AÑO X - NÚMERO 303 / Lunes 10 de agosto de 2009
ENRIQUE MARTIN, DE MEMORIA
Verdugos en el Monumental
Aquel gol de Finarolli.
POR ENRIQUE MARTIN

Les vi la cara del terror. Mejor dicho, las amargas caras del terror. Desencajadas, pálidas algunas, otras enrojecidas. Estupefactas, la gran mayoría. Los sobretodos de camello y los pañuelos de seda de muchos plateístas de la San Martín; los tapados de piel de las señoras. Esa visión de la clase media alta riverplatense concordó por una vez con el silencio de la popular, que por entonces no habitaban borrachos del tablón, sino gallinas plebeyas desplumadas de corazón, desde hacía (en ese momento) casi dieciocho años.

River no mojaba desde 1957 y andábamos por mediados del 75, esos tiempos difíciles para la Argentina, con Perón muerto y la rapiña enquistada en todos los rincones. Un país que veía por ejemplo cómo durante una acto convocado un insólito domingo, millares de obreros peronistas, hartos de López Rega, echaban al Brujo del país desde las palabras de Lorenzo Miguel, único orador, a falta de voluntad presidencial, rodeado de golpismo opositor y de temor legislativo. Y del silencio de media sociedad, más cercana a una solución como la que finalmente hubo un año después.

Otro domingo de aquel largo 1975 ocurrió lo del Monumental. River estaba acariciando el cielo y faltaba un corto tramo para que ese torneo Metropolitano le devolviera su condición de grande y le quitara el sayo de perdedor sin cojones. Y estaban en eso cuando el fixture les cruzó a Atlanta en su propia casa. Facilongo, pensaron.

Pero todavía nos quedaba la mística del 73 y sumábamos un novedoso centrodelantero que paradójicamente se había iniciado en River. El fue verdugo esa tarde. La larga corrida de Mario Finaroli depositó en la red el obsequio más horrible que los de la Banda debieron bancarse en muchos años. Después tropezaron un par de veces más y, pese a la diferencia acumulada en la tabla, temblaron al suponer que los fantasmas (y el miedo) volverían a devorarlos. Al final zafaron. Pero nadie les quita el calvario anunciado por aquel gol de Finaroli, que grité en un lugar de la cancha, inapropiado para un visitante.

Mi salida resultó tan triunfal como tumultuosa. Fue la única vez que me sentí feliz en el interior de un patrullero.

Volver a inicio>>>


Enrique Martín

El autor
Enrique Martín tiene 54 años y vive en el barrio de Balvanera. Es periodista, escritor y autor de la novela Bohemios.

Correo de lectores:
Nombre:

E-Mail:

Mensaje:

 

Está terminatemente prohibido usar material de esta página sin permiso previo. Ante la duda consulte por mail. Todos los derechos reservados 99/00©. Fecha de inicio: 1/6/1999 sentimientobohemio.com.ar® (usuarios.arnet.com.ar/gasgel) es una página registrada en propiedad intelectual. Buenos Aires, República Argentina . Resolución mínima recomendada: 800 x 600. INTENTARON IMITARNOS, JAMAS NOS IGUALARON...