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El
pasado martes falleció el periodista Alberto Farina,
a los 53 años de edad. La noticia se dio a conocer a
través de la Agencia Télam de noticias, que lo
describía como "un bohemio con todas las letras
y no sólo por su espíritu andariego, su militancia de ratón
de biblioteca y hasta por su permanente humor de acidez contestataria
que expresaba de la boca para afuera, sino porque por sobre
todas las cosas, era un cultor de la amistad, forjada en su
Montevideo natal, cincelada en su Villa Crespo de adopción y
motorizada en su amor irreversible por Atlanta y el tango."
Farina
además de periodista y fana de Atlanta, era historiador
y creador cinematográfico. En los últimos años
se desempeñaba como crítico en El Cronista Comercial
y la Revista Ñ, con una columna muy leída y respetada.
Además
de ser un fiel seguidor de Atlanta, Farina tuvo mucha participación
en diferentes actividades del Centro Cultural Los Bohemios.
En el 2006, fue parte del ciclo de cine denominado El club y
el barrio, organizado por Atlanta con el apoyo del CGP N°
11 de la ciudad, en los cuales se proyectaron cortos como Lo
llevo en la sangre de Pablo Pérez, Paquita Bernardo, la Flor
de Villa Crespo (2003), de Alberto Farina, con Ana Paradiso,
Max Berliner y Horacio Embón, con la presencia del director,
y Tango judío, un proyecto de Alberto Farina y Marcela Poplavsky.
Estuvo
también encabezando la lucha para nombrar al túnel
de Dorrego con el nombre de “Don León Kolbowski”, con la excelente
idea de realizar un cortometraje del ex presidente de Atlanta,
dirigido por el mismo Farina.
Farina
trabajó además durante muchos años en el Instituto Nacional
de Cinematografía y además de autor y director de un telefilm
al que dedicó mucho esfuerzo y dinero, basado en la vida de
Paquita Bernardo, una bandoneonista del siglo pasado también
símbolo de Villa Crespo, como su amado Osvaldo Pugliese, había
terminado junto a María Kodama un libro sobre Jorge Luis Borges
que no pudo presentar y, en la actualidad, trabajaba en programas
de radio El Mundo y FM Identidad.
Se
nos fue un bohemio, con todas las letras.
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