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Sé
que el título de la nota del domingo pasado decía: primera parte.
No hay que ser muy despierto para entender que, por lo menos,
es esperable una segunda. Pero sucede que en mi vida, por suerte,
hay cosas más importantes que el fútbol. El viernes por la noche
la muerte le ganó a un tío muy querido. No es que no me dé la
cabeza para pensar y escribir; podría hacerlo. Por supuesto
que me indigné con el secuestro de los goles y con Marcelo Araujo
arriando bien alto la bandera del PMC (Periodistas mutantes
caraduras), pero prefiero dedicar mi tiempo a los afectos. La
vida pasa por otro lado, sin dudas; y la muerte, por más que
se anuncie, siempre será malvenida.
Fernando
Tebele www.laretaguardia.com.ar
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