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ENRIQUE
MARTIN, DE MEMORIA
Hablando
de injusticias
POR
ENRIQUE MARTIN
El
equipo de Atlanta no tenía salvación en la temporada de 1979.
Los desaguisados de Hugo Masci y compañía no hacían otra cosa
que preanunciar un desenlace impensado tiempo atrás. Atlanta
iría al descenso luego de 23 años consecutivos en primera división.
Y así fue. El mandamás de aquella época, ligado a la dictadura
como ya se comprobó decenas de veces, ni siquiera pudo utilizar
su buena llegada con los usurpadores del poder para beneficiar
a su club (cosa que sí hizo, por ejemplo, Pajarito Suárez Mason
con Argentinos Juniors). Ojo, nadie se lo pidió y nadie se lo
pediría hoy tampoco. Pero era tan terco y tan ineficiente el
hombre, que ni eso se le ocurrió. De todas maneras, hay allí
otra historia escondida. Y que tiene como protagonista exclusiva
a la AFA, o mejor dicho a su pope de ayer y de hoy: don Julio
Grondona, obviamente.
Algún
colega afecto a las estadísticas nos dijo alguna vez que jamás,
en ninguna época y en ningún país futbolero, se decidió un descenso
en un cuadrangular donde bajarían los tres últimos, salvándose
únicamente el primero. Pues aquí se hizo. Grondona lo hizo.
Los militares se lo pidieron. El engendro que dio pie a semejante
barbaridad tuvo nombre y número: Resolución 1309, la que establecía
la "necesidad" de que clubes cordobeses irrumpieran en primera
división, pero no por méritos deportivos (no había Nacional
B), sino por cualquier medio al alcance de un gobierno dictatorial,
es decir, cualquier medio. Y así fue.
El
tema era depositar en primera división a Talleres, Instituto
y Racing, a cambio de tres pichis que deberían salir del (ese
sí) grupo de la muerte: Atlanta, Chacarita, Gimnasia y Platense.
En el mamarracho no entraba Belgrano porque sus dirigentes no
eran políticamente correctos para los uniformados, y entonces
(nobleza obliga) diremos aquí que los Piratas fueron los únicos
cordobeses que llegaron en su momento al fútbol grande desde
Córdoba, solamente con el impulso de sus triunfos en la cancha.
Los otros no. Definitivamente no. Hoy, todos deambulan por certámenes
sin vuelo intentando la resurrección. Belgrano la merece. Los
otros no.
Pero
la cuestión es Atlanta. Coronando una temporada horrible en
lo futbolístico, se fue de cabeza junto con Chacarita y Gimnasia.
Digamos aquí también que el partido jugado en San Martín resultó
una verdadera obra del terror ideada por los dirigentes funebreros
de aquel tiempo, que permitieron la agresión brutal e indiscriminada
de la policía contra los hinchas bohemios. Los policías estaban
borrachos. O drogados. O las dos cosas. Chaca también se fue.
Y se salvó Platense. Las curiosidades de hoy los muestran tratando
de zafar (también a Gimnasia) de otros descensos en un escenografía
menos insoportable. Pero así fue aquella temporada nefasta del
79. El peor momento, en el peor lugar, con los peores compañeros
de ruta, incluyendo los choferes del auto bohemio que cayó al
precipicio. Y que aun intenta remontar. Tengamos fe.
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