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JORGE
KOLBOWSKI Y LOS RECUERDOS DE SU PADRE
Todo
sobre mi padre
Jorge
Kolbowski, hijo del Gran León, está escribiendo
un libro sobre la vida y obra de su padre y comparte esta semana
con los lectores de Sentimiento Bohemio otro de los capítulos
de esperada obra: "Era futbolística, tercera
parte".
ESCRIBE
JORGE KOLBOWSKY
Obras
iniciales de la platea Sesquicentenario. Foto de la familia
Kolbowski.
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-Considera
necesario al DT? ¿Interfiere en su labor?
Ante Clarín el 18 de marzo de 1965.
Pregunata el cronista: -Que contrataciones hizo su club para
mil novecientos sesenta y cinco-Como todos los años, Atlanta
se ha ,limitado a procurar jugadores del interior solamente.
Cumplimos de esa manera una doble misión,ya que fortalecemos
nuestra escuela de fútbol a la par que ayudamos al fútbol provinciano.
Estos valores permanecen un año por nuestra cuenta en Buenos
Aires, quedando aquellos que en ese lapso hayan demostrado su
real valía.
-Cómo se constituirá el plantel- En su mayoría será el del año
anterior, con las adquisiciones referidas y las promociones
de nuestras divisiones inferiores.
-Como solucionaría el estado económico deficitario de los clubes-
Tratando de comprometer a cada institución económicamente conforme
a sus propias bases. Tomando compromisos de acuerdo con sus
posibilidades. Para poder hacer esto se requiere educar previamente
a los socios y a todos los aficionados, eliminando el exitismo.
Cuál puede ser la terapéutica para nuestro fútbol, enfermo por
carencia de goles- ,arriesgando más, en procura de un fútbol
alegre, ágil y productivo, se hallará esa terapéutica. Sostengo
que los DT deben apuntalar los equipos con ataque audaces y
no remitirse al conformismo de tácticas conservadoras. Que todos
defiendan, sí, pero que también ataquen.
LO considero necesario e imprescindible, tanto al DT como al
preparador físico. Ambos deben complementarse, pues no hay técnica
sin apoyo físico. Sí las "bisagras " del cuerpo humano no están
bien aceitadas, difícilmente respondan a las indicaciones técnicas.
Pero además, para que el rendimiento físico-técnico sea completo
se debe trabajar en la parte sicológica del deportista. Solamente
e esta manera se obtendrá el máximo rendimiento. En cuanto al
segundo punto: no interfiero en la labor de los entendidos.
Cómo formaría el seleccionado nacional? -Los técnicos han de
hacerlo. Los dirigentes sólo debemos apoyarlos.
-Además de su club, ¿tiene simpatías por otra institución?
- No sólo simpatías, sino admiración, por principal era asegurarse
el techo y mi padre le solucionó eso a muchos jugadores. Todos
acudían a él ante cualquier necesidad. Muchos provenían del
interior y de lugares muy humildes. No tenían el conocimiento
de muchas cosas que sucedían en la ciudad y no eran duchos para
las cuentas en general, sí lo eran cuando había que negociar
un contrato. Siempre estaban mangueando dinero a cuenta.
-Si no fuera presidente de Atlanta, ¿Qué institución le gustaría
regir ¿ Atlanta . Siempre me dominó la idea de estar con el
más débil. En Atlanta he vivido y he sufrido. Luego me encariñé
con la lucha, luché y sigo luchando. Me agrada ver como se avanza
y no permanecer en donde ya está todo hecho. Procedo así no
solamente en el fútbol, sino en cada acto de mi vida.
A quién considera el mejor jugador de todos los tiempos, cualquiera
fuere el puesto que ocupó u ocupa ¿ Es muy fácil la pregunta.
A Pelé. Ahora, si me permiten circunscribirme a nuestro medio
futbolístico, menciono a Pedernera. Fue un jugador extraordinario.
Y si debo nombrar a alguien de Atlanta, me inclino por Jorge
Fernández. -Cuál puede ser la terapéutica para nuestro fútbol,
enfermo por carencia de gol- Aunque ya estamos saliendo de una
etapa exageradamente defensiva, arriesgando más, en procura
de un fútbol alegre, ágil y productivo, se hallará esa terapéutica.
Sostengo que los DT deben apuntalar los equipos con ataque audaces
y no remitirse al conformismo de tácticas conservadoras. Que
todos defiendan, sí, pero que también todos ataquen.
-¿Cuáles son sus proyectos futuros?- Oh.... son tantos. Y de
mucha envergadura, pero lamentablemente, ceñidos a las posibilidades.
El sueño más acariciado es el de contar, en un día no muy lejano,
con una poderosa institución que albergue grandes masas en la
práctica de los distintos deportes. Para ello tenemos una ubicación
geográfica inmejorable. Pero vayamos a lo más inmediato. Aprovecharemos
el predio de nuestro antiguo estadio y allí montaremos lo necesario
para la práctica de todos los deportes que secundan al fútbol.
Construiremos una pileta más, con más vestuarios, como lo exigen
las necesidades. Desarrollaremos nuestro jardín de infantes
y la escuela de recreación, ya existente desde hace seis años,
para poder recibir en ellos a los miles de niños de padres humildes
e imposibilitados económicamente para afrontar la erogación
que hoy día cuesta la educación. Queremos que todos esos niños
hagan de Atlanta un hogar, no solamente deportivo, sino también
educacional y cultural. Finalmente, debo agregar que todos los
que conducimos a Atlanta quisiéramos en el plazo más breve,
poder concretar el anhelo de la gran masa de asociados y simpatizantes;
esto es llegar a competir por la Copa de Campeones del Mundo.
El sesenta y seis le deparó algunos sinsabores que lo alejaron
temporariamente más algunos problemas de salud que ya se empezaban
a insinuar. Un grupo de socios se había juntado para cuestionar
su mandato a raíz de ciertos problemas económicos que habían
surgido en el club. Pero esto se diluyó en las elecciones de
ese mismo año donde ganó ampliamente con el apoyo de los socios
de la entidad.
Su ascendencia sobre los planteles era muy importante, partía
de la base de nunca mentir al profesional y cumplir con el compromiso
dado, aunque fuera magro en metálico. También era importante
preocuparse por su vida íntima.
Los asados en mitad de la semana eran infaltables y producía
un clima de acercamiento entre directivos y jugadores y entre
ellos mismos. La chanza enfriaba una posible animosidad y estrechaba
la amistad. Formaba parte de una inteligencia directriz fundada
en una actividad popular de masas. "Cerca de ellas". En los
asados participaban colaboradores de fierro. Seguidores de toda
la vida. Había que mirarles el rostro para ver la satisfacción
que estos "asaditos" les producían.
También estaba de moda el mangazo a los invitados, y estos respondían
bien. Mi padre inventó el círculo del "mangazo". Cuando surgía
una necesidad de dinero le pedía a alguno de los amigos con
posibilidades financieras. Al principio respondían con recelo.
El secreto era: cuando me lo devolvés: la respuesta era tal
día a tal hora, Si no alcanzaba la plata de una recaudación
le mangueaba a otro para devolver al otro. La cuestión era no
fallar, para volver a pedir en otro momento que hiciera falta
hasta que una nueva recaudación solucionara el "empréstito".
Y no escaseaban . Era una época que la gente concurría a las
canchas, tenía dinero para pagar la entrada y Atlanta era la
atracción del momento.
Se fueron armando los equipos con chicos que provenían del interior
y con veteranos al final de su carrera pero con un poco de resuello
todavía para dar un poquito más. Atlanta jugaba, perdía, ganaba
o empataba, pero le hacía frente a los grandes de igual a igual.
Eso acrecentó su fama de equipo de primer nivel que lo colocó
en la década del cincuenta y del sesenta siempre en los primeros
puestos
Su nombradía en la entidad madre: la Asociación del Fútbol Argentino
era creciente. Mi padre nombró "eternamente" delegado a todo
un personaje: don Carlos Brodeur, subsecretario de la cámara
Penal y Criminal de Apelaciones. El primer empleado que tuvo
Tribunales y el último en transmitir la pena de muerte en el
año mil novecientos veintiocho. ¡Que personaje! Hasta vestía
como los viejos leguleyos (hombres de leyes). Traje negro, cuello
duro de la camisa con punta redonda, y, por supuesto el infaltable
moñito negro. Apreciado en todos los fueros y ámbitos del país,
nunca lo cambió hasta la muerte de este gran hombre. Y no era
abogado. Pero íntegro a carta cabal.
Entonces en concordancia con una serie de situaciones favorables
que se iban sucediendo mi padre comenzó a tallar cada vez más
alto en el ámbito futbolero y societario. Comenzó a colocar
en el mercado infinidad de jugadores que iba produciendo Atlanta.
Estos, con la formación que iban teniendo conformaban una imagen
atlética soberbia y atraían el interés de otros equipos. Sería
innumerable nombrar la cantidad de elementos vendidos a otras
instituciones .Pero todo obedecía a la gran necesidad de incrementar
los ingresos y de evitar las demandas de los jugadores más jóvenes
que reclamaban en el primer equipo equipararse a los de mayores
ingresos, cosa imposible de sostener. Según una declaración
de mi padre a La Nación del seis de junio de mil novecientos
sesenta:"Subsiste la obligación de vender los valores por plata
ya que estos por progreso exigen una paga mejor, y eso produce
quebrantos económicos y un disloque con los jugadores e iguales
su pago.
Por otro lado es necesario aumentar las obras para lograr con
mayores ingresos buenos equipos". Eso también le trajo consecuencias
con un grupo de socios en el sesenta pués estos se habían rebelado
contra el ofrecimiento de mi padre a Boca de un lote de seis
jugadores para que dicho club eligiera los que necesitara, y
le llegaron a pedir la renuncia. Un momento difícil, y también
difícili de comprender las necesidades de una institución pequeña.
Todo esto se hacía para "que Atlanta llegara a ser el gran club
de Villa Crespo".
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