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Hace
ocho años, yo conocía la página como lector y había empezado
a escribir con nicks cambiantes en el libro de visitas. Siempre
me había llamado la atención el eslogan con el que Sentimiento
Bohemio se presentaba por aquellos años: "La página intelectual
de los hinchas de Atlanta". La consigna, paradójicamente, me
parecía al mismo tiempo necia, presuntuosa, chocante, pero también
interesante.
En
junio de 2001 escribí mi primera colaboración importante -una
nota sobre el 41.º aniversario del estadio León Kolbowski- para
el sitio. Hoy, luego de tanto tiempo de haberlo vivido adentro,
creo que intelectual es una buena definición, pero no en el
sentido peyorativo que se le puede llegar a otorgar al término,
sino en cuanto a lo relativo al entendimiento. Y entendimiento,
según el Diccionario de la Real Academia Española, tiene acepciones
como "potencia del alma en virtud de la cual concibe las cosas,
las compara, las juzga, e induce y deduce otras de las que ya
conoce"; "Razón humana"; "Inteligencia o sentido que se da a
lo que se dice o se escribe".
Todo
eso define lo que es y ha sido Sentimiento Bohemio: un
espacio periodístico para reflexionar y pensar la realidad de
club en todas sus facetas (deportiva, institucional, económica,
histórica) y vinculándola estrechamente con el contexto de país
y de la sociedad en que vivimos. Reflexión y pensamiento como
escudos ante tantas exigencias, presiones, vedetismos, necesidades.
Reportando la realidad, pero con el intento de transformarla.
Escribiéndola con una impronta ideológica, lo cual no implica
tener menos rigurosidad y franqueza. Todo en un ámbito de libertad
y creatividad plenas y sin censura.
Y
hubo más para que este reducto de periodismo partidario se sostuviera
durante una década: el acompañamiento constante de los lectores;
haber sido ternados en su oportunidad para los prestigiosos
premios mate.ar; numerosas menciones como fuentes en diversos
e importantes medios nacionales; el reconocimiento y la amistad
de los colegas de bien y la enemistad de los pérfidos; la honestidad
intelectual -un buen antídoto contra el plagio-; la voluntad
inquebrantable de torcer el rumbo de nuestro amor sempiterno,
Atlanta, para que, primero, continúe existiendo y luego vuelva
a sus épocas de grandeza.
Por
último, creo que Sentimiento Bohemio es una buena síntesis
de aquello que, en otra escala y otro cosmos, sostenía Rodolfo
Walsh: periodismo ("aquel trabajo oscuro que hago y amo") y
militancia son inescindibles.
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