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EDITORIAL
La
hoguera de las venidades
gastón gelblung
Convengamos
que el ambiente del fútbol no nuclea a los mas iluminados
de una sociedad. Es cierto, hay excepciones, como Fontanarrosa,
Sacheri o nuestro Wainraich. Pero sabemos que son los menos.
Y es por ello que uno termina naturalizandose en la mediocridad
mundana del ambiente del fútbol, el orsay y las puteadas
a los referis. Y cada uno hace lo que puede, como puede y como
le sale. El tema es cuando a este barco llamado Atlanta, donde
todos reman (o dicen que) para vaya uno a saber donde, aparece
una cuota extra: la vanidad. Un gran problema, porque en el
barco, donde algunos reman mas, otros menos, y otros miran y
dicen como, aparece el interes personal de algun remador. Y
no se trata de que quiera tener beneficio material, sino algó
mas básico y primario, ser reconocido por sus pares posiblemente
como el gran remador, como parte de su mesiánica fantasía.
En este punto es cuando la cosa se pudre del todo. Porque una
cosa son los celos, es decir, desear lo que el otro tiene, o
hace, o dice, o escribe, o etcétera, y otra cosa es envidiar
al otro, que siginifica mas o menos, desearle que al otro le
vaya mal.
Entonces, el barco y sus remadores termina a la deriva, sin
rumbo y con un gran quilombo entre sus remeros. Es una buena
forma de comprender porque nos topamos con directivos que creen
saber mas de futbol que cualquier otro, que puede ser esperable,
pero que no le da lugar a terceras opiniones; también
tenemos hinchas o socios que por pintar una pared se autoproclaman
dueños del club, la pasión y la historia, o periodistas
que creen ser mas importantes la noticia misma, y plateístas
que creen saber hasta los secretos mas infimos del universo
y finalmente, ene-enes que critican a todo y todos en los foros
de internet.
En
definitiva, el vanidoso no se banca el consenso, no se banca
lo que la mayoría decide dentro de un marco reglado.
Y esto es paradógico, porquie esta CD, -como las últimas
diez-, surgió del consenso, ¿porque? porque ninguna
lista se presentó a elecciones, con una plataforma y
un plan. Cero. Pero claro, después para el vanidoso,
los que se hacen cargo son los peores ¿entonces?.
Este es uno de los ejes centrales acerca del porque tantos otros
llegan a primera y nosotros seguimos dando pena en la B. Estas
contradicciones naturalizadas, terminan siendo nuestra ancla.
Están tan, pero tan instaladas, que hasta las encontramos
en la maravillosa Agrupación Nuevo Atlanta, un grupo
de socios que hace un año se juntó a ayudar, colaborar
y luchar por la causa Atlanta. Parece que allí el consenso
tampoco funcionó del todo, al menos, esto quedó
demostrado en la última semana. Paso a contar. El lunes
a las 10.02 de la mañana, nos llega un mail a nuestra
casilla que decía lo siguiente:
"El
domingo paso por humboldt a las 10:30hs y para mi sorpresa veo
a unos 15 o 20 barras de Excursionistas ingresando por la puerta
principal de la "SEDE" (la cual no tenìa ni cadena ni candado)
para ver a su equipo que jugaba a puertas cerradas. Paso siguiente
y luego de unos minutos ingresè tambien, los barras iban y venian
por todas las instalaciones como panchos por su casa. Hasta
que haciendome pasar por una especie de cuidador del club, les
dije que por favor se retiraran ya que me comprometìan, por
lo que accedieron y se fueron rumbo al estadio saltando y aplastando
los alambrados que separan la sede de la tribuna corrientes.
Pregunta,,, ¿¿¿¿antes que un muro para separar el club de la
estaciòn, no habrà que pensar en una SEGURIDAD o un candado
al menos ???? Luego me fui a mi casa totalmente indignado por
ver el cuidado que le damos a algo que tanto ansiamos."
El
mensaje, sin firma, fue pegado de forma identica en varios libros
de visita y mandado a otro medio partidario. Por las dudas aclaramos
que en Sentimiento Bohemio no publicamos mensajes anónimos
y sin mail de referencia. En la casilla de mail, este vanidoso
puso un mail, que resultó ser de otro hincha. Inmediatamente
consultamos al hincha dueño de esa casilla si había
mandado ese mensaje, pues de ser cierto, se trataría
de algo muy serio. Por supuesto, este último afirmó
que no escribio nada, con una cuartada simple: ¡el tipo
vive en San Juán!. Luego, de forma sencilla gracias a
la tecnología, supimos que el mensaje había sido
mandado desde la zona Oeste del Gran Buenos Aires, en El Palomar,
en una casa ubicada en la calle Juana Manuela Gorriti a pocas
cuadras del Ceamse.
Por
lo que pudimos averiguar, nadie ingresó a la sede del
club, y hasta el momento, nadie con nombre y apellido lo afirmó
o lo denunció. Desde la CD tampoco se ha dicho nada sobre
esto. Termina así este capítulo, con una nueva
mancha de leche agria. Se ha vuelto a escribir una nueva página
de la hogera de las venidades de Atlanta, esta que nos sigue
impidiendo salir a flote. Hastá la próxima.
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