AÑO X - NÚMERO 345 / Lunes 14 de junio de 2010

ENRIQUE MARTIN, DE MEMORIA
Querer y creer
POR ENRIQUE MARTIN

Nos escribe Víctor:
"Enrique, tu buena visión de la realidad y lectura de la historia, ¿se puede trasladar en hechos positivos para el club? Muy de acuerdo con vos, pero no puedo dejar de ser un descreído. Abrazo bohemio".

Le contestamos al amigo:
No sabemos si nuestra visión de la realidad es buena, pero creemos que sí lo es la lectura de la historia. En temas mucho más espinosos que la vida de un club (aunque sea el entrañable Atlanta) es esencial primero conocer los avatares de la historia, en principio para no repetir errores por ignorancia. Le pasa al mundo, le pasa a los grandes países, le pasó muchas veces a la Argentina, que también es un gran país en potencia. Puede volver a ocurrirle. Ahí vemos cómo los griegos y los españoles se agarran la cabeza por su descalabro económico. Quizás no les interesó enterarse hace una década de lo que pasaba en Sudamérica. Optaron por las misma recetas y se fueron a la lona, como nosotros (2001) al final de de un oscuro período. De todos modos, es posible reencausar el rumbo, siempre y cuando se elija como timoneles a los que reflotaron la barca, y no a los mismos que propiciaron el naufragio. Aquí, en el país, pronto estaremos en la misma disyuntiva. Veremos cómo funciona la memoria.

En materia de clubes y de fútbol, la cosa es parecida. Instituciones alguna vez mal manejadas, hoy gozan de excelente salud, porque sus socios cambiaron el tono y se sacaron el lastre de los malos dirigentes. Alguna vez Lanús le entabló un juicio a la AFA, con todos los perjuicios que eso le provocó al principio, pero con la férrea voluntad de sus socios y directivos, que les permitió ganar el juicio millonario, volcar el dinero en la construcción de un estadio de cemento y ponerse en carrera desde la Primera C hasta lograr su primer campeonato de primera división, hacer buenísimos negocios con su cantera, y hasta tener una sucursal en Villa Crespo. Ellos embolsan 50 millones de dólares vendiendo sin intermediarios a Valeri, Acosta, Salvio y Sand, y nosotros les paseamos los pibes en la plaza. Es un ejemplo. Pero hay más. El otro día hablábamos de All Boys (algunos se enojaron, otros no). Pero los hechos nos dan la razón. Esa visión económica, esa pasión futbolera y ese espíritu barrial, los depositó donde ahora están. En Atlanta, aun con poco dinero en la billetera, creemos que hay visión económica y pensamos que el espíritu barrial se terminará de recuperar con la apertura de la sede. Pero la pasión futbolera, la verdad, sólo existe en un incierto porcentaje de socios y simpatizantes, y por eso no se obliga a que nuestros buenos dirigentes (honestos, capaces, leales) den el salto futbolístico en un club de fútbol. En unos y en otros (asociados y cd), repetimos hasta el cansancio, anida todavía el viejo virus inoculado por el ex presidente Masci, que convenció a cientos de que podríamos ser algo así como GEBA, YMCA o el Club Italiano. Todavía hay gente que bate el parche con la sarta de tonterías vociferadas por Masci para librarse del fútbol, que era nuestra principal fuente de ingresos (y volverá a serlo si se quiere) con el argumento del club "con" fútbol, para lo que sólo construyó una tribunita de diez escalones (ese "microestadio" que llamábamos irónicamente El Chocón); un puñado de courts de tenis arancelado (sobre el terreno de nuestra vieja cancha, en ese momento terreno auxiliar, asiento de las inferiores, fuente y semillero) y varios canteros con margaritas fragantes. Un visionario, sin duda, que lamentablemente dejó herederos y un campo minado, que pronto explotó, como se recuerda. A otros les ocurrió lo mismo. Mírese a Ferro Carril Oeste dando pena ¿Para qué más?

En fin, todo es cuestión de querer. Pero también hay que creer. El lector dice ser descreído. Tal vez estas líneas lo coloquen del lado de los que queremos un club "de" fútbol, y que todo lo demás salga del fútbol, que en realidad es la única forma, porque el fútbol reparte dinero al por mayor (televisión, venta de jugadores, etc.). Ya vivimos muy bien de eso. Hasta que llegaron los sabios del Club de Amigos, de los contrarios…

Que pasen bien.

Volver a inicio>>>

Otras producciones de Martín
El basket bohemio
Actuaciones mágicas
Diente por diente
Un guapo de verdad
Es hora de contar este blooper
De salón
Biasutto: nuestro gran arquero olvidado
La pasión de los colores
Es lo que hay
Yo vi el gol de...
Un triple de Hugo Ríos
La banda oriental
Uno que te partía al medio
El bohemio mas atorrante
Verdugos en el Monumental
La bohemia de los bares
Vida y pasiones del Negro Lule
Que noche la de esa noche
¿Te acordás de...?
Mas de lo mismo
Agachadas
Frio del 66

Algunas impresiciones
Mar del Plata del '73
Volver a las fuentes
Caños y pisadas
La bombita
El éxodo
Recuerdos de la vieja casa

La sede, nuestro segundo hogar
No nos tapará el agua
Los DT mas queridos
Un perfumado recuerdo
Cemento e ilusión
Mi mejor Atlanta
Mi segundo mejor Atlanta
El verdadero paladar
Paladrar de fierro
Adrenalina
A mi no me marca nadie
Nuestro y maestro
Los que ponen el hombro
Periodistas
Ya vimos esta película
Complicidades bohemias
Sensaciones
Hablando de injusticias
La tercera dorada
Ranking del revés
Ranking del revés II
Ranking del revés III
Ranking del revés IV
La última del revés (por ahora)
De ascensos y descensos
El collar y el perro

Las semblanzas
14 entregas de los héroes de Atlanta


Enrique Martín

El autor
Enrique Martín tiene 57 años y vive en el barrio de Balvanera. Es periodista, escritor y autor de la novela Bohemios.

Deja tu mensaje:


:
Nombre:

E-Mail:

Mensaje:

 

Está terminatemente prohibido usar material de esta página sin permiso previo. Ante la duda consulte por mail. Todos los derechos reservados 99/00©. Fecha de inicio: 1/6/1999 sentimientobohemio.com.ar® (usuarios.arnet.com.ar/gasgel) es una página registrada en propiedad intelectual. Buenos Aires, República Argentina . Resolución mínima recomendada: 800 x 600. INTENTARON IMITARNOS, JAMAS NOS IGUALARON...