AÑO X - NÚMERO 344 / Lunes 7 de junio de 2010

CINCUENTA AÑOS DEL GRAN LEÓN
No todo fue fútbol
Recordamos los principales actos políticos y acontecimientos deportivos y musicales que se desarrollaron en el Gran León en medio siglo. Básquet, boxeo, midget, conciertos, destacadas figuras políticas, sindicales y de la cultura pasaron por el Gran León. Y, principalmente, las emociones y los sueños de cambiar el mundo de quienes concurrieron a dichos espectáculos y concentraciones.
Edgardo Imas (edgardo.imas@gmail.com)

Construido como un moderno estadio de fútbol e inaugurado el 5 de junio de 1960, el histórico predio de Humboldt 350 pronto fue la sede de otro tipo de competencias deportivas y acontecimientos de toda índole. Ello ocurrió así gracias a la óptima ubicación geográfica y la diversidad de medios de transporte para llegar, la comodidad y amplitud de sus instalaciones, a lo que se sumó a partir de 1963 la iluminación, renovada totalmente cuatro años después.

Así, al uso intensivo que durante las primeras tres décadas soportó la cancha debido a la gran cantidad de partidos de fútbol que allí se disputaron -llegaron a jugar casi noventa en una temporada-, se le fueron agregando distintos acontecimientos no futbolísticos que tuvieron lugar, muchos de los cuales reseñaremos en esta nota.

Dentro de los espectáculos hay que mencionar que en 1963 se desarrolló una relevante exhibición de una compañía de equilibristas alemanes, los Zugspitz Artisten. Ya más tarde, en 1988, se llevaron a cabo carreras de midget en el campo de juego. Para construir la pista, se tuvo que correr el alambrado perimetral, reduciéndose el ancho de los pasillos en las populares.

El midget es una categoría originaria de los Estados Unidos que llegó en la década del 30 al país de la mano de un grupo de pilotos norteamericanos que arribaron al país junto con sus máquinas de competición para presentarse en la ciudad de Buenos Aires. Combina una cabina de piloto abierta, un chasis ligero y pequeño, un motor de 160 caballos de fuerza, sin frenos, con escape libre y acelera a velocidades de 140 km/h derrapando sobre la pista de tierra.

Otros estadios de fútbol como el de Nueva Chicago ya habían albergado este tipo de espectáculo automovilístico, pero la experiencia en Atlanta hasta dejó una deuda impaga a la Asociación Argentina de Pilotos Midget, que fue incluida en la quiebra judicial declarada a Atlanta en 1991.

Asimismo, las instalaciones del León Kolbowski fueron utilizadas para un acto organizado por la colectividad judía y sus instituciones a fines de mayo de 1985 en conmemoración del 37.° aniversario de la creación del Estado de Israel.

En 1990, durante un prolongado conflicto del gremio telefónico cuyos trabajadores se oponían a la privatización de la Empresa Nacional de Teléfonos (ENTel) decidida por el presidente Carlos Saúl Menem, una masiva asamblea de trabajadores de ese sindicato se desarrolló en el estadio.

La construcción del microestadio en el predio que ocupaba la sede social durante la presidencia del doctor Hugo Masci (1978-83) pretendió captar una oferta de shows artísticos y actos con una cantidad no muy numerosa de participantes. La venta de esos terrenos para permitir el levantamiento de la quiebra y la supervivencia del club obligó a que posteriormente algunos espectáculos y acontecimientos de esas características fueran desarrollados en el amplio gimnasio existente debajo de la platea sobre la calle Humboldt.

En ese ámbito, el sábado 11 de marzo de 1995 el Partido Obrero realizó un acto político cerrado por su líder Jorge Altamira, designado en la ocasión candidato a presidente para las elecciones del 14 de mayo. Años después, el 14 de junio de 2003, se presentó una banda de rock cuya popularidad venía en aumento, por lo que los pequeños locales en los que solía tocar ya no eran suficientes para albergar a sus seguidores. Su nombre: Callejeros. Por entonces, Omar Chabán no había inaugurado aún República Cromañón. El grupo de Villa Celina tocó en Atlanta ante 1.600 espectadores, y el concierto representó también un salto cualitativo en cuanto a la organización: contrató para el show a parte de la seguridad y del equipo técnico de La Renga.

Sin embargo, los acontecimientos no futbolísticos más importantes, memorables y masivos tuvieron lugar en el estadio propiamente dicho, con un escenario o palco montado -y hasta una cancha de básquet, como se verá- sobre el campo de juego.

Jueves 13 de enero de 1966

River Plate se consagró campeón metropolitano de básquet al ganarle a Villa Crespo  


1966. El tablado de la cancha de básquet armada sobre el césped del Gran León necesitó algunos ajustes con el martillo durante el trascendental partido.

Ese día se jugó la última jornada de la rueda final del XII Torneo Metropolitano de Basquetbol, correspondiente a 1965. En aquel entonces existían dos organismos que regían la actividad del básquet: la Asociación Buenos Aires y la Asociación Porteña, que tenían cada una sus competencias. Sin embargo, desde 1954 se venía disputando el mencionado certamen en el cual participaban los mejores clasificados de cada asociación.

 En 1965, la rueda final la disputaron River Plate, Club Social Villa Crespo, Boca Juniors, Independiente, Racing Club y Deportivo San Andrés, a razón de dos partidos por jornada. Las primeras cuatro fechas se habían disputado en el Luna Park, la quinta en Comunicaciones y la sexta en Gimnasia y Esgrima (Buenos Aires).

 Así, se arribó a un enfrentamiento con características de final entre precisamente los campeones de cada una de las asociaciones: River Plate (Buenos Aires) y Villa Crespo. Eran dos grandes potencias del básquet de aquella década del 60; tanto es así que sus jugadores habían conformado el equipo de Capital Federal que se ganó el Campeonato Argentino de 1964, disputado en Salta. Por un lado, Villa Crespo (Porteña) era el último campeón metropolitano, ya que se había adjudicado la edición anterior, en 1964, cuando estuvo 49 partidos consecutivos sin caídas. Por el otro, River que llegaba invicto a este partido y que no ganaba un Metropolitano desde 1955. El triunfo para los de la banda roja significaba el título; para la entidad de la avenida Juan B. Justo, la victoria representaba la posibilidad de alcanzar a su rival en la primera posición y de jugar un partido de desempate.

 
1966. Aspecto general de la cancha de básquet armada en el estadio de Atlanta para la final del Metropolitano 1965, según la foto publicada por la revista El Gráfico.

La expectativa era tan grande como las limitaciones en cuanto a capacidad de público de las canchas disponibles. Por eso, se tomó la decisión de jugar la jornada final en un escenario poco habitual: un estadio de fútbol, y elegido fue el de Atlanta, donde sin dudas Villa Crespo iba a ser local por el apoyo del público. Hay que recordar que aún eran pocas las canchas de básquet cubiertas. En los días previos se armó sobre el campo de juego la cancha de básquet: se colocó un tablado cerca del arco que da a la sede social y dos tableros transparentes.

 El día previsto para el decisivo cotejo una multitud colmó la platea sobre la calle Humboldt y la cabecera este. En el partido preliminar Boca superó a San Andrés 70 a 65.

 
1966. El equipo de River Plate que se consagró campeón metropolitano 1965 de básquet, luego de vencer fácilmente a Villa Crespo en el estadio de Atlanta.

A las 22.30 empezó el partido en el cual River Plate le ganó a Villa Crespo 70-49, y se consagró campeón metropolitano en una cancha de básquet armada en el estadio de Atlanta. El primer tiempo terminó con un parcial de 26-24 favorable a Villa Crespo. Sin embargo, en los primeros 2 m 23 s del segundo período River Plate pasó al frente con un parcial de 10-0 en ese lapso. Luego, basado en el armado de Curi y el juego debajo del tablero del ingeniero Tomás Sandor (2,03 metros), alcanzó una resonante victoria, que le permitió quedarse con el Torneo Metropolitano.

 La síntesis del partido es la siguiente:

River Plate: Tomás Atilio Sandor, 12; Miguel Ballícora, 8 (x); Jorge Curi, 21; Alfredo Feresin, 9; Carlos José Cócaro, 2 (formación inicial); Juan Carlos Pascual, 5 (x); Enrique Osvaldo Pagnotta, 13. DT: Alberto López.

Villa Crespo: Carlos Ferello, 13; Norberto Battilana, 12 (x); Carlos Mariani, 4; Osvaldo Ros, 3 (x), Carlos Moyano, 2 (formación inicial); Juan Carlos Valdez, 7; Juan Carlos Uzal, 0; Horacio Cabrera, 8. DT: Armando Grynberg.

 Jueces: Juan Sastre y Samuel Mijalovich. Recaudación: $1.603.400.


1966. Un día antes del gran partido entre River y Villa Crespo se trabajaba intensamente para montar la cancha de básquet en el campo de juego del León Kolbowski.
 

Pagnotta, uno de los campeones riverplatenses y estudiante de Odontología, era hincha de Atlanta.

 La experiencia no fue del todo satisfactoria pues la pelota no picaba bien en el tablado, y hasta hubo que clavar con un martillo algunos sectores del piso que se aflojaron durante el partido. Esa noche de verano hubo también un fuerte viento y la luz era deficiente —recién en noviembre de 1967 Atlanta modernizaría su sistema lumínico—.

 No fue la primera vez que se disputó un partido de básquet en un estadio de fútbol. En 1941, habían jugado San Lorenzo-Platense en el Viejo Gasómetro, para lo cual se había armado tinglado sobre lo que entonces era la tribuna de socios, y en 1953, en el mismo escenario, el piso de madera se colocó en uno de los ángulos de la tribuna que da espaldas a la avenida La Plata para que jugaran el local y Racing Club.

 En la excelente sección propia que tiene en la página Webasketball, Osvaldo Raúl Orcasitas, uno de los más reconocidos periodistas de básquet del país, cuenta en relación con aquel partido jugado en la cancha de Atlanta una anécdota que le narró el DT de Villa Crespo, Armando Grynberg:

 «A la tarde estaba tomando café con León Najnudel (NdR: por entonces entrenador de Atlanta y vecino de Villa Crespo) en el bar El Zorzal, que luego pasó a ser El Greco, de Corrientes y Thames, frente al histórico El Dandi. Se para de golpe y me dice: “Le desconfío a la cancha, se armó muy de emergencia. ¡Vamos a Atlanta que quiero probar los aros!” Y nos fuimos. Agarró una pelota y empezó a tirar, de bandeja, de tiro libre, de media distancia... Una y otra vez, en un aro y en el otro, hasta que me llama y me dice: “¡¡¡Si no ganás el sorteo para la posición del salto, estás muerto!!!”.

»Los aros eran dobles y León comprobó que uno estaba muy duro, con cero de elasticidad, parecía de cemento. Lo lógico, me decía, era atacar el primer tiempo sobre ese aro malo y dejar el bueno para el segundo tiempo, donde se definen los partidos. Bueno, perdimos el sorteo y así nos fue... Basta fijarse en el resultado de los dos tiempos para ver que León —una vez más— tenía razón. Eran sus conocimientos y sus intuiciones».


1963. Anuncio en los diarios de la presentación en el estadio de Atlanta de la compañía de acróbatas Zugspitz Artisten, denominada los "audaces del Obelisco".

 Viernes 5 de noviembre de 1971

El ex campeón mundial de los pesos pesados, el norteamericano Cassius Clay se presenta en una pelea-exhibición

 
1971. El más grande de todos los tiempos, Muhammad Alí, rodeado del cariño de la gente.

Si se trata de mencionar a dos de las personas más conocidas en todo el mundo que hayan pisado alguna vez el estadio León Kolbowski, seguramente debiéramos nombrar al boxeador norteamericano Cassius Clay y al futbolista Diego Maradona.

 Por ello, el arribo al país en 1971 del ex campeón mundial de todos los pesos pesados para una breve visita tuvo una gran repercusión.

 Sin dudas, es una de las personalidades deportivas más trascendentes de la historia, y en aquel entonces estaba en un muy buen momento de su carrera, si bien ya no era el campeón. A ello hay que sumar su militancia político-pacifista en momentos en que los Estados Unidos estaban embarcados en una guerra imperialista contra Vietnam. En ese marco, Cassius Clay ya se había convertido al islamismo y adoptado el nombre de Muhammad Alí.

 
1971. Miembros de la Asociación Árabe Islámica Argentina saludan desde la terraza del Aeropuerto de Ezeiza a Cassius Clay (Muhammad Alí).

Cassius Clay había sido medalla de oro en los Juegos Olimpicos de Roma en 1960 y luego desarrolló una extensa carrera como profesional bajo la égida de Angelo Dundee. En 1964 venció a Sonny Liston conquistó el cetro mundial de los pesados, del cual fue despojado luego de su negativa a enrolarse en las fuerzas armadas que combatían en Vietnam. Por eso no combatió entre 1968 y 1969, y además fue condenado por desertor a cinco años de prisión y a una elevada multa. Sin embargo, regresó a la actividad y en diciembre de 1970 había derrotado por KO en 15.° round al argentino Oscar Ringo Bonavena. Y en ese mismo año en que estuvo en Villa Crespo no había podido recuperar el título mundial pues no perdió con Joe Frazier. Recién en 1974 se consagró nuevamente como campeón del mundo al derrotar a George Foreman en Zaire. Retuvo el título hasta 1978, cuando perdió con Leon Spinks, aunque consiguió recuperarlo meses después antes el mismo rival, para retirarse en 1979.

 
1971. En el ring montado en la cancha de Atlanta Cassius Clay toca con la izquierda al argentino Miguel Ángel Páez en una pelea exhibición.

Fue traído al país por un empresario de apellido Méndez para brindar una exhibición nocturna de boxeo en la cancha de Atlanta frente al boxeador argentino Miguel Ángel Páez, que había sido campeón argentino de los medio pesados en dos oportunidades: en 1965, al vencer a José Menno, y en 1967-68, luego de derrotar a Andrés Selpa (entre 1978 y 1980 lo sería de los cruceros, ex pesados livianos).

 Durante las 42 horas que permaneció en la Argentina, Cassius Clay se alojó en el Alvear Palace Hotel.  Desplegó una intensa actividad: dialogó con la prensa, firmó autógrafos y recibió el cariño de público de todas las edades. Estuvo también en el programa televisivo Horangel y los Doce del Signo, visitó la sede de una organización árabe y hasta comió con el justicialista Carlos Spadone y los gremialistas Lorenzo Miguel y José Ignacio Rucci, quienes lo habían invitado.

 
1971. El ex campeón mundial de los pesados Cassius Clay, entonces Muhammad Alí, en su pelea exhibición en el estadio León Kolbowski.

En el Gran León se habían montado un ring y un ring-side preferencial. Mucho público concurrió a presenciar al ex campeón. Antes hubo una pelea en serio entre dos púgiles locales, luego de la cual comenzó el show del norteamericano. En la primera parte Muhammad Alí cruzó guantes con un sparring estadounidense. También tuvo un encontronazo verbal con el argentino Oscar Ringo Bonavena. El segundo segmento tuvo ribetes más serios e hizo cinco rounds con el argentino Miguel Ángel Páez, cuyo oficio permitió que lo que se veía sobre el ring tuviera mayor interés.

 El espectáculo fue empañado por una deficiente organización, ya que la concurrencia desbordó cualquier obstáculo para acercarse a su ídolo. Así, grupos de exaltados rompieron el alambrado y pudieron ingresar al campo de juego, donde invadieron el ring-side y cometieron desmanes. Todo concluyó abruptamente y en escándalo

 Jueves 15 de febrero de 1973

Acto de proclamación de la candidatura de Héctor Cámpora a presidente de la Nación por el Frente Justicialista de Liberación (Frejuli)


1973. En Atlanta se proclamó la candidatura de Héctor Cámpora. Comenzaba a instrumentarse el eslogan que rigió la vida política por aquellos meses: «Cámpora al gobierno, Perón al poder».

Una multitud pocas veces vista en la historia del estadio rebasó las instalaciones del León Kolbowski en la concentración donde el peronismo proclamó sus candidatos e inició la campaña proselitista para las elecciones presidenciales llamadas por la dictadura militar para el 11 de marzo de 1973.

 Los comicios habían sido convocados, con el general Juan Domingo Perón aún en el exilio, por la dictadura militar que había asaltado el poder el 28 de junio de 1966, derrocando al gobierno constitucional del radical Arturo Illia, si bien éste había asumido al ganar unas elecciones en 1964, en las cuales estuvo proscrito el peronismo. Entre 1966 y 1973 se habían sucedido tres dictadores castrenses: Juan Carlos Onganía, Roberto Levingston y Agustín Lanusse.


1973. La pasión futbolera dejó paso esta vez a la euforia militante. Los activistas se trepan al alambrado olímpico de Atlanta.
 

Fracasadas distintas maniobras continuistas del general Lanusse —entre ellas, el Gran Acuedo Nacional (GAN)—, y con la bendición del ex presidente Perón desde Madrid y del líder radical Ricardo Balbín para descomprimir la situación política y social, el general fijó la fecha de los comicios y de la entrega del mando al nuevo gobierno surgido del pronunciamiento de las urnas.

En el mitin en el cual se proclamó la candidatura a presidente de Héctor Cámpora y a vice de Vicente Solano Lima, del diminuto Partido Conservador Popular (PCP) —uno de los socios con los que se armó el frente—, hubo un gran entusiasmo y participación, síntomas de un tiempo pasional y esperanzado en un futuro distinto y mejor. El 70% de los asistentes eran jóvenes y mujeres. De ello da cuenta, por ejemplo, que durante cinco horas casi nadie se movió ni dejó de gritar dado que el acto propiamente dicho —anunciado para las 20.30—  recién pudo comenzar a medianoche  por el derrumbe del palco levantado en el campo de juego sin consecuencias lamentables.

 
1973. El Tío Cámpora, candidato proclamado por el Frente Justicialista de Liberación (Frejuli), pronuncia el discurso central en el acto de Atlanta.

El percance ocurrió cuando a las 22.40 arribaron Cámpora y Solano Lima a quienes numerosos jóvenes les hicieron un cordón protector para que llegaran al palco colmado de personas. La precaria construcción no soportó el peso de tantas personas y se vino abajo. Mientras se improvisaba esto, Cámpora recorrió el campo de juego como si estuviera dando una vuelta olímpica y fue aclamado por la multitud. Incluso se trepó varias veces al alambrado olímpico para estrechar las manos de quienes querían pugnaban por saludarlo.

 Los simpatizantes peronistas gritaban vivas a Perón y al Tío Cámpora, y agitaban banderas argentinas —varias de ellas con la leyenda «Montoneros»—y pancartas con leyendas como «Liberación o dependencia» y «Sonríe, Perón te ama» y con imágenes de Perón y Evita.

 
1973. El acto de la JP rebasó la capacidad del estadio. Hasta los pasillos estaban colmado de militantes.

Si bien hubo cánticos en común, desde dos sectores de las tribunas se escucharon versiones distintas: «Perón, Evita, la patria socialista» y «Perón, Evita, la patria peronista», una confirmación de una aún irresuelta pelea política e ideológica en el movimiento, que en los dos años siguientes pasaría a una escala mayor.

 Entre las personalidades presentes estuvieron el dirigente de las 62 Organizaciones, el metalúrgico Lorenzo Miguel; el líder sindical portuario Eustaquio Tolosa; los jóvenes candidatos a diputados nacionales Leonardo Bettanin y Virginia Sanguinetti; el cantante Leonardo Favio; el secretario del PJ, Juan Manuel Abal Medina; Marcelo Sánchez Sorondo y José Antonio Allende, dirigentes justicialistas.


1973. El Frejuli proclama al candidato a presidente por el peronismo, Héctor Cámpora.Los militantes festejan por adelantado la victoria en los comicios subiéndose a uno de los arcos de la cancha de Atlanta.

Luego de que el locutor Leonardo Biancotti leyera decenas de adhesiones (entre otras, las de Rodolfo Galimberti y Julián Licastro) y de la entonación del Himno Nacional y de la Marcha Peronista, a la 0.15 comenzó el único discurso de la noche, a cargo de Héctor Cámpora, ya que por la hora se suspendió el resto de las alocuciones.

 El candidato a presidente auguró el triunfo, que «no podrá ser impedido por Lanusse ni por la Junta», y agregó que «la ciudadanía había roto la trampa».

 En relación con el famoso desafío lanzado por el presidente Lanusse en el sentido de que a Perón no le daba el cuero para regresar al país, el Tío afirmó que «a otros no les daba el cuero para aguantarlo y que en pocos días lo tendríamos al General entre nosotros nuevamente». A tono con el eslogan de campaña: «Cámpora al gobierno, Perón al poder», el candidato reconoció que «el pueblo vibra por Perón y no por mí».

 Se calcula que los organizadores del acto pagaron por el alquiler del estadio $3.000.000.

 
1973. Algunas escenas de violencia en la proclamación de la fórmula presidencial del peronismo en Atlanta.

Veinticuatro días después el Frejuli se imponía en las urnas a la UCR, arañando el 50% de los votos. Por eso, se convino en no desarrollar la segunda vuelta electoral entre el primer y segundo, prevista para el caso de que nadie superara la mitad de los sufragios.

 Jueves 8 de marzo de 1973

Acto de cierre de la campaña electoral de Oscar Alende, candidato a presidente por la Alianza Popular Revolucionaria

 Ese día se clausuraron las campañas para las elecciones generales del domingo 11 de marzo.

 
1973. El ex gobernador bonaerense Oscar Alende, candidato a presidente, cerró el acto previo a los comicios de su alianza electoral en Atlanta.

El acto más importante fue el de la lista que sería la ganadora de las elecciones, el Frente Justicialista de Liberación (Frejuli), que cerró con un masivo mitin nocturno —casi 70.000 personas— en la cancha de Independiente, mientras que la centroizquierdista Alianza Popular Revolucionaria (APR) lo hacía en la de Atlanta.

 La APR estaba conformada por el Partido Intransigente (PI), el Partido Revolucionario Cristiano (PRC) y  un sector de la Unión del Pueblo Argentino (UDELPA), dirigido por Héctor Sandler; contaba además con el apoyo del Partido Comunista (PC). Impulsaban como fórmula presidencial  a Oscar Alende-Horacio Sueldo, intransigente y revolucionario cristiano, respectivamente.

 Oscar Alende tenía en ese momento 63 años de edad. Era un médico que había sido gobernador de la provincia de Buenos Aires en el período 1958-62, por la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), cuando la presidencia de la Nación estuvo a cargo de Arturo Frondizi. Su partido, el Intransigente, había adoptado esa denominación el 22 de mayo de 1972, como sucesor de la UCRI.

 El estadio de Atlanta presentó un aspecto imponente con alrededor de 25.000 personas. La consigna central parafraseaba la del Frejuli («Cámpora al gobierno, Perón al poder») y rezaba: «Alende al gobierno, el pueblo al poder».

 Luego de un festival artístico, se sucedieron varios oradores: Jesús Mira, del PC, candidato a diputado nacional; Héctor Sandler, de UDELPA; Nicéforo Castellano, de la Juventud Intransigente —actualmente es el vicepresidente del partido—; la candidata a diputada nacional Rina Meiva; el candidato a vice Horacio Sueldo y cerró la noche el doctor Alende.

 Con un discurso muy a tono con aquellos tiempos y muy distinto de aquel con el que diez años después el PI tuvo preponderancia en el espacio centroizquierdista, el ex gobernador prometió nacionalizar la banca en su totalidad y los depósitos bancarios. También expresó: «Haremos la reforma agraria y negociaremos con los países de  América latina con prescindencia de la OEA». Asimismo, criticó a los monopolios, «que succionan el esfuerzo del pueblo trabajador». En otro pasaje, Alende afirmó que  «el pueblo comprende que el estado de derecho burgués no puede dar paz ni estabilidad ni justicia».

 El acto transcurrió en orden y no intervino la gran cantidad de efectivos policiales que lo custodiaban.

 Tres días después el escrutinio determinó el cuarto lugar para el doctor Alende, por detrás de Cámpora, Balbín y el derechista Francisco Manrique.

 Miércoles 22 de agosto de 1973

Acto de la Juventud Peronista y de Montoneros por el primer aniversario de la masacre de Trelew

 
1973. Acto de Montoneros en el primer aniversario de la masacre de Trelew. Familiares de los presos políticos asesinados en la base aeronaval de esa ciudad chubutense estuvieron presentes.

Con seguridad la oportunidad en que más gente hubo en el Gran León, superando incluso al acto de proclamación de la candidatura de Héctor Cámpora en febrero de ese mismo año, y al que organizaron la Juventud Peronista (JP) y los Montoneros en marzo de 1974.

 Cámpora y Solano Lima habían renunciado, y el presidente interino era Raúl Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados. Juan Domingo Perón estaba de regreso en el país y se postulaba para presidente de la Nación en las elecciones llamadas para el 23 de septiembre. La fórmula la completaba su controvertida esposa, Isabel Perón, sobre quien circulaban versiones de que renunciaría, algo que entusiasmaba a los sectores juveniles que se congregaron en Villa Crespo esa noche invernal de aquel emblemático 1973. Es más, especulaban con que el doctor Taiana la sustituiría en la postulación y que el derechista y oscuro ministro de Bienestar Social, José López Rega, sería designado embajador en Europa.

 Se calcula que casi 50.000 personas asistieron y colmaron y debordaron la capacidad de la platea, las tribunas y sus pasillos, el campo de juego y las calles aledañas al estadio.

 
1973. Acto de la JP y Montoneros. Dos de los tres sobrevivientes de la masacre de Trelew, Ricardo Haidar y Alberto Camps, saludan a la multitud que rebasó el estadio. Ambos fueron detenidos-desaparecidos en la última dictadura militar.

La convocatoria había estado a cargo de la JP y Montoneros —que ya habían absorbido a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)—, para homenajear a los dieciséis presos políticos que habían sido asesinados un año atrás en la base aeronaval Almirante Zar, en Trelew (Chubut). También se evocaba el 22.° aniversario del renunciamiento de Evita a la vicepresidencia de la Nación, once meses antes de su muerte y se recordaba al obrero metalúrgico Felipe Vallese, secuestrado y desaparecido el 23 de agosto de 1962. Este sector de la juventud ya había realizado un acto en ocasión de la campaña electoral para los comicios de marzo en la cancha de Argentinos Juniors.

 En el llamamiento al mitin la JP Regional I llamaba a respetar la única consigna central del acto: «Patria sí, colonia no» y aconsejaba «impedir una superposición de consignas que a lo único que conduce es a la confusión y al desgaste de la gente».

 El palco fue decorado con una larga cinta roja y negra de la JP y dos grandes fotos de Juan Domingo Perón y Evita. Los militantes de las columnas de las Regionales de la JP, la Juventud Universitaria Peronista (JUP), la Juventud Trabajadora Peronista (JTP), la Unión de Estudiantes Secundarios (UES),  portaban carteles con leyendas como «Perón, Evita, la patria socialista», «Perón presidente, Evita presente», «A un combatiente no se lo llora, se lo reemplaza» y «Murieron para que el pueblo viva».


1973. Acto del 22 de agosto en Atlanta. Militantes de la Juventud Peronista (JP) queman una bandera norteamericana enel campo de juego
 

El ambiente era festivo y con mucho fervor militante. Luego de que se cantaron el Himno Nacional y la Marcha Peronista, se hizo un minuto de silencio por los caídos en la lucha y por Evita, mientras en una pantalla se proyectaban escenas del Cabildo Abierto del justicialismo realizado el 22 de agosto de 1951. Por los caídos en el bombardeo a Plaza de Mayo en 1955, los fusilados de 1956, los asesinados en Trelew y Ezeiza, hubo una oración a cargo del sacerdote tercermundista Jorge Goñi. Más tarde, un grupo de militantes quemó una bandera norteamericana en el centro de la cancha, a la vez que ésta era recorrida por otros pertenecientes al Frente de Lisiados Peronistas, con sus sillas de rueda. Entre otros, por la zona del palco se pudo ver al ex secretario del Movimiento Nacional Justicialista, Juan Manuel Abal Medina; el sacerdote Carlos Mugica; los dirigentes de la Junta Coordinadora Nacional del radicalismo, Marcelo Stubrin y Enrique «Coti» Nosiglia; dos de los tres sobrevivientes de la masacre de Trelew, Ricardo Haidar y Alberto Camps —ambos fueron detenidos-desaparecidos en la última dictadura militar—; varios familiares de los caídos en la ciudad patagónica, y la madre de Juan Pablo Maestre, trabajador bibliotecario secuestrado y asesinado dos años antes.

 Los primeros oradores fueron Lidia Laferrère, madre del guerrillero Manuel Belloni, muerto en el Delta; Mario Marzocca, de la JTP; Alberto Campos, sobreviviente de los sucesos de Trelew, y Roberto Vidaña, diputado nacional por la provincia de Córdoba.

 Continuó en el uso de la palabra Juan Carlos Añón, que habló por las Regionales de la JP en lugar de Dante Gullo, ausente por razones de salud. El dirigente juvenil afirmó que «nosotros no somos ni infiltrados ni troscos ni bichos colorados. Lo único colorado que tenemos es nuestra sangre de peronistas leales a Perón». Y añadió: «La candidatura de Isabel abre fisuras en el frente del 11 de marzo y no es la figura más representativa de 18 años de lucha», admitió, mientras los militantes cantaban: «No rompan más las bolas, Evita hay una sola».

 El multitudinario acto fue cerrado por Mario Eduardo Firmenich, quien afirmó que «no tiene sentido la alianza de clases si el proceso no es conducido por trabajadores. Pero no secede eso porque en la CGT hay cuatro burócratas que no representan ni a su abuela». Los asistentes repudiaron mediante gritos hostiles al secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, que fue asesinado un mes más tarde.

 Firmenich criticó la integración de la fórmula justicialista para los cercanos comicios. No obstante, convocó a «votar masivamente por Perón y a una intensa campaña barrio por barrio, manzana por manzana».

 El acto transcurrió sin incidentes, mientras en la plaza del Congreso otro acto de menor concurrencia organizado por sectores de izquierda no peronista terminó con enfrentamientos con la policía y varios detenidos.

 Lunes 11 de marzo de 1974

Acto de la Juventud Peronista y de Montoneros por el primer aniversario del triunfo electoral del Frejuli

 Con Juan Domingo Perón ejerciendo su tercera presidencia y casi cuatro meses de su fallecimiento, la denominada Tendencia Revolucionaria del peronismo organizó un masivo acto para celebrar un año del triunfo de la fórmula Cámpora-Solano Lima en las elecciones presidenciales llamadas por la dictadura lanussista.

 La situación política ya estaba dando un giro muy importante y los sectores más ortodoxos y derechistas del sindicalismo y el justicialismo estaban ocupando crecientes espacios de poder, especialmente desde la masacre de Ezeiza cuando Perón había regresado al país nueve meses atrás. Era los días de gestación de la Triple A y de la represión paraestatal fogoneada por el ministro de Bienestar Social, José López Rega. En ese marco, la JP y Montoneros consiguieron montar una concentración con alrededor de 40.000 concurrentes evidenciado que mantenía intacta su capacidad de movilización y que se erigía como oposición interna tratando de recuperar posiciones con vistas a un futuro e hipotético vacío de poder.

 En el acto hubo delegaciones de las ocho Regionales en que se dividía en todo el país la Juventud Peronista, la Juventud Universitaria Peronista (JUP), la Juventud Trabajadora Peronista (JTP), el Movimiento Villero Peronista (MVP), la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), la Agrupación Evita (rama femenina) y los Montoneros, además del Peronismo de Base (PB), una corriente que no pertenecía a la Tendencia.

 Sin embargo, con gran inteligencia los dirigentes de la JP y Montoneros habían logrado armar una comisión organizadora del acto integrada por viejas y prestigiosas figuras del sindicalismo y de la Resistencia, como Andrés Framini, Sebastián Borro, Daniel Viel, Avelino Fernández, Armando Cabo, quienes aparecieron avalando el acto.

 En el palco se habían colocado dos grandes efigies de Juan Domingo Perón y de Evita, además de la leyenda «Montoneros». Los cánticos reflejaban la creciente desilusión y duda de los militantes, así como una postura ideológica clara: «Qué pasa, qué pasa, General / está lleno de gorilas el gobierno popular» y «Vamos a hacer la patria peronista, montonera y socialista». Otros hits que se escucharon en la noche de Villa Crespo fueron: «Se va acabar, se va acabar la burocracia sindical», «Cinco por uno no va a quedar ninguno» y algunos que prometían que el golpista jefe policial de Córdoba, teniente coronel (RE) Antonio Navarro —que había destituido al gobernador Ricardo Obregón Cano— sería «visitado» por un comando montonero. También fueron muy denostados el líder metalúrgico Lorenzo Miguel, el gobernador bonaerense Victorio Calabró y los funcionarios policiales Alberto Villar y Luis Margaride.

 Los oradores del mitin fueron Daniel Viel; el cordobés Ricardo Panzeta, de la JP Regional III; Enrique Juárez, líder de la JTP, y el dirigente Rodolfo Galimberti. Cerca de la medianoche, el locutor anunció la presencia del boxeador Abel Cachazú y que habían cedido su turno y no hablarían Andrés Framini y Sebastián Borro, por lo avanzado de la hora. Fue así como comenzó su discurso Mario Firmenich, que cerró el acto por la conducción montonera.

 Firmenich instó a «recuperar el gobierno para el pueblo y para Perón» y denunció «el desplazamiento de los leales por los traidores, lo que ha puesto en serio peligro el programa de liberación nacional». También llamó a «romper el Pacto Social y a que cualquier reivindicación social debe ser apoyada por la JTP y las organizaciones barriales».

 Parada al lado de Firmenich —según narra Gabriela Saidón en el atrapante libro La montonera, de Editorial Sudamericana, estaba Norma Arrostito en su única aparición pública, quien se hallaba por entonces en una situación de semiclandestinidad. Arrostito había integrado el diminuto grupo fundador de Montoneros y participado en el secuestro y posterior asesinato del ex presidente Pedro Eugenio Aramburu en 1970.

 De cara al 22 de agosto de ese año 1974, la Tendencia intentó organizar un tercer acto acto y repetir la exitosa convocatoria de la misma fecha de 1973. Pero para entonces  Perón estaba muerto y previamente los había echado de la plaza de Mayo el 1° de mayo, por lo que las condiciones habían cambiado rotundamente: el gabinete se había llenado de figuras identificadas con el peronismo ortodoxo y la Policía Federal prohibió la realización de la concentración. A pesar de que la JP anunció que harían «el acto por los caídos de Trelew, Evita y Perón allí o donde sea», el estadio y buena parte de Villa Crespo fue rodeado por un espectacular y nutrido operativo de seguridad, por lo que nadie pudo llegar ni intentó hacerlo hasta Humboldt 350.

 Lunes 10 de septiembre de 1979

Arribo de la Selección Nacional Juvenil luego de ganar el Mundial Sub-20 en Japón

 El 6 de septiembre el seleccionado argentino se consagró campeón mundial Sub-20 al derrotar en Tokio a la Unión Soviética por 3 a 1. Aquel equipo dirigido por César Luis Menotti, tenía como figuras estelares a Diego Maradona y Ramón Díaz, y contaba con dos jugadores de Atlanta: Alfredo Torres y Jorge Piaggio. Miles de argentinos madrugaban para seguir los partidos por televisión desde la lejana Japón y gozar del buen fútbol que esos juveniles desplegaron en aquel certamen.


1979. Luego de llegar en helicóptero a la cancha de Atlanta, el micro con los campeones mundiales juveniles tomó por avenida Corrientes, repleta de eufóricos hinchas, rumbo a la Casa de Gobierno.

Naturalmente que una parte de la población, tan demostrativa de sus afectos, quería brindar una gran recepción a aquellos chicos. Sobre este legítimo deseo basado en un hecho deportivo se montó la dictadura militar juntamente con algunos personajes de los medios comunicación, en particular el relator radial José María Muñoz, para manipular a la opinión pública y prácticamente arrear a los jugadores a la Casa Rosada. El régimen militar pretendía demostrarle a la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA), que visitaba el país ante las denuncias de graves violaciones a los derechos humanos que «los argentinos éramos derechos y humanos», tal el eslogan con el cual se manipuló la alegría de la gente.

 De este modo, el estadio de Atlanta se convirtió prácticamente en la primera escala del equipo nacional juvenil al llegar a suelo argentino. Sobre el campo de juego dos helicópteros transportaron a los campeones desde el Aeroparque a Villa Crespo. Las calles aledañas a la cancha habían sido cerradas para no permitir que se acercaran los vecinos, mientras que en la sede social esperaban los familiares y amigos. Desde allí, en un micro que tomó por la avenida Corrientes, atestada de gente que quería saludar a los jugadores, rumbo a la Plaza de Mayo.

Hace dos años Sentimiento Bohemio le realizó una entrevista al entonces jugador de Atlanta y campeón mundial Jorge Piaggio, que tenía un primo detenido-desaparecido. Sobre la llegada a Atlanta y la visita a la Casa Rosada, expresó lo siguiente:

«La movida del regreso de Japón fue muy rara. Nosotros festejamos en Japón y se ve que vino un “tubazo”: “Hay que volver”. Recuerdo que regresamos con urgencia; ya estaban aquí los inspectores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero nosotros no lo sabíamos. Es más, ni teníamos idea de quiénes eran. Nosotros teníamos toda la inocencia del mundo. Como te decía, el viaje de vuelta lo hicimos rapidísimo. Llegamos a Río y para el trasbordo estaba un avión oficial esperándonos, no uno de línea. Ni siquiera pudimos recoger las valijas. La urgencia era arribar cuanto antes. Llegamos a Aeroparque a las 6 de la tarde. Atando cabos, uno se da cuenta que querían llegar a la hora en que la gente salía de sus trabajos para armar la fiesta. Si hubiéramos llegado a las 3 de la mañana, no habría sido lo mismo. Dos helicópteros del Ejército nos llevaron a la cancha de Atlanta, y los familiares en micro también se dirigieron para allí. Bajamos, un beso a los parientes y al micro para la Casa de Gobierno, a saludar a Videla y después a la AFA. El pueblo, feliz. Nosotros nos preguntábamos: “Loco, qué hicimos?” Claro, éramos campeones mundiales. Creíamos que toda la movilización era espontánea. Tiempo después me doy cuenta de que todo había sido manipulado, pero en ese momento...». (La nota completa puede leerse en http://www.sentimientobohemio.com.ar/nota_piaggio.htm.)

  Lunes 18 de octubre de 1982

Acto peronista por el Día de la Lealtad


1982. Aspecto que tenía la platea aquel 18 de octubre.
 

Con la crisis política abierta por la derrota argentina en las islas Malvinas en junio de ese año, pareció que la sangrienta dictadura militar daba sus últimos estertores, pero aun así consiguió pactar con la dirigencia política una retirada ordenada y recién entregó el poder a un gobierno surgido del sufragio el 10 de diciembre de 1983.

 Así, en el último cuatrimestre de 1982 tuvieron lugar un resurgimiento de la actividad política y una participación in crescendo de parte de la población, que parecía despertar de una pesadilla, pero la realidad indicaba que había otro país tras seis años de dictadura.


1982. La cabecera que da a la sede social con el fervor militante peronista para el primer gran acto en un estadio durante la dictadura militar.
 

En conmemoración del 37° anversario del 17 de octubre de 1945, el sindicalismo y el partido peronismos organizaron un acto en el estadio de Atlanta. La importante concentración constituyó el primer acto político partidario convocado en un estadio abierto, ya que sólo había habido movilizaciones callejeras, como la del 30 de marzo de 1982 en Plaza de Mayo.

 La convocatoria estuvo a cargo del Partido Justicialista (PJ), las 62 Organizaciones Peronistas y la CGT-Brasil —la central obrera estaba escindida en dos; la otra era la de Azopardo, con una línea más dialoguista con los militares en le poder—.

 Ante una concurrencia estimada en 30.000 personas, Hugo del Carril y Hugo Marcel cantaron con los asistentes el Himno Nacional y la Marcha Peronista, mientras que la actriz Irma Roy leyó fragmentos de discursos de Evita. Luego se hizo un minuto de silencio con un toque de clarín en homenaje a Juan Domingo Perón.

 También se proyectó un filme con declaraciones del general Perón y su esposa Isabel a periodistas franceses.


1982. El titular de una de los CGT, Saúl Ubaldini, habla en Atlanta.

Los oradores centrales fueron el líder cervecero Saúl Ubaldini, titular de la CGT-Brasil; el metalúrgico Lorenzo Miguel, secretario general de las 62, y el chaqueño Deolindo Felipe Bittel, vicepresidente primero del PJ, quien dijo que «el pueblo argentino sólo quiere concertar con el pueblo argentino, y no con los responsables de la crisis».

 Entre las personalidades presentes estuvieron el ex gobernador de La Rioja, Carlos Saúl Menem; el ex ministro de Trabajo, Ricardo Otero; el ex ministro y legislador Antonio Cafiero, y el general Adel Edgardo Vilas, con participación en la represión en Tucumán y Bahía Blanca. Además de muchas pancartas de militantes de la CGT-Brasil con las consigna «Paz, pan y trabajo», estuvo el inefable Tula, con 28 bombos.

 Durante el desarrollo del mitin hubo incidentes y golpes de puño entre simpatizantes de Intransigencia Peronista, que agrupaba a la izquierda del movimiento y adscribía a Vicente Saadi, y la Juventud Peronista de la República Argentina (JPRA), donde confluían sectores juveniles y sindicales ortodoxos.

 En la cabecera que da a la avenida Corrientes se ubicó un grupo de Madres de Plaza de Mayo junto con un centenar de adherentes a organismos de derechos humanos. En ese sector se escucharon silbidos cuando desde el palco se recordó que «Perón nos enseñó a querer a las fuerzas armadas».

 Lunes 30 de abril de 1984

Acto de la Confederación General del Trabajo (CGT) por el Día de los Trabajadores

 Luego de ocho años de dictadura militar, por primera vez en ocho años la central obrera conmemoraba en un acto el Día de los Trabajadores. A la concentración adhirieron numerosas organizaciones sindicales y el Partido Justicialista.

 
1984. El primer gran acto sindical desde el fin de la dictadura militar. Fue el 30 de abril de 1984, en Atlanta, donde la CGT convocó con motivo del Día del Trabajador.

Primero, desde el palco Hugo Marcel cantó la Marcha Peronista; posteriormente la multitud entonó el Himno Nacional, y hubo un minuto de silencio por los caídos en las luchas sindicales y en Malvinas.

 Sólo hubo dos oradores: los dirigentes Jorge Triaca, del gremio plástico, y Saúl Ubaldini, del cervecero. Ambos habían encabezado meses atrás las dos ramas en que estaba escindida la Confederación General del Trabajo (CGT): Azopardo y Brasil.

 Las alocuciones estuvieron marcadas por el enfrentamiento que venían manteniendo el gobierno de Raúl Alfonsín y los gremialistas. En primer lugar, a partir de la denuncia, en mayo de 1983, de un pacto sindical-militar por parte del líder radical, meses antes de las elecciones del 30 de octubre, que había ganado con facilidad. El chascomusense había acusado a Lorenzo Miguel y otros gremialistas peronistas de haber pactado con la dictadura condiciones favorables para la normalización de los sindicatos.  En segundo, una semana después de haber asumido, el ministro de Trabajo alfonsinista, Antonio Mucci, presentó en sociedad una ley de reordenamiento sindical —más conocida como «Ley Mucci», por la cual, so pretexto de democratizar los gremios y hacerlos más representativos, se intentaba introducir una cuña dentro del sindicalismo peronista ortodoxo de modo tal que limitara su poder y evitara que las organizaciones obreras confrontaran con su gobierno. El proyecto de ley no pudo pasar el filtro de las dos Cámaras legislativas y no prosperó.

 En sintonía con lo señalado, en su discurso Triaca criticó a quienes «arman trenzas en el Ministerio de Trabajo, mientras la CGT continúa en la defensa de los intereses de los trabajadores», y agregó: «El sindicalismo es democrático y queremos que rijan los intereses de los trabajadores».

 Por su parte, Ubaldini afirmó que «el movimiento obrero no ha perdido su capacidad de convocatoria y no necesita de apoyos oficiales para disimular concentraciones». Además de fustigar las recetas recesivas del Fondo Monetario Internacional (FMI), el dirigente cervecero dijo que «no tenemos nada que festejar, pero sí conservamos la fe, la esperanza y el compromiso para luchar, si fuera necesario hasta la última gota de sangre, para jamás entregar los derechos y las conquistas de los trabajadores».

 Miércoles 1° de mayo de 1985

Acto del Movimiento al Socialismo (MAS) por el Día de los Trabajadores

Alrededor de 20.000 personas se congregaron en el Gran León para participar en una concentración recordatoria de la masacre de los mártires de Chicago en 1886 luego de una huelga por la jornada laboral de ocho horas. Tres años después quedó instituido como Día Internacional de los Trabajadores.

 Un sector de la izquierda argentina, representado por una de los dos vertientes del trotskismo argentino, el Movimiento al Socialismo (MAS), era la convocante. Con la particularidad de que para este actó sumó a una franja del peronismo denominado «revoluconario», encabezado por Susana Valle, la hija del general Juan José Valle, que el 9 de junio de 1956 había encabezado un levantamiento contra el gobierno golpista de la autodenominada «Revolución Libertadora» y luego fue fusilado con otros militares y civiles de la Resistencia Peronista.

 El MAS, entonces liderado por el luego diputado nacional Luis Zamora, consolidaba su estrategia frentista con «fuerzas populares para la liberación», que meses después lo llevó a formar con el PC y un diminuto sector peronista el Frente del Pueblo (FREPU), que se presentó a los comicios legislativos de 1985 y fue el antecesor de Izquierda Unida (IU).

 En el mitin izquierdista hablaron el dirigente obrero Eduardo Gómez; el dirigente sindical peronista Mario Aguirre; la ex candidata a vicepresidenta por el MAS en 1983, Silvia Díaz, y la mencionada Susana Valle.

 Cerró el acto Luis Zamora quien advirtió que había dos amenazas de golpe: «la de los viejos golpistas que siguen al acecho y la del propio gobierno, con sus golpes de hambre, su guerra salarial de despidos y tarifazos contra el pueblo».

 Sábado 29 de noviembre de 1997

Primer recital de La Renga

 Ya se habían presentado en el gimnasio debajo de la platea el sábado 21 de enero de 1995. Volvían a Atlanta, luego de su primera gira por el exterior, pero al estadio y con una convocatoria cada vez mayor.

 La banda se formó a fines de 1988 en el barrio de Mataderos y la integran Jorge Tanque Iglesias (batería), Gabriel Teté Iglesias (bajo) y Gustavo Chizzo Napoli (voz y guitarra).

 Viernes 27 y sábado 28 de noviembre de 1998

Segundo y tercer recital de La Renga

Un año después de su primera presentación regresa al Gran León con dos funciones. Algunos de los asistentes identificados con el Club Atlético San Miguel y otros equipos de fútbol cometen destrozos en las instalaciones.

 Sábado 18 de diciembre de 1999

Primer megaconcierto de Los Piojos

 La banda llegó a Atlanta para cerrar un año importante: había aparecido su quinto disco, Ritual, el primero grabado en vivo. Ello sucedió en un recital en Obras Sanitarias, en el cual se hizo presente Diego Maradona. Continuando con sus referencias futbolísticas, Los Piojos le habían dedicado al Diez un tema llamado Maradó.

 Dos meses antes de actuar en el Gran León, habían tocado en la cancha de All Boys, pero hubo gente que se quedó afuera. Por eso, buscaron para el siguiente recital en Buenos Aires un escenario con mayor capacidad.

 El megaconcierto en Atlanta fue presenciado por unas 22.000 personas que llenaron el lugar de banderas y fuegos. El periodista de Página/12 Eduardo Fabregat cuenta que  «los shows del grupo liderado por Andrés Ciro Martínez siempre se caracterizaron por provocar una emocionante ceremonia colectiva, un estado de fiesta en el que mucho tenían que ver las innegables cualidades musicales del grupo. Pero aquella noche las cosas arrancaron mal. Apenas iniciado Esquina Libertad, el tema que abre su disco Tercer arco, una esquirla en llamas voló desde el público e impactó en la batería de Daniel Buira. El cantante detuvo el show y pidió: “Che, aflojen con las bengalas, que casi le pegan a Dani”. El concierto continuó y terminó sin nada que lamentar, aunque esporádicamente siguieron apareciendo las luces entre la gente». El incipiente folclore futbolero transportado al rock más la corrupción y la desidia estatal-empresariales desatarían una verdadera masacre de decenas de jóvenes algunos años después.

 La banda se formó en El Palomar a fines de los años 80, y la integraban Andrés Ciro Martínez (voz, guitarra y armónica), Daniel Piti Fernández (guitarra), Gustavo Kupinski (guitarra), Miguel Ángel Micky Rodríguez (bajo) y Daniel Buira (batería y percusión).

 Sábado 25 de noviembre de 2000

Recital de Joan Manuel Serrat

 Luego de varias funciones en el teatro Gran Rex y de presentaciones en las principales ciudades del país, a los 56 años de edad Joan Manuel Serrat brindó un recital en Atlanta a precios populares ($13) y obtuvo una buena respuesta de público: 20.000 personas. Una muestra más del fenómeno que representa el catalán entre un sector de la clase media urbana argentina, especialmente entre las mujeres mayores de cuarenta años. A diferencia de otras presentaciones de años anteriores, no banderas políticas, con excepción de una con la leyenda «Liberta a los presos de La Tablada».


2000. «Cansiones», el disco que vino a presentar Serrat —y su alter ego palindrómico, Tarres— en su gira por la Argentina. Una de las actuaciones fue en Atlanta.

El cantautor presentó su disco Cansiones —así escrito, con s—, de Tarres/Serrat, donde Tarres es su alter ego palindrómico, su «enemigo íntimo», ese ser «alcohólico y
caótico, que satisface a las mujeres del barrio», y por quien él deberá pedir perdón al día siguiente. Pero los temas más solicitados por el público fueron los clásicos.

 Con una escenografía de pequeña ciudad de historieta a color, el concierto tuvo momentos muy intimistas y numerosos invitados que subieron al escenario: el bandoneonista Rodolfo Mederos para tocar El último organito; la cantante Adriana Varela, con quien interpreto Soy lo prohibido; Marcela Morelo, para El amor, amor; Víctor Heredia, para el clásico No hago otra cosa que pensar en ti; Diego Torres para Penélope; un rosarino, hincha de Central, Fito Páez, para Aquellas pequeñas cosas, y Ana Belén para Mediterráneo. En un momento, Serrat agradeció a los «del vecindario Villa Crespo por acompañar desde la intimidad de sus hogares».

Sábado 16 de diciembre de 2000

Segundo megaconcierto de Los Piojos

 Para despedir el milenio la banda presentó ante 25.000 fieles seguidores su disco Verde paisaje del infierno, que había aparecido el 27 de octubre. Antes, a mediados de años, habían dado siete recitales en Obras durante dos fines de semana. Ya no estaba en el grupo Daniel Buira, que había sido reemplazado por el baterista Sebastián Roger Cardero.

 Sábado 20 de octubre de 2001

Tercer megaconcierto de Los Piojos


2001. Los Piojos en el escenario armado en el León Kolbowski

Luego de presentar el álbum Verde paisaje del infierno por todo el país en una extensa gira, se presentó por primera vez en el año en la Capital.  Y otra vez la jugada les salió bien: hubo 30.000 personas. Lo dijo Andrés Ciro cuando promediaba el show: «Esto no es un concierto ni un recital: es una fiesta». Y claro, nadie que haya ido ese sábado al estadio de Atlanta puede negarlo. Tocaron temas de todo su repertorio durante casi tres horas y recibieron las visitas de los hermanos Mollo (Omar cantó y tocó la guitarra en Yira yira y Around & Around y Ricardo tocó la guitarra en Morella y también en Around & Around). Como las entradas para este show se habían agotado casi una semana atrás, Los Piojos debieron agregar una nueva fecha el sábado 27, también en Atlanta. Pero debido a una disposición del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires referente a la habilitación del Estadio del Club Atlético Atlanta, Los Piojos se vieron obligados a suspender el show que tenían previsto, que pasó para el 24 de noviembre en el estadio de Huracán, donde hubo 35.000 personas.


2001. Aspecto de la platea y el campo de juego en el recital de Los Piojos.


2001. Miles de fans con sus banderas para ver a Los Piojos en Atlanta. El segundo recital, al día siguiente, no pudo realizar por el GCBA.

Viernes 17 de enero de 2003

Primer acto de organizaciones piqueteras en un estadio de fútbol

 
2003. Primera convocatoria piquetera en un estadio de fútbol. La platea colmada por completo.

Convocados por el Polo Obrero (PO), encabezado por Néstor Pitrola, y por el Movimiento Independiente de Jubilados y Pensionados (MIJD), conducido por Raúl Castells, y con el apoyo de la Federación de Cámaras y Centros Comerciales Zonales de la República Argentina (Fedecámaras), de Rubén Manusovich —padre del ex jugador bohemio Damián Manusovich—, más de 15.000 desocupados, trabajadores y jóvenes se congregaron en Villa Crespo.

 Los seguidores de Castells realizaron la primera exposición nacional de los emprendimientos productivos. Para eso, piqueteros, desocupados y obreros de fábricas recuperadas montaron stands en los que exhibieron alimentos caseros, ropa y muebles.


2003. Vista general del estadio de Atlanta durante el acto piquetero opositor al gobierno.

A pesar de que la prensa calificó al hecho de que el acto fuera el primero que el sector desarrollaba en un estadio de fútbol como una muestra de que habían abandonado las calles, nada de ello se evidenció en el acto. Por el contrario, además de la cantidad de participantes y de su fervor, los distintos oradores reivindicaron la denominación de «piqueteros duros» o «clasistas», haciendo un balance de los planes de lucha y movilizaciones contra el gobierno nacional duhaldista y proponiendo el primer plan de lucha nacional y la marcha y acampe del 22 y 23 de enero.

 Pero no sólo intervinieron los desocupados; hubo oradores de diversos gremios en lucha por aumentos salariales o en defensa de las fuentes de trabajo, como la industria del pescado de Mar del Plata y los choferes de Transportes del Oeste.

 
2003. Acto PO-MIJD. Discurso de Néstor Pitrola, líder del Polo Obrero (PO), una de las organizaciones convocantes.

Las organizaciones piqueteras y sociales reunidas en Atlanta confluyeron en un bloque político de denuncia del acuerdo del gobierno con el FMI, exigieron la extensión de los planes sociales a todos los desocupados, criticaron el saqueo desatado con la devaluación, calificó al gobierno de usurpador político de la revuelta del «Que se vayan todos», y llamaron a luchar contra la salida electoral continuista proponiendo que el poder sea entregado a una Asamblea Constituyente libre y soberana.

 Además de un festival musical, hablaron los representantes de Fedecámaras y de las Madres en lucha por la vivienda y que repudiaban la dolarización de las deudas y los remates de los bienes de los deudores hipotecarios.

 Desfilaron los chicos que se alimentan en los más de 300 comedores populares del MIJD, mientras Castells decía en el palco: «Tienen razón cuando nos atacan por organizar a los chicos: éstos son los chicos de la revolución».

 
2003. Acto piquetero opositor. Banderas rojas en el León Kolbowski.

El orador final fue Néstor Pitrola, del Polo Obrero (PO), quien prometió «un 2003 lleno de piquetes», llamó a la Corriene Clasista y Combativa a «romper la tregua y sumarse al plan de lucha y movilización» y les pegó a «los platos recalentados del menemismo» como Néstor Kirchner («operador de Repsol») y Felipe Solá (ex secretario de Agricultura de Menem).
 

Viernes 19 de diciembre de 2003

Acto de los «piqueteros K» liderados por Luis D’Elía

En ocasión del segundo aniversario de los sucesos acaecidos el 19 y 20 de diciembre de 2001, cuando un levantamiento popular tiró abajo el gobierno de Fernando de la Rúa-Felipe Cavallo, el sector piquetero oficialista convocó a un acto en el estadio León Kolbowski. El orador principal fue el hoy subsecretario de Tierras para el Hábitat Social —área dentro del Ministerio Planificación creada especialmente por el presidente Kirchner— y por entonces diputado provincial bonaerense Luis D’Elía. Las consignas con las cuales se convocó a 12.000 personas eran «Viva la unidad latinoamericana» y «Por una Navidad latinoamericana con paz y justicia».

La curiosa recordación de D’Elía de la revuelta popular de fines del 2001 llamó la atención en razón de que él mismo había señalado que la caída del gobierno de la Alianza había sido a causa de un complot del justicialismo del conurbano.

  El dirigente matancero dirigía la Federación de Tierra y Vivienda (FTV) y ya hace rato había dejado atrás la calle, los piquetes y la protesta. Desde la asunción de Kirchner como primer mandatario, sus intervenciones públicas se habían reducido a una persistente y feroz crítica hacia los sectores piqueteros que se oponían a las políticas socio-económicas desarrolladas por el sucesor de Duhalde en la Casa Rosada.

 El discurso de D’Elía en aquel acto en Atlanta fue indudablemente el inicio de una carrera apenas disimulada hacia un cargo en el gobierno nacional y la captación de sectores sobre la base de la distribución de planes sociales con criterios similares a los utilizados por los tan criticados punteros del PJ bonaerense, combinada con explosivas declaraciones de defensa a ultranza del gobierno nacional.

 Sobre el presidente Kirchner, D’Elía afirmó que «no fue un regalo de nadie sino que representa la realidad construida por la lucha de todos», a la vez que negó rotundamente que fuera oficialista. También criticó duramente a los otros sectores piqueteros por haber elegido «la vía insurreccional».  A todo esto, el 20 de diciembre más de 60.000 manifestantes se dieron cita en la plaza de Mayo convocada por organizaciones piqueteras, asambleas barriales y partidos políticos para conmemorar los hechos que habían ocurrido dos años y su secuela de víctimas por la represión.

 Sábado 18 de septiembre de 2004

«Rock&Vida», festival de rock cristiano

Casi 15.000 fans participaron en este festival musical cristiano. Se trata del último recital que se llevó a cabo en el estadio. En el acontecimiento, denominado Rock&Vida, se presentaron bandas como RESCATE y Kyosko.

 
2004. El último recital musical en el León Kolbowski. El festival rockero cristiano y una gran cantidad de jóvenes asistentes. 2004. Rock & Vida se llamó el acto religioso-musical. Los concurrentes ocuparon el campo de juego. 2004. El grupo de rock cristiano Rescate fue uno de los platos fuertes de la noche evangélica en Humboldt.

El grupo evangélico RESCATE (Reyes al Servicio de Cristo Ante Tiempos Extremos) nació a fines de los años ochenta en la localidad bonaerense de San Nicolás, inspirado en bandas de rock cristiano anglosajonas. La idea era hacer rock gospel pero en español, con el deseo de alcanzar a los jóvenes para Cristo por medio de la música, un lenguaje que ellos podrian escuchar, entender y digerir. Luego bajan a Buenos Aires y con el agregado de dos músicos porteños la banda se termina de conformar. Han grabado seis discos y precisamente dos meses antes de su presentación en Atlanta habían estado de gira por varios países europeos. Además, dos semanas después de tocar en el Gran León, estuvieron en el Rock Quilmes Festival, el más importante de los que se realizan en la Argentina.

 En el concierto hubo varias sorpresas: cantó Guillermo Novelis (cantante de La Mosca) en «Amores como vos». Y participaron tocando un tema cada uno Adrián Cionco (bajista de La Mosca) y Mauricio Díaz (bajista ex Sinergia).

 Los integrantes de RESCATE: Ulises Eyherabide, vocal y uno de los fundadores; Marcelo Barrera, guitarra; Marcelo Tega, bajo; Pablo Bauzá, teclados; Sergio Ramos, batería;Claudio Franco, saxo; Rubén López, trompeta, y Walter Caballero, percusión.

 Por su parte, el grupo Kyosco, con menor repercusión que RESCATE, se formó en 1994 y lo integran Fabián Liendo (voz), Diego Bisio (guitarra), Ezequiel Bisio (teclado, coros), Lucas Leyes (bajo) y Esteban Cubista (batería, percusión).

 Viernes 15 de octubre de 2004

Acto de la CGT por el Día de la Lealtad con la presencia de ministros kirchneristas y del ex presidente Eduardo Duhalde


2004. El último acto político en Atlanta, cuando el estadio estaba clausurado. Para el Día de la Lealtad, estuvieron, de izq. a der., Chiche Duhalde, su esposo Eduardo Duhalde y dos ministros de Kirchner, Carlos Tomada y Aníbal Fernández.

Aunque poco tiempo después comenzaron los cortocircuitos, cuya consecuencia fueron las dos listas separadas con las que participaron en la provincia de Buenos Aires en las elecciones legislativas del 2005, aquella celebración por el 59° aniversario del 17 de octubre de 1945 —una gran movilización popular liberó al encarcelado Juan Domingo Perón— significó un fuerte apoyo del ex presidente Eduardo Duhalde y su esposa, la diputada Chiche Duhalde, al mandatario Néstor Kirchner. Éste decidió no concurrir no obstante la invitación que le habían formulado los popes sindicalistas; de todos modos hubo una fuerte presencia K en el palco: estuvieron los ministros del Interior, Aníbal Fernández; de Trabajo, Carlos Tomada, y de Salud, Ginés González García, además del vicepresidente Daniel Scioli.

 En el acto se desplegó todo el habitual ritual peronista: bombos, la entonación de la Marcha Peronista, banderas y estribillos alusivos. La Confederación General del Trabajo (CGT) estaba a cargo de una conducción tripartita integrada por Hugo Moyano (Camioneros), Susana Rueda (Sanidad) y José Luis Lingieri (Obras Sanitarias), que habían asumido a mediados de julio la conducción de la central obrera, sucediendo a Rodolfo Daer. Este triunvirato consolidaba el pacto de Moyano con los denominados «Gordos» en función de apuntalar al gobierno kirchnerista. En ese sentido deben entenderse las declaraciones del dirigente camionero sobre el agotamiento del método piquetero de protesta primero y la celebración del Día de la Lealtad después.

 Dirigieron la palabra durante el mitin en el Gran León fueron Gerónimo Venegas, de las 62 Organizaciones Peronistas y los citados Scioli, Rueda y Moyano. Otros jerarcas gremiales presentes fueron Armando Cavalieri (mercantil), Gerardo Marínez (construcción) y Omar Viviani (taxistas). El orador de cierre fue el sucesor de Kirchner, Eduardo Duhalde, quien aseguró que «los peronistas no pactamos ni nos peleamos, tenemos una coincidencia ideológica profunda», coincidencia que no se evidenció en la munición gruesa que ambos sectores se dispararon meses después durante la campaña electoral.

 Los párrafos finales de su discurso fueron una clara señal de apoyo al santacruceño:

«¡Adelante Presidente Kichner! Usted ha sabido despertar nuevamente la esperanza del pueblo argentino. A usted le sobra coraje para plantarse con firmeza y dignidad ante las corporaciones multinacionales que quieren manejar la economía argentina. A usted no le tiembla el pulso para enfrentar los intereses hegemónicos internacionales y negociar con los acreedores externos para salir del default y devolverle a la República el respeto y la consideración mundial.

»Queridas compañeras, ¡Viva el Movimiento Nacional Justicialista! ¡Vivan los trabajadores justicialistas! ¡Viva el General Perón! ¡Que viva por siempre la compañera Evita! Gracias compañeras, gracias compañeros».

 Este acto tuvo lugar a pesar de que el estadio se hallaba clausurado por la justicia contravencional porteña. Atlanta había celebrado cinco días antes su centésimo aniversario con un partido ante River luego del cual fue arrestado el presidente bohemio, Carlos Moreno, acusado de haber abierto el estadio para la realización de la fiesta. Así, el juez  y la fiscal intervinientes parecían opinar que el estadio no estaba en condiciones de soportar el peso de los pocos espectadores que concurren a la gran mayoría de partidos de la Primera B, pero sí era apto para actos con 15.000 militantes, como el que tuvo lugar cinco días después.

Miércoles 15 de marzo de 2006

Visita del escritor Juan Gelman

 
2006. Juan Gelman hemenajeado en el estadio.

Con motivo de la reedición de su primer libro de poemas, Violín y otras cuestiones, de cuya publicación se cumplía medio siglo, el escritor argentino Juan Gelman, de 75 años, radicado en México, fue invitado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

 Recibió durante esa estadía múltiples homenajes oficiales  —fue declarado embajador cultural de la Ciudad—y no oficiales, pero se dio el lujo, para orgullo de socios e hinchas de Atlanta y de los vecinos de Villa Crespo, de visitar el Gran León, pisar su césped y recibir varios obsequios, entre ellos una camiseta del club de sus amores.

 Es que Juan Gelman, uno de los mejores poetas contemparáneos en idioma español, nació en Villa Crespo y, como habitué en sus años juveniles de las milongas que se organizaban en Atlanta, se hizo hincha del club.

 Dirigentes y medio centenar de hinchas lo recibieron con profunda emoción y alegría. El escritor llegó acompañado por Manuela Fingueret, otra ex vecina e hincha, titular de la Casa del Escritor del área de Cultura del GCBA. Pidió por la habilitación del clausurado estadio y «amenazó» con «repensar este amor» si no se conseguía ascender de categoría. Gelman se emocionó de tal modo que se comprendió por qué alguna vez manifestó: «¿Cómo me van a dar el Premio Nobel de Literatura a mí que soy hincha de Atlanta?». (Más detalles de su visita, en http://www.sentimientobohemio.com.ar/137nota_gelman.htm.)

Agradecimientos: para esta nota además del archivo personal del autor y de la consulta de diversos diarios, revistas y los sitios oficiales de los grupos de rock citados en la nota,, hicieron también algún aporte Héctor Fernández y los socios de Atlanta Flavio Duvidovich, Jorge de Gregorio, Juan Carlos Padín, Carlos Stortz, Felipe Leibovich y Enrique Martín.

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Recuerdos y sueños
Por Juan Carlos Padín, hincha y socio de Atlanta. Concurrió a los actos peronistas del 15 de febrero y 22 de agosto de 1973.

Uno iba a Atlanta y se sentía haciendo política (vida al fin) en casa. Aunque mi militancia se daba afuera del barrio, específicamente en Ciudadela, con amigos viejos, relictos de la resistencia y amigos de mi edad (siempre entre amigos) de la facultad. Pero decirles: "Se hace en Atlanta", era decirles lo hacemos en donde todos pueden ir, todos lo van a saber, donde se puede hacer historia y que salga en todas partes. Y en mi barrio, carajo.

Desgraciadamente, desde el acto de proclamación de Cámpora en febrero de ese 73 inolvidable, hasta el de recuerdo por el primer aniversario de los fusilamientos de Trelew, mucho había cambiado en el humor y hasta en la esperanza de los asistentes. En aquél era una fiesta, un amontonamiento de voluntades tal vez no tan coincidentes (luego se vería que trágicamente no coincidentes), donde la presencia si bien era un acto de militancia era también un abandonarse al festejo.

El Tío colgado del alambrado, algo insólito para un candidato a Presidente; era como un hincha adentro de la cancha, de un equipo que jugaba en la tribuna. Un "soñar, soñar" diría Favio. El 22 de agosto mucho había cambiado. A pesar de lo numeroso, el ánimo era de recelo, de potencial enfrentamiento, de sentir que los muertos recordados ese día no estaban exaltados en su dimensión revolucionaria por los hechos que se vivían. Esa "patria fusilada" que alumbró Paco Urondo desde Devoto… De hecho, "la juventud maravillosa" estaba fracturada, y la historia chica recordará que pocos días habíamos estado con amigos muy queridos en la Federación de Box acunando una "alternativa independiente" que sólo existió en los sueños. "Soñar, soñar." En Atlanta también se soñaba ese 22 con el cambio, pero desde adentro, aunque cada vez más las sombras burocráticas por un lado y el delirio militarista, cambiarían los términos no sólo dialécticos, sino simplemente vitales y de supervivencia de nuestras historias personales. El Gran León, Atlanta, fue el escenario y símbolo de esa etapa de transición que, en lo particular y literalmente, nos marcó a fuego y nos convirtió en otros, para siempre.

Lo cierto es que cuando pienso que algún día van a desaparecer los tablones, (de hecho en ambos actos estuve donde ya no están, la tribuna de Dorrego) siento que se va a ir parte de mi vida no sólo de hincha sino de hombre.

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