|
La
pasada semana una banda de rock and roll comenzó a grabar
en un estudio la nueva versión del himno de Atlanta (ver
mas en esta edición), del cual practicamente
la versión original es difícil de encontrar y
el paso de las nuevas tecnologías permite hoy seguir
manteniendo la identidad vigente en los tiempos que corren.
Aprovechamos
entonces la oportunidad para rememorar una nota publicada en
este sitio hace cinco años, cuando se pudo entrevistar
al nieto de Juan Bava, autor de la marcha que perdurará
por siempre en nuestro oídos y corazones:
Con
la altivez de un buen varón
Desde
hace más de seis décadas Atlanta cuenta con una marcha oficial,
aquella que oímos durante tantos años por la Voz del Estadio
y que semanas atrás resonó cantada ante la vieja sede por numerosos
socios y simpatizantes, que así celebraron la recuperación del
predio. El himno bohemio fue compuesto por el músico Juan Bava,
antiguo socio del club y bandoneonista, que tuvo una conocida
orquesta típica durante mucho tiempo. Hoy su nieto, Néstor Freire,
en su local gastronómico dedicado al fútbol, recuerda para Sentimiento
Bohemio a la rama familiar bohemia: el abuelo Juan y el tío
Oscar.
POR
EDGARDO IMAS Y MARIO NIZZARDO
FOTOS: MÓNICA NIZZARDO
El
restaurante está ubicado en una esquina -Mario Bravo y Lavalle-
casi en el límite entre Almagro y Abasto, donde la vieja Buenos
Aires aún parece resistir el avance demoledor de imponentes
y nuevos edificios torre, hipermercados, shoppings y locales
tangueros for export.
"La
Popular" cautivó de entrada a Sentimiento Bohemio, cuando
una noche, casi por casualidad, concurrimos allí para comer.
Con su tenue iluminación y la profusa y rica decoración, el
local es acogedor al mismo tiempo que despierta la nostalgia.
Cuelgan por todos los rincones objetos de un pasado no muy lejano,
insignias, banderas y camisetas de clubes de fútbol de todo
el mundo.
También hay botines
y pelotas, de ayer y de hoy, y todo lo que uno pueda imaginar
de modo de sentirse como si estuviera almorzando o cenando en
el mismísimo tablón.
A
diferencia de alguna cadena gastronómica de locales de similar
temática, la tradición y la historia están aquí muy presentes
y valorizadas. Así, al lado de la última versión de la camiseta
de algún afamado equipo inglés o italiano, nos sonríen Capote
de la Mata, el Charro Moreno o Angelito Labruna. Es que las
paredes de "La Popular" están cubiertas por gran cantidad de
cuadros con tapas de revistas deportivas de todos los tiempos,
como El Gráfico, La Cancha y Mundo Deportivo.
Sin
embargo, pronto descubrimos que para nosotros el plato principal
era uno muy especial: en un sector se alcanzan a ver, enmarcados,
el carnet del socio número 31 de Atlanta, Juan Bava, y un pergamino
de agradecimiento que éste recibió firmado por jugadores, dirigentes
y socios destacados del club en los años '40.
De
inmediato surge, inevitable, la pregunta, la inquietud: ¿por
qué ese homenaje allí, en esa pared que rebosa de glorias y
figuras del fútbol, a quien compuso la música de la marcha de
Atlanta hace más de seis décadas? La respuesta llega de parte
del dueño del restaurante, Néstor Freire, porteño, de 50 años,
27 de ellos en el rubro gastronómico: "Juan Bava era mi abuelo".
Arrastrando
un yeso, secuela de una lesión en un partido con amigos, y emocionado
por tocar un segmento de su historia personal que lo remite
a la niñez, Néstor se sienta a la mesa y comienza a desgranar
sus recuerdos.
"Mi
abuelo materno, Juan Bava (NdR: con un parentesco muy lejano
con el ex árbitro homónimo) era argentino, descendiente
de inmigrantes italianos. Nació allá por el 1901.
Vivió siempre en una
casa larga, con parral, en la calle Loyola 37, casi Estado de
Israel, que antes se llamaba Lavalle, en el barrio de Villa
Crespo. De ahí su acercamiento con Atlanta. Fue músico desde
chico y tuvo una de las primeras orquestas típicas que hubo
acá, antes de la época de Troilo y de otras más. Su instrumento
era el bandoneón y con su propia orquesta tocaba, además de
en los seudo cabarets, en los clubes de barrio, algo que era
muy habitual en aquel tiempo. Por eso, muchas veces tocó en
Atlanta. En aquellos años, las décadas del 30 y del 40, cada
orquesta típica tenía su legión de admiradores, su propia barra,
que la seguía a todos los bailes. Era un músico muy conocido
dentro del ambiente en aquella época y compuso varios valses
y otros tangos, además del himno del club. A mediados de los
años '50 dejó de tocar. Mi abuela estaba muy celosa y no quiso
que tocara más, que estuviera en la noche, por el ambiente…
Finalmente, Juan Bava falleció el 17 de diciembre de 1970."
Según
la Memoria y Balance del club de 1943, por acta del 2 de julio
de ese año se adopta como marcha oficial de la institución al
tema cuya música fue compuesta por el socio Juan Bava y la letra
por Floreal. El presidente de Atlanta era por entonces Fernando
Saccone, secundado por Alberto Chissotti, como vice, y Luis
Bianchi, como secretario.
Al
respecto, comenta: "El carnet dice que era el socio número 31.
Su fanatismo y amor por Atlanta hicieron que compusiera la música
de la marcha del club. Él nunca integró una comisión directiva,
pero siempre fue socio e iba a ver al equipo, especialmente
cuando jugaba de local. Lo acompañaba uno de sus hijos, mi tío
Oscar Bava, que era un enfermo de Atlanta, pero que jugó en
la Primera de Almagro en los años '40".
La
marcha llegó al disco en 1938 con la voz de Carlos Bermúdez,
que era el cantor de Juan Bava y su Orquesta Típica. Fue la
primera grabación de quien también fue cantor de Ciriaco Ortiz,
Pedro Láurenz y Horacio Salgán. Con él, la orquesta de Bava
participó en un popular concurso organizado por aceite "Cocinero".
Bermúdez falleció el 23 de julio de 1993, a los 75 años.
"Empecé
a ver a Atlanta de muy chico, en el año '56 -continúa el dueño
de "La Popular"-. Recuerdo que pasaban la marcha por los altavoces
antes de cada partido.
Solíamos ir a la platea
con el abuelo y el tío Oscar, y todos lo conocían a Juan. Mis
padres eran de San Telmo, pero como los fines de semana trabajaban
en un local gastronómico, me iba a pasar viernes, sábado y domingo
a la casa de mis abuelos. Por eso mi infancia la pasé en Villa
Crespo."
En
ese barrio tuvo lugar el primer contacto cercano con los colores
auriazules: "Nosotros jugábamos en la calle, sobre el empedrado.
Se hacía el picado cruzado de árbol a árbol, de vereda a vereda,
con la pelota Pulpo de goma. En el Parque Centenario jugábamos
desafíos, tipo Loyola vs. Lavalleja y el circuito de Corrientes
y Ángel Gallardo. El primer juego de camisetas que tuvimos lo
compramos en un local de Loyola y Aráoz, y eran las de Atlanta,
de piqué, manga larga y cuello redondo. Recuerdo que la estrené
con un par de botines Sacachispas, de moda en aquella época".
Sobre qué le quedó de
aquellos años en que concurría a la cancha de Atlanta, señala
que "hasta los 13 años más o menos iba a verlo, y tenía 17 cuando
falleció mi abuelo, que ya había dejado de ir, pero quien todavía
seguía al equipo, aun de visitante, era el tío Oscar, que también
ya murió. Te puedo nombrar a excelentes jugadores que vi y que
salieron del club: Madurga, Pazos, Lendoiro, Chacho Cabrera,
José Luis Luna. Yo era bastante chico pero me acuerdo también
de Vignale y la famosa pareja Clariá y Nuin. En esa época ganarle
a Atlanta de local era todo un tema. Por otro lado -agrega el
nieto de Juan Bava-, si bien mi tío acompañaba a la platea a
mi abuelo, a él le gustaba ir a la cabecera, donde estaba la
hinchada. Me acuerdo de haber ido alguna vez allí con él, con
la tribuna repleta, pues se llenaba la cancha, y que esperaba
con mucha ansiedad el entretiempo por el tema del panchito y
la gaseosa".
Su
alejamiento del club y del barrio no sólo se da por el fallecimiento
del abuelo Juan, sino también por "culpa" de su padre: "Mi papá,
a diferencia de mamá, no era de Atlanta y en el '60 me llevó
a ver a Independiente, que justo salió campeón, y ahí me hice
hincha del Rojo".
Pocas
semanas atrás, en ocasión del partido Atlanta vs. Italiano,
una vez terminado el partido, un nutrido grupo de asociados
se dirigió a pie hasta el derruido edificio de lo que fue la
sede social, para festejar la ley sancionada por la Legislatura
porteña días antes, que permite al club la recuperación de ese
predio. Allí entonaron la marcha del club, a pesar de que estaba
algo olvidada pues desde hace muchos años que no se la propala
por la Voz del Estadio.
La
recuperación de la sede y este "revival" de la marcha bohemia
ponen contento y esperanzado a Néstor Freire, quien asegura
haber conocido "una institución firme, representativa, con un
buen caudal de asociados y unos bailes de carnaval muy importantes.
Sería importante que Atlanta pueda volver a ser lo que realmente
fue, ya que, como equipo chico, fue un grande".
Dispuesto
a saldar alguna deuda íntima con Atlanta y el barrio, Néstor
Freire promete: "Mañana mismo compro una camiseta, se las alcanzo
y les pido por favor que me la hagan firmar por todo el plantel
actual. No puede faltar en el local".
Néstor
Freire cumplió, Sentimiento Bohemio también y la camiseta de
Atlanta firmada por los flamantes campeones ya integra el acervo
de "La Popular".
Marcha
del Club Atlético Atlanta
(Música: Juan Bava; letra: Floreal)
Con
la altivez
de un buen varón
quiero rendir un homenaje a tus colores.
¡Oh, viejo club!
que al resurgir
sabrás mostrar de tu pujanza los valores.
Pues hoy espera la afición
que vuelva a brillar
con bellos fulgores
tu fiel pabellón
y lleno de honores
puedas afrontar
con fe el porvenir.
¡Vamos,
viejo club!
Alza tu voz cubierta de esplendores
¡Vamos a luchar
que el triunfo ideal te va a coronar!
¡Vamos, que el Sol del porvenir
habrá de cubrir tu marcha triunfal!
¡Vamos a la lucha,
vamos viejo Atlanta
que siempre mi aplauso
te habrá de alentar!
Volver
a inicio>>>
|
|