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JORGE
KOLBOWSKI Y LOS RECUERDOS DE SU PADRE
Todo
sobre mi padre
Jorge
Kolbowski, hijo del Gran León, está escribiendo
un libro sobre la vida y obra de su padre y comparte esta semana
con los lectores de Sentimiento Bohemio otro de los capítulos
de esperada obra: "Introducción"
ESCRIBE
JORGE KOLBOWSKY
A
través de los tiempos en nuestro país grupos de distintas extracciones
políticas, religiosas, educativas, deportivas, y tantas otras
han tratado de establecer distintos regímenes de vida y de gobierno
con un deseo genuino de lograr su perdurabilidad, digamos como
en Europa u otras partes del mundo, donde es manifiesto que
muchos sistemas con sus organizaciones internas lo han logrado.
Y hoy muchas se mantienen.
Pero en nuestro país es evidente que a través de los siglos
nada se ha mantenido igual.
Desde la revolución de mayo donde antes imperaba un régimen
monárquico aparentemente inmutable las cosas cambiaron y desde
entonces nuestro país se convirtió en un revoltijo de ires y
venires con sus jefes de turno y sus clases gobernantes. Sin
ir muy atrás desde el golpe de Uriburu del treinta, pasando
por los gobiernos fraudulentos de esa década, haciendo un descanso
en el gobierno democrático de Ortiz en el treinta y ocho, muerto
antes de finalizar su mandato, pasando por los siguientes gobiernos
reaccionarios de Castillo el golpe de las mismas características
del cuarenta y tres y la venida de Perón con su democracia "socialista"
hasta su caída en el cincuenta y cinco, derrocado por los militares.
El gobierno de Frondizi, la democracia de Illia, el golpe militar
de Onganía en el sesenta y seis, la vuelta de Perón, su muerte,
de nuevo el golpe del setenta y seis de los militares hasta
el gobierno de Alfonsín en el ochenta y tres.
Hasta el gobierno de Menen en el ochenta y nueve y hasta nuestros
días han demostrado que hemos pasado por constantes épocas con
vertiginosos cambios de políticas que han hecho un caos de nuestro
país.
Nunca hubo una continuidad de mandato ni una política coherente
en todos los órdenes. Es decir, para decirlo rápidamente: todo
mal.
Que fue lo que faltó:
¿Capacidad de dirigencia?¿Dominó la corrupción? ¿Obsecuencia
total? O todo junto?
En este maremagnum de cosas surge la figura de mi padre.
Un joven venido en el veintiocho del este de Europa, Polonia.
Era un tipo que manejaba cuatro idiomas: polaco, idish, hebreo
y castellano.
Más tarde habría de aprender el más difícil de todos: el idioma
de los jugadores de futbol.
Tan difícil de manejar.
El idioma polaco estoy seguro de haberlo escuchado hablar, pero
después estoy más seguro que fue abandonado en casa. Motivos
tendrían para olvidar.
Los polacos harían un desastre del pueblo judío. Algo realmente
olvidable. Y luego serían los nazis con su "solución final"
los encargados de destruir físicamente casi toda la judeidad.
Algo realmente para no olvidar, ni perdonar.
El idish era al principio el idioma corriente en casa y de tanto
oírlo hablar algo se me pegó. Creo que recibí mucho de mis abuelos
que sólo lo hablaban.
Según un primo mío que ya cifra los ochenta y estaba todos los
días en casa allá por el treinta y cinco mi padre era un parodista
de primera.
Solían visitarnos los mejores actores del teatro y del vodevil
judío, los cuales actuaban en teatros desaparecidos ya, en el
Abasto: el Soleil y Excelsior, y en Villa Crespo el Mitre.
Estos venían de Norteamérica , sobre todo de Nueva York, la
gran urbe del teatro judío .
Yo tuve la enorme satisfacción de haberlos visto actuar, siendo
pequeño, a Buloff, Ben Ami, Moris Scwartz y tantos otros.
Según mi primo Isidoro, el personaje que recién nombré, y actual
concejal en Palm Beach, estado de La Florida, USA, quién estaba
todos los días en nuestro departamento de Pueyrredón y Tucumán
en el cual mi padre ejercía su oficio de retocador de retratos
y éste limpiaba el piso con viruta por cincuenta centavos, escuchaba
absorto repetir las canciones y parodiar a mi padre a esos grandes
artistas, siempre en idish. Después se iban al bar "León", un
bar que estaba sobre Corrientes y Pueyrredón y se tomaban un
té con "limenes"(limón). El té se servía en un vaso de vidrio
muy delgado y se usaba el azúcar en cuadritos. El terrón de
azúcar se colocaba apretado entre las muelas de arriba y de
abajo y el té se tomaba de a sorbos. Así se endulzaba la infusión.
Había que tener mucha cancha para que el terrón no se deshiciera
al primer sorbo.(importado de Rusia).
Allí se reunía toda la colectividad ( o casi toda ). Se hacían
negocios, se jugaba al dominó y se arreglaba al mundo.
Yo también recuerdo con satisfacción tararear a mi padre e incluso
imitar a los grandes de la escena judía.
Otro de los idiomas que dominaba era el hebreo. Era obligado
para él leer los rezos del Iom Kipur (Día del Perdón ) en hebreo.
Después la comida. Todo esto, por supuesto al finalizar las
veinticuatro horas de ayuno correspondientes. Una vez, según
mi primo Isidoro se adelantó en dicha lectura pues el hambre
acuciaba, lo cual fue obligado por mi abuelo a leerlos nuevamente
desde el principio.
Mi abuelo era judío ortodoxo.
Entonces, resumiendo aparecía en escena mi padre, un personaje
que se comenzaba a configurar en un mundo confundido como una
figura que se iba a engendrar en el mismo pueblo y la barriada
que lo rodeaba. En pocas palabras: un dirigente popular dotado
de atributos necesarios para cumplir una función de suma utilidad
en la sociedad. Cual es entonces la relación entre el pedazo
de historia del comienzo de esta introducción y el pequeño relato
de este personaje.
Yo digo que la sociedad tiene que encontrar tipos como éste,
con capacidad dirigente o con condición de tal que surjan del
seno del pueblo. Y realmente lo encontró.
El futuro lo demostraría.
Debe protegerlos, estimularlos, perfeccionarlos y encabezar
con ellos todo tipo de organizaciones de abajo hacia arriba
y de arriba hacia abajo.
Pero tipos que sean honestos, que convivan con la gente en todos
lados y sean concientes de lo que le pasa a dicha gente y aprendan
a mamar sus vivires, y también que les guste esta forma de vida
y que sientan, que tengan sensibilidad y se hagan querer y respetar.
Así surgen los conductores de masas, no muy seguido.
Mayo
2003
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