Viejo Gasómetro; 3-4 en La Plata con Gimnasia;
0-1 con Newell's en Villa Crespo, y 0-3 con San Lorenzo en Boedo,
el 3 de mayo. Lejos habían quedado las victorias en los campos
de juego y "su" batacazo en la arena palermitana.
A
partir de la quinta fecha -triunfo 3 a 1 a Racing-, Zelarayán
no volvió a jugar en el equipo superior y el wing derecho volvió
a ser el petiso Martino. El joven tucumano actuó en tres cotejos
más pero en el conjunto bohemio de Reserva, cuyo campeonato
se disputaba entresemana. También fueron derrotas; vale decir,
que en partidos oficiales Jorge Zelarayán jugó cuatro en la
Primera y tres en la Reserva, todos con derrotas y sin convertir
tantos.
En
1944 Zelarayán firmó para Quilmes, que militaba en Segunda (llamada
luego Primera B), donde debutó el 30 de agosto, convirtiendo
un gol. Jugó un segundo cotejo y en septiembre regresó a Tucumán
por razones particulares.
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