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Se
puede subir a la montaña de dos maneras, trepando esforzadamente
para llegar al final, sin darse vuelta para ver el camino hecho,
o de vez en cuando tener momentos para disfrutar los paisajes
que se han ido abriendo a los ojos a medida que uno iba ascendiendo.
Me gustaría que quienes hacen la página de SENTIMIENTO BOHEMIO,
al cumplirse 10 años, desde el comienzo de la ruta emprendida,
en éste y en todos lo próximos grandes aniversarios, tengan
hoy ese momento para mirar atrás y disfrutar del camino hasta
ahora recorrido y, ¿por qué no? agradecer a Dios por haber podido
llegar hasta aquí.
Como cura e hincha de Atlanta, los felicito y acompaño en esa
acción de gracias.
Cada página de Atlanta tiene su magia propia, y yo acostumbro
a leerlas todas.
SENTIMIENTO BOHEMIO tiene su magia, y es precisamente, como
dicen sus redactores, no estar pendiente de cada novedad, sino
mostrarnos perseverantemente los paisajes de una hermosa historia
que comenzó el 12 de octubre de 1904, la de nuestro glorioso
Atlanta.
¿Glorioso? Y aquí cabe una explicación nacida no de un razonamiento,
sino de un "sentimiento".
Cuando durante los partidos escucho a algunos hinchas reprochar
a los jugadores porque por su mal desempeño no tendrían en cuenta
la gloriosa camiseta que visten, y con un tono "triunfalista",
siento que se equivocan.
La camiseta de Atlanta no es sólo la de los grandes resultados
y triunfos que en algunos momentos nos llevaron al tope de la
tabla de posiciones de la primera división, sino la que vistieron
jugadores de un equipo chico que sentían el orgullo de transpirar
la camiseta por un club que cada fecha se jugaba la vida no
para salir campeones, sino para no irnos al descenso.
Y, como prueba de esto, vuelvo a citar algo muy olvidado, la
única audición de radio que en la década del 40, escuchábamos
todos antes del ir a la cancha, la llamada "Pensión del campeonato",
donde el inquilino que nos representaba decía siempre: "Yo soy
Atlanta el bartola, que de puro calavera, se pasa la vida entera
acurrucado en la cola".
Amigos de SENTIMIENTO BOHEMIO los felicito de todo corazón.
Gracias a ustedes y a su precisión historiográfica pude saber
con exactitud la fecha en que nací como hincha de Atlanta, el
28 de junio de 1942, el día en que como locales en nuestra canchita
de Humboldt, perdimos 2 a 1 con Boca, y yo que hasta ese momento
decía que era hincha de Boca, tenía entonces diez años, me di
cuenta por primera vez, que era de Atlanta.
Por último, para no extenderme más, opino que a nuestros jugadores
les tenemos que exigir no tanto la excelencia futbolística de
Alberto González ("gonzalito"), Luis Artime, Cano, Gómez Voglino,
o yendo más atrás, Carlitos Sosa, Batagliero, sino, sobre todo,
el amateurismo moral y la entrega del "petizo" Martino, el "tachero"
Martínez, el "quebracho" Aguirre, Cruz y Bedia, por nombrar
algunos del pasado, que dejaban el alma por Atlanta en cada
partido.
Un abrazo fuerte a cada uno de los creadores de SENTIMIENTO
BOHEMIO.
(*)
Párroco, hincha y colaborador del sitio
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