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Yo
era un niño en 1960. En realidad intento seguir siéndolo a mis
60 años. Es una forma de perdurar en la patria verdadera, la
de la infancia.
En
esa patria fui feliz muchas veces. Esto no significa que no
lo haya sido luego y en renovadas ocasiones. Pero, digo, fui
feliz de una manera quizás más ingenua, seguramente más nítida,
más vibrante.
Vibrante
es tal vez la palabra que defina mejor mi estado de ánimo en
abril de ese año. Yo no era tan sólo un hincha de Atlanta. Yo
era un fervoroso enamorado de esa camiseta que ocupaba un inconmensurable
espacio en mi vida.
Y
lo era por diversas razones que no vienen al caso mencionar,
excepto una: éramos David contra Goliats inalcanzables; éramos
bohemios contra los depredadores de lo que, en aquel entonces,
se llamaba “futbol espectáculo”, un indigno eufemismo utilizado
para cubrir el vil mercantilismo en que se empezaba a transformar
el juego que tanto amábamos y la pasión que nos consumía.
Y
en medio de esa vorágine de mercaderes, había un club, un presidente
y sus directivos y -sobre todo para el hincha- un equipo incomparable.
Un cuerpo técnico que tenía una mirada y una aproximación al
juego distinta; unos jugadores que se brindaban de forma diferente;
un grupo de hinchas que practicaban un fervor emparentado con
las causas justas.
Eso
era Atlanta en primera división. Eso era lo que yo mamé de purrete.
Eso es lo que nos hizo campeones de la Copa Suecia frente a
los gigantes que se derrumbaban ante tanta convicción y amor
a la camiseta.
No
sólo fuimos campeones de la Copa. Fuimos campeones de nosotros
mismos. Eso es lo perdurable.
A
la distancia geográfica y a la distancia temporal, brindo por
aquellos: los jugadores, los técnicos, los directivos, los hinchas.
En
fin, brindo por la vida. En este caso, mi vida.
Alberto
J. KAMINKER
Un hincha de Atlanta
Presentación
del programa
¨LOS
BOHEMIOS TAMBIÉN TOCARON EL CIELO¨
Si
hay un instante que ratifica la condición de ser el mejor equipo
de un año o el mejor plantel de una época, ese momento es la
obtención del título de campeón. Allí no sólo se acredita el
predominio en un partido o en una fecha sino la preeminencia
en el juego, en la táctica y en la estrategia de un equipo sobre
los demás.
Por
eso, desde el programa Fuimos Héroes quisimos rescatar el título
de campeón de la primera división que obtuvo el entrañable Atlanta
en 1960. Con aquella inolvidable victoria de 3 a 1 sobre Racing
en el Viejo Gasómetro, Atlanta fue el primero de los llamados
equipos chicos en derribar la hegemonía de los grandes y dar
la vuelta olímpica para deleite de todos los simpatizantes del
fútbol argentino.
En
este capítulo en homenaje a aquella hazaña, vamos a contar con
los testimonios de las estrellas del firmamento "bohemio" -
los primos Griguol, Bettinotti y Katzman entre otros -, sus
hinchas actuales más reconocidos - Sebastian Wainraich, Luciana
Rubinska, Cayetano Cajh, entre otros, y la reconstrucción de
la historia de un Club que hace latir a uno de los barrios más
tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires.
Atlanta:
Campeón de la Copa Suecia 1960, un tributo a la pasión.
CONCEPTO
DEL PROGRAMA:
Fuimos héroes, es un programa que busca indagar y retratar esos
momentos inolvidables en la vida de los clubes pequeños y en
la memoria de sus adeptos. Intentamos no sólo recuperar los
relatos y las anécdotas de sus protagonistas, sino también poder
compartir todas las manifestaciones de la mística que los hizo
héroes por unos momentos. Vamos a meternos adentro de la piel
de los jugadores e hinchas que protagonizaron esa gesta indeleble
en la historia del club.
Axel
Maidana
Productor Fuimos Héroes - Fox Sports
www.zonacomunicacion.com.ar
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