AÑO X - NÚMERO 337 / Lunes 19 de abril de 2010

ENRIQUE MARTIN, DE MEMORIA
La tercera dorada
POR ENRIQUE MARTIN


La famosa Tercera de 1965, aquella a la que quienes vivían cerca de la cancha iban a ver, luego se marchaban a sus casas para almorzar mientras jugaba la Reserva, para después volver al estadio a ver la Primera. Parados, de izq. a der.: Abel Pérez, Miguel Bertani, Héctor Galíndez, ?, Juan Manuel Vizoso, Santos Escobar, Carlos de la Iglesia, ? Agachados: ?, Cittadino, Norberto Madurga (capitán), Carlos Pazos, Eduardo Lendoiro (subcapitán) y Ricardo Lima. (Gentileza Edgardo Imas.)

Los pibes del barrio se acostaban tarde los sábados. Digamos entre cinco y seis de la mañana, después de fatigar los bailes de la zona, esencialmente el del Villa Crespo, donde hoy reina un insípido Megatlon para pelear con el estrés y los rollos que antes no le interesaban a nadie. Los pibes del barrio, igual, se levantaban antes de las once los domingos, a la hora en que hoy sus primos posmodernos arriban de sus excesos iniciados después de las tres, o quizás más tarde.

Y saltaban de la cama para cumplir con un ritual que duró un turno bastante largo, allá por los finales de la década del sesenta. Es que Atlanta había conformado una vez más un equipito de tercera división que era el orgullo bohemio y la envidia futbolera general. Jugaban de memoria para los madrugadores de la popular de Muñecas y para los exigentes ajenos que miraban canal 7 en blanco y negro mientras le daban al Cinzano, al Fernet, a las papitas fritas y a la longaniza, en la mística infaltable del vermouth dominguero bien porteño.

Más allá de la suerte de la primera división por aquel tiempo, o de la Reserva plagada de veteranos, la tercera de lujo te llenaba los ojos y le llenaba la canasta al que cuadrase, después de pegarle un baile mucho más interesante, a veces, que las noches danzantes sabatinas. Si planchabas en la baldosa o el parquet, Atlanta de devolvía la postura unas horas después, con coreografías de todos los ritmos sobre una pista verdolaga de 105 x 70.

A la hora del recuerdo, aquí van los habituales titulares de la tercera de oro, alineados y recitados como se hacía en aquellos tiempos: BERTANI, ABEL PÉREZ y GALÍNDEZ; ESCOBAR, DE LA IGLESIA y VIZOSO; CITTADINO, MADURGA, PAZOS, LENDOIRO y LIMA.

De los once mencionados, sólo el Chiche De la Iglesia, un formidable centromedio proveniente de Deportivo Riestra, jugó luego varios años como titular en primera. Los otros pasaron y siguieron, en especial los dos más exitosos, Abel Pérez y Norberto Madurga, quienes aterrizaron en Boca en una operación múltiple de las que Atlanta solía concretar habitualmente. Pérez fue luego campeón de primera con Chacarita (1969) y del Muñeco, qué podríamos agregar, si fue un tremendo ídolo boquense, al punto de opacar al mismísimo Rattín, con su calidad y su talento incomparables, y con una fama que hasta le organizó el casamiento en la vieja Confitería del Molino, desde donde el centromedio goleador y su joven esposa Lela saludaron al cholulismo sesentista, en medio de serpentinas y cohetes.

Nos enteramos de la muerte de Bertani y recordamos a un Vizoso que no cuajó en el fútbol grande. Evocamos también la habilidad corredora de Cittadino, y por supuesto la magia de la dupla Pazos-Lendoiro, en especial el exquisito pie del segundo, a quien hemos escuchado citar en inverosímiles charlas de café de cualquier barrio, a cualquier hora, donde y cuando los fantasmas de la memoria no tienen camiseta ni color, pero responden mansitos a la sensibilidad y al placer por lo bueno. Lo mismo ocurrió con Rojitas en Boca o con las Carasucias Cuervos. Pero estos atorrantes eran nuestros. Y entonces obligaban al extraño recorrido dominguero, a fuerza de tacos, caños y rabonas. De casa a la cancha, de la cancha a los ravioles, y de vuelta a la cancha para alentar a la primera. Y si perdíamos, ya teníamos la panza llena. De la buena pasta y del fútbol tempranero tercerista ¡Salute!

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Enrique Martín

El autor
Enrique Martín tiene 54 años y vive en el barrio de Balvanera. Es periodista, escritor y autor de la novela Bohemios.

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