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En enero de 1999 vio la luz mi novela Bohemios.
El 21 de mayo agotó su primera (modesta) edición.
El 22 de mayo Atlanta padeció su último descenso en la cancha
de Quilmes.
El 22 de mayo nació mi sobrino nieto, Camilo.
El 1º de junio, entre emociones encontradas, surgió Sentimiento
Bohemio.
Durante
la siguiente década, la novela vendió totalmente su segunda
edición (algo menos modesta en cantidad); Atlanta emergió económicamente
desde la nada y festejó fortalecido su centenario justo a mitad
del camino (2004). Y si bien estuvo a punto de aterrizar en
la C, eso no pasó y a más de un primo se le atragantó el deseo.
Pero Atlanta también fue campeón (aunque no ascendió) y este
año 2009 disfruta de sus dos tribunas cabeceras de cemento.
Este
1º de junio de 2009, Sentimiento Bohemio cumple su primera década,
igual que Camilo, con magnífica salud.
Este
año, acaso, el club reabrirá las puertas de su sede social.
Y recomenzará su larga lucha por recuperar su sitial futbolístico.
O
sea, Atlanta está ligado a nuestras vidas ( y cualquier hincha
de verdad podría acomodar sin problemas las coincidencias del
calendario de su pasión).
Lo
realmente bueno, y tal vez por eso Dios existe, es que cualquier
éxito en la vida nos templa para un fracaso, y cualquier fracaso
nos deposita en el punto de partida hacia el éxito que vendrá.
Es
cierto que lo bueno sería llegar a ese éxito. Pero quizás lo
mejor de todo sea el viaje. Algo así como soñar despierto con
el retorno a Primera o ganar la Copa Libertadores.
¿Qué nunca ocurrirá?
Le
apuesto a que sí.
Como
apostó Sentimiento Bohemio en medio de las lágrimas de aquel
descenso, cuando nadie soñaba con cemento, ni con la vuelta
al club ni con permanecer DIEZ AÑOS en la red virtual que acompaña
nuestras vidas, mientras lo real viene llegando.
¡Salud!
(a Gastón, Edgardo y cía).
(*)
Periodista. Autor de la Novela Bohemios. Colaborador permanente
del sitio.
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