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La
segunda parte de la década del setenta en Atlanta estuvo signada
por dos procesos importantes. En lo deportivo, fueron los últimos
años del club en Primera División de aquel largo período de
veintitrés años, iniciado en 1957, en el que se mantuvo sin
interrupciones en el círculo superior de nuestro fútbol. En
lo institucional, marcó el fin del período pos-Kolbowski, hegemonizado
por Amadeo Altamura, primero, y por José Davilman, después,
y el inicio de la gestión de Hugo Masci en la institución.
Testigo
de aquellos años fue el programa Ecos de Atlanta, que
estuvo en el aire entre noviembre de 1976 y diciembre de 1979.
Se transmitía por la emisora LR9 Radio Antártida, por entonces
estatal, los días sábados, de 22 a 22.30.
El
staff estaba integrado por los periodistas Enrique Martín, Miguel
Ángel Loizaga y Guillermo Salatino.
Enrique
Martín, actual colaborador de Sentimiento Bohemio, cuenta
cómo se gestó la idea del programa radial: "Loizaga era el dueño
del espacio. Salatino y yo éramos alumnos de la Escuela del
Círculo de Periodistas Deportivos (única en su rubro por aquel
tiempo). Conseguimos cinco o seis auspiciantes del barrio y
nos mandamos como pudimos. Era un programa basado casi íntegramente
en el tema fútbol. Tomamos el nombre de un anterior programa
que conducía Bruno Carlos Fontán (Bruno Iezzi) en la década
del 60. Ah, la cortina musical era la vieja marcha del club".
Un
denominador común con otros medios partidarios tiene el balance
económico que hace hoy, a treinta años, Enrique Martín. "Nunca
ganamos dinero, pero nos dimos el gusto de hacer radio. Debo
recordar y agradecer ahora a dos tipos que nos apoyaron desde
un principio: Julio Winnicki y Silvio Dalman. Nunca pidieron
nada a cambio, y en el caso de Dalman, él llego a la presidencia
seis años después. En realidad, debo reconocer que nuestros
referentes eran don León [Kolbowski], Altamura y Slipak, quienes
jamás pidieron nada ni acercaron publicidad".
El
papel comprometido y opositor por el curso político que tomaba
Atlanta fue una característica del Ecos de Atlanta de
fines de la década del setenta. Martín recuerda "las interminables
discusiones con Hugo Masci. Fuimos opositores desde un principio.
Y el tiempo nos dio la razón. Atlanta descendió a la B después
de 23 años consecutivos en Primera, cosa que habíamos anticipado
dos años antes en medio del descreimiento general".
"En
realidad, no había que ser muy sabio para intuir el vaciamiento
futbolístico del club, poblado de canchitas de tenis y canteros
con magnolias", remata, afiladísimo.
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