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JORGE
KOLBOWSKI REMEMORANDO
Se
acabaron los otarios
Jorge
Kolbowski, hijo del Gran León, luego del éxito
de la publicación del libro sobre la vida y obra de su
padre, sigue creando y rememorando sobre el club y el barrio.
Imperdible.
Quien
vive en armonía no teme la soledad.
Doménico Cieri Estrada
Se
acabaron los otarios que en otros tiempos había, los muchachos
de hoy en día son otarios en tranvía, tampoco son giles, al
contrario.
Habrá que salir a buscarlos con linterna y con candiles y aunque
tengan quince abriles...
Miro a mi alrededor y observo que todavía hay otarios, que aun
después de 70 años siguen discutiendo si Gardel nació en…
Ya lo tenía escrito con letras fosforescentes a un costado de
la nave espacial que lo trajo directamente al Abasto: " no para
ni en Toulouse ni en Tacuarembó".
Es verdad, detrás de cada otario se esconde un gigoló…de fantasía.
Ya no quedan más otarios, de aquellos con linda estampa, hoy
son otarios con trampa.
Ninón se fue tras de un sueño irrealizable y busca infructuosamente
al tipo que la provea de un buen apartamento, alhajas y un reloj,
nunca tuvo cuidado con el metejón y por culpa de eso se enganchó
con un sofaifa que la metió en un lupanar.
Los lugares físicos en los cuales hubiera podido encontrar un
gil han desaparecido, pensar que antes se floreaba en El Armenonville,
en Lo de Hansen, en Palermo, en los quilombos en el Once, en
los cabarets del trocén.
La gente mira televisión, encuentra pareja en la web, fecunda
in vitro, y en las horas libres se masturba, es la neoglobalización
Carlitos. Ninón ha cesado su búsqueda infructuosa.
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