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¿Cómo sacar a Atlanta del pozo futbolístico en el que se encuentra
podría ser un gran desafío para cualquiera al que le corra sangre
"bohemia" por las venas. Lamento desilusionarlos, pero yo no
tengo la respuesta infalible. Sí, en cambio, tengo un plan,
que tal vez no sea original, que probablemente sea un collage
de algunos aciertos que he visto y comprobado en más de casi
35 años de trabajo como periodista. Un pedazo de Lanús, una
pizca de Vélez, algo de San Martín de Tucumán un toque de Banfield
más una medida de estilo propio, porque me resisto a creer que
no tengamos la cuota de materia gris para hacer nuestro un puñado
de virtudes de los otros.
Lo que yo quisiera es lo que en Atlanta faltó durante los 10
años de existencia de Sentimiento Bohemio, aunque también es
válido decir que faltó en la década anterior también: un proyecto
futbolístico humilde y realizable, enhebrado desde lo que es
posible pagar con una mano férrea que pueda conducirla, con
dirigentes que apuesten a bancarla aunque vengan degollando
y con socios y simpatizantes que entiendan que en Atlanta todo
es fragil, que en fútbol siempre siempre se puede estar un poco
peor (River, Independiente y Racing, por ejemplo). Y que el
primer triunfo institucional será no retroceder, sacarse de
encima esa espada de Damocles que pendula peligrosamente amenazando
que se puede volver a los tiempos de la quiebra, la falta total
de identidad, de ese club fantasma que en algún momento de su
historia fue Atlanta.
Aspiro a que el plantel de Atlanta se entrene en el predio de
"La Bohemia". Deseo que estos pibes que llegaron sea mayoría
en la temporada que viene. Deseo que a Atlanta llegue un entrenador
que, como Carlos Timoteo Griguol, Oscar López o Miguel Angel
Tojo, unifique definitivamente el fútbol profesional con el
fútbol amateur. Creo que lo revolucionario y transgresor de
estos tiempos es animarse a hacer lo necesario en el momento
indicado.
Ojalá que no me falte salud ni tiempo para verlo. No estoy urgido.
El apuro y la intolerancia no conducen a nada bueno. Ojalá que
nunca más Atlanta deje de bañarse en la honestidad y el conocimiento.
Ojalá que esté Sentimiento Bohemio tan fuerte y tan sano como
hoy para contarnos los detalles de un Atlanta que busque su
mejor destino con pasos cortos, sólidos, vacunado de por vida
contra el retroceso. Eduardo Castiglione
(*)
Periodista deportivo.
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