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JORGE
KOLBOWSKI Y LOS RECUERDOS DE SU PADRE
Todo
sobre mi padre
Jorge
Kolbowski, hijo del Gran León, está escribiendo
un libro sobre la vida y obra de su padre y comparte esta semana
con los lectores de Sentimiento Bohemio otro de los capítulos
de esperada obra: "Era futbolística, primera parte".
ESCRIBE
JORGE KOLBOWSKY
Corría
el año 55. Como habíamos dicho antes mi padre ya era una figura
destacada en el seno del cooperativismo. El club de fútbol Atlanta
en la calle Humboldt del trescientos al quinientos pasaba por
una etapa de empobrecimiento material y futbolístico, se había
constituido a principio de siglo en el Parque Chacabuco con
algunos pioneros que pensaron en un futuro radiante.
Tras un andar muy flaco y pobre pero con gente de ideales futbolísticos
dio varias vueltas y se asentó en el barrio de Villa Crespo.
En la era ya del profesionalismo Atlanta fue socia con Argentinos
Juniors allá por el treinta y cuatro con el nombre de Atlanta-
Argentinos Juniors pero ese amor no duró mucho y entonces se
separaron. Argentinos Juniors también había surgido en Villa
Crespo hasta que se mudó a la Paternal. Pero allá por mil novecientos
trece comenzó a competir en la Asociación Amateur de Foot-ball
no afiliada a la FIFA ( Federación Internacional de Fútbol Amateur
) y alternando con la Liga Argentina de Foot-ball tampoco afiliada
hasta el treinta y dos en que se forma la liga profesional siendo
expulsados otros equipos como Liberal Argentino, deportivo Riachuelo,
luego Barracas y otros la mayoría de los cuales desaparecería.
Las décadas del veinte y del treinta produjo muchos jugadores,
algunos de los cuales pasarían a la historia del fútbol. Los
once paraguayos del treinta y ocho, el arquero Bréssoli, el
half Sosa, "pepe" Battagliero, el arquero Carletti, los zagueros
Cruz y Bedia, el negro Espinosa, centro half, ya en la década
del cuarenta, los llevó hasta el año cuarenta y siete para formar
el equipo de las estrellas.
En el treinta y cuatro había formado un equipo cuya delantera
fue inolvidable: Freijes, Morales, Tornarolli, Irasoqui y Martino.
Estos fueron la base posterior de la formación de La Mutual
de Jugadores del club, también fue un equipo formado todos por
rosarinos.
En el año cuarenta y uno Atlanta, merced al aporte de un grupo
selectivo de accionistas con acciones adquiridas por un grupo
de hinchas bohemios, a mil pesos cada una formó una sociedad
para comprar la manzana que alquilaba contiguamente el club
Chacarita Juniors y los desalojó creando un encono que hoy todavía
perdura. Chacarita tuvo que llevarse su historia plagada de
recuerdos a Villa Maipú. Me gustaría encontrar a alguien que
me pueda contar cosas de este club anteriores a ese momento.
El año cuarenta y siete registró la mayor contratación de la
historia futbolística, la de Adolfo Pedernera, a Atlanta el
cual había emigrado con un grupo de compañeros, a Colombia,
entre los cuales se encontraba Néstor Rossi, aquel gran centro
half de River, después de una huelga de jugadores encabezada
por el mismo Pedernera, también estaba en el grupo el centro
foward de San Lorenzo, Walter Perazzo, Di Stéfano, Masciarelli
, Pellegrino y Otaggio de Atlanta y muchos otros. Ese año del
cuarenta y siete los directivos de Atlanta se agrandaron y trajeron
jugadores de nombre. Por Pedernera Atlanta pagó diez mil pesos.
El importe pagado más grande hasta entonces por un jugador El
equipo se integró con valores de la nombradía de Strembel, "la
bordadora" Zito, Higinio García, de vuelta de su carrera deportiva.
Lapresa y Agnolín habían integrado antes equipos para el recuerdo.
La hinchada cantaba un cantito. "Tira la piola, tira el piolín,
centro de Lapresa gol de Agnolín". Lapresa con sus ochenta y
tres años vive actualmente en la Boca, en Almirante Brown y
Villafañe, frente a Casa Amarilla esperando tal vez un homenaje
merecido a una gloria bohemia de la época del treinta - cuarenta,
tal vez la única que vive .Pues no, acabo de enterarme que Carlos
Sosa, aquel half derecho que luego pasara a Boca y sería en
su puesto el primero de todos los tiempos también vive, creo
que acá cerquita por Almagro. Y ese año del cuarenta y siete
Atlanta con todos se fue al descenso en el último partido del
campeonato perdiendo, contra River y con un gol de Alfredo Di
Stéfano.
Es importante como anecdotario recordar que según los maldecires
de ese momento el partido " estaba arreglado" para que ganara
Atlanta, en medio del mismo el arquero de River Grisetti recibió
un proyectil en la cabeza. Según parece ahí la cosa se dio vuelta.
Al término del mismo el carnicero Sancho entró a la cancha y
le pegó un palazo a Di Stéfano. Cosas del pasado.
Al año siguiente ascendió y siguió armando conjuntos bastantes
mediocres con campañas más que... Por sus filas pasaron nombres
tan caros al recuerdo de los hinchas bohemios. Carletti, Leguizamón
que al final venía de Independiente junto a Battagliero que
retornaba a Atlanta, el flaco Mantegari que en el cincuenta
y tres lo transfirieron a River, Runzer, el colorado Pin, Antuña
que volvía de San Lorenzo, en la zaga siempre Cruz y pechito
Bedia, Buján, Ingunza, pichinga Aguirre de half. Me resulta
muy agradable nombrar los puestos que ocuparon por sus nombres
ingleses.
Mi padre y yo seguíamos a Atlanta a todos lados. Íbamos en la
parte del camión destinada al transporte de materiales, parados,
agarrados a las tablas que hacían de caja del mismo.
En cada partido que Atlanta jugaba afuera nos jugábamos la vida,
todas canchas de cuarta, ya que militaba en la "B", era difícil
entrar a las mismas y más difícil salir , siempre era un callejón
dónde estaban nuestros rivales, nos insultaban los hinchas del
equipo de turno, también había piedras, insultos y luego venía
la agresión física, cuantas veces Jorge Sasbón, un pesado enfrentó
innumerable cantidad de tipos, a trompada limpia, él la ligaba
y los otros también ,Jorge subía y bajaba del camión para enfrentarlos
a todos juntos con algún ocasional compañero, luego empezaba
la pedrada contra los que íbamos atrás, pero parados estoicamente
y con valentía. Adentro de la cancha la policía montada nos
atacaba en la tribuna y los caballos subían a los tablones de
esas tribunas que en muchos casos no tenían más de doce o quince
escalones. Y luego para salir de la trampa con el camión yo
no respiraba durante algunas cuadras mientras los desgraciados
nos seguían hasta que iban quedando atrás mientras el camión
avanzaba lentamente, porque no era cuestión de rajar, a veces
Jorge paraba el camión, se bajaba y los volvía a enfrentar,
yo rogaba que volviera a subir para irnos. Algunas veces nos
acompañaban los otros dos hermanos de Jorge, uno, León era más
bravo que él. Varias veces se agarró con los Lovell en el doque.
Una vez Jorge se agarró a trompadas con unos quince o veinte
de "los Andes". Recuerdo que había uno que fue a buscar una
madera larga con clavos y mientras seguía la trifulca este tipo
se había empeñado en darle de atrás con la misma hasta que Jorge
se dio vuelta, y entonces sí, el tipo la ligó como se merecía.
Atlanta había vuelto a bajar en el cincuenta y dos y militaba
en el descenso Esa fue siempre la vida bohemia. A veces en primera
, a veces en la "B".
Corría la mitad del cincuenta y cinco. A la sazón era presidente
del club un viejo y conocido fabricante de grapa, Alberto Chisotti.
Su fábrica en Ramos Mejía era una casa vieja con un agujero
en el patio por donde se volcaba mientras se elaboraba la espirituosa
bebida. Era la más popular y su etiqueta también
Un amigo se acercó a mi padre y le ofreció venir a colaborar
al club Atlanta, era algo mas que nada. Tenía mucho terreno
con una cancha vieja de madera toda podrida. Las tribunas se
movían todas, pues las bases ya no daban más, en cualquier momento
se venían abajo. Los baños no eran baños, para entrar a los
mismos uno tenía que sumergirse en un mar de orín, con un olor
terrible. Sin embargo ahí venían Boca, River, y todos los grandes
y chicos del momento, con sus glorias de veteranos a cuestas.
Continuará...
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