AÑO X - NÚMERO 348 / Lunes 5 de julio de 2010

OPINION
Apuntes de la reciente asamblea
POR FERNANDO TEBELE (*)

Sentimiento Bohemio ha sido, en la previa de la Asamblea de representantes, un espacio de debate, más que interesante, necesario. Aquí, los lectores pudieron acceder a las opiniones divergentes respecto de varios puntos que debieron haberse debatido en la Asamblea, sobre todo el punto cuatro: aceptar o rechazar la reincorporación como socio del ex presidente Carlos Alberto Bulaievsky.
Teníamos en cuenta cerrar el tema con una opinión tras la Asamblea. Gastón Gelblung dio en la tecla cuando definió al espacio de los representantes comparándolo con el Senado de la Nación. Sé que no fue su idea darle el sentido que reutilizaré aquí, pero me permito hacerlo: la Asamblea de representantes fue, en todos sus sentidos, el Senado nacional. Porque no se debatió; porque nadie pudo modificar su opinión al conocer la de otro (quizá, como en el Senado, porque no se lo hayan permitido ellos mismos); porque se tomó la Asamblea como un respaldo a la actual gestión, como si votar la reincorporación de un ex socio entrara en contradicción con aplaudir la gestión de Korz.
Necesito repasar la historia. Entre 1991 y 1999, mientras estuve trabajando en Atlanta, la modalidad de Asamblea de representantes cayó en desuso. Miguel Ángel Broda, presidente de facto con respaldo popular casi absoluto, cerró el Senado aunque nunca lo haya anunciado de ese modo y canceló toda posibilidad de elecciones. Le hizo creer al pueblo bohemio que esos brillantes jugadores -la última camada soberbia de Celina- fueron fruto de su trabajo y no el de los silenciosos laburantes que había en inferiores (Domínguez, Virardi, Saraceni, entre otros). Luego, tras el ascenso en 1995, se vino el demedós y llegaron todos los jugadores que acercó el grupo inversor, con su amigo y cuidador de caballos Jorge Pérez en los papeles. Mr. Burns se enfurecía cuando le decíamos José Grupo Inversor en Atlanta Pasión. No lo podía soportar porque era cierto: él era algo más que quién había acercado la inversión. Y Atlanta se llenó de jugadores, algunos de ellos muy buenos por cierto, que ya no eran de su propiedad. En paralelo, desplazó a los silenciosos de Celina para poner en su lugar a Osvaldo Diez a la cabeza de un grupo de entrenadores con sueldos del primer mundo futbolístico. Sueldos que Atlanta no pudo pagar. La siguiente es historia más conocida: el descenso, la llegada de la Alianza Bulaievsky-Rada, que además del Caso Bonnet cesanteó al grupo Diez generando un juicio recientemente resuelto; más tarde la transición Rubinska (Duhalde) y el levantamiento popular que empujó a Korz (Kirchner) al poder. La época K ya escribió su página en la historia bohemia: se recuperó la Sede y se reabrió el Estadio ("estamos sentados en una mina de oro", dijo Broda con estrellitas en sus ojos, pensando en vender el último gran capital bohemio: el arraigo barrial). En ese contexto, el anuncio de la Asamblea resultó esperanzador. Pero su realización decepcionó. No por los resultados, cantados con anterioridad, sino por las formas. No se informó a los representantes debidamente porque interesaban en tanto manos en alto. De ningún modo se buscó que pensaran y decidieran según sus conciencias y convicciones.
Cuando escribí mi opinión a favor de la reincorporación de Bualievsky deseaba convencer a los votantes, por supuesto, pero no tenía demasiadas esperanzas. Demostré, una vez más, mi escaso poder de convencimiento. Mi posición logró la friolera de… cero votos. Estoy acostumbrado a ser portavoz de minorías, pero es una lugar incómodo que sigo eligiendo. En el camino, crucé opiniones con mi amigo Samuel Halfón. Y me enojé porque, en su afán -también él- de convencer a los votantes, incurrió en algunas imprecisiones acerca de mi postura. Dijo Halfón: "después viene la información de Fernando Tebele, a quien aprecio mucho, pero él no hace una evaluación positiva de Bulaievsky sino que por el contrario dice que él debería volver por cuanto lo equipara con otro archienenmigo que tiene, el mentado Dr.Broda, y eso a mí no me alcanza como razón, porque acá se debate si una persona que fue echada como socia puede o no ser reincorporada, y no si otro debería ser echado, situación esta que también puede ser propuesta y votada." La equiparación con Broda tenía la intención de pensar si se estaba tomando una decisión cómoda y sencilla en lugar de una que fuera justa. Simplemente eso. Luego, en su desesperación innecesaria, porque sólo él creía posible que la Asamblea votara la reincorporación de Bulaievsky, continuó: "Cuando quien destapo el problema (y no fue Tebele) lo encaró a Rada, este no sólo acompaño la investigación, sino que adelante de esa persona llamo a Salta…". Aquí, Halfón tomó la opción de sembrar dudas acerca de mi trabajo, con un sentido concreto: desvirtuar mi principal argumento, que no es otro que el lugar desde donde presenté mi postura. Soy periodista y, como cada vez menos en el oficio, trabajo con fuentes de información. No cito a mis fuentes por una cuestión ética si se quiere. Tal vez a mi fuente se refiera Halfón cuando dice que no fui quién destapó el problema. En todo caso, me gustaría aclarar que, si mi fuente me lo pide, diré quién es. Sólo en ese caso. Lo que quise decir es que tomé el tema públicamente, lo investigué, lo publiqué y asumí las consecuencias del caso. Si Halfón puede corregirme, que lo haga por favor. Es innecesario llevar el debate a una cuestión de egocentrismos. Acerca del tema Carlos Rada, nadie respondió por qué no se aceptó como socio a un señor que reparó económicamente su error (Bulaievsky), mientras su compinche (Rada), que ni siquiera fue expulsado, no cumplió con la devolución de su parte y, sin embargo, continúa siendo socio. Nadie respondió porque hay una sola respuesta posible: es inexplicable.
Mientras tanto, como explica Gelblung en esta edición, Broda continúa siendo el representante número 1 de la Asamblea, y quedaría al frente del club en caso de acefalía.
Me animo a pedirles a los integrantes de la CD, con todo respeto y por favor, que tomen el recaudo de no subirse todos juntos a un avión. Y, si fuera así, por lo menos, estén seguros de no viajar en un vuelo de Oceanic.

(*) condujo el programa radial Atlanta Pasión. Es colaborador habitual de este sitio y se dedica, actualmente, al periodismo social en el programa radial La retaguardia, de AM770 y el sitio web www.laretaguadia.com.ar lellegaatebele@yahoo.com.ar

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