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En marzo de 1999 decidí terminar Atlanta Pasión. Fueron muchas
las razones, pero quizá la más importante haya sido que me sentí
solo. Habíamos llegado lejos. Podíamos volver atrás, quedarnos
en el molde, pero no quería eso. Y la mejor manera de seguir
adelante que encontré fue irme. Una favaloreada, aunque el ejemplo
quede enorme y con todo respeto. Irme para no claudicar, esa
fue la decisión.
Durante los ocho años de Atlanta Pasión convivimos en plena
armonía los que éramos periodistas con los hinchas que hacían
radio. Logramos una simbiosis que nos equilibró con precisión.
Sin haberlo charlado jamás, supimos entender el lugar de cada
uno. Y nos complementamos casi perfectamente. En ese final se
notaron un poco las diferencias: los periodistas tensábamos
las situaciones, porque si estaba en juego no pisar más el club
con tal de informar, para nosotros era un alto costo pero estábamos
dispuestos a hacerlo; en cambio, para los hinchas ese era un
precio impagable. Esa diferencia que nos hizo tan especiales
al aire, en ese momento nos distanció. Me dio pena, pero no
había nada que reprochar. Por suerte supimos terminar bien.
Nunca lo charlé con Gastón Gelblung, pero no creo que haya sido
casualidad que Sentimiento bohemio naciera justamente unos meses
más allá de nuestra ida y no antes ni después. Gastón habrá
notado como hincha el hueco informativo, el silencio ensordecedor.
Tal vez no se lo pregunté jamás por temor a que me dijera que
fue sólo una casualidad. Entonces hice bien: prefiero pensar
que no lo fue. No conozco la cocina de SB por dos razones: la
primera es que sólo fui lector y ocasional columnista, es decir
que no conviví con los habituales redactores; la segunda es
una razón de la modernidad: SB no tiene cocina. Es un sitio
virtual con una redacción virtual. A pesar de eso, pude notar
cada vez que los leí una decisión editorial clara: informar
honestamente, ir a fondo. SB es un sitio que tiene lugar para
la actualidad y la historia, como todo sitio de club de fútbol.
Pero su sello identitario es, sin dudas, la profundidad. Y en
la era del fútbol como principal herramienta del poder para
la estupidización masiva, esa cualidad distingue.
Hay de todo y para todos. Carlos ya no aporta sólo la data como
en la radio. En plan cronista cuenta cada partido. Por suerte
ya no le explica más a los hinchas cómo llegar a las canchas,
como hacía en la radio cada jueves como si fuera Filcar y no
Stortz.
A Edgardo Imas me lo perdí mientras estuve en Atlanta. Ahora
lo respeto por sus acciones privadas más que por su participación
en el sitio. Me atrevo a contarles una historia: Edgardo ingresó
a Critica de la Argentina como Jefe de correctores. Con los
meses, cuando los trabajadores crearon la comisión interna,
él pasó a integrarla. Cuando notó que no se puede ser jefe y
delegado a la vez tuvo que elegir. Edgardo renunció a la jefatura
para poder seguir siendo delegado. Estamos del mismo lado.
Pero así como mi Beatle preferido es John y mi Stone elegido
Keith Richards, mi SB favorito es, sin ninguna duda, Gastón
Gelblung. SB es un colectivo y, por lo tanto, se conforma con
todas sus piezas, si no sería otra cosa. Somos todos aquellos
que alguna vez pasamos por allí y dejamos algo, pero el que
nos contuvo a todos fue él. Y en ese armado marcó la diferencia
con todos los demás sitios de clubes. Aquí hay información para
gente con el cerebro hecho pelota, hinchas apasionados, dirigentes,
hinchas eventuales, gente mayor o joven. En eso es igual a todos.
Pero la distinción de este espacio está en el lugar que siempre
hubo para las reflexiones. Y en el ámbito cada vez más mediocre
del fútbol, quién intenta reflexionar es acusado de no entender
nada como mínimo. Y es un atrevido.
Gastón siempre supo eso, pero igualmente eligió que SB fuera
así. Y no necesitó ser periodista para eso. Es hincha, pero
consiguió tomar la distancia debida en los momentos necesarios
y por eso pudo publicar notas valiosas sin depender de la aprobación
de nadie. Sabe por qué lo hace y su razón fundamental es casi
indiscutible: odia que la gente no sepa de qué se trata. Y se
indigna cuándo la gente sabe pero se resigna y decide no cambiar
las reglas. Él sigue para adelante, confiando en que alguna
vez optemos por tomar el futuro en nuestras manos para hacerlo
presente. No esperarlo más, sino salir a buscarlo. De eso se
trata intentar ser mejores: de salir a buscar al futuro, atraparlo
y transformarlo en un presente liberador.
Es difícil comparar Atlanta Pasión con Sentimiento bohemio.
Y, sobre todo, es absolutamente innecesario. Pertenecemos a
dos épocas de comunicación diferentes. Aquellas transmisiones
épicas que se hacían tirando doscientos metros de cable telefónico
desde la casa más cercana, con equipos caseros y radios de bajo
alcance, nada tiene que ver con esta era de internet, de información
globalizada, de cosas que se resuelven en un escritorio con
una compu. Pero para ámbas épocas el ingrediente principal era/es
una idea y, a partir de allí, se podía/puede hacer cualquier
cosa.
Tengo una sensación que quiero compartir en esta fiesta virtual
por los 10 años de SB: este sitio me parece, en muchos sentidos,
una continuidad de aquel programa de radio. Su presencia cubrió
el bache informativo que quedó en el club en el momento de nuestra
ida. En ese estar, SB opacó a AP; porque, al mantener informada
a la gente con la misma intensidad, naturalizó la alta calidad
del contenido. Basta con recorrer los programas y sitios de
otros clubes. Tómense el trabajo. En general son de cuarta.
Parecen panfletos del dirigente con más guita o transmiten en
vivo desde el paraavalanchas; cuando no las dos cosas juntas.
No sé si los bohemios son concientes de eso. No es que los oyentes
de AP nos hayan olvidado, pero creo que no nos extrañaron tanto
porque existe SB.
Eso, lejos de hacerme sentir mal, me enorgullece. Porque Gastón
es mi amigo, aunque haya conocido su rostro recién el día de
la reinauguración del estadio.
Compartimos visiones, ideas, nostalgias, miedos, decepciones,
pesimismos y esperanzas.
Sentimiento bohemio es eso: una herramienta para ser mejores.
Queremos un mundo mejor. Y cada uno elige por qué rincón empezar.
(*)
Periodista. Colaborador permanente del sitio. Condujo
durante ocho años el programa Atlanta Pasión.
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