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Desde
1996, Alejandro Pascual Servidio, que hoy tiene cuarenta años,
está radicado en Mar del Plata. Ya no ejerce el periodismo,
y tiene un comercio en esa ciudad. En la primera parte de los
años noventa incursionó en la profesión en el programa radial
Ecos de Ascenso, que por una emisora del Obispado de
San Justo conducía el periodista Néstor Llidó, sufrido y seguidor
hincha de Atlanta.
Desde
1992, y durante cuatro años, fue el director de la revista A
todo bohemio, desde la que cubrió todo el quehacer de Atlanta
en aquellos difíciles años para la institución.
-¿Durante
cuánto tiempo salió la revista y qué características tenía?
-La fecha en la que estuvimos saliendo con la revista fue desde
septiembre de 1992 hasta noviembre de 1996. Sacamos 35 números
en total, con una tirada de entre 400 y 500 ejemplares. En realidad,
la revista era de distribución gratuita, pero nosotros solíamos
decir que, sin ningun tipo de obligación, el que quisiera podía
pagarla. Era a voluntad, aunque la mayoría de la gente colaboraba.
-¿Quiénes
pasaron por A todo bohemio?
-El staff permanente, además de mí, que era el director, comprendía
a mi hermano Domingo Servidio, subdirector y fotógrafo; a Néstor
Llidó, un gran periodista, que se encargaba de hacer Hitos Bohemios,
una sección extraordinaria de la revista. Verónica Servidio
nos ayudaba en todo y era la principal repartidora de la revista.
Y después contamos con colaboraciones de Mariano Ghezzi, José
Manuel Fernández, Daniel Torrisi, Beto Fumo y Pablo tito.
-¿Qué
recepción tuvo la aparición de la revista?
-El apoyo publicitario no era el adecuado, pero la gente respondía
bastante bien y nos daban una mano muy grande. Eso nos permitía
seguir sacando números, y ese aporte era fundamental para nosotros.
Entre las publicidades y la colaboracion de la gente nos permitia
seguir sacando mas números que era nuestra mayor satisfacción.
-¿Cómo
fue que se te ocurrió hacer la revista?
-La idea surgió entre mi hermano Mingo y yo. En ese momento
yo había terminado la carrera de periodista deportivo y mi intención
era hacer mis primeras armas en los medios gráficos. De esa
manera se nos ocurrió seguir la campaña de atlanta, ya que nosotros
somos simpatizantes del club. Nos presentamos ante la Comisión
de Apoyo que estaba en ese momento y les contamos nuestra propuesta.
A la comisión le pareció una buena idea y nos dieron el ok para
empezar a trabajar en nuestra revista. El objetivo consistía
en ser el interlocutor entre las cosas que sucedían en el club
y la gente. Se trataba que la gente volviera a acercarse a la
cancha para seguir a nuestro querido club. Y eso con el esfuerzo
de todos se fue consiguiendo. Para nosotros era bastante sacrificio
ya que teníamos nuestros respectivos trabajos, pero todo lo
hacíamos a pulmón. viajando en colectivo a todas las canchas,
comprando una cámara de fotos con los ahorros que teníamos y
utilizando el bendito grabador de periodista. Lo que tengo que
destacar es que siempre se nos dejó trabajar con total libertad.
Aunque éramos una revista partidaria, nunca se nos sugirió nada
desde la Comisión de Apoyo. Criticamos cuando teníamos que criticar
y nunca nadie nos vino a objetar nada.
-Imagino
que aquellos años habrán dejado anécdotas…
-Sí. Fue terrible lo que nos pasó una vez en la cancha
de Dock Sud. Nosotros, los periodistas que seguíamos al equipo,
mirábamos el partido todos juntos. Esa tarde Atlanta necesitaba
ganar para subir a lo más alto de la tabla. Ya antes de empezar
el partido el clima era bastante tenso. En la cancha del Doke
a los periodistas nos ubicaban arriba, como si fuera una terraza.
Nosotros, junto con los muchachos de la radio, nos poníamos
todos juntos. Justo esa tarde éramos solamente dos personas.
Empezó el partido y, a los dos minutos, Castillito clavó un
golazo impresionante. El chico que estaba al lado mío no tuvo
mejor idea que gritar el gol de una manera muy poco común para
ser visitante. En ese momento te juro que se nos vinieron encima
como diez personas, uno más sacado que el otro. Lo único que
alcanzamos a hacer fue levantarnos de la silla y usar las mismas
como escudo. Decí que en pocos segundos llegó la policía y nos
metieron de prepo en el vestuario, si no no sé qué hubiera pasado.
Tuvimos que ver todo el resto del partido desde una ventanita.
Te podés imaginar que todavía nos deben estar buscando para
pegarnos. Ésa fue una de las peores, pero en todas las canchas
nos miraban bastante mal cuando se enteraban de que éramos un
medio partidario.
-¿Por
qué dejó de aparecer la revista?
- El motivo concreto fue que yo me fui a vivir a Mar del Plata.
Igualmente seguimos sacando la revista por un año más, pese
a que a mí se me hacía muy difícil viajar a ver todos los partidos.
En ese último tiempo la verdad que mi hermano Mingo hizo la
gran mayoría de las cosas y pudimos seguir editando A todo bohemio.
Para nosotros era un sentimiento la revista. Es más, hoy lo
sigue siendo por más de que ya no salga más. Fueron cuatro años
de muchas cosas lindas. Conocimos muy buena gente que hoy por
distintos motivos uno tuvo que dejar de ver.
-¿Qué
balance hacés trece años después?
-Muy positivo. En principio, porque todo lo que se hace a pulmón
siempre se disfruta más: como te decía antes, lo nuestro era
una revista humilde, con mucho sacrificio. Era todo muy familiar,
pero con una gran dedicación y un gran esfuerzo y sobre todo
con mucha seriedad. De algo estoy seguro: todo lo que se hace
con esfuerzo y con dedicacion tiene mucho más valor de lo que
se hace cuando tenés las cosas fáciles y las haces porque sí.
A mí me criaron pensando en que todo se hace con esfuerzo y
de esa manera permanecimos cuatro años sacando una revista que
tantas satisfacciones nos dio.
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