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OPINION
Apuntes
de la reciente asamblea
POR FERNANDO TEBELE (*)
Sentimiento
Bohemio ha sido, en la previa de la Asamblea de representantes,
un espacio de debate, más que interesante, necesario. Aquí,
los lectores pudieron acceder a las opiniones divergentes respecto
de varios puntos que debieron haberse debatido en la Asamblea,
sobre todo el punto cuatro: aceptar o rechazar la reincorporación
como socio del ex presidente Carlos Alberto Bulaievsky.
Teníamos en cuenta cerrar el tema con una opinión tras la Asamblea.
Gastón Gelblung dio en la tecla cuando definió al espacio de
los representantes comparándolo con el Senado de la Nación.
Sé que no fue su idea darle el sentido que reutilizaré aquí,
pero me permito hacerlo: la Asamblea de representantes fue,
en todos sus sentidos, el Senado nacional. Porque no se debatió;
porque nadie pudo modificar su opinión al conocer la de otro
(quizá, como en el Senado, porque no se lo hayan permitido ellos
mismos); porque se tomó la Asamblea como un respaldo a la actual
gestión, como si votar la reincorporación de un ex socio entrara
en contradicción con aplaudir la gestión de Korz.
Necesito repasar la historia. Entre 1991 y 1999, mientras estuve
trabajando en Atlanta, la modalidad de Asamblea de representantes
cayó en desuso. Miguel Ángel Broda, presidente de facto con
respaldo popular casi absoluto, cerró el Senado aunque nunca
lo haya anunciado de ese modo y canceló toda posibilidad de
elecciones. Le hizo creer al pueblo bohemio que esos brillantes
jugadores -la última camada soberbia de Celina- fueron fruto
de su trabajo y no el de los silenciosos laburantes que había
en inferiores (Domínguez, Virardi, Saraceni, entre otros). Luego,
tras el ascenso en 1995, se vino el demedós y llegaron todos
los jugadores que acercó el grupo inversor, con su amigo y cuidador
de caballos Jorge Pérez en los papeles. Mr. Burns se enfurecía
cuando le decíamos José Grupo Inversor en Atlanta Pasión. No
lo podía soportar porque era cierto: él era algo más que quién
había acercado la inversión. Y Atlanta se llenó de jugadores,
algunos de ellos muy buenos por cierto, que ya no eran de su
propiedad. En paralelo, desplazó a los silenciosos de Celina
para poner en su lugar a Osvaldo Diez a la cabeza de un grupo
de entrenadores con sueldos del primer mundo futbolístico. Sueldos
que Atlanta no pudo pagar. La siguiente es historia más conocida:
el descenso, la llegada de la Alianza Bulaievsky-Rada, que además
del Caso Bonnet cesanteó al grupo Diez generando un juicio recientemente
resuelto; más tarde la transición Rubinska (Duhalde) y el levantamiento
popular que empujó a Korz (Kirchner) al poder. La época K ya
escribió su página en la historia bohemia: se recuperó la Sede
y se reabrió el Estadio ("estamos sentados en una mina de oro",
dijo Broda con estrellitas en sus ojos, pensando en vender el
último gran capital bohemio: el arraigo barrial). En ese contexto,
el anuncio de la Asamblea resultó esperanzador. Pero su realización
decepcionó. No por los resultados, cantados con anterioridad,
sino por las formas. No se informó a los representantes debidamente
porque interesaban en tanto manos en alto. De ningún modo se
buscó que pensaran y decidieran según sus conciencias y convicciones.
Cuando escribí mi opinión a favor de la reincorporación de Bualievsky
deseaba convencer a los votantes, por supuesto, pero no tenía
demasiadas esperanzas. Demostré, una vez más, mi escaso poder
de convencimiento. Mi posición logró la friolera de… cero votos.
Estoy acostumbrado a ser portavoz de minorías, pero es una lugar
incómodo que sigo eligiendo. En el camino, crucé opiniones con
mi amigo Samuel Halfón. Y me enojé porque, en su afán -también
él- de convencer a los votantes, incurrió en algunas imprecisiones
acerca de mi postura. Dijo Halfón: "después viene la información
de Fernando Tebele, a quien aprecio mucho, pero él no hace una
evaluación positiva de Bulaievsky sino que por el contrario
dice que él debería volver por cuanto lo equipara con otro archienenmigo
que tiene, el mentado Dr.Broda, y eso a mí no me alcanza como
razón, porque acá se debate si una persona que fue echada como
socia puede o no ser reincorporada, y no si otro debería ser
echado, situación esta que también puede ser propuesta y votada."
La equiparación con Broda tenía la intención de pensar si se
estaba tomando una decisión cómoda y sencilla en lugar de una
que fuera justa. Simplemente eso. Luego, en su desesperación
innecesaria, porque sólo él creía posible que la Asamblea votara
la reincorporación de Bulaievsky, continuó: "Cuando quien
destapo el problema (y no fue Tebele) lo encaró a Rada, este
no sólo acompaño la investigación, sino que adelante de esa
persona llamo a Salta…". Aquí, Halfón tomó la opción de
sembrar dudas acerca de mi trabajo, con un sentido concreto:
desvirtuar mi principal argumento, que no es otro que el lugar
desde donde presenté mi postura. Soy periodista y, como cada
vez menos en el oficio, trabajo con fuentes de información.
No cito a mis fuentes por una cuestión ética si se quiere. Tal
vez a mi fuente se refiera Halfón cuando dice que no fui quién
destapó el problema. En todo caso, me gustaría aclarar que,
si mi fuente me lo pide, diré quién es. Sólo en ese caso. Lo
que quise decir es que tomé el tema públicamente, lo investigué,
lo publiqué y asumí las consecuencias del caso. Si Halfón puede
corregirme, que lo haga por favor. Es innecesario llevar el
debate a una cuestión de egocentrismos. Acerca del tema Carlos
Rada, nadie respondió por qué no se aceptó como socio a un señor
que reparó económicamente su error (Bulaievsky), mientras su
compinche (Rada), que ni siquiera fue expulsado, no cumplió
con la devolución de su parte y, sin embargo, continúa siendo
socio. Nadie respondió porque hay una sola respuesta posible:
es inexplicable.
Mientras tanto, como explica Gelblung en esta edición, Broda
continúa siendo el representante número 1 de la Asamblea, y
quedaría al frente del club en caso de acefalía.
Me animo a pedirles a los integrantes de la CD, con todo respeto
y por favor, que tomen el recaudo de no subirse todos juntos
a un avión. Y, si fuera así, por lo menos, estén seguros de
no viajar en un vuelo de Oceanic.
(*)
condujo el programa radial Atlanta Pasión. Es colaborador habitual
de este sitio y se dedica, actualmente, al periodismo social
en el programa radial La retaguardia, de AM770 y el sitio web
www.laretaguadia.com.ar
lellegaatebele@yahoo.com.ar
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