AÑO X - NÚMERO 343 / Lunes 31 de mayo de 2010

ENRIQUE MARTIN, DE MEMORIA
De ascensos y descensos
POR ENRIQUE MARTIN


Una escena de los '80.

Se fue Chacarita y llegó All Boys ¿Nos toca en algo? Bueno, sin querer competir con la interesante nota aparecida en SB la semana anterior, se me ocurren algunas cositas para compartir con los lectores. En principio, reiterar por enésima vez que el único rival clásico de Atlanta es Chacarita, que es y será Chacarita, inclusive porque ellos también lo siente así. Lo de All Boys es un invento de la modernosa enemistad de pibes, que si conocieran la historia no le darían ni cinco de bola a los de Monte Castro (que de ese barrio son y no de Floresta). Atlanta jugó 45 temporadas en primera división y All Boys apenas 8, con la salvedad que hubiesen sido una o dos, con suerte, dado que en aquella década del 70 se suspendieron los descensos. Cuando los reinstauraron, All Boys marchó.

Otra cosa. He leído por ahí que All Boys se reclama clásico de Nueva Chicago, y eso es cierto, porque los dos animaron cien años la vieja Primera B. Suena ridículo que los de Mataderos pretendan ser el clásico de Vélez, como suena más ridículo aun que los de Vélez se erijan en el supuesto clásico de San Lorenzo. Son boludeces. Pendejadas. La historia está escrita. San Lorenzo con Huracán, Vélez con Ferro (mal que les pese), All Boys con Chicago y Atlanta con Chacarita. Ah, y Platense con Tigre. Y Argentinos que se arregle, pese a su digna consagración.

Ahora bien. Chaca se fue y All Boys volvió después de 30 años. Esto es otra cosa. No, para envidiar, sino para tomar nota. Lo de Chacarita era previsible. Llegaron como pudieron, apostaron a los mismos jugadores; la cancha no está terminada, cambiaron cuatro técnicos y terminaron todos peleados. Un desastre coronado con la vuelta a la B Nacional. Bienvenidos.

El caso de All Boys es diferente. Y aunque se enojen los bohemios, y se enoje Korz y quien quiera enojarse, este club hace rato que hace las cosas bien. Despacito construyó su estadio de cemento, bien cerradito, bien hecho, bien pensado. Tiene iluminación y capacidad para jugar en primera. Suman socios y los socios y los hinchas (igual que los de Atlanta, ponen y ponen; en esto estamos iguales). Ellos tienen un espíritu barrial que nos supera, por aquello que el Villa Crespo cosmopolita se diluyó en la nada. El barrio está perdiendo identidad, y Atlanta hace rato que perdió hinchas en el barrio. All Boys no. Hay mancomunidad. Y es notoria. En Atlanta no es así.

Tampoco es igual el manejo del fútbol (la manija del asunto). All Boys hace rato que piensa en grande. El día que volvió a la B Nacional, su presidente anunció (lo recuerdo) que en un año estarían en primera. Le pifió por poquito. Pero siguió en la misma línea. Plantel de calidad, algo caro pero eficaz, un técnico de la casa (jugador de lujo en el ascenso 72), al que bancaron cuando perdió cinco al hilo, economía saneada. Y nada de convertirse en sucursal de nadie. Es decir, si el fútbol es el que nos da de comer (por la TV, se entiende) apuntemos hacia allí nuestros cañones. En Primera el dinero se recontramultiplica. Y Korz lo sabe. También debería tomar nota de quienes hacen las cosas bien en esta materia, que es su asignatura pendiente. Esta conducción de Atlanta ha aprobado largamente en decencia, laboriosidad y amor por los colores. Nada que objetar por ese lado. Pero en el fútbol no. No funciona. Somos chicos sin ideas.
Busquemos entre nosotros. Propongo nuevamente a Mario Szerman y a quienes él considere mejor dotados para la tarea. Entremos en el siglo XXI del fútbol. Tendremos la sede terminada en un tiempo cercano. Y vale. Tenemos un par de tribunas. Y vale, aunque hay que seguir metiendo cemento. Nos falta el salto de calidad futbolero. Y aquí no alcanza con honestidad y buenas intenciones. Hay que saber. Que vengan los que saben. O que se preparen para saber. Que pasen bien.

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Enrique Martín

El autor
Enrique Martín tiene 57 años y vive en el barrio de Balvanera. Es periodista, escritor y autor de la novela Bohemios.

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