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Rubén
Schofrin (Partido Obrero):
"Soy de Atlanta desde la panza de mi mamá"
POR
EDGARDO IMAS (edgardo.imas@gmail.com)
Muy
lejos está de los gestos impostados y marketineros de los candidatos
más conocidos. No es invitado a los debates televisivos, que
brillan por su oquedad y vacuidad. Tampoco tiene imitadores
en la TV, ni empresarios que sostengan su actividad proselitista.
No es el único, claro está: otros postulantes en la presente
campaña electoral comparten esas características y son virtualmente
marginados por los grandes holdings multimedios.
Sin
embargo, podría afirmarse que se trata del único candidato genuina
y auténticamente bohemio en las próximas elecciones del
28 de junio. Es que Rubén Pablo Schofrin, de 54 años, candidato
a diputado nacional del Partido Obrero (PO) por la ciudad de
Buenos Aires, comparte la militancia política con su condición
de sufrido -no podría ser de otra manera- hincha y socio de
Atlanta desde que nació.
Periodista
y miembro de la comisión interna gremial de Editorial Perfil,
Schofrin es miembro del PO desde la fundación del partido, en
1982. Pero antes activó en su organización antecesora, Política
Obrera, proscrita y perseguida por la última dictadura militar.
Actualmente
integra la Agrupación Naranja de Prensa y fue candidato a secretario
general en las elecciones de 2007 en el gremio de prensa por
el Frente Naranja-Violeta e Independientes, luego de vencer
un intento de proscripción de la conducción de la Unión de Trabajadores
de Prensa de Buenos Aires (UTPBA).
Justamente
en ese año Schofrin fue uno de los delegados que dirigieron
la victoriosa huelga de 42 días de los trabajadores de Perfil,
que exigían una recomposición salarial, conflicto que se reanudó
luego por algunos despidos en represalia dispuestos por la empresa.
-¿Por
qué habría que votar al Partido Obrero el próximo 28 de junio?
-Porque es el que ha planteado, en esta campaña electoral, una
salida a la crisis capitalista en favor de los que viven de
su trabajo. De ahí nuestra consigna central: "Que la crisis
la paguen los capitalistas", pues son éstos precisamente quienes
la generaron. Los demás, los Kirchner, Macri o Carrió, han ocultado
el alcance de la crisis. La razón es sencilla: después del 28
de junio, querrán pasarles integralmente la factura a los trabajadores
y jubilados. Solanas, por su parte, no tiene otra respuesta
que la de un asistencialismo estatal sin futuro.
-¿Qué
iniciativas impulsaría un diputado nacional del Partido Obrero
por la Ciudad de Buenos Aires en el Parlamento?
-En primer lugar, proponer la prohibición de las suspensiones
y despidos, que ya se han devorado 400.000 puestos de trabajo
desde que comenzó esta crisis. En segundo término, proponer
un fondo de horas de trabajo para asegurar un reparto entre
ocupados y desocupados, sin afectar el salario. Los recursos
para ello deben surgir de los beneficios acumulados por el capital
en estos años. A partir de estas medidas, debe procederse a
una reorganización social general, que arrancará por la gran
industria. Nacionalizada y gestionada democráticamente por sus
propios trabajadores, las fuerzas productivas nacionales deben
abocarse a satisfacer las múltiples necesidades nacionales que
no están resueltas, en materia de vivienda, infraestructura
sanitaria y educativa, transporte público y energía.
-¿Cómo
analiza el PO la situación política y económica que vivirá el
país luego de los comicios?
-El 29 de junio aflorarán todos los elementos de crisis que
la campaña electoral contribuyó a disimular: la recesión industrial,
la fuga de capitales, la fundición de la caja de los Estados
nacional y provinciales y el vaciamiento de los recursos de
la ANSES. Después de sesenta días de peleas de tribuna, los
Kirchner, De Narváez y Carrió van a tratar de cerrar un acuerdo
extraparlamentario, con un contenido claro -y nefasto-: mayor
devaluación, tarifazos, reducción de gastos sociales. De todos
modos, los que tendrán a su cargo esta faena son partidos y
bloques políticos divididos y, en algunos casos, en disgregación.
-¿Qué
opinás sobre el estado actual del fútbol argentino?
-Es necesaria una verdadera revolución en la conducción de los
clubes de fútbol. En tiempos donde las quiebras patronales dan
lugar a gestiones obreras, es más necesaria que nunca la participación
de los jugadores en la dirección de los clubes, ya que son los
verdaderos protagonistas. Hay que leer a Galeano y su relato
de la corta gestión directiva de los jugadores de fútbol de
Corinthians en Brasil hace unos años y sus extraordinarios resultados.
-¿Cuál
es el papel que juegan la TV y la conducción de la AFA?
-La TV, Grondona y la AFA son "un solo corazón". Grondona le
otorgó a la TV un contrato leonino hasta el 2013 por el cual
la televisión decide absolutamente todo: qué campeonatos, cómo
se juegan las fechas, los horarios adaptados a la TV, cómo se
organizan los torneos de verano y acepta, además, un dictadura
increíble en la información que no permite ver ningún gol del
fútbol de Primera División hasta la hora 22 del domingo, cuando
empieza el programa de TyC. Grondona tiene atados negocios hasta
su muerte. Los clubes de fútbol son rehenes del contrato monopólico
suscrito entre TyC y la AFA. Perciben las migajas del gran negocio
televisivo. Desde el Partido Obrero impulsamos la ruptura de
este acuerdo y la libertad de los clubes para suscribir contratos
de televisión sin ataduras monopólicas. Los clubes chicos deberían
romper su sujeción a los Grondona e impulsar una acción común
en este sentido.
-Al
margen de los cambios socioculturales ocurridos y de la televisación
de partidos, en las últimas décadas los trabajadores dejaron
de concurrir masivamente a las canchas. ¿Podría decirse que
los estadios de fútbol han dejado de ser el escenario de una
fiesta popular?
-Debemos seguir ejemplos buenos en materia de entradas a las
canchas. Los precios deberían ser la mitad de lo que actualmente
se cobra. El reciente ejemplo de Defensor (Montevideo) de cobrar
2 pesos argentinos la entrada en su reciente partido contra
Estudiantes permitió que fueran 40.000 personas a ver un equipo
que, con entradas normales, no lleva nunca más de tres mil hinchas.
-Se
ha hablado y escrito mucho sobre la violencia en el fútbol.
Y nunca se ha ido a fondo y hasta se han tomado medidas discriminatorias,
como la que prohíbe sólo en el fútbol del Ascenso, y no en Primera
A, la asistencia del público visitante. ¿Cómo se explica este
recurrente fenómeno?
-La violencia es un subproducto social. En el fútbol este clima
agresivo se encuentra exacerbado por conducciones delincuenciales
que han criado sus propios cuervos, que terminarán quitándoles
los ojos a los dirigentes. En la mayoría de los clubes existen
bandas organizadas para delinquir entre los barras. Todo se
ha escapado de las manos.
Trotskismo
bohemio
-¿Desde cuándo sos hincha de Atlanta y por qué?
-Soy de Atlanta desde la panza de mi mamá. Mi viejo nació en
1920. Vivía en Humboldt y Martínez Rosas, a dos cuadras del
club, en pleno Villa Crespo. Cuando Atlanta llegó al barrio,
mi papá y Atlanta se fusionaron para siempre.
-¿Eras
socio de Atlanta sólo para ir a la cancha o ibas a la sede social
para otras actividades?
-Mi número de carnet era el 1.019. Mi hermano mayor [Mario,
miembro de la Comisión de Apoyo formada luego de la quiebra
judicial de 1991] tenía el 1.020. Recuerdo que en los años sesenta
íbamos en diciembre a la pileta, o a ver básquet. Y participábamos
en cuanto acontecimiento cultural gestase el club.
-¿Cuál
fue el primer partido de Atlanta que viste y cuál el último?
-El primero fue en la cancha vieja. De modo que era muy chico
y no recuerdo el rival. El último, cuando reinauguramos el estadio
en marzo, y me hice nuevamente socio.
-Tres
en una: gol que más gritaste, equipo favorito y jugadores inolvidables.
-Una volea de Rubén Cano contra Banfield en el vértice del área.
Creo que Atlanta ganó ese partido 3 a 1. Recuerdo mucho al equipo
que dirigía Pipo Rossi del 73. Destaco a jugadores como Pichón
Rodríguez, Rubén Cano y Cristian Castillo.
-¿Recordás
alguna anécdota en la cual se mezclaron tu condición de hincha
de Atlanta y la militancia política?
-Sí, pero no tiene que ver con mi militancia, sino con mi primer
acercamiento a un hecho ligado con la política. Ocurrió en la
década del sesenta. Tendría yo siete u ocho años. Íbamos con
mi viejo a la cancha. En la esquina de Humboldt y Corrientes,
un grupo de jóvenes estaba repartiendo un volante contra la
proscripción del peronismo. Mi viejo recibió uno. Momentos después,
escuchamos gritos y vimos que estos militantes corrían por Humboldt
perseguidos por la policía. El último de los jóvenes pasó a
la carrera delante de nosotros y un tipo le puso el pie para
que cayera al piso. La policía logró entonces llevarse detenido
a ese muchacho. Mi viejo, que no era peronista, se sintió indignado
y encaró a los gritos al tipo que le había hecho la zancadilla,
acusándolo de desleal y de cobarde. Quedé muy impresionado por
este suceso. Creo que fue la primera vez que tomé conciencia
de la vida política.
-La
pasión por un equipo de fútbol genera situaciones como la siguiente:
hace muy poco, el día de la reinauguración del estadio, ante
Español, estaban "tirando para el mismo lado" Narodowski y el
secretario general del gremio docente Ademys, uno de los sindicatos
que por entonces llevaban adelante los paros de maestros y profesores
contra el Gobierno de la Ciudad. Imaginemos que Atlanta hace
el gol que lo deposita de nuevo en Primera División, y justo
a tu lado festejan el economista Miguel Broda y el ministro
de Educación macrista, Mariano Narodowski. ¿Te abrazarías con
ellos?
-Podemos coincidir en los colores de nuestro club con distintos
sectores sociales. El fútbol son noventa minutos de un fin de
semana. Mi pasión por Atlanta no me hace olvidar que al otro
día soy delegado en Perfil, defendiendo los derechos de mis
compañeros de prensa, mientras otros dirigen empresas o destruyen
la educación de nuestros hijos, con la agravante de acusar de
vagos -sí de vagos- a los maestros. Sonrío al imaginarme alguna
secuencia de pugilato de parte del compañero del gremio docente
Ademys si esa frase hubiera sido contemporánea con la reinauguración
del estadio. Hay una letra de una canción famosa que grafica
mucho estas cosas: "El tamboril se olvida y la miseria no".
Sergio
García, candidato a legislador por el MST
POR
JONATHAN WULF
-¿Qué
propuestas tienen para los clubes de barrio como Atlanta y su
restructuración a nivel social?
- Bueno claramente lo que pasa acá es que hay un problema cultural
y social para lo cual no hay presupuesto en esta ciudad. Nosotros
creemos que habría que hacer partidas presupuestarias específicas
por un lado para la apertura de centros barriales culturales
que es un aspecto distinto a los clubes pero que también es
un déficit de esta ciudad. El punto de vista de los clubes barriales
que eran un centro de contención de muchos jóvenes se fue perdiendo
porque los negocios privados de la zona los van liquidando.
Entonces nosotros creemos que tiene que haber un presupuesto
específico para el caso de la cultura para el caso de los clubes,
el deporte y la recreación.
-Un
dato importante para los vecinos de Villa Crespo, y de la ciudad,
es la Ley de Comunas ¿Qué piensan al respecto?
-Mirá acá hay una ley de comunas para que la gente pueda organizarse
en sus lugares, pero ya está votada y no la quieren implementar,
porque en la medida que halla participación comunal de la gente,
va a haber muchas preguntas como las que vos hacés: Un club,
un centro de asistencia de salud, etc… es decir presupuesto
para esto, esto otro, y aquellos.
-Entonces…
- Nosotros le vemos límites a la ley. En esta, hay un artículo
que los vecinos pueden decidir sobre el 5% del presupuesto e
igual esa decisión tiene que ir expuesta al gobierno. Nosotros
decimos que no. Los vecinos tienen que poder decidir todo. Igualmente
aunque nosotros la vemos limitada, ni siquiera la cumplen.
-Digamos,
las cuestiones que hacen a su barrio…
- Las cuestiones que hacen al barrio y también las que son generales,
porque sino termina siendo algo turbio. Por ejemplo, si vos
estás en tal barrio, opinás y decidís un poquito sobre algo
del barrio, pero dejame los grandes temas de la ciudad que los
decido con mis cuatro funcionarios. Yo creo que, si hay comuna
y hay organización barrial, puede haber una organización de
comuna que discutan el presupuesto educativo, cultural, etc...
Digamos: ¿por qué los temas que son de los vecinos, no los pueden
discutir los vecinos?
-La
violencia en el futbol muchas veces está ligado al poder político
¿Qué piensan al respecto y qué soluciones plantean?
- Creo que es evidente: La violencia en el futbol, tiene que
ver con aparatos políticos. Muchas directivas de los clubes
están ligadas a aparatos políticos y por esa vía se utilizan
muchas veces a sectores de hinchas para cuestiones políticas.
Es más general, no es solo la violencia en el futbol, lo es
la violencia en la sociedad. Porque por ejemplo… cuando se habla
en la televisión sobre los chicos de dieciséis y diecisiete
años que toman paco y se van a robar. ¿Quién les vende el paco?
¿Quién dirige los desarmaderos de autos? Muchos tienen que ver
con los aparatos del viejo PJ en el caso de la provincia de
Buenos Aires, que son los que administran muchas veces la venta,
la distribución, las zonas liberadas, con la complicidad de
los comisiarios que liberan zona que por ahí están en complicidad
con esta cuestión. Entonces, la violencia en el futbol y fuera
de ella, tiene que ver con la vieja estructura política, judicial
y policial de este país. Entonces, para que la policía y la
justicia sean lo mismo uno tiene que preguntarse porqué yo no
puedo elegir a este comisario porque no puede un barrio votar
a este comisario y porqué no puede ser revocable.
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