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CINCUENTA AÑOS
DEL GRAN LEÓN
No
todo fue fútbol
Recordamos
los principales actos políticos y acontecimientos deportivos
y musicales que se desarrollaron en el Gran León en medio siglo.
Básquet, boxeo, midget, conciertos, destacadas figuras políticas,
sindicales y de la cultura pasaron por el Gran León. Y, principalmente,
las emociones y los sueños de cambiar el mundo de quienes concurrieron
a dichos espectáculos y concentraciones.
Edgardo Imas (edgardo.imas@gmail.com)
Construido
como un moderno estadio de fútbol e inaugurado el 5 de junio
de 1960, el histórico predio de Humboldt 350 pronto fue la sede
de otro tipo de competencias deportivas y acontecimientos de
toda índole. Ello ocurrió así gracias a la óptima ubicación
geográfica y la diversidad de medios de transporte para llegar,
la comodidad y amplitud de sus instalaciones, a lo que se sumó
a partir de 1963 la iluminación, renovada totalmente cuatro
años después.
Así,
al uso intensivo que durante las primeras tres décadas soportó
la cancha debido a la gran cantidad de partidos de fútbol que
allí se disputaron -llegaron a jugar casi noventa en una temporada-,
se le fueron agregando distintos acontecimientos no futbolísticos
que tuvieron lugar, muchos de los cuales reseñaremos en esta
nota.
Dentro
de los espectáculos hay que mencionar que en 1963 se desarrolló
una relevante exhibición de una compañía de equilibristas alemanes,
los Zugspitz Artisten. Ya más tarde, en 1988, se llevaron a
cabo carreras de midget en el campo de juego. Para construir
la pista, se tuvo que correr el alambrado perimetral, reduciéndose
el ancho de los pasillos en las populares.
El
midget es una categoría originaria de los Estados Unidos que
llegó en la década del 30 al país de la mano de un grupo de
pilotos norteamericanos que arribaron al país junto con sus
máquinas de competición para presentarse en la ciudad de Buenos
Aires. Combina una cabina de piloto abierta, un chasis ligero
y pequeño, un motor de 160 caballos de fuerza, sin frenos, con
escape libre y acelera a velocidades de 140 km/h derrapando
sobre la pista de tierra.
Otros
estadios de fútbol como el de Nueva Chicago ya habían albergado
este tipo de espectáculo automovilístico, pero la experiencia
en Atlanta hasta dejó una deuda impaga a la Asociación Argentina
de Pilotos Midget, que fue incluida en la quiebra judicial declarada
a Atlanta en 1991.
Asimismo,
las instalaciones del León Kolbowski fueron utilizadas para
un acto organizado por la colectividad judía y sus instituciones
a fines de mayo de 1985 en conmemoración del 37.° aniversario
de la creación del Estado de Israel.
En
1990, durante un prolongado conflicto del gremio telefónico
cuyos trabajadores se oponían a la privatización de la Empresa
Nacional de Teléfonos (ENTel) decidida por el presidente Carlos
Saúl Menem, una masiva asamblea de trabajadores de ese sindicato
se desarrolló en el estadio.
La
construcción del microestadio en el predio que ocupaba la sede
social durante la presidencia del doctor Hugo Masci (1978-83)
pretendió captar una oferta de shows artísticos y actos con
una cantidad no muy numerosa de participantes. La venta de esos
terrenos para permitir el levantamiento de la quiebra y la supervivencia
del club obligó a que posteriormente algunos espectáculos y
acontecimientos de esas características fueran desarrollados
en el amplio gimnasio existente debajo de la platea sobre la
calle Humboldt.
En
ese ámbito, el sábado 11 de marzo de 1995 el Partido Obrero
realizó un acto político cerrado por su líder Jorge Altamira,
designado en la ocasión candidato a presidente para las elecciones
del 14 de mayo. Años después, el 14 de junio de 2003, se presentó
una banda de rock cuya popularidad venía en aumento, por lo
que los pequeños locales en los que solía tocar ya no eran suficientes
para albergar a sus seguidores. Su nombre: Callejeros. Por entonces,
Omar Chabán no había inaugurado aún República Cromañón. El grupo
de Villa Celina tocó en Atlanta ante 1.600 espectadores, y el
concierto representó también un salto cualitativo en cuanto
a la organización: contrató para el show a parte de la seguridad
y del equipo técnico de La Renga.
Sin
embargo, los acontecimientos no futbolísticos más importantes,
memorables y masivos tuvieron lugar en el estadio propiamente
dicho, con un escenario o palco montado -y hasta una cancha
de básquet, como se verá- sobre el campo de juego.
Jueves
13 de enero de 1966
River
Plate se consagró campeón metropolitano de básquet al ganarle
a Villa Crespo

1966. El tablado de la cancha de básquet armada sobre el césped
del Gran León necesitó algunos ajustes con el martillo durante
el trascendental partido.
Ese
día se jugó la última jornada de la rueda final del XII Torneo
Metropolitano de Basquetbol, correspondiente a 1965. En aquel
entonces existían dos organismos que regían la actividad del
básquet: la Asociación Buenos Aires y la Asociación Porteña,
que tenían cada una sus competencias. Sin embargo, desde 1954
se venía disputando el mencionado certamen en el cual participaban
los mejores clasificados de cada asociación.
En
1965, la rueda final la disputaron River Plate, Club Social
Villa Crespo, Boca Juniors, Independiente, Racing Club y Deportivo
San Andrés, a razón de dos partidos por jornada. Las primeras
cuatro fechas se habían disputado en el Luna Park, la quinta
en Comunicaciones y la sexta en Gimnasia y Esgrima (Buenos Aires).
Así,
se arribó a un enfrentamiento con características de final entre
precisamente los campeones de cada una de las asociaciones:
River Plate (Buenos Aires) y Villa Crespo. Eran dos grandes
potencias del básquet de aquella década del 60; tanto es así
que sus jugadores habían conformado el equipo de Capital Federal
que se ganó el Campeonato Argentino de 1964, disputado en Salta.
Por un lado, Villa Crespo (Porteña) era el último campeón
metropolitano, ya que se había adjudicado la edición anterior,
en 1964, cuando estuvo 49 partidos consecutivos sin caídas.
Por el otro, River que llegaba invicto a este partido y que
no ganaba un Metropolitano desde 1955. El triunfo para los de
la banda roja significaba el título; para la entidad de la avenida
Juan B. Justo, la victoria representaba la posibilidad de alcanzar
a su rival en la primera posición y de jugar un partido de desempate.

1966. Aspecto general de la cancha de básquet armada en el estadio
de Atlanta para la final del Metropolitano 1965, según la foto
publicada por la revista El Gráfico.
La
expectativa era tan grande como las limitaciones en cuanto a
capacidad de público de las canchas disponibles. Por eso, se
tomó la decisión de jugar la jornada final en un escenario poco
habitual: un estadio de fútbol, y elegido fue el de Atlanta,
donde sin dudas Villa Crespo iba a ser local por el apoyo del
público. Hay que recordar que aún eran pocas las canchas de
básquet cubiertas. En los días previos se armó sobre el campo
de juego la cancha de básquet: se colocó un tablado cerca del
arco que da a la sede social y dos tableros transparentes.
El
día previsto para el decisivo cotejo una multitud colmó la platea
sobre la calle Humboldt y la cabecera este. En el partido preliminar
Boca superó a San Andrés 70 a 65.

1966. El equipo de River Plate que se consagró campeón metropolitano
1965 de básquet, luego de vencer fácilmente a Villa Crespo en
el estadio de Atlanta.
A
las 22.30 empezó el partido en el cual River Plate le ganó a
Villa Crespo 70-49, y se consagró campeón metropolitano en una
cancha de básquet armada en el estadio de Atlanta. El primer
tiempo terminó con un parcial de 26-24 favorable a Villa Crespo.
Sin embargo, en los primeros 2 m 23 s del segundo período River
Plate pasó al frente con un parcial de 10-0 en ese lapso. Luego,
basado en el armado de Curi y el juego debajo del tablero del
ingeniero Tomás Sandor (2,03 metros), alcanzó una resonante
victoria, que le permitió quedarse con el Torneo Metropolitano.
La
síntesis del partido es la siguiente:
River
Plate: Tomás Atilio Sandor, 12; Miguel
Ballícora, 8 (x); Jorge Curi, 21; Alfredo Feresin, 9; Carlos
José Cócaro, 2 (formación inicial); Juan Carlos Pascual, 5 (x);
Enrique Osvaldo Pagnotta, 13. DT: Alberto López.
Villa
Crespo: Carlos Ferello, 13; Norberto
Battilana, 12 (x); Carlos Mariani, 4; Osvaldo Ros, 3 (x), Carlos
Moyano, 2 (formación inicial); Juan Carlos Valdez, 7; Juan Carlos
Uzal, 0; Horacio Cabrera, 8. DT: Armando Grynberg.
Jueces:
Juan Sastre y Samuel Mijalovich. Recaudación: $1.603.400.

1966. Un día antes del gran partido entre River y Villa Crespo
se trabajaba intensamente para montar la cancha de básquet en
el campo de juego del León Kolbowski.
Pagnotta,
uno de los campeones riverplatenses y estudiante de Odontología,
era hincha de Atlanta.
La
experiencia no fue del todo satisfactoria pues la pelota no
picaba bien en el tablado, y hasta hubo que clavar con un martillo
algunos sectores del piso que se aflojaron durante el partido.
Esa noche de verano hubo también un fuerte viento y la luz era
deficiente —recién en noviembre de 1967 Atlanta modernizaría
su sistema lumínico—.
No
fue la primera vez que se disputó un partido de básquet en un
estadio de fútbol. En 1941, habían jugado San Lorenzo-Platense
en el Viejo Gasómetro, para lo cual se había armado tinglado
sobre lo que entonces era la tribuna de socios, y en 1953, en
el mismo escenario, el piso de madera se colocó en uno de los
ángulos de la tribuna que da espaldas a la avenida La Plata
para que jugaran el local y Racing Club.
En
la excelente sección propia que tiene en la página Webasketball,
Osvaldo Raúl Orcasitas, uno de los más reconocidos periodistas
de básquet del país, cuenta en relación con aquel partido jugado
en la cancha de Atlanta una anécdota que le narró el DT de Villa
Crespo, Armando Grynberg:
«A
la tarde estaba tomando café con León Najnudel (NdR: por
entonces entrenador de Atlanta y vecino de Villa Crespo)
en el bar El Zorzal, que luego pasó a ser El Greco, de Corrientes
y Thames, frente al histórico El Dandi. Se para de golpe y me
dice: “Le desconfío a la cancha, se armó muy de emergencia.
¡Vamos a Atlanta que quiero probar los aros!” Y nos fuimos.
Agarró una pelota y empezó a tirar, de bandeja, de tiro libre,
de media distancia... Una y otra vez, en un aro y en el otro,
hasta que me llama y me dice: “¡¡¡Si no ganás el sorteo para
la posición del salto, estás muerto!!!”.
»Los
aros eran dobles y León comprobó que uno estaba muy duro, con
cero de elasticidad, parecía de cemento. Lo lógico, me decía,
era atacar el primer tiempo sobre ese aro malo y dejar el bueno
para el segundo tiempo, donde se definen los partidos. Bueno,
perdimos el sorteo y así nos fue... Basta fijarse en el resultado
de los dos tiempos para ver que León —una vez más— tenía razón.
Eran sus conocimientos y sus intuiciones».

1963.
Anuncio en los diarios de la presentación en el estadio de Atlanta
de la compañía de acróbatas Zugspitz Artisten, denominada los
"audaces del Obelisco".
Viernes
5 de noviembre de 1971
El
ex campeón mundial de los pesos pesados, el norteamericano Cassius
Clay se presenta en una pelea-exhibición

1971. El más grande de todos los tiempos, Muhammad Alí, rodeado
del cariño de la gente.
Si
se trata de mencionar a dos de las personas más conocidas en
todo el mundo que hayan pisado alguna vez el estadio León Kolbowski,
seguramente debiéramos nombrar al boxeador norteamericano Cassius
Clay y al futbolista Diego Maradona.
Por
ello, el arribo al país en 1971 del ex campeón mundial de todos
los pesos pesados para una breve visita tuvo una gran repercusión.
Sin
dudas, es una de las personalidades deportivas más trascendentes
de la historia, y en aquel entonces estaba en un muy buen momento
de su carrera, si bien ya no era el campeón. A ello hay que
sumar su militancia político-pacifista en momentos en que los
Estados Unidos estaban embarcados en una guerra imperialista
contra Vietnam. En ese marco, Cassius Clay ya se había convertido
al islamismo y adoptado el nombre de Muhammad Alí.

1971. Miembros de la Asociación Árabe Islámica Argentina saludan
desde la terraza del Aeropuerto de Ezeiza a Cassius Clay (Muhammad
Alí).
Cassius
Clay había sido medalla de oro en los Juegos Olimpicos de Roma
en 1960 y luego desarrolló una extensa carrera como profesional
bajo la égida de Angelo Dundee. En 1964 venció a Sonny Liston
conquistó el cetro mundial de los pesados, del cual fue despojado
luego de su negativa a enrolarse en las fuerzas armadas que
combatían en Vietnam. Por eso no combatió entre 1968 y 1969,
y además fue condenado por desertor a cinco años de prisión
y a una elevada multa. Sin embargo, regresó a la actividad y
en diciembre de 1970 había derrotado por KO en 15.° round
al argentino Oscar Ringo Bonavena. Y en ese mismo
año en que estuvo en Villa Crespo no había podido recuperar
el título mundial pues no perdió con Joe Frazier. Recién en
1974 se consagró nuevamente como campeón del mundo al derrotar
a George Foreman en Zaire. Retuvo el título hasta 1978, cuando
perdió con Leon Spinks, aunque consiguió recuperarlo meses después
antes el mismo rival, para retirarse en 1979.

1971. En el ring montado en la cancha de Atlanta Cassius Clay
toca con la izquierda al argentino Miguel Ángel Páez en una
pelea exhibición.
Fue
traído al país por un empresario de apellido Méndez para brindar
una exhibición nocturna de boxeo en la cancha de Atlanta frente
al boxeador argentino Miguel Ángel Páez, que había sido campeón
argentino de los medio pesados en dos oportunidades: en 1965,
al vencer a José Menno, y en 1967-68, luego de derrotar a Andrés
Selpa (entre 1978 y 1980 lo sería de los cruceros, ex pesados
livianos).
Durante
las 42 horas que permaneció en la Argentina, Cassius Clay se
alojó en el Alvear Palace Hotel. Desplegó una intensa actividad:
dialogó con la prensa, firmó autógrafos y recibió el cariño
de público de todas las edades. Estuvo también en el programa
televisivo Horangel y los Doce del Signo, visitó la sede
de una organización árabe y hasta comió con el justicialista
Carlos Spadone y los gremialistas Lorenzo Miguel y José Ignacio
Rucci, quienes lo habían invitado.

1971. El ex campeón mundial de los pesados Cassius Clay, entonces
Muhammad Alí, en su pelea exhibición en el estadio León Kolbowski.
En
el Gran León se habían montado un ring y un ring-side
preferencial. Mucho público concurrió a presenciar al ex campeón.
Antes hubo una pelea en serio entre dos púgiles locales, luego
de la cual comenzó el show del norteamericano. En la primera
parte Muhammad Alí cruzó guantes con un sparring estadounidense.
También tuvo un encontronazo verbal con el argentino Oscar Ringo
Bonavena. El segundo segmento tuvo ribetes más serios e hizo
cinco rounds con el argentino Miguel Ángel Páez, cuyo
oficio permitió que lo que se veía sobre el ring tuviera
mayor interés.
El
espectáculo fue empañado por una deficiente organización, ya
que la concurrencia desbordó cualquier obstáculo para acercarse
a su ídolo. Así, grupos de exaltados rompieron el alambrado
y pudieron ingresar al campo de juego, donde invadieron el ring-side
y cometieron desmanes. Todo concluyó abruptamente y en escándalo
Jueves
15 de febrero de 1973
Acto
de proclamación de la candidatura de Héctor Cámpora a presidente
de la Nación por el Frente Justicialista de Liberación (Frejuli)

1973. En Atlanta se proclamó la candidatura de Héctor Cámpora.
Comenzaba a instrumentarse el eslogan que rigió la vida política
por aquellos meses: «Cámpora al gobierno, Perón al poder».
Una
multitud pocas veces vista en la historia del estadio rebasó
las instalaciones del León Kolbowski en la concentración donde
el peronismo proclamó sus candidatos e inició la campaña proselitista
para las elecciones presidenciales llamadas por la dictadura
militar para el 11 de marzo de 1973.
Los
comicios habían sido convocados, con el general Juan Domingo
Perón aún en el exilio, por la dictadura militar que había asaltado
el poder el 28 de junio de 1966, derrocando al gobierno constitucional
del radical Arturo Illia, si bien éste había asumido al ganar
unas elecciones en 1964, en las cuales estuvo proscrito el peronismo.
Entre 1966 y 1973 se habían sucedido tres dictadores castrenses:
Juan Carlos Onganía, Roberto Levingston y Agustín Lanusse.

1973. La pasión futbolera dejó paso esta vez a la euforia militante.
Los activistas se trepan al alambrado olímpico de Atlanta.
Fracasadas
distintas maniobras continuistas del general Lanusse —entre
ellas, el Gran Acuedo Nacional (GAN)—, y con la bendición del
ex presidente Perón desde Madrid y del líder radical Ricardo
Balbín para descomprimir la situación política y social, el
general fijó la fecha de los comicios y de la entrega del mando
al nuevo gobierno surgido del pronunciamiento de las urnas.
En
el mitin en el cual se proclamó la candidatura a presidente
de Héctor Cámpora y a vice de Vicente Solano Lima, del diminuto
Partido Conservador Popular (PCP) —uno de los socios con los
que se armó el frente—, hubo un gran entusiasmo y participación,
síntomas de un tiempo pasional y esperanzado en un futuro distinto
y mejor. El 70% de los asistentes eran jóvenes y mujeres. De
ello da cuenta, por ejemplo, que durante cinco horas casi nadie
se movió ni dejó de gritar dado que el acto propiamente dicho
—anunciado para las 20.30— recién pudo comenzar a medianoche
por el derrumbe del palco levantado en el campo de juego sin
consecuencias lamentables.

1973. El Tío Cámpora, candidato proclamado por el Frente Justicialista
de Liberación (Frejuli), pronuncia el discurso central en el
acto de Atlanta.
El
percance ocurrió cuando a las 22.40 arribaron Cámpora y Solano
Lima a quienes numerosos jóvenes les hicieron un cordón protector
para que llegaran al palco colmado de personas. La precaria
construcción no soportó el peso de tantas personas y se vino
abajo. Mientras se improvisaba esto, Cámpora recorrió el campo
de juego como si estuviera dando una vuelta olímpica y fue aclamado
por la multitud. Incluso se trepó varias veces al alambrado
olímpico para estrechar las manos de quienes querían pugnaban
por saludarlo.
Los
simpatizantes peronistas gritaban vivas a Perón y al Tío Cámpora,
y agitaban banderas argentinas —varias de ellas con la leyenda
«Montoneros»—y pancartas con leyendas como «Liberación o dependencia»
y «Sonríe, Perón te ama» y con imágenes de Perón y Evita.

1973. El acto de la JP rebasó la capacidad del estadio. Hasta
los pasillos estaban colmado de militantes.
Si
bien hubo cánticos en común, desde dos sectores de las tribunas
se escucharon versiones distintas: «Perón, Evita, la patria
socialista» y «Perón, Evita, la patria peronista», una confirmación
de una aún irresuelta pelea política e ideológica en el movimiento,
que en los dos años siguientes pasaría a una escala mayor.
Entre
las personalidades presentes estuvieron el dirigente de las
62 Organizaciones, el metalúrgico Lorenzo Miguel; el líder sindical
portuario Eustaquio Tolosa; los jóvenes candidatos a diputados
nacionales Leonardo Bettanin y Virginia Sanguinetti; el cantante
Leonardo Favio; el secretario del PJ, Juan Manuel Abal Medina;
Marcelo Sánchez Sorondo y José Antonio Allende, dirigentes justicialistas.

1973. El Frejuli proclama al candidato a presidente por el peronismo,
Héctor Cámpora.Los militantes festejan por adelantado la victoria
en los comicios subiéndose a uno de los arcos de la cancha de
Atlanta.
Luego de que el locutor Leonardo Biancotti leyera decenas de
adhesiones (entre otras, las de Rodolfo Galimberti y Julián
Licastro) y de la entonación del Himno Nacional y de la Marcha
Peronista, a la 0.15 comenzó el único discurso de la noche,
a cargo de Héctor Cámpora, ya que por la hora se suspendió el
resto de las alocuciones.
El
candidato a presidente auguró el triunfo, que «no podrá ser
impedido por Lanusse ni por la Junta», y agregó que «la ciudadanía
había roto la trampa».
En
relación con el famoso desafío lanzado por el presidente Lanusse
en el sentido de que a Perón no le daba el cuero para regresar
al país, el Tío afirmó que «a otros no les daba el cuero
para aguantarlo y que en pocos días lo tendríamos al General
entre nosotros nuevamente». A tono con el eslogan de campaña:
«Cámpora al gobierno, Perón al poder», el candidato reconoció
que «el pueblo vibra por Perón y no por mí».
Se
calcula que los organizadores del acto pagaron por el alquiler
del estadio $3.000.000.

1973. Algunas escenas de violencia en la proclamación de la
fórmula presidencial del peronismo en Atlanta.
Veinticuatro
días después el Frejuli se imponía en las urnas a la UCR, arañando
el 50% de los votos. Por eso, se convino en no desarrollar la
segunda vuelta electoral entre el primer y segundo, prevista
para el caso de que nadie superara la mitad de los sufragios.
Jueves
8 de marzo de 1973
Acto
de cierre de la campaña electoral de Oscar Alende, candidato
a presidente por la Alianza Popular Revolucionaria
Ese
día se clausuraron las campañas para las elecciones generales
del domingo 11 de marzo.

1973. El ex gobernador bonaerense Oscar Alende, candidato a
presidente, cerró el acto previo a los comicios de su alianza
electoral en Atlanta.
El
acto más importante fue el de la lista que sería la ganadora
de las elecciones, el Frente Justicialista de Liberación (Frejuli),
que cerró con un masivo mitin nocturno —casi 70.000 personas—
en la cancha de Independiente, mientras que la centroizquierdista
Alianza Popular Revolucionaria (APR) lo hacía en la de Atlanta.
La
APR estaba conformada por el Partido Intransigente (PI), el
Partido Revolucionario Cristiano (PRC) y un sector de la Unión
del Pueblo Argentino (UDELPA), dirigido por Héctor Sandler;
contaba además con el apoyo del Partido Comunista (PC). Impulsaban
como fórmula presidencial a Oscar Alende-Horacio Sueldo, intransigente
y revolucionario cristiano, respectivamente.
Oscar
Alende tenía en ese momento 63 años de edad. Era un médico que
había sido gobernador de la provincia de Buenos Aires en el
período 1958-62, por la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI),
cuando la presidencia de la Nación estuvo a cargo de Arturo
Frondizi. Su partido, el Intransigente, había adoptado esa denominación
el 22 de mayo de 1972, como sucesor de la UCRI.
El
estadio de Atlanta presentó un aspecto imponente con alrededor
de 25.000 personas. La consigna central parafraseaba la del
Frejuli («Cámpora al gobierno, Perón al poder») y rezaba: «Alende
al gobierno, el pueblo al poder».
Luego
de un festival artístico, se sucedieron varios oradores: Jesús
Mira, del PC, candidato a diputado nacional; Héctor Sandler,
de UDELPA; Nicéforo Castellano, de la Juventud Intransigente
—actualmente es el vicepresidente del partido—; la candidata
a diputada nacional Rina Meiva; el candidato a vice Horacio
Sueldo y cerró la noche el doctor Alende.
Con
un discurso muy a tono con aquellos tiempos y muy distinto de
aquel con el que diez años después el PI tuvo preponderancia
en el espacio centroizquierdista, el ex gobernador prometió
nacionalizar la banca en su totalidad y los depósitos bancarios.
También expresó: «Haremos la reforma agraria y negociaremos
con los países de América latina con prescindencia de la OEA».
Asimismo, criticó a los monopolios, «que succionan el esfuerzo
del pueblo trabajador». En otro pasaje, Alende afirmó que «el
pueblo comprende que el estado de derecho burgués no puede dar
paz ni estabilidad ni justicia».
El
acto transcurrió en orden y no intervino la gran cantidad de
efectivos policiales que lo custodiaban.
Tres
días después el escrutinio determinó el cuarto lugar para el
doctor Alende, por detrás de Cámpora, Balbín y el derechista
Francisco Manrique.
Miércoles
22 de agosto de 1973
Acto
de la Juventud Peronista y de Montoneros por el primer aniversario
de la masacre de Trelew

1973. Acto de Montoneros en el primer aniversario de la masacre
de Trelew. Familiares de los presos políticos asesinados en
la base aeronaval de esa ciudad chubutense estuvieron presentes.
Con
seguridad la oportunidad en que más gente hubo en el Gran León,
superando incluso al acto de proclamación de la candidatura
de Héctor Cámpora en febrero de ese mismo año, y al que organizaron
la Juventud Peronista (JP) y los Montoneros en marzo de 1974.
Cámpora
y Solano Lima habían renunciado, y el presidente interino era
Raúl Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados. Juan Domingo
Perón estaba de regreso en el país y se postulaba para presidente
de la Nación en las elecciones llamadas para el 23 de septiembre.
La fórmula la completaba su controvertida esposa, Isabel Perón,
sobre quien circulaban versiones de que renunciaría, algo que
entusiasmaba a los sectores juveniles que se congregaron en
Villa Crespo esa noche invernal de aquel emblemático 1973. Es
más, especulaban con que el doctor Taiana la sustituiría en
la postulación y que el derechista y oscuro ministro de Bienestar
Social, José López Rega, sería designado embajador en Europa.
Se
calcula que casi 50.000 personas asistieron y colmaron y debordaron
la capacidad de la platea, las tribunas y sus pasillos, el campo
de juego y las calles aledañas al estadio.

1973. Acto de la JP y Montoneros. Dos de los tres sobrevivientes
de la masacre de Trelew, Ricardo Haidar y Alberto Camps, saludan
a la multitud que rebasó el estadio. Ambos fueron detenidos-desaparecidos
en la última dictadura militar.
La
convocatoria había estado a cargo de la JP y Montoneros —que
ya habían absorbido a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)—,
para homenajear a los dieciséis presos políticos que habían
sido asesinados un año atrás en la base aeronaval Almirante
Zar, en Trelew (Chubut). También se evocaba el 22.° aniversario
del renunciamiento de Evita a la vicepresidencia de la Nación,
once meses antes de su muerte y se recordaba al obrero metalúrgico
Felipe Vallese, secuestrado y desaparecido el 23 de agosto de
1962. Este sector de la juventud ya había realizado un acto
en ocasión de la campaña electoral para los comicios de marzo
en la cancha de Argentinos Juniors.
En
el llamamiento al mitin la JP Regional I llamaba a respetar
la única consigna central del acto: «Patria sí, colonia no»
y aconsejaba «impedir una superposición de consignas que a lo
único que conduce es a la confusión y al desgaste de la gente».
El
palco fue decorado con una larga cinta roja y negra de la JP
y dos grandes fotos de Juan Domingo Perón y Evita. Los militantes
de las columnas de las Regionales de la JP, la Juventud Universitaria
Peronista (JUP), la Juventud Trabajadora Peronista (JTP), la
Unión de Estudiantes Secundarios (UES), portaban carteles con
leyendas como «Perón, Evita, la patria socialista», «Perón presidente,
Evita presente», «A un combatiente no se lo llora, se lo reemplaza»
y «Murieron para que el pueblo viva».

1973. Acto del 22 de agosto en Atlanta. Militantes de la
Juventud Peronista (JP) queman una bandera norteamericana enel
campo de juego
El
ambiente era festivo y con mucho fervor militante. Luego de
que se cantaron el Himno Nacional y la Marcha Peronista, se
hizo un minuto de silencio por los caídos en la lucha y por
Evita, mientras en una pantalla se proyectaban escenas del Cabildo
Abierto del justicialismo realizado el 22 de agosto de 1951.
Por los caídos en el bombardeo a Plaza de Mayo en 1955, los
fusilados de 1956, los asesinados en Trelew y Ezeiza, hubo una
oración a cargo del sacerdote tercermundista Jorge Goñi. Más
tarde, un grupo de militantes quemó una bandera norteamericana
en el centro de la cancha, a la vez que ésta era recorrida por
otros pertenecientes al Frente de Lisiados Peronistas, con sus
sillas de rueda. Entre otros, por la zona del palco se pudo
ver al ex secretario del Movimiento Nacional Justicialista,
Juan Manuel Abal Medina; el sacerdote Carlos Mugica; los dirigentes
de la Junta Coordinadora Nacional del radicalismo, Marcelo Stubrin
y Enrique «Coti» Nosiglia; dos de los tres sobrevivientes de
la masacre de Trelew, Ricardo Haidar y Alberto Camps —ambos
fueron detenidos-desaparecidos en la última dictadura militar—;
varios familiares de los caídos en la ciudad patagónica, y la
madre de Juan Pablo Maestre, trabajador bibliotecario secuestrado
y asesinado dos años antes.
Los
primeros oradores fueron Lidia Laferrère, madre del guerrillero
Manuel Belloni, muerto en el Delta; Mario Marzocca, de la JTP;
Alberto Campos, sobreviviente de los sucesos de Trelew, y Roberto
Vidaña, diputado nacional por la provincia de Córdoba.
Continuó
en el uso de la palabra Juan Carlos Añón, que habló por las
Regionales de la JP en lugar de Dante Gullo, ausente por razones
de salud. El dirigente juvenil afirmó que «nosotros no somos
ni infiltrados ni troscos ni bichos colorados. Lo único colorado
que tenemos es nuestra sangre de peronistas leales a Perón».
Y añadió: «La candidatura de Isabel abre fisuras en el frente
del 11 de marzo y no es la figura más representativa de 18 años
de lucha», admitió, mientras los militantes cantaban: «No rompan
más las bolas, Evita hay una sola».
El
multitudinario acto fue cerrado por Mario Eduardo Firmenich,
quien afirmó que «no tiene sentido la alianza de clases si el
proceso no es conducido por trabajadores. Pero no secede eso
porque en la CGT hay cuatro burócratas que no representan ni
a su abuela». Los asistentes repudiaron mediante gritos hostiles
al secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, que fue
asesinado un mes más tarde.
Firmenich
criticó la integración de la fórmula justicialista para los
cercanos comicios. No obstante, convocó a «votar masivamente
por Perón y a una intensa campaña barrio por barrio, manzana
por manzana».
El
acto transcurrió sin incidentes, mientras en la plaza del Congreso
otro acto de menor concurrencia organizado por sectores de izquierda
no peronista terminó con enfrentamientos con la policía y varios
detenidos.
Lunes
11 de marzo de 1974
Acto
de la Juventud Peronista y de Montoneros por el primer aniversario
del triunfo electoral del Frejuli
Con
Juan Domingo Perón ejerciendo su tercera presidencia y casi
cuatro meses de su fallecimiento, la denominada Tendencia Revolucionaria
del peronismo organizó un masivo acto para celebrar un año del
triunfo de la fórmula Cámpora-Solano Lima en las elecciones
presidenciales llamadas por la dictadura lanussista.
La
situación política ya estaba dando un giro muy importante y
los sectores más ortodoxos y derechistas del sindicalismo y
el justicialismo estaban ocupando crecientes espacios de poder,
especialmente desde la masacre de Ezeiza cuando Perón había
regresado al país nueve meses atrás. Era los días de gestación
de la Triple A y de la represión paraestatal fogoneada por el
ministro de Bienestar Social, José López Rega. En ese marco,
la JP y Montoneros consiguieron montar una concentración con
alrededor de 40.000 concurrentes evidenciado que mantenía intacta
su capacidad de movilización y que se erigía como oposición
interna tratando de recuperar posiciones con vistas a un futuro
e hipotético vacío de poder.
En
el acto hubo delegaciones de las ocho Regionales en que se dividía
en todo el país la Juventud Peronista, la Juventud Universitaria
Peronista (JUP), la Juventud Trabajadora Peronista (JTP), el
Movimiento Villero Peronista (MVP), la Unión de Estudiantes
Secundarios (UES), la Agrupación Evita (rama femenina) y los
Montoneros, además del Peronismo de Base (PB), una corriente
que no pertenecía a la Tendencia.
Sin
embargo, con gran inteligencia los dirigentes de la JP y Montoneros
habían logrado armar una comisión organizadora del acto integrada
por viejas y prestigiosas figuras del sindicalismo y de la Resistencia,
como Andrés Framini, Sebastián Borro, Daniel Viel, Avelino Fernández,
Armando Cabo, quienes aparecieron avalando el acto.
En
el palco se habían colocado dos grandes efigies de Juan Domingo
Perón y de Evita, además de la leyenda «Montoneros». Los cánticos
reflejaban la creciente desilusión y duda de los militantes,
así como una postura ideológica clara: «Qué pasa, qué pasa,
General / está lleno de gorilas el gobierno popular» y «Vamos
a hacer la patria peronista, montonera y socialista». Otros
hits que se escucharon en la noche de Villa Crespo fueron: «Se
va acabar, se va acabar la burocracia sindical», «Cinco por
uno no va a quedar ninguno» y algunos que prometían que el golpista
jefe policial de Córdoba, teniente coronel (RE) Antonio Navarro
—que había destituido al gobernador Ricardo Obregón Cano— sería
«visitado» por un comando montonero. También fueron muy denostados
el líder metalúrgico Lorenzo Miguel, el gobernador bonaerense
Victorio Calabró y los funcionarios policiales Alberto Villar
y Luis Margaride.
Los
oradores del mitin fueron Daniel Viel; el cordobés Ricardo Panzeta,
de la JP Regional III; Enrique Juárez, líder de la JTP, y el
dirigente Rodolfo Galimberti. Cerca de la medianoche, el locutor
anunció la presencia del boxeador Abel Cachazú y que habían
cedido su turno y no hablarían Andrés Framini y Sebastián Borro,
por lo avanzado de la hora. Fue así como comenzó su discurso
Mario Firmenich, que cerró el acto por la conducción montonera.
Firmenich
instó a «recuperar el gobierno para el pueblo y para Perón»
y denunció «el desplazamiento de los leales por los traidores,
lo que ha puesto en serio peligro el programa de liberación
nacional». También llamó a «romper el Pacto Social y a que cualquier
reivindicación social debe ser apoyada por la JTP y las organizaciones
barriales».
Parada
al lado de Firmenich —según narra Gabriela Saidón en el atrapante
libro La montonera, de Editorial Sudamericana—,
estaba Norma Arrostito en su única aparición pública, quien
se hallaba por entonces en una situación de semiclandestinidad.
Arrostito había integrado el diminuto grupo fundador de Montoneros
y participado en el secuestro y posterior asesinato del ex presidente
Pedro Eugenio Aramburu en 1970.
De
cara al 22 de agosto de ese año 1974, la Tendencia intentó organizar
un tercer acto acto y repetir la exitosa convocatoria de la
misma fecha de 1973. Pero para entonces Perón estaba muerto
y previamente los había echado de la plaza de Mayo el 1° de
mayo, por lo que las condiciones habían cambiado rotundamente:
el gabinete se había llenado de figuras identificadas con el
peronismo ortodoxo y la Policía Federal prohibió la realización
de la concentración. A pesar de que la JP anunció que harían
«el acto por los caídos de Trelew, Evita y Perón allí o donde
sea», el estadio y buena parte de Villa Crespo fue rodeado por
un espectacular y nutrido operativo de seguridad, por lo que
nadie pudo llegar ni intentó hacerlo hasta Humboldt 350.
Lunes
10 de septiembre de 1979
Arribo
de la Selección Nacional Juvenil luego de ganar el Mundial Sub-20
en Japón
El
6 de septiembre el seleccionado argentino se consagró campeón
mundial Sub-20 al derrotar en Tokio a la Unión Soviética por
3 a 1. Aquel equipo dirigido por César Luis Menotti, tenía como
figuras estelares a Diego Maradona y Ramón Díaz, y contaba con
dos jugadores de Atlanta: Alfredo Torres y Jorge Piaggio. Miles
de argentinos madrugaban para seguir los partidos por televisión
desde la lejana Japón y gozar del buen fútbol que esos juveniles
desplegaron en aquel certamen.

1979. Luego de llegar en helicóptero a la cancha de Atlanta,
el micro con los campeones mundiales juveniles tomó por avenida
Corrientes, repleta de eufóricos hinchas, rumbo a la Casa de
Gobierno.
Naturalmente
que una parte de la población, tan demostrativa de sus afectos,
quería brindar una gran recepción a aquellos chicos. Sobre este
legítimo deseo basado en un hecho deportivo se montó la dictadura
militar juntamente con algunos personajes de los medios comunicación,
en particular el relator radial José María Muñoz, para manipular
a la opinión pública y prácticamente arrear a los jugadores
a la Casa Rosada. El régimen militar pretendía demostrarle a
la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA),
que visitaba el país ante las denuncias de graves violaciones
a los derechos humanos que «los argentinos éramos derechos y
humanos», tal el eslogan con el cual se manipuló la alegría
de la gente.
De
este modo, el estadio de Atlanta se convirtió prácticamente
en la primera escala del equipo nacional juvenil al llegar a
suelo argentino. Sobre el campo de juego dos helicópteros transportaron
a los campeones desde el Aeroparque a Villa Crespo. Las calles
aledañas a la cancha habían sido cerradas para no permitir que
se acercaran los vecinos, mientras que en la sede social esperaban
los familiares y amigos. Desde allí, en un micro que tomó por
la avenida Corrientes, atestada de gente que quería saludar
a los jugadores, rumbo a la Plaza de Mayo.
Hace
dos años Sentimiento Bohemio le realizó una entrevista
al entonces jugador de Atlanta y campeón mundial Jorge Piaggio,
que tenía un primo detenido-desaparecido. Sobre la llegada a
Atlanta y la visita a la Casa Rosada, expresó lo siguiente:
«La
movida del regreso de Japón fue muy rara. Nosotros festejamos
en Japón y se ve que vino un “tubazo”: “Hay que volver”. Recuerdo
que regresamos con urgencia; ya estaban aquí los inspectores
de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero nosotros
no lo sabíamos. Es más, ni teníamos idea de quiénes eran. Nosotros
teníamos toda la inocencia del mundo. Como te decía, el viaje
de vuelta lo hicimos rapidísimo. Llegamos a Río y para el trasbordo
estaba un avión oficial esperándonos, no uno de línea. Ni siquiera
pudimos recoger las valijas. La urgencia era arribar cuanto
antes. Llegamos a Aeroparque a las 6 de la tarde. Atando cabos,
uno se da cuenta que querían llegar a la hora en que la gente
salía de sus trabajos para armar la fiesta. Si hubiéramos llegado
a las 3 de la mañana, no habría sido lo mismo. Dos helicópteros
del Ejército nos llevaron a la cancha de Atlanta, y los familiares
en micro también se dirigieron para allí. Bajamos, un beso a
los parientes y al micro para la Casa de Gobierno, a saludar
a Videla y después a la AFA. El pueblo, feliz. Nosotros nos
preguntábamos: “Loco, qué hicimos?” Claro, éramos campeones
mundiales. Creíamos que toda la movilización era espontánea.
Tiempo después me doy cuenta de que todo había sido manipulado,
pero en ese momento...». (La nota completa puede leerse en http://www.sentimientobohemio.com.ar/nota_piaggio.htm.)
Lunes
18 de octubre de 1982
Acto
peronista por el Día de la Lealtad

1982. Aspecto que tenía la platea aquel 18 de octubre.
Con
la crisis política abierta por la derrota argentina en las islas
Malvinas en junio de ese año, pareció que la sangrienta dictadura
militar daba sus últimos estertores, pero aun así consiguió
pactar con la dirigencia política una retirada ordenada y recién
entregó el poder a un gobierno surgido del sufragio el 10 de
diciembre de 1983.
Así,
en el último cuatrimestre de 1982 tuvieron lugar un resurgimiento
de la actividad política y una participación in crescendo de
parte de la población, que parecía despertar de una pesadilla,
pero la realidad indicaba que había otro país tras seis años
de dictadura.

1982. La cabecera que da a la sede social con el fervor militante
peronista para el primer gran acto en un estadio durante la
dictadura militar.
En
conmemoración del 37° anversario del 17 de octubre de 1945,
el sindicalismo y el partido peronismos organizaron un acto
en el estadio de Atlanta. La importante concentración constituyó
el primer acto político partidario convocado en un estadio abierto,
ya que sólo había habido movilizaciones callejeras, como la
del 30 de marzo de 1982 en Plaza de Mayo.
La
convocatoria estuvo a cargo del Partido Justicialista (PJ),
las 62 Organizaciones Peronistas y la CGT-Brasil —la central
obrera estaba escindida en dos; la otra era la de Azopardo,
con una línea más dialoguista con los militares en le poder—.
Ante
una concurrencia estimada en 30.000 personas, Hugo del Carril
y Hugo Marcel cantaron con los asistentes el Himno Nacional
y la Marcha Peronista, mientras que la actriz Irma Roy leyó
fragmentos de discursos de Evita. Luego se hizo un minuto de
silencio con un toque de clarín en homenaje a Juan Domingo Perón.
También
se proyectó un filme con declaraciones del general Perón y su
esposa Isabel a periodistas franceses.

1982. El titular de una de los CGT, Saúl Ubaldini, habla en
Atlanta.
Los
oradores centrales fueron el líder cervecero Saúl Ubaldini,
titular de la CGT-Brasil; el metalúrgico Lorenzo Miguel, secretario
general de las 62, y el chaqueño Deolindo Felipe Bittel, vicepresidente
primero del PJ, quien dijo que «el pueblo argentino sólo quiere
concertar con el pueblo argentino, y no con los responsables
de la crisis».
Entre
las personalidades presentes estuvieron el ex gobernador de
La Rioja, Carlos Saúl Menem; el ex ministro de Trabajo, Ricardo
Otero; el ex ministro y legislador Antonio Cafiero, y el general
Adel Edgardo Vilas, con participación en la represión en Tucumán
y Bahía Blanca. Además de muchas pancartas de militantes de
la CGT-Brasil con las consigna «Paz, pan y trabajo», estuvo
el inefable Tula, con 28 bombos.
Durante
el desarrollo del mitin hubo incidentes y golpes de puño entre
simpatizantes de Intransigencia Peronista, que agrupaba a la
izquierda del movimiento y adscribía a Vicente Saadi, y la Juventud
Peronista de la República Argentina (JPRA), donde confluían
sectores juveniles y sindicales ortodoxos.
En
la cabecera que da a la avenida Corrientes se ubicó un grupo
de Madres de Plaza de Mayo junto con un centenar de adherentes
a organismos de derechos humanos. En ese sector se escucharon
silbidos cuando desde el palco se recordó que «Perón nos enseñó
a querer a las fuerzas armadas».
Lunes
30 de abril de 1984
Acto
de la Confederación General del Trabajo (CGT) por el Día de
los Trabajadores
Luego
de ocho años de dictadura militar, por primera vez en ocho años
la central obrera conmemoraba en un acto el Día de los Trabajadores.
A la concentración adhirieron numerosas organizaciones sindicales
y el Partido Justicialista.

1984. El primer gran acto sindical desde el fin de la dictadura
militar. Fue el 30 de abril de 1984, en Atlanta, donde la CGT
convocó con motivo del Día del Trabajador.
Primero,
desde el palco Hugo Marcel cantó la Marcha Peronista; posteriormente
la multitud entonó el Himno Nacional, y hubo un minuto de silencio
por los caídos en las luchas sindicales y en Malvinas.
Sólo
hubo dos oradores: los dirigentes Jorge Triaca, del gremio plástico,
y Saúl Ubaldini, del cervecero. Ambos habían encabezado meses
atrás las dos ramas en que estaba escindida la Confederación
General del Trabajo (CGT): Azopardo y Brasil.
Las
alocuciones estuvieron marcadas por el enfrentamiento que venían
manteniendo el gobierno de Raúl Alfonsín y los gremialistas.
En primer lugar, a partir de la denuncia, en mayo de 1983, de
un pacto sindical-militar por parte del líder radical, meses
antes de las elecciones del 30 de octubre, que había ganado
con facilidad. El chascomusense había acusado a Lorenzo Miguel
y otros gremialistas peronistas de haber pactado con la dictadura
condiciones favorables para la normalización de los sindicatos.
En segundo, una semana después de haber asumido, el ministro
de Trabajo alfonsinista, Antonio Mucci, presentó en sociedad
una ley de reordenamiento sindical —más conocida como «Ley Mucci»,
por la cual, so pretexto de democratizar los gremios y hacerlos
más representativos, se intentaba introducir una cuña dentro
del sindicalismo peronista ortodoxo de modo tal que limitara
su poder y evitara que las organizaciones obreras confrontaran
con su gobierno. El proyecto de ley no pudo pasar el filtro
de las dos Cámaras legislativas y no prosperó.
En
sintonía con lo señalado, en su discurso Triaca criticó a quienes
«arman trenzas en el Ministerio de Trabajo, mientras la CGT
continúa en la defensa de los intereses de los trabajadores»,
y agregó: «El sindicalismo es democrático y queremos que rijan
los intereses de los trabajadores».
Por
su parte, Ubaldini afirmó que «el movimiento obrero no ha perdido
su capacidad de convocatoria y no necesita de apoyos oficiales
para disimular concentraciones». Además de fustigar las recetas
recesivas del Fondo Monetario Internacional (FMI), el dirigente
cervecero dijo que «no tenemos nada que festejar, pero sí conservamos
la fe, la esperanza y el compromiso para luchar, si fuera necesario
hasta la última gota de sangre, para jamás entregar los derechos
y las conquistas de los trabajadores».
Miércoles
1° de mayo de 1985
Acto
del Movimiento al Socialismo (MAS) por el Día de los Trabajadores
Alrededor
de 20.000 personas se congregaron en el Gran León para participar
en una concentración recordatoria de la masacre de los mártires
de Chicago en 1886 luego de una huelga por la jornada laboral
de ocho horas. Tres años después quedó instituido como Día Internacional
de los Trabajadores.
Un
sector de la izquierda argentina, representado por una de los
dos vertientes del trotskismo argentino, el Movimiento al Socialismo
(MAS), era la convocante. Con la particularidad de que para
este actó sumó a una franja del peronismo denominado «revoluconario»,
encabezado por Susana Valle, la hija del general Juan José Valle,
que el 9 de junio de 1956 había encabezado un levantamiento
contra el gobierno golpista de la autodenominada «Revolución
Libertadora» y luego fue fusilado con otros militares y civiles
de la Resistencia Peronista.
El
MAS, entonces liderado por el luego diputado nacional Luis Zamora,
consolidaba su estrategia frentista con «fuerzas populares para
la liberación», que meses después lo llevó a formar con el PC
y un diminuto sector peronista el Frente del Pueblo (FREPU),
que se presentó a los comicios legislativos de 1985 y fue el
antecesor de Izquierda Unida (IU).
En
el mitin izquierdista hablaron el dirigente obrero Eduardo Gómez;
el dirigente sindical peronista Mario Aguirre; la ex candidata
a vicepresidenta por el MAS en 1983, Silvia Díaz, y la mencionada
Susana Valle.
Cerró
el acto Luis Zamora quien advirtió que había dos amenazas de
golpe: «la de los viejos golpistas que siguen al acecho y la
del propio gobierno, con sus golpes de hambre, su guerra salarial
de despidos y tarifazos contra el pueblo».
Sábado
29 de noviembre de 1997
Primer
recital de La Renga
Ya
se habían presentado en el gimnasio debajo de la platea el sábado
21 de enero de 1995. Volvían a Atlanta, luego de su primera
gira por el exterior, pero al estadio y con una convocatoria
cada vez mayor.
La
banda se formó a fines de 1988 en el barrio de Mataderos y la
integran Jorge Tanque Iglesias (batería),
Gabriel Teté Iglesias (bajo) y Gustavo Chizzo
Napoli (voz y guitarra).
Viernes
27 y sábado 28 de noviembre de 1998
Segundo
y tercer recital de La Renga
Un
año después de su primera presentación regresa al Gran León
con dos funciones. Algunos de los asistentes identificados con
el Club Atlético San Miguel y otros equipos de fútbol cometen
destrozos en las instalaciones.
Sábado
18 de diciembre de 1999
Primer
megaconcierto de Los Piojos
La
banda llegó a Atlanta para cerrar un año importante: había aparecido
su quinto disco, Ritual, el primero grabado en vivo.
Ello sucedió en un recital en Obras Sanitarias, en el cual se
hizo presente Diego Maradona. Continuando con sus referencias
futbolísticas, Los Piojos le habían dedicado al Diez un
tema llamado Maradó.
Dos
meses antes de actuar en el Gran León, habían tocado en la cancha
de All Boys, pero hubo gente que se quedó afuera. Por eso, buscaron
para el siguiente recital en Buenos Aires un escenario con mayor
capacidad.
El
megaconcierto en Atlanta fue presenciado por unas 22.000 personas
que llenaron el lugar de banderas y fuegos. El periodista de
Página/12 Eduardo Fabregat cuenta que «los shows del grupo liderado
por Andrés Ciro Martínez siempre se caracterizaron por provocar
una emocionante ceremonia colectiva, un estado de fiesta en
el que mucho tenían que ver las innegables cualidades musicales
del grupo. Pero aquella noche las cosas arrancaron mal. Apenas
iniciado Esquina Libertad, el tema que abre su disco
Tercer arco, una esquirla en llamas voló desde el público
e impactó en la batería de Daniel Buira. El cantante detuvo
el show y pidió: “Che, aflojen con las bengalas, que casi le
pegan a Dani”. El concierto continuó y terminó sin nada que
lamentar, aunque esporádicamente siguieron apareciendo las luces
entre la gente». El incipiente folclore futbolero transportado
al rock más la corrupción y la desidia estatal-empresariales
desatarían una verdadera masacre de decenas de jóvenes algunos
años después.
La
banda se formó en El Palomar a fines de los años 80, y la integraban
Andrés Ciro Martínez (voz, guitarra y armónica), Daniel Piti
Fernández (guitarra), Gustavo Kupinski (guitarra), Miguel Ángel
Micky Rodríguez (bajo) y Daniel Buira (batería y percusión).
Sábado
25 de noviembre de 2000
Recital de Joan Manuel Serrat
Luego
de varias funciones en el teatro Gran Rex y de presentaciones
en las principales ciudades del país, a los 56 años de edad
Joan Manuel Serrat brindó un recital en Atlanta a precios populares
($13) y obtuvo una buena respuesta de público: 20.000 personas.
Una muestra más del fenómeno que representa el catalán entre
un sector de la clase media urbana argentina, especialmente
entre las mujeres mayores de cuarenta años. A diferencia de
otras presentaciones de años anteriores, no banderas políticas,
con excepción de una con la leyenda «Liberta a los presos de
La Tablada».

2000. «Cansiones», el disco que vino a presentar Serrat —y su
alter ego palindrómico, Tarres— en su gira por la Argentina.
Una de las actuaciones fue en Atlanta.
El
cantautor presentó su disco Cansiones —así escrito, con
s—, de Tarres/Serrat, donde Tarres es su alter ego
palindrómico, su «enemigo íntimo», ese ser «alcohólico y
caótico, que satisface a las mujeres del barrio», y por quien
él deberá pedir perdón al día siguiente. Pero los temas más
solicitados por el público fueron los clásicos.
Con
una escenografía de pequeña ciudad de historieta a color, el
concierto tuvo momentos muy intimistas y numerosos invitados
que subieron al escenario: el bandoneonista Rodolfo Mederos
para tocar El último organito; la cantante Adriana Varela,
con quien interpreto Soy lo prohibido; Marcela Morelo,
para El amor, amor; Víctor Heredia, para el clásico No
hago otra cosa que pensar en ti; Diego Torres para
Penélope; un rosarino, hincha de Central, Fito Páez, para
Aquellas pequeñas cosas, y Ana Belén para Mediterráneo.
En un momento, Serrat agradeció a los «del vecindario Villa
Crespo por acompañar desde la intimidad de sus hogares».
Sábado
16 de diciembre de 2000
Segundo
megaconcierto de Los Piojos
Para
despedir el milenio la banda presentó ante 25.000 fieles seguidores
su disco Verde paisaje del infierno, que había aparecido
el 27 de octubre. Antes, a mediados de años, habían dado siete
recitales en Obras durante dos fines de semana. Ya no estaba
en el grupo Daniel Buira, que había sido reemplazado por el
baterista Sebastián Roger Cardero.
Sábado
20 de octubre de 2001
Tercer
megaconcierto de Los Piojos

2001. Los Piojos en el escenario armado en el León Kolbowski
Luego
de presentar el álbum Verde paisaje del infierno por
todo el país en una extensa gira, se presentó por primera vez
en el año en la Capital. Y otra vez la jugada les salió bien:
hubo 30.000 personas. Lo dijo Andrés Ciro cuando promediaba el show: «Esto no es un
concierto ni un recital: es una fiesta». Y claro, nadie que
haya ido ese sábado al estadio de Atlanta
puede negarlo. Tocaron temas de todo su repertorio durante casi
tres horas y recibieron las visitas de los hermanos
Mollo (Omar
cantó y tocó la guitarra en Yira yira y Around & Around y Ricardo tocó la guitarra en Morella y también en Around & Around). Como las
entradas para este show se habían agotado casi una semana atrás,
Los Piojos debieron agregar una nueva
fecha el sábado 27,
también en Atlanta.
Pero debido a una disposición del Gobierno de la Ciudad de Buenos
Aires referente a la habilitación del Estadio
del Club Atlético Atlanta, Los Piojos se vieron obligados a suspender el show que tenían
previsto, que pasó para el 24 de noviembre en el estadio de
Huracán, donde hubo 35.000 personas.

2001. Aspecto de la platea y el campo de juego en el recital
de Los Piojos.

2001. Miles de fans con sus banderas para ver a Los Piojos en
Atlanta. El segundo recital, al día siguiente, no pudo realizar
por el GCBA.
Viernes
17 de enero de 2003
Primer acto de organizaciones piqueteras en un estadio
de fútbol

2003. Primera convocatoria piquetera en un estadio de fútbol.
La platea colmada por completo.
Convocados
por el Polo Obrero (PO), encabezado por Néstor Pitrola, y por
el Movimiento Independiente de Jubilados y Pensionados (MIJD),
conducido por Raúl Castells, y con el apoyo de la Federación
de Cámaras y Centros Comerciales Zonales de la República Argentina
(Fedecámaras), de Rubén Manusovich —padre del ex jugador bohemio
Damián Manusovich—, más de 15.000 desocupados, trabajadores
y jóvenes se congregaron en Villa Crespo.
Los
seguidores de Castells realizaron la primera exposición nacional
de los emprendimientos productivos. Para eso, piqueteros, desocupados
y obreros de fábricas recuperadas montaron stands en los que
exhibieron alimentos caseros, ropa y muebles.

2003. Vista general del estadio de Atlanta durante el acto piquetero
opositor al gobierno.
A
pesar de que la prensa calificó al hecho de que el acto fuera
el primero que el sector desarrollaba en un estadio de fútbol
como una muestra de que habían abandonado las calles, nada de
ello se evidenció en el acto. Por el contrario, además de la
cantidad de participantes y de su fervor, los distintos oradores
reivindicaron la denominación de «piqueteros duros» o «clasistas»,
haciendo un balance de los planes de lucha y movilizaciones
contra el gobierno nacional duhaldista y proponiendo el
primer plan de lucha nacional y la marcha y acampe del 22 y
23 de enero.
Pero
no sólo intervinieron los desocupados; hubo oradores de diversos
gremios en lucha por aumentos salariales o en defensa de las
fuentes de trabajo, como la industria del pescado de Mar del
Plata y los choferes de Transportes del Oeste.

2003. Acto PO-MIJD. Discurso de Néstor Pitrola, líder del Polo
Obrero (PO), una de las organizaciones convocantes.
Las
organizaciones piqueteras y sociales reunidas en Atlanta confluyeron
en un bloque político de denuncia del acuerdo del gobierno con
el FMI, exigieron la extensión de los planes sociales a todos
los desocupados, criticaron el saqueo desatado con la devaluación,
calificó al gobierno de usurpador político de la revuelta del
«Que se vayan todos», y llamaron a luchar contra la salida electoral
continuista proponiendo que el poder sea entregado a una Asamblea
Constituyente libre y soberana.
Además
de un festival musical, hablaron los representantes de Fedecámaras
y de las Madres en lucha por la vivienda y que repudiaban la dolarización de las deudas
y los remates de los bienes de los deudores hipotecarios.
Desfilaron
los chicos que se alimentan en los más de 300 comedores populares
del MIJD, mientras Castells decía en el palco: «Tienen razón
cuando nos atacan por organizar a los chicos: éstos son los
chicos de la revolución».

2003. Acto piquetero opositor. Banderas rojas en el León Kolbowski.
El
orador final fue Néstor Pitrola, del Polo Obrero (PO), quien
prometió «un 2003 lleno de piquetes», llamó a la Corriene Clasista
y Combativa a «romper la tregua y sumarse al plan de lucha y
movilización» y les pegó a «los platos recalentados del menemismo»
como Néstor Kirchner («operador de Repsol») y Felipe Solá (ex
secretario de Agricultura de Menem).
Viernes
19 de diciembre de 2003
Acto
de los «piqueteros K» liderados por Luis D’Elía
En
ocasión del segundo aniversario de los sucesos acaecidos el
19 y 20 de diciembre de 2001, cuando un levantamiento popular
tiró abajo el gobierno de Fernando de la Rúa-Felipe Cavallo,
el sector piquetero oficialista convocó a un acto en el estadio
León Kolbowski. El orador principal fue el hoy subsecretario de Tierras
para el Hábitat Social —área dentro del Ministerio Planificación
creada especialmente por el presidente Kirchner— y por entonces
diputado provincial bonaerense Luis D’Elía. Las consignas con
las cuales se convocó a 12.000 personas eran «Viva la unidad latinoamericana» y «Por
una Navidad latinoamericana con paz y justicia».
La curiosa recordación de D’Elía de la revuelta
popular de fines del 2001 llamó la atención en razón de que
él mismo había señalado que la caída del gobierno de la Alianza
había sido a causa de un complot del justicialismo del conurbano.
El dirigente matancero dirigía
la Federación de Tierra y Vivienda (FTV) y ya hace rato había
dejado atrás la calle, los piquetes y la protesta. Desde la
asunción de Kirchner como primer mandatario, sus intervenciones
públicas se habían reducido a una persistente y feroz crítica
hacia los sectores piqueteros que se oponían a las políticas
socio-económicas desarrolladas por el sucesor de Duhalde en
la Casa Rosada.
El
discurso de D’Elía en aquel acto en Atlanta fue indudablemente
el inicio de una carrera apenas disimulada hacia un cargo en
el gobierno nacional y la captación de sectores sobre la base
de la distribución de planes sociales con criterios similares
a los utilizados por los tan criticados punteros del PJ bonaerense,
combinada con explosivas declaraciones de defensa a ultranza
del gobierno nacional.
Sobre el presidente Kirchner, D’Elía afirmó
que «no fue un regalo de nadie sino que representa la realidad
construida por la lucha de todos», a la vez que negó rotundamente
que fuera oficialista. También criticó duramente a los otros sectores
piqueteros por haber elegido «la vía insurreccional».
A todo esto, el 20 de diciembre más
de 60.000 manifestantes se dieron cita en la plaza de Mayo convocada
por organizaciones piqueteras, asambleas barriales y partidos
políticos para conmemorar los hechos que habían ocurrido dos años
y su secuela de víctimas por la represión.
Sábado
18 de septiembre de 2004
«Rock&Vida»,
festival de rock cristiano
Casi
15.000 fans participaron en este festival musical cristiano.
Se trata del último recital que se llevó a cabo en el estadio.
En el acontecimiento, denominado Rock&Vida, se presentaron
bandas como RESCATE y Kyosko.

2004. El último recital musical en el León Kolbowski. El festival
rockero cristiano y una gran cantidad de jóvenes asistentes.
2004. Rock & Vida se llamó el acto religioso-musical. Los concurrentes
ocuparon el campo de juego. 2004. El grupo de rock cristiano
Rescate fue uno de los platos fuertes de la noche evangélica
en Humboldt.
El
grupo evangélico RESCATE (Reyes al Servicio de Cristo Ante Tiempos
Extremos) nació a fines de los años ochenta en la localidad
bonaerense de San Nicolás, inspirado en bandas de rock cristiano
anglosajonas. La idea era hacer rock gospel pero en español, con
el deseo de alcanzar a los jóvenes para Cristo por medio de
la música, un lenguaje que ellos podrian escuchar, entender
y digerir. Luego bajan a Buenos Aires y con el agregado de dos
músicos porteños la banda se termina de conformar. Han grabado
seis discos y precisamente dos meses antes de su presentación
en Atlanta habían estado de gira por varios países europeos.
Además, dos semanas después de tocar en el Gran León, estuvieron
en el Rock Quilmes Festival, el más importante de los que se
realizan en la Argentina.
En
el concierto hubo varias sorpresas: cantó Guillermo Novelis (cantante de La Mosca) en
«Amores como vos». Y participaron tocando un tema cada uno Adrián
Cionco (bajista de La Mosca) y Mauricio Díaz (bajista ex Sinergia).
Los
integrantes de RESCATE: Ulises Eyherabide, vocal y uno de los
fundadores; Marcelo Barrera, guitarra; Marcelo Tega, bajo; Pablo
Bauzá, teclados; Sergio Ramos, batería;Claudio Franco, saxo;
Rubén López, trompeta, y Walter Caballero, percusión.
Por su parte, el grupo Kyosco, con menor repercusión
que RESCATE, se formó en 1994 y lo integran Fabián Liendo (voz),
Diego Bisio (guitarra), Ezequiel Bisio (teclado, coros), Lucas
Leyes (bajo) y Esteban Cubista (batería, percusión).
Viernes
15 de octubre de 2004
Acto
de la CGT por el Día de la Lealtad con la presencia de ministros
kirchneristas y del ex presidente Eduardo Duhalde

2004. El último acto político en Atlanta, cuando el estadio
estaba clausurado. Para el Día de la Lealtad, estuvieron, de
izq. a der., Chiche Duhalde, su esposo Eduardo Duhalde y dos
ministros de Kirchner, Carlos Tomada y Aníbal Fernández.
Aunque
poco tiempo después comenzaron los cortocircuitos, cuya consecuencia
fueron las dos listas separadas con las que participaron en
la provincia de Buenos Aires en las elecciones legislativas
del 2005, aquella celebración por el 59° aniversario del 17
de octubre de 1945 —una gran movilización popular liberó al
encarcelado Juan Domingo Perón— significó un fuerte apoyo del
ex presidente Eduardo Duhalde y su esposa, la diputada Chiche
Duhalde, al mandatario Néstor Kirchner. Éste decidió no concurrir
no obstante la invitación que le habían formulado los popes
sindicalistas; de todos modos hubo una fuerte presencia K en
el palco: estuvieron los ministros del Interior, Aníbal Fernández;
de Trabajo, Carlos Tomada, y de Salud, Ginés González García,
además del vicepresidente Daniel Scioli.
En
el acto se desplegó todo el habitual ritual peronista: bombos,
la entonación de la Marcha Peronista, banderas y estribillos
alusivos. La Confederación General del Trabajo (CGT) estaba
a cargo de una conducción tripartita integrada por Hugo Moyano
(Camioneros), Susana Rueda (Sanidad) y José Luis Lingieri (Obras
Sanitarias), que habían asumido a mediados de julio la conducción
de la central obrera, sucediendo a Rodolfo Daer. Este triunvirato
consolidaba el pacto de Moyano con los denominados «Gordos»
en función de apuntalar al gobierno kirchnerista. En ese sentido
deben entenderse las declaraciones del dirigente camionero sobre
el agotamiento del método piquetero de protesta primero y la
celebración del Día de la Lealtad después.
Dirigieron
la palabra durante el mitin en el Gran León fueron Gerónimo
Venegas, de las 62 Organizaciones Peronistas y los citados Scioli,
Rueda y Moyano. Otros jerarcas gremiales presentes fueron Armando
Cavalieri (mercantil), Gerardo Marínez (construcción) y Omar
Viviani (taxistas). El orador de cierre fue el sucesor de Kirchner,
Eduardo Duhalde, quien aseguró
que «los peronistas no pactamos ni nos peleamos, tenemos una
coincidencia ideológica profunda», coincidencia que no se evidenció
en la munición gruesa que ambos sectores se dispararon meses
después durante la campaña electoral.
Los
párrafos finales de su discurso fueron una clara señal de apoyo
al santacruceño:
«¡Adelante
Presidente Kichner! Usted ha sabido despertar nuevamente la
esperanza del pueblo argentino. A usted le sobra coraje para
plantarse con firmeza y dignidad ante las corporaciones multinacionales
que quieren manejar la economía argentina. A usted no le tiembla
el pulso para enfrentar los intereses hegemónicos internacionales
y negociar con los acreedores externos para salir del default
y devolverle a la República el respeto y la consideración mundial.
»Queridas compañeras, ¡Viva el Movimiento Nacional Justicialista!
¡Vivan los trabajadores justicialistas! ¡Viva el General Perón!
¡Que viva por siempre la compañera Evita! Gracias compañeras,
gracias compañeros».
Este
acto tuvo lugar a pesar de que el estadio se hallaba clausurado
por la justicia contravencional porteña. Atlanta había celebrado
cinco días antes su centésimo aniversario con un partido ante
River luego del cual fue arrestado el presidente bohemio, Carlos
Moreno, acusado de haber abierto el estadio para la realización
de la fiesta. Así, el juez y la fiscal intervinientes parecían
opinar que el estadio no estaba en condiciones de soportar el
peso de los pocos espectadores que concurren a la gran mayoría
de partidos de la Primera B, pero sí era apto para actos con
15.000 militantes, como el que tuvo lugar cinco días después.
Miércoles
15 de marzo de 2006
Visita
del escritor Juan Gelman

2006.
Juan Gelman hemenajeado en el estadio.
Con
motivo de la reedición de su primer libro de poemas, Violín
y otras cuestiones, de cuya publicación se cumplía medio
siglo, el escritor argentino Juan Gelman, de 75 años, radicado
en México, fue invitado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos
Aires.
Recibió
durante esa estadía múltiples homenajes oficiales —fue declarado
embajador cultural de la Ciudad—y no oficiales, pero se dio
el lujo, para orgullo de socios e hinchas de Atlanta y de los
vecinos de Villa Crespo, de visitar el Gran León, pisar su césped
y recibir varios obsequios, entre ellos una camiseta del club
de sus amores.
Es
que Juan Gelman, uno de los mejores poetas contemparáneos en
idioma español, nació en Villa Crespo y, como habitué en sus
años juveniles de las milongas que se organizaban en Atlanta,
se hizo hincha del club.
Dirigentes
y medio centenar de hinchas lo recibieron con profunda emoción
y alegría. El escritor llegó acompañado por Manuela Fingueret,
otra ex vecina e hincha, titular de la Casa del Escritor del
área de Cultura del GCBA. Pidió por la habilitación del clausurado
estadio y «amenazó» con «repensar este amor» si no se conseguía
ascender de categoría. Gelman se emocionó de tal modo que se
comprendió por qué alguna vez manifestó: «¿Cómo me van a dar
el Premio Nobel de Literatura a mí que soy hincha de Atlanta?».
(Más detalles de su visita, en http://www.sentimientobohemio.com.ar/137nota_gelman.htm.)
Agradecimientos: para esta nota además del archivo personal del autor y de la consulta
de diversos diarios, revistas y los sitios oficiales de los
grupos de rock citados en la nota,, hicieron también algún aporte
Héctor Fernández y los socios de Atlanta Flavio Duvidovich,
Jorge de Gregorio, Juan Carlos Padín, Carlos Stortz, Felipe
Leibovich y Enrique Martín.
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