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El
13 de septiembre de 1994 se inscribió un día fundamental
en la historia moderna del club, cuando finalmente y tras cuatro
años de sufrimiento, amargura y abandono, finalmente
la Comisión de Apoyo logra levantar la quiebra. El 13
de septiembre el Dr. Miguel Angel Bagalló decretó definitivamente
el levantamiento de la quiebra que pesaba sobre el club, tras
declararla el mismo el 25 de septiembre de 1991, con un club
colapsado y bajo la dirigencia de Pablo Baczynski y Carlos Silver.
Culminaba
un proceso de decadencia institucional y deportiva, que se acentuó
durante el período de las dos comisiones directivas anteriores,
la de Aníbal Diman y la del tándem Juan Chiarelli-Bernardo Kravestcky.
La convocatoria de acreedores dispuesta por esta última CD no
había arrojado ninguna solución, y un familiar de Kravestcky,
el doctor Marzoff, fue el primero en pedir la quiebra del club
para cobrar sus honorarios por defender al club.
Se
formó la Comisión de Apoyo, encabezada por el comerciante Ezequiel
Kristal, a través de la cual un grupo de socios batalló para
torcer el destino. Así, lograron que en dos meses el juez autorizara
que Atlanta volviera a jugar fútbol profesionalmente, y treinta
días más tarde habilitó la cancha.
La
sede social fue vendida para levantar la quiebra, lo cual ocurrió
en septiembre de 1994, momento en que la Justicia restituye
la conducción del club a las autoridades que estaban antes de
la clausura, Baczynski-Silver, quien convocan a una rápida normalización
y en noviembre asume una lista única encabezada por Julio Jablkowski.
El
comprador fue Juan Mirena, por entonces titular de la Cámara
de Supermercadistas y hoy propietario del Sheraton Pilar. Nunca
se hizo nada en esos terrenos, a pesar de que se habló de la
construcción de monoblocks, de un supermercado, etcétera.
El
edificio en ruinas y abandonado fue un fiel espejo de la Argentina
menemista con miles de fábricas y talleres cerradas y que ofrecían
un paisaje similar al que se habituó a ver el vecino en Humboldt
al 500.
Sin
embargo, esa mezcla de impotencia e indiferencia paralizante
dieron lugar a fines de los noventa a un poderoso movimiento
de reclamo por la recuperación de la sede, con movilizaciones
incluidas. La visión de Ludovico Nizzardo y varios que luego
se le acoplaron torcieron la historia, que esta vez pudo ser
escrita por los que estaban acostumbrados a perder.
Kristal,
en la historia grande
Ezequiel
Kristal fue sin dudas el paradigma del directivo luchador, voluntarioso,
honesto y optimista, aun en las peores condiciones que se puedan
imaginar. Fallecido en 2008, Kristal quedó en la historia
grande de la institución cuando junto a él lucharon denodadamente
otros trece cruzados y muchos más que se plantaron y resistieron
para que Atlanta no desapareciera.
Ante
el peligro real e inminente de la desparición, con socios e
hinchas sumidos algunos en crisis existenciales y depresiones,
y otros en una mezcla de indiferencia y rencor, se formó la
Comisión de Apoyo al Club Atlético Atlanta. Ezequiel Kristal,
un comerciante de indumentaria de cuero, fue el verdadero motor
de ella. Lo secundaron en la comisión los doctores Miguel Ángel
Broda, Lucio Ibáñez y José Alberto Apaz; el licenciado Enrique
Fabrizio; el ingeniero Omar Civale, y los señores Alberto Mirmulstein,
Alfredo Mórtola, Mario Schofrin, Carlos Waisman, Marcelo Aceto,
Julio Jablkowski y Federico Lucio.
La
administración del club pasó a estar en manos del síndico del
concurso, doctor Cipriano Rodríguez, y del coadministrador judicial,
doctor Enrique A. Ragatusso. La Comisión de Apoyo asesoró y
apuntaló a los funcionarios con un claro objetivo: que Atlanta
siguiera existiendo y recuperara su normalidad institucional.
En
todo este proceso, Ezequiel Kristal fue una figura clave. Continuó
hasta 1996 en la CD como primer vocal titular junto a varios
compañeros suyos de la Comisión de Apoyo.
Nunca
dudó en poner en juego su patrimonio personal en aras de la
institución. En forma directamente proporcional con el aumento
de la influencia en el club del doctor Broda y sus vínculos
con transferencias y los derechos económicos y federativos de
jugadores, Kristal decidió alejarse de la vida institucional.
Decisiones
personales y comerciales lo llevaron a radicarse durante más
de una década a Puerto Iguazú (Misiones). En el 2007 se había
vuelto a radicar en Buenos Aires, cerca de su querido Atlanta.
En el ínterin, en noviembre de 2005, había hablado por primera
vez en una entrevista que le realizó Sentimiento Bohemio,
en la cual hizo durísimas acusaciones, en particular respecto
de la persistencia de la deuda que, a pesar de la quiebra, Atlanta
siguió teniendo con la desaparecida empresa estatal del servicio
de aguas y cloacas Obras Sanitarias.
Paradójicamente,
la desaparición física de Ezequiel Kristal tuvo lugar en una
semana en la que hubo importantes novedades institucionales
de cara al futuro de Atlanta.
La
gran repercusión que tuvo el fallecimiento de Kristal y el respeto
y la ponderación que hinchas y socios le han tenido hablan por
sí solos de lo que representó para el club. El hecho de que
Atlanta esté cerca de cumplir 105 años, también. Kristal tuvo
mucho que ver.
2009,
el mito se hace realidad
En
julio de 2009 y luego de casi dos décadas, los hinchas
y socios de Atlanta pudieron lograr cumplir el sueño
perdido durante una década. Luego de trabajar intensamente
en la sede social, se pudo realizar por primera vez tras la
apertura de la sede actividades deportivas para sus asociados.
A
ello se sumó la habilitación del gimnasio para
que Futsal pueda utilizarlo oficialmente, la recuperación
del salón del primer piso donde comenzaron actividades
como Karate y Quetchua, y la firma de un convenio con el Gobierno
de la Ciudad para realizar obras y que escuelas del barrio puedan
aprovechar el predio de 18.000 metros cuadrados en una de las
mejores ubicaciones de la capital.
Mientras,
se espera que se efectivice la ley la ley N° 1643 para definitivamente
darle uso al predio de polideportivo, confitería, gimnasio cubierto,
pileta de natación, salón de eventos, quinchos, un anfiteatro
Osvaldo Pugliese para 4 mil personas, una escuela con Orientación
Deportiva, Centro Cultural Juan Gelman y un espacio verde.
La
comisión directiva presidida por Alejandro Korz y muchisimos
hinchas y asociados, muchos de ellos agrupados bajo la peña
Nuevo Atlanta, le demostraron a los incrédulos que es
posible volver al camino del club grande que supimos ser. El
duelo por el pasado está pronto a llegar a su fin, con
la esperanza de un futuro pretensioso y sin límites.
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