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A 20 AÑOS
DEL ACCIDENTE EN VILLA CRESPO
Aquella
tarde del paravalancha
Se
cumplen dos décadas de un acontecimiento que dejó
marcado a fuego al estadio de Villa Crespo y sus desaparecidos
tablones. En octubre de 1989, Argentinos Juniors recibía
a Boca en Atlanta, y el cotejo debió suspenderse al ceder
un paravalancha, que arrojó 18 heridos y una gran polémica.
GASTON
GELBLUNG / EDGARDO IMAS (edgardo.imas@gmail.com)
Hinchas
de Boca en Villa Crespo, mostrando el paravalancha caído
que arrojó 18 heridos. Foto: Imborrable Boca.
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El
domingo 22 de octubre de 1989, por el campeonato de primera
división 1980/90, Argentinos Juniors recibía en
Villa Crespo a Boca por la duodécima fecha. Argentinos
Juniors había alquilado durante todo el año el estadio de Atlanta
para jugar como local. A los 43’ PT, en un rincón de la tribuna
popular larga ubicada frente a las plateas cedió un paraavlancha
y se vivieron escenas de pánico pues casi una veintena de espectadores
resultó herida, aunque luego se comprobó que ninguno de gravedad.
También se vio un tablón suelto. El árbitro, Juan Carlos Demaro,
suspendió el paritdo por que el público no se hallaba psicológicamente
apto para asistir a la prosecución. Los hinchas de Boca habían
comenzado a insultar al titular de la AFA, Julio Grondona, y
muchos criticaron al presidente de Argentinos Juniors, Roberto
Tessone, por no haber utilizado el estadio de Vélez —que ese
día estaba libre— para este cotejo.
Sin
embargo, en la semana previa la Municipalidad de Buenos Aires,
la Comisión de Estadios de la AFA y la Policía Federal habían
llevado a cabo una inspección y habilitaron el estadio para
que allí se presentara Boca. Además, se vendieron 18.578 entradas
y quedaron 8.000 populares sin expenderse, por lo que la cancha
no estaba llena.
La
entidad de La Paternal explicó en un comunicado de prensa que
durante cinco años habían jugado en Ferro y siempre recibieron
a Boca en ese lugar, y que idéntico criterio emplearon en el
caso de la cancha de Atlanta, a lo cual hay que agregar que
tenía 6.000 populares más que la de Ferro. Además, resaltaron
que era uno de los pocos estadios que contaban con una distancia
de diez metros entre la tribuna y el alambrado, y recordaron
que durante el año había repuesto más de 700 tablones en la
tribuna y soldado y ajustado paraavalanchas. Aseguraron, asimismo,
que lo que había cedido era un paraavalanchas y que el medio
tablón que se exhibió fue arrancado después del accidente.
El
estadio fue clausurado y Atlanta debió disputar los tres partidos
siguientes del Campeonato de Primera B Metropolitana en la cancha
de Deportivo Español, aunque el de 17 de diciembre pudo regresar
a Villa Crespo, en el encuentro que le ganó 3 a 1 a Almagro,
pero con la particularidad de que todo el público local se ubicó
en la platea, ya que no estaba habilitada su popular.
El
sitio Imborrable
Boca repasa el traumático acontecimiento:
El Argentinos Juniors - Boca de la primera rueda de la temporada
1989/90 quedó, inesperadamente, en el recuerdo. Y obviamente
no fue por el deslucido 0-0 con el que cada equipo se llevó
un puntito. Quedó en la memoria por los casi cinco meses que
llevó terminar el partido y, más que nada, por los lamentables
hechos que provocaron su suspensión. Pero empecemos por el principio.
El domingo 22 de octubre de 1989, por la fecha 12 del campeonato,
el Bicho hizo de local ante Boca en cancha de Atlanta. Argentinos
había llegado a un acuerdo con la institución de Villa Crespo
para jugar de local allí durante esa temporada y de paso, hacerle
algunas mejoras a la cancha. Pero la semana previa al encuentro,
se barajó muy seriamente la posibilidad de llevar el choque
a Vélez. Tras muchas idas y vueltas, finalmente la postura del
club de La Paternal fue negarse al cambio de escenario. De hecho,
Humberto Carlés, vicepresidente y delegado del Bicho en AFA,
así se lo confirmó a Pablo Abbatángelo: “...Tesone (presidente
de Argentinos) al final no quiere cambiar de cancha. Salimos
para jugar con Flamengo por la Supercopa y no vino nadie. Metimos
mucha plata para alquilar y arreglar el estadio de Atlanta,
así que nos quedamos ahí...”. Como a Boca, legalmente ya no
le quedaba tiempo para solicitar el cambio de escenario y encima
la cancha de Atlanta estaba habilitada por AFA y por la Municipalidad
de la Ciudad de Buenos Aires, no hubo mucho margen para la protesta.
Ya con el partido en juego, las casi diez mil personas de Boca
que habían llenado la tribuna visitante, saltaban y cantaban
pese a que en el campo de juego Argentinos casi que lo llevaba
por delante al xeneize. Para ser sinceros, el mediocampo de
Boca no hacía pie ante el toqueteo de Redondo, Rudman y Ramiro
Castillo. Hasta que sobre los 43 minutos del primer tiempo,
lo imprevisible. En pleno ataque de Argentinos, la llevaba Rudman
cuando se observó una descomunal avalancha en la tribuna de
Boca. Y enseguida se escucharon los gritos de la gente pidiendo
auxilio. Fue tan alarmante la situación que el juez de línea,
Juan Garay, levantó inmediatamente su bandera e ingresó corriendo
al campo de juego llamando al árbitro Demaro. A partir de allí,
la confusión total. Los primeros rumores vía radio hablaban
de peleas en el medio de la tribuna. Pero cuando empezó a verse
a hinchas asistiéndose entre sí y saltando al campo para trasladar
a algunos desmayados, las noticias empezaron a cambiar de rumbo.
El segundo rumor, deducido por algunos periodistas que pispeaban
desde el campo de juego, era que se había roto un tablón. Para
entonces ya se empezaba a hablar, desgraciadamente, de heridos.
Lo concreto fue que uno de los paravalanchas de la tribuna,
a la altura del séptimo escalón, cedió y cayó, provocando una
enorme avalancha de cientos de hinchas de Boca. Con el partido
parado por el árbitro, Marangoni y otros jugadores se acercaron
al alambrado para pedir tranquilidad, pero las imágenes que
se veían en esos momentos eran de puro nervio y dramatismo.
Y de gran incertidumbre acerca de la cantidad y gravedad de
heridos. Galmarini, Secretario de Deportes y presente esa tarde
en la cancha, ingresó al campo de juego para ver de cerca la
situación. Don Antonio Alegre se acercó a la tribuna y fue encarado
de una, alambrado mediante, por “El Abuelo” en una fuerte discusión.
La ambulancia presente, encendió su motor, salió de la cancha
por un portón y volvió a entrar desde la calle a la popular
de Boca. Ya con heridos confirmados y trasladados al Hospital
Durand, aunque parezca mentira, la cosa pasaba ahora en decidir
si el partido se reanudaba o no. El único que podía suspenderlo
era el árbitro Juan Carlos Demaro, quien según cuentan, lo quería
continuar. Pero el comisario de la 29º lo llamó a la realidad:
“...yo pienso lo contrario. Si uno de los dos mete un gol temo
una reacción del que vaya perdiendo, y si se lo hacen a Boca,
peor, tiene mucha más gente; además están sensibilizados por
los heridos...”. Tesone y Don Antonio Alegre asintieron y entre
los tres lo convencieron al juez para suspender definitivamente
el partido. Finalmente se contaron 18 heridos entre los que
hubo uno de gravedad con politraumatismo de cráneo. El resto
con golpes y fracturas. Como se dice en estos casos, una desgracia
con suerte. ... La reanudación, según los bizarros calendarios
impuestos por AFA, se pudo concretar finalmente la noche del
14 de marzo de 1990. Desde ya que se jugó en Vélez y luego de
un trámite un poco más parejo, finalmente el 0-0 no se pudo
quebrar. Esa noche, el Cai Aimar mandó a la cancha a casi el
mismo equipo que había empezado el partido meses antes en cancha
de Atlanta: Navarro Montoya, Stafuzza, Simón, Marchesini, Cucciuffo,
Giunta, Marangoni, Bocha Ponce, Soñora (por Alfredo Graciani),
Perazzo y Latorre (por Barberón).
Como
se mencionaba mas arriba, el estadio de Atlanta (aún
no se llamaba León Kolbowski), estuvo clausurado poco
mas de un mes. Finalmente, reabrió sus puertas un domingo
17 de diciembre de ese mismo año, por la 19.ª fecha del
Campeonato de Primera B Metropolitana 1989/90. Atlanta recibió
a Almagro. Para la ocasión, todo el público local tuvo que ir
a la platea, pues la cabecera Muñecas no estaba aún habilitada.
Ganó Atlanta a Almagro 3 a 1, con goles de Roberto Oste, Rubén
Checchia y Alberto Arzubialde, mientras que Ricardo Demagistris
descontó para los de José Ingenieros. El juez Carlos Álvarez
de Toledo expulsó a tres jugadores tricolores: Raúl Ramírez,
Ítalo Ortiz y Heraldo Flores.
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