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Se
venía anunciando y finalmente sucedió. La B metro
se suspendió y en un principio arrancaría el 15
de agosto, aunque horas mas tarde la fecha de inicio quedó
en incógnita en todas las categorías. El motivo
esta vez fue la presión de Agremiados, que en conjunto
con la dirigencia de AFA por la cantidad de clubes inhibidos
y con deudas. Se calcula que son cerca de cuarenta millones
lo que los clubes le deben a sus jugadores, y el cinco por ciento
de ese número corresponde a la suspendida B metro.
Fue
casi unánime el voto de la dirigencia en la mesa de la
B: "con nueve equipos sin condiciones para jugar, es un
disparate empezar el torneo ahora". Hasta ese momento los
inhibidos eran Nueva Chicago, Temperley, Almagro, Central Córdoba,
Estudiantes, Deportivo Morón, Español, San Telmo y Flandria.
La
hipótesis principal y móvil de la suspensión
compartida apunta a meter presión desde los clubes al
gobierno nacional, para que este de el visto bueno al prode
bancado, la apuesta electrónica que se supone solventaría
los dividendos de los clubes en pérdida.
Sin
embargo, debajo de la punta de este inceberg el problema sigue
estanco y nuevamente el ascenso vuelve a ser víctima
de un show y negocio para pocos. Es que una vez mas se transformó
en el peón a sacrificar para llevar adelante una estrategia
que pretende que avancen otras fichas. Esta suspensión
es mas de lo mismo, como hace años fue la quita de puntos
por incidentes y la payasesca prohibición de los visitantes.
En el 2000, tras serios incidentes y suspensión tras
orden del Juez Perrota, la dirigencia terminó confesando
que era rehén de los barras en su club. No hubo respuesta
alguna sobre ello mas que medidas inocuas. Hoy, esa relación
es idéntica con Grondona, a quien por miedo o para sostener
promesas a cambio de dádivas, no enfrentan o reclaman
mas allá del pedido al aire de mas dinero por la inestable
e insostenible situación en el fútbol.
Y
mientras que la mayor deuda pertenece a los equipos mas grandes,
serán los del ascenso los que postergarán su comienzo
de juego, sus ingresos de socios y recaudación, mientras
que River Plate está de gira en Canadá y Boca
Juniors en Europa, con ganancias millonarias para sponsors y
televisión. ¿porque tanta inequidad en este punto?
¿acaso será todo culpa de la crisis internacional?
La
maquinaria del pan y circo sigue mas vigente que nunca, y a
la orden del garrote y zanahoria, suma un nuevo capítulo
a los atentados contra la escencia del fútbol: sus hinchas.
No fue suficiente prohibirle ir a las canchas, tampoco con poner
horarios y días inverosímiles, y menos con descontar
puntos con criterios sin sentido y contradictorios a los de
primera. Ahora,
vendrá el prodre "bancado". La nueva salvación
celestial, -como lo fue en su momento el imperio de TyC y los
codificados- y siempre mediante algún nuevo testaferro
de algún otro conocido, y que apuntará a seguir
sacandole monedas al ilusionado hincha, el verdadero motor de
esta perversa máquina. Veremos como la dirigencia pelea
las nuevas dádivas. Esperemos que sea diferente a los
millones que generó el grupo Santa Mónica, dueño
de la torta, los platos y el mantel, y con porcentaje en las
migas.
Sin
fútbol (por un tiempo) pero ¿la ecuación cierra?
POR
CARLOS STORTZ
Quienes
esperábamos confiados empezar nuevamente a ver fútbol de nuestro
equipo favorito este fin de semana, y cuando ya aguardábamos
saber si el día era el sábado, el domingo, el martes, o cuando
San TyC decidiera, nos encontramos con la gran noticia: "El
torneo de la B se suspende por dos semanas". Primero, aduciendo
a la solidaridad de todos los clubes con aquellos que -por sus
deudas- se encuentran inhibidos. Luego, directamente presentado
como una decisión de AFA.
Pero, ¿qué es lo que realmente motiva esta suspensión?. Si Ud.,
lector, quiere una respuesta única, cierta y precisa, no siga
leyendo este artículo, ni ningún otro que hable sobre el tema.
Hay una conjunción de factores, y lo cierto es que muchos no
los conocemos del todo.
Pero la verdadera clave del tema, no hay duda, es el dinero.
Cualquier actividad, cualquier espectáculo, para poder hacerse,
requiere dinero. ¿Cómo se concibió el fútbol cuando se instauró
el profesionalismo en 1931 (y también un poco antes)? Del modo
lógico: los espectadores pagaban por sus entradas para ver fútbol,
y con ese dinero se organizaba el espectáculo y se les pagaba
a los jugadores. Además, se generaba un movimiento de dinero
importante (pero no astronómico) por la compra y venta de jugadores.
Algunos clubes pudieron subsistir por esas vías, otros cayeron
al vacío, o se desafiliaron, otros terminaron enriqueciéndose.
Poco a poco esa ecuación fue cambiando, especialmente a partir
de los '80. El fútbol en televisión pasó a ser cada vez más
visto, por lo que su aporte económico pasó a ser cada vez más
importante. Al mismo tiempo, cada vez menos público concurría
a la cancha. Y los precios de los jugadores empezaron a subir
de modo exponencial, especialmente en Europa. Con ello, también
los contratos y los sueldos se hicieron cada vez más onerosos.
Y acá está la clave del asunto. En 1973, Atlanta estaba peleando
el campeonato, y tenía un jugador emblema que además era el
goleador del torneo y del año: Juan Gómez Voglino. En ese tiempo,
después de cada partido en el que Atlanta se jugaba el campeonato,
Gómez Voglino salía del vestuario, llegaba hasta Corrientes,
doblaba hasta Dorrego, y se tomaba el colectivo a Puente Saavedra.
¿Alguien concebiría hoy ver al goleador del torneo de Primera
y figura de su equipo tomando el 71? Creo que nadie lo concebiría
siquiera usando un auto de 4 cilindros y tracción única.
Los sueldos y primas de los futbolistas en Primera División
son muy altos. Según dicen, es la única forma de retener aún
a los jugadores de "medio pelo". Sin esos sueldos, esos futbolistas
estarían en la tercera división de Italia. En Primera, de cualquier
modo, los ingresos siguen siendo bastante altos, fundamentalmente
por la televisión. Seguramente entre eso, y algún jugador que
pueda ser transferido al extranjero, la ecuación cierra tanto
para los equipos que tienen un buen momento futbolístico, como
para aquellos que administran bien el dinero. Los casos de Vélez
y Lanús son los más notables. Los mayores problemas los tienen
quienes se "juegan" con planteles caros que después fracasan.
El caso de Independiente (¡6 millones de deuda!)es el ejemplo.
Y así, llegan los pasivos. Se bicicletean los sueldos, los hinchas
asienten con el "a estos burros no hay que pagarles un mango",
y llegan las inhibiciones.
El Nacional B es un reflejo de la Primera. Los ingresos son
menores, los egresos también. Pero buena parte de los jugadores
pide 5 cifras mensuales. Y los dirigentes, compelidos a armar
un equipo competitivo, firman. Después, los equipos campeonan,
vagan por mitad de tabla o descienden. Y en estos dos últimos
casos, pagar se hace difícil.
La Primera B reproduce en escala chica lo mismo. Los ingresos
por televisión son muy escasos. Los gastos por seguridad terminan
compensando los ingresos por venta de entradas, en muchos casos.
Solamente los equipos que pueden llevar mucho público, sea por
su propio arrastre, o por su buena posición en la tabla pueden
compensar. Los ingresos por cuotas sociales suelen ser también
escasos. La publicidad ayuda, pero hasta ahí. Y la venta de
jugadores difícilmente pase de cifras exiguas que sólo sirven
para solucionar las deudas urgentes. Pero los jugadores de un
cierto nivel (aquellos que ya fueron titulares en Primera A
o el Nacional B, o que descollaron en Primera B) piden también
sueldos de cinco cifras. ¿Cómo hace un club de la B para pagarlas?
Es difícil saberlo, pero en muchos casos hay algún Mecenas (oficial,
semioficial o privado) para salvar la situación. Algunos clubes
se adecuan a sus posibilidades, con presupuestos mensuales de
100 mil pesos. Otros suben al doble, al triple, a lo que sea
jugándose por el ascenso. Lo firman. Y después vienen los problemas.
El equipo no rinde, se fue el Mecenas, cambió el presupuesto.
Y no se pueden pagar los sueldos. O hay que bicicletearlos.
O negociarlos. Y vienen las inhibiciones. Esas inhibiciones
que originaron la suspensión del inicio del torneo.
En un país civilizado (si es que hay alguno), el que no paga
lo que firmó debe ser sancionado. La inhibición es una vía de
defensa para los jugadores. El club que no paga, no puede incorporar
jugadores. Por muchos años esto rigió, y muchos recordarán la
primera fecha de Atlanta enfrentando a Banfield en el torneo
98/99, con chicos, porque no pudo poner a los incorporados.
Nadie se rasgó las vestiduras entonces. El tema es que ahora
los equipos inhibidos son muchos. Con los promedios, nadie quiere
que otros le den ventaja a sus rivales. Y como los dirigentes
saben que mañana les puede tocar a ellos, se solidarizan. Y
deciden darle más tiempo a los otros. Mientras, la AFA hace
su juego de presiones tratando de que el Estado les legalice
una timba para poder exprimirle legalmente algo de dinero a
la gente. Una timba que ya mostró en otros países que es una
fuente de corrupción enorme. Ya las acusaciones al referee no
van a ser por favorecer al rival, sino por favorecer al Juan
Pérez que apostó que el primer gol del partido lo iba a hacer
Mauro Matos.
Seguramente de acá a dos semanas la mayoría de los clubes va
a negociar con aquellos que reclamaron para ir pagando sus deudas.
Alguno quizá siga inhibido, y será la AFA la que meta la presión
si el club es importante, o jugará con juveniles si no lo es.
Si no les dan la timba que piden, las autoridades de AFA podrán
también declamar en contra de un poder político que está debilitado
desde el 28 de junio. Y van a encontrar apoyos en ciertos sectores
de la sociedad y la prensa que juegan ese mismo partido. Y si
se las dan, van a poder bicicletear estos problemas para más
adelante, mientras generan otros.
El problema sigue siendo la ecuación del fútbol. Ingresos -
Egresos tiene que dar un valor de cero o positivo. Si da negativo,
lo puede hacer por un año, o dos. Pero no por siempre. La solución
lógica sería la austeridad en el momento de contratar un plantel.
Gastar lo que se sabe que se puede pagar. El problema es que
si los demás equipos no lo hacen, se genera una desigualdad
que suele terminar en una mala campaña, o en el descenso. Y
los hinchas, que no manejan los números, no quieren eso. En
el fondo esos hinchas deciden la continuidad o no de los dirigentes,
por los que éstos tienen que hacer algo… y ese algo suele ser
comprometer más plata que la que se tiene.
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